Los próximos años se anuncian sombríos

Puerto Príncipe,  2/2/17, por Marc-Arthur Fils-Aimé –

Las elecciones del 20 de noviembre pasado no respondieron a las expectativas imaginadas. Existía una tímida esperanza de que el país saliera de su proteico marasmo. Sin embargo las elecciones se vieron salpicadas de fraudes y de las mismas irregularidades de siempre aunque a veces de diferente naturaleza que las del 2015. Es de añadir que también fue débil la tasa de participación de la población estimada en alrededor del 20%, la influencia de los partidos políticos sin programas definidos, los rumores sobre tráfico de drogas, de contrabando y del protagonismo en otros actos odiosos atribuidos a la mayor parte de los candidatos por lo que estos ganaron con un déficit de legitimidad y de respeto. La nación seguirá sufriendo durante los cuatro o cinco años próximos.

El nuevo Consejo Electoral Provisorio no cambió la maquinaria electoral

La organización de estas elecciones no se diferenció de la del 2015, sobre todo en lo relativo a la maquinaria electoral que contiene todos los secretos que facilitan o eliminan un candidato de cualquier nivel. El nuevo Consejo Electoral Provisorio (CEP) creado en 2016, presidido por el Sr. Leopoldo Béranger, a pesar de la presencia de un pequeño número de personajes reconocidos por sus tendencias progresistas constituye un cuerpo institucional, que no revolucionó en absoluto la maquinaria electoral. Por el contrario legitimó actos bien reprensibles orquestados por su predecesor. La opinión pública, opinadora en sus denuncias, le había exigido (al CEP de 2015) interrumpir las elecciones en curso. Lo que produjo su disolución. La revocatoria de algunos miembros de las Oficinas electorales comunales o departamentales (BEC, BED) realizada por el nuevo CEP y su reemplazo por otros mejor formados y tal vez dotados de mejores intenciones, no tuvieron ningún impacto significativo sobre la optimización de la maquinaria, cuya antigüedad data de una decena de años. La ilusión de que estas elecciones simbolizaran el paradigma de la democracia sirvió de pretexto al poder ejecutivo para desestabilizar el CEP y acelerar el trabajo. Se quería hacer creer que solo las elecciones a cualquier precio podrían curar de su mal funcionamiento a las instituciones del estado. Sin embargo cualquier análisis profundo nos muestra que dichas instituciones funcionan bien pero según la lógica y los intereses de las clases dominantes y juegan su papel dentro del concierto de las potencias imperialistas y eso no deja de tener consecuencias en el proceso electoral.

¿Cuáles son las consecuencias?

Los resultados que la CEP ha mostrado en el transcurso del último trimestre de 2016, han facilitado la emergencia de dudosas personalidades que no abandonarán ni por un cargo ni por honor su instinto criminal. Por el contrario esas personalidades revestidas de un manto de inmunidad durante sus mandatos, lo aprovecharán para incrementar sus malolientes fortunas. Los métodos que usan para lograrlo se corresponden muy bien con su condición de bandidos. Han utilizado fuertes instrumentos tales como la compra de electoras y de electores, han usado cartillas electorales sustraídas a sus dueños, sobornado a mandatarios y hasta consejeros electorales para eliminar competidores que estén inscritos a veces en el mismo bando político o con los que comparten ideologías. Algunos han tenido también la capacidad de manipular la maquinaria electoral en sus diferentes partes, en complicidad con la mencionada comunidad internacional directamente bajo su control. El centro de cómputos es su hijo legítimo. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es el único que debe proveer al Consejo electoral todos los formularios de compras aun cuando la totalidad del proceso electoral se haya ampliamente financiado por el gobierno y el Estado haitiano. La Oficina de las Naciones Unidas “for Projects Services” (UNOPS) tiene el monopolio del transporte de las boletas bajo la benefactora supervisión de la máscara militar de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilidad de Haití (MINUSTAH). Una misión que ha sido acusada de actos espantosos tales como violaciones, pedofilia y la introducción del cólera que ha producido ya más de 10 mil muertos y centenares de personas afectadas. Muchos de estos soldados han procreado niños con absoluto desprecio por la paternidad responsable. Si no son sancionados por la justicia haitiana ¿por cuál lo serán?

A pesar de todo el CEP, autónomo en los textos, no agarró la mano que le tendió el ejecutivo

El CEP cometió una falta irreparable al no haber aprovechado la oportunidad desde el primer momento cuando gozaba, o por lo menos algunos de sus miembros, de la confianza popular en cuanto a enderezar una situación que ya se percibía sombría. Este error repercutió insidiosamente en la coyuntura política. El presidente provisorio Jocelerme Privert y su primer ministro Enex Jean-Charles le ofrecieron una oportunidad de oro para limpiar las elecciones manchadas de fraudes y de irregularidades de agosto y octubre de 2015 y reorientar positivamente la maquinaria electoral. La Comisión Independiente de Evaluación y de Verificación (CIEV), a cuyo funcionamiento contribuyó el ejecutivo pese a la hostilidad de la mencionada comunidad internacional, develó de qué manera que mancharon esas justas. Lamentablemente los responsables electorales, separaron algunos elementos fraudulentos y blanquearon o aceptaron muchos otros de acuerdo con sus propias visiones políticas o ideológicas y su vinculación con el sistema dominante.

Resulta difícil comprender de qué modo el CEP ha aceptado el resultado de algunos candidatos al Senado, a la Diputación y hasta de alcaldes y rechazado el de las presidenciales del 2015, siendo que todo formó parte del mismo proceso. Otro de los pesados expedientes que dormía desde 2013 salió bruscamente del letargo. Se trata de un expediente que interesa al público local y a todos los sectores internacionales que por una u otra razón se interesan por la realidad haitiana.

Efectivamente, durante la campaña electoral que precedió a las elecciones del 20 de noviembre, la Unidad Central de Registros Financieros (UCREF) publicó catorce cuentas bancarias que consideró blanqueos de dinero a nombre del presidente Jovenel Moïse.

La CEP tampoco, por las mismas razones políticas, lo tuvo en cuenta. El sistema judicial haitiano ha vuelto a exhibir su fuerza pese a quienes critican su debilidad. Este poder ha sabido mantener, desde hace doscientos años, su condición de ser uno de los tres poderes, castigando a las masas populares que conforman la gran mayoría del país por pecadillos, mimando en cambio a las clases dominantes aun cuando hubieren cometido crímenes abominables. Es cierto que la impunidad persiste y perdura. También es cierto que solo afecta ventajosamente a cierta clase de la población. Un claro ejemplo lo constituye el error cometido por el señor Jovenel Moïse al haberse presentado sin ser convocado ante el juez de instrucción Breddy Fabien, el miércoles 25 de enero; constituye una muestra del funcionamiento y la disfunción de nuestras instituciones jurídicas. Eminentes juristas declararon que el presidente electo por ese gesto imprevisto se convirtió automáticamente en culpable. Siendo culpable ¿está en condiciones de recibir de la Asamblea Nacional la investidura y la banda presidencial? ¿Puede moverse libremente?

La elección del señor Jovenel Moïse a la primera magistratura del Estado no le concierne exclusivamente a él. Representa una corriente de la derecha, neoduvalierista, que maneja las principales palancas financieras y económicas incluso las relacionadas con el tráfico de drogas y el contrabando. El señor Moïse no es otra cosa que un espantapájaros para la comunidad internacional que como un pulpo no rechazará jamás alargar sus tentáculos para abarcar todos los espacios de poder político que le permitan apropiarse de todos nuestros recursos naturales. Tal es el compromiso que ha investido al nuevo presidente de toda potestad y de toda osadía.

El movimiento Pati Ayisyen Tet Kale (PHTK) se ha apoderado del Senado y de la Cámara baja. Los tres candidatos principales a la presidencia han recogido la vara del UCREF para solicitar la invalidez de la victoria de Jovenel Moïse. Uno se pregunta ¿porque esos candidatos han esperado hasta último momento para denunciar el caso del blanqueo de dinero del señor Moïse siendo que los datos se conocían ya desde el mes de agosto? Esa actitud esconde ciertas cosas que aún ignoramos.

El señor Moïse ha asignado a su presidencia ciertos signos premonitorios. Su primer discurso al día siguiente de que su victoria fuera proclamada por el CEP, estuvo plagada de amenazas. Sus palabras clave fueron Orden, Respeto, acompañadas de un proyecto de ley sobre la difamación. Un proyecto que será bienvenido en el parlamento puesto que no solo contribuirá a limitar o a reducir las acusaciones contra el presidente sino también contra la mayor parte de los parlamentarios que la opinión pública sospecha responsables de crímenes y delitos. Sus promesas electorales se hallan subordinados a un reajuste de nuestras instituciones. Más de uno teme el regreso de la represión duvalierista en una versión de guerra fría. Escuchemos por otra parte su anuncio de la organización del carnaval nacional en la ciudad de Cayes “El presidente ha hablado. Punto.” Todavía no había prestado juramento ante la Asamblea Nacional conformada por la mayoría de los miembros de cada uno de los dos cuerpos del poder legislativo. Como su mentor predecesor Michel Martelly, quiere quitarle a Puerto Príncipe la tradicional actividad del carnaval en provecho de una de las ciudades más azotadas por el tifón Matthew.

Los años futuros se anuncian sombríos

No es porque el nuevo presidente carezca de toda experiencia política por lo que no imaginamos bueno el futuro inmediato. La sospecha sobre el cargo de blanqueo de dinero va a enturbiar y a fragilizar toda su presidencia. Es cierto que cuenta con disponer de un poder absoluto gracias al apoyo de la mayoría de los parlamentarios a muchos de los cuales los alcanza la misma nociva reputación que a él. De modo que no tendrá ningún impedimento en continuar con la política de liquidación de los recursos naturales del país en manos de las multinacionales pavimentando al mismo tiempo el camino hacia el despojo de los fondos públicos siguiendo la línea del Pati Ayisyen Tet Kale (PHTK). Tiene las manos libres para proteger a sus corruptos acólitos y preparar el regreso de Michel Martelly al poder en la próxima elección presidencial, que fue quién lo empujó a la escena política, hace cerca de tres años. Este grupo reaccionario se apresta a cambiar la constitución en el transcurso de la cuadragésima octava sesión legislativa que con toda ilegalidad fue modificada quitándole al pueblo algunos elementos que garantizaban su participación.

Esta clase de política no le permitirá dormir apaciblemente. De todas maneras al disponer de menos fondos de Petro Caribe tendrá igualmente menos posibilidades políticas. Las reivindicaciones populares, adormecidas por las promesas electorales insatisfechas se volverán a despertar muy pronto. Los políticos tradicionales aun entre los que han tendido la muleta de la reconciliación con una óptica oportunista, no se mezclaran como habitualmente lo hacían con las demandas populares para saciar su hambre política. La izquierda revolucionaria tiene el deber de unificarse apoyándose en principios idóneos para acompañar a las masas populares en sus luchas y ofrecerles una verdadera alternativa.

Traducción Susana Merino, por https://haitinominustah.info

Texto recibido del autor. Original en francés disponible aquí: fils-aime-les-prochaines-annees-sannoncent-sombres

Fuente: Haiti no MINUSTAH

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *