La goelada que tomamos de la Copa

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Por Comité Popular de la Copa de São Paulo

Hace un mês que la Copa terminó. aunque, según un poema de Drummond que circuló mucho en las redes sociales, después de la eliminación de la selección, podemos preguntar: “¿La Copa se fue?”. Ahora que estamos un poco más lejanos podemos contestar com más tranquilidad. Pensamos que se fue y no se fue y que, aun seguindo el poema, hace y “no hace el mal”. El torneo, esse fue, y no hace mal. El fútbol, por su encanto, anula lo que está fuera del campo y de las tribunas, el juicio queda en suspenso y quizás mismo los que fueron más atentos a los problemas implicados en la realización del evento tengan vibrado apasionadxs, momentáneamente olvidadxs; sin embargo, después que el partido termina, sigue el lance. Entanto, algunos males generados por la venida de la Copa de la FIFA llegaron para quedarsen. Y nada más simbólico que un campeonato realizado por medio de privatizaciones de espacios públicos, flexibilización legal visando beneficiar grandes corporaciones, represión y saqueo al tesoro público, tenga empezado con un gol contra Brasil.

El Comité Popular de la Copa – SP, desde 2011, denuncia, critica y lucha contra las violaciones de derechos humanos generadas por el evento y no es ahora, que, sin cerrar la cuenta y detallar cual el legado de la Copa, y para quien ela fue efectivamente, que él irá acabar. Han sido tantas las denuncias, críticas y luchas que parece irónico que la Copa de las tropas, la Copa de las remociones, la Copa de las exclusiones, la Copa de la explotación, la Copa de las muertes, la Copa de las empreiteras, la Copa de mayor ganancia de la FIFA y sus parceras comerciales, tenga sido también la Copa en la que el país sede fue eliminado con la mayor goleada de su historia.

A nosotros parece, sin embargo, mucho más avergonzante do que esta histórica derrota, que ninguna de las famílias de los diez trabajadores muertos en la construcción de los estadios del mundial tenga sido debidamente indemnizada con pensión vitalicia y ninguna constructora tenga sido responsabilizada. A nosotros parece también avergonzante y inaceptáble que al revés de se prontificar en el realojamiento llave la llave de viviendas dignas de las familias desalojadas, el gobierno federal tenga solamente se apresurado en escamotear datos sobre remociones. También no tenemos noticias de ninguna gran campaña en los aeropuertos, hoteles, estadios y otros locales oficiales del evento de prevención y combate a la explotación sexual, y ninguna de las redes de explotación tengan sido desmantelada cuando, todavía, son conocidas. También, la Ley General de la Copa, con sus varias zonas de excepción, se mantuve intacta, aunque todavía amplamente cuestionada.

Cuanto a la represión a las manifestaciones que tenemos visto a lo largo de todo el primero semestre de 2014, iniciada la Copa, ella se intensificó aun más, con refinamientos de legalidad. Es asi que vimos el Gobierno del Estado articulándose con jueces, promotores y las policiais en la represión a lxs trabajadores metroviarios para ofrecer buenas condiciones de recibir la apertura. Es essa la política de seguridad pública unificada considerada por la presidenta como el “gran legado”. Es así que vimos el ejército, la fuerza nacional, las policías militares y civiles actuando juntas en la brutal represión del día 12 de junio, en algunos actos pontuales a lo largo del torneo y en el cierre. Y todo eso gracias al trabajo conjunto de los Ministerios de la Defensa y de la Justicia, de los Gobiernos Estaduales con la apertura del Judiciario y del Ministerio Público.

El 23 de junio, aquí en São Paulo, fueron detenidos Fábio Hideki y Rafael Lusvarghi, acusados de resistencia y desacato, incitación a la violencia, asociación criminosa y de portar explosivos. Durante los 46 días que estuvieron detenidos vimos pedidos de liberdad provisoria, habeas corpus y hasta el buen senso negados. Todavía, debido a la inconsistencia de las acusaciones de que ambos portaban artefacto explosivo, fueron sueltos el 7 de agosto.

Los videos que muestran el momento de las prisiones y los testemuños de personas que presenciaron las detenciones tornan evidente que el flagrante alegado por la policía fue forjado. Además, la pericia ha dicho que ellos no explotarían nada com yogur. El artículo del código penal que prever asociación criminosa establece que los dos acusados, que no conocian un al otro antes del crimen ser imputado, deberían ser, por fuerza de la ley, en lo mínimo tres. Pero durante el tiempo en que estuvieron detenidos, afirman ter sido torturados, así como tantas otras personas encarceladas. Todas ellas son víctimas del sistema penal, algo extremamente necesário para la manutención del capitalismo y de la democracia (neo) liberal representativa.

Flagrantes forjados, prisiones ilegales, tortura y restricción de la amplia defensa son prácticas cotidianas en la favelas, morros y periferias hace tiempo, es essa la misma lógica-modelo que precisa ser denunciada para que los muchos Amarildos y Claudias no sean solamente un numero más en las estadísticas. Es en eso punto que se sostiene nuestro entendimiento de que todx presx es presx políticx. Es importante destacar que la distinción entre común y políticx sólo fortalece la lógica de punición de encarcelamiento, en lo que la transgresión de una ley o de una posible “amenaza para el orden público” sirve para justificar la persecución y privación de la libertad personal, en su gran la mayoría de negrxs, pobres y moradorxs las periferias.

En Río de Janeiro, durante la Copa del Mundo, vimos Rafael Braga, que había sido detenido un año antes en una protesta en la Copa de las Confederaciones, ser condenado a cinco años en régimen cerrado por la posesión de desinfectante y blanqueador, incluso la pericia tenga confirmado que esa no es la forma de hacer un molotov.

23 activistas también tuvieron prisión preventiva ordenadas en la víspera de la final y, por último, el 13 de julio, cuando todxs pensaban que la Copa Mundial estaba a punto de terminar y que no habría ninguna gran novedad por parte de la represión, además de los golpes, balas de goma y bombas personalizadas (de efecto moral), manifestantes y otras personas que pasaban por allí tenían su derecho a entrar y salir totalmente restringido, siendo obrigadxs por la policía a permanecer durante unas tres horas, durante el tiempo del partido de cierre, en un área de unas pocas cuadras en Tijuca.

Incluso durante la Copa del Mundo, vimos a torcedorxs amontoadxs en las Fan Fest y no vimos ningún negrx en los estadios de excepción. Vimos las personas en situación de vulnerabilidad social siendo expulsadas del centro para no escandalizar lxs turistas, vimos reintegración de la posesión, agresiones a abogados populares y vimos trabajadorxs informales en sistema de trabajo precario, sin derecho laboral garantizado, situación colocada por empresas y, en su mayoria, mediada por los poderes municipales.También vimos la gente siendo impedida por la policía de utilizar estaciones de metro cerca de la arena Corintios, mientras quien portaba entradas tenía acceso a lo expreso de la Copa. Vimos calles y otros espacios públicos rodeados de militares y, en el interior, un circo con los quioscos de las corporaciones patrocinadoras de forma a garantizar su publicidad y sus ganancias.

¿Y todo esto fue sólo durante la Copa del Mundo? La antecedente privatización del espacio público y la expulsión de los pobres están abiertos. Así como es incómoda la sensación de que los movimientos populares, si no teneren fuerza suficiente para poner a los gobiernos contra la parede, pueden ser tratados brutalmente y a poca gente parece importar. También el público de los partidos de Itaquerão no parece que va a cambiar mucho después de la Copa, com boletos a 180 reales para quien no es “torcedor-fiel”.

Otra cosa que no va a cambiar con el final de la Copa del Mundo es la deuda pública, que aumentó en promedio un 51% en las ciudades-sede, debido a la flexibilización de los límites establecidos por la ley en la etapa de preparación del evento. São Paulo, por ejemplo, está con la deuda en 200% de la recolección. Además, no hay más posibilidad de volver con el dinero público gastado en la Copa del Mundo, con 870 millones de reales transferido del Tesoro para el montaje de estructuras disfrutadas exclusivamente por la FIFA y sus socios; no tiene manera de revertir los préstamos subsidiados con tasas de interés ridículas y generosas condiciones de pago para las pobres megaempresas del sector de la construcción, como Odebrecht.

También no tenemos más como ver un céntimo en impuestos de los más de 10 mil millones recaudados por la FIFA. Tampoco podemos forzar a los gobiernos a invertir los más de 8 mil millones gastados en la movilidad por ocasión de la Copa del Mundo teniendo en cuenta las necesidades de la población. Pero, ¿ no podemos hacer nada? Sí, podemos exigir la auditoría de la deuda pública, porque después de todo eso, afirmamos: ¡No vamos a pagar nada!

Realmente fue una goelada trágica de violaciones. Pero, como dice el gobierno, ¿todo esto no hubiera sido por el bien del desarrollo nacional? Para el bien de las ciudades en la competencia por la inversión internacional? No hay gol de honor hecho por Brasil en todo esto… Pero nosotros siempre preguntamos: ¿Copa para quién? ¿Desarrollo para quién? ¿Ciudad de quién?

Si alguien puede marcar este gol de honor será la gente cuidadosamente auto-organizada. Cuanto a nosotros, seguiremos com el cierre en detalles de la cuenta de la Copa, difundiendo su verdadero legado, sumando a las luchas dxs que están por debajo y a la izquierda, contruyendo un nuevo campo, un nuevo partido, con nuevas reglas sin jueces, ni dueños de la pelota, u obstáculo, u deslealtdes. Este es el legado que queremos, lo de la lucha popular, de la resistencia a la opresión. No se puede volver atrás, pero adelante, la pelota sigue.

 

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