Ante el anuncio de la reducción de tropas argentinas en Haití

Comunicado

haiti6Bs. As., 25/02/15 – Ante el anuncio del gobierno argentino que a partir del primero de abril, reducirá su participación en la Misión de NN.UU. por la Estabilización de Haití (MINUSTAH), dejando a 70 efectivos, mayormente personal sanitario para la atención hospitalaria, el COMITÉ ARGENTINO DE SOLIDARIDAD POR EL RETIRO DE LAS TROPAS DE HAITÍ quiere expresar su satisfacción y cautela.

Satisfacción, porque parece ser un paso en la dirección reclamada desde hace muchos años: por el pueblo de Haití, que ve la MINUSTAH como fuerza de ocupación y se moviliza exigiendo que se vaya; por el Senado de Haití que ha votado dos veces por el retiro de todas las tropas; y por muchas organizaciones, movimientos y personas de nuestro país y continente que nos hemos solidarizado con su demanda, compartiendo el anhelo de que los países de América latina, sobre todo, dejen de cumplir el triste papel de ocupantes por encargo y deciden ejecutar una verdadera política independiente de cooperación solidaria con el pueblo haitiano.

Satisfacción, porque según informó Cancillería a integrantes del Comité, la decisión de retirar las tropas responde no sólo al mandato del Consejo de Seguridad sino también al reconocimiento de la razón de las denuncias y reclamos que el Comité viene haciendo insistentemente. Desde Cancillería, se reconoce además la creciente tensión social y política que se vive en Haití – debida en gran parte a la intromisión permanente de poderes extranjeros como EE.UU. – y el peligro de que las tropas argentinas se vieran involucradas en tareas de represión directa a la población.

Cautela, porque aún así, la Argentina sigue formando parte de una fuerza de ocupación, la MINUSTAH, que continua operando en contra de los derechos y necesidades del pueblo haitiano. No son fuerzas de paz, como reivindica el Ministerio de Defensa, ni debería estar Argentina orgullosa de seguir participando durante más de 10 años en la ocupación de otro pueblo. Sobre todo un pueblo precursor en la defensa de los derechos humanos, en la abolición de la esclavitud, en la lucha de toda América por liberarnos del yugo colonial.

Desde el COMITÉ ARGENTINO DE SOLIDARIDAD POR EL RETIRO DE LAS TROPAS DE HAITÍ, llamamos a seguir atentos al desarrollo de la situación, a asegurar que se haga efectivo el retiro anunciado y a continuar insistiendo en la urgencia del respeto a la soberanía y los derechos del pueblo haitiano, por el retiro de todas las tropas de ocupación y el fin de la MINUSTAH, por el fin de la impunidad y que NN.UU. se haga responsable de las violaciones, las muertes, la introducción de la epidemia de cólera y otras consecuencias de su presencia en Haití.

Reiteramos asimismo la demanda de que Argentina contribuya, junto a los demás países de América Latina y el Caribe, con el desarrollo de iniciativas de cooperación solidaria frente a las necesidades del pueblo haitiano. Convocamos nuevamente a la población argentina, a todas las organizaciones y movimientos populares, a sumarse en estos reclamos junto al pueblo de Haití.

COMITÉ ARGENTINO DE SOLIDARIDAD POR EL RETIRO DE LAS TROPAS DE HAITÍ

-Buenos Aires, 25/02/15

¿Reestructurar deuda o resolver el problema?

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La Asamblea General de NN.UU. dio inicio formal, a principios de febrero, a la negociación de un marco jurídico multilateral para la reestructuración de deudas públicas. Hace tiempo que ese organismo viene debatiendo al respecto, pero fue la negativa del gobierno de EE.UU. a tirarle el salvavidas esperado por el gobierno argentino en su pelea con los fondos buitre, y el sucesivo cambio de estrategia de la Argentina en junio 2014, lo que galvanizó el apoyo de los países “en vías de desarrollo” – el G77+China – e hizo posible aprobar en septiembre, un proceso de redacción veloz de esta nueva propuesta regulatoria.

El objetivo planteado, según sus impulsores, es ‘aumentar la eficiencia, la estabilidad, y la previsibilidad del sistema financiero internacional y lograr un crecimiento económico sostenido, inclusivo, y equitativo’.[i] Más en criollo, la propuesta arrimada por la Argentina señala directamente el interés en evitar que “un pequeño núcleo de fondos altamente especulativos y litigiosos tramen estrategias abusivas a fin de cobrar ganancias extraordinarias al bloquear los esfuerzos legítimos de Estados soberanos para encontrar soluciones eficientes, equitativas, legales y sostenibles a sus crisis de deuda.”[ii]

Con esa expectativa, el Comité creado para redactar el nuevo marco jurídico, integrado por todos los Estados interesados, realizó su primera reunión del 3 al 5 de febrero, en Nueva York.[iii]Proyecta dos reuniones más, para fin de abril y julio, antes de buscar aprobación de parte de la Asamblea General e iniciar el proceso posterior de ratificaciones.

 Enfrentar el sistema de endeudamiento, encarando su ilegitimidad

Diálogo 2000, junto a la red Jubileo Sur/Américas, respondieron a la invitación para hacer llegar sus consideraciones y propuestas, señalando la necesidad de que un nuevo marco jurídico contribuya a fortalecer la capacidad de acción de los pueblos y países que quieren enfrentar la perversa lógica y consecuencias del sistema de endeudamiento en su conjunto.[iv]En su defecto, alertan del peligro que el esfuerzo sirva simplemente para agilizar el funcionamiento de un sistema que, más allá de los fondos buitre, significa el saqueo permanente y violación de los derechos de los pueblos a partir del cobro sostenido de ganancias usureras y el pago continuo de deudas ilegítimas que rara vez benefician a quienes son obligados a servirlas.

Las dos entidades destacan que toda gestión de deuda pública debe basarse en la primacía de los derechos humanos por sobre cualquier contrato y llaman la atención sobre la ausencia de referencia a este requisito en la resolución que estableció la negociación ahora iniciada. Proponen que se tome como punto de partida los Principios Rectores sobre Deuda Externa y Derechos Humanos,[v] aprobados en 2012 por el Consejo de Derechos Humanos, recomendación también formulada por el actual Experto Independiente de NN.UU. sobre Deuda y Derechos Humanos, el argentino Juan Pablo Bohoslavsky.[vi]

En línea con los Principios Rectores, amén de la recomendación realizada a la Argentina por el anterior Experto, Cephas Lumina, luego de su Misión al país en noviembre de 2013,[vii]Diálogo 2000 y Jubileo Sur/Américas además plantean incorporar al nuevo marco un mecanismo participativo e integral para determinar la legitimidad de los reclamos y excluir de futuros pagos a todo reclamo ilegítimo o ilícito.

Defienden la centralidad de esta investigación o auditoría al reconocer que las deudas que se buscan cobrar a los pueblos, sobre todo en el Sur, por lo general tienen poco o nada que ver con un ingreso previo de recursos. “Han sido generadas, en su mayoría, sin contrapartida alguna en bienes o servicios para los pueblos…, (responden) a los intereses de los prestadores…, los pueblos suelen no sólo no tener voz ni voto al respecto, sino que además sus expresiones de protesta o rechazo suelen ser ignoradas o peor aún, reprimidas y criminalizadas,” agregan.

Por eso, las dos entidades subrayan que “debería ser prioritario para NN.UU. fortalecer la voluntad y capacidad de los pueblos y sus Estados para investigar y denunciar la ilegitimidad e ilicitud de las deudas, antes de seguir comprometiendo su presente y futuro con nuevas modalidades y términos de pago.”[viii]Afirman también, en el texto puesto a consideración de los Estados, que “reestructuraciones de deuda que no se basen en la identificación y exclusión de los reclamos de cobro viciados, como se ha visto reiteradamente… en Argentina y tantos otros países, solo favorecerán la continuidad del sistema de saqueo contra los derechos e intereses de quienes más demandan la protección del marco jurídico internacional.”[ix]

Experiencias concretas como la de la República de Ecuador han demostrado la posibilidad y el valor de auditar los reclamos de deuda. En Argentina ha sido una reivindicación de larga data, sustentada además en decisiones judiciales como el Fallo Olmos del año 2000, que comprueba la fraudulencia de gran parte de la deuda que el pueblo sigue siendo obligado a pagar. Más recientemente ha sido apoyada con la conformación de la Asamblea por la Suspensión de Pagos e Investigación de la Deuda y por la Defensa del Patrimonio Nacional y los Bienes Comunes,[x]un espacio multisectorial que, entre otras demandas, reclama al Congreso de la Nación la puesta en funcionamiento de la Comisión Bicameral Investigadora de la Deuda cuya creación aprobó en septiembre pero sin visos de continuidad.

 Poner fin a la Impunidad

Al concluir su presentación, Diálogo 2000 y Jubileo Sur/Américas refieren al Comité el desafío de desandar la arquitectura de impunidad corporativa construida nacional e internacionalmente a lo largo de las últimas décadas de hegemonía neoliberal, muchas veces a través del poder extorsivo del propio endeudamiento ilegítimo e injusto.

Enfatizan la necesidad de revertir, por ejemplo, los límites a la soberanía popular y nacional establecidos por instrumentos tales como la Ley de Inmunidad Soberana Extranjera de EE.UU., los tratados de libre comercio y de protección a las inversiones y la aceptación de jurisdicciones extranjeras y foros asimétricos como el CIADI. Proponen vincular las negociaciones para un nuevo marco para la reestructuración de deudas, al proceso ya iniciado en el Consejo de Derechos Humanos para redactar un convenio multilateral para someter a los grandes actores privados del sistema internacional económico– incluyendo los bancos, fondos buitre y otras transnacionales financieras – al cumplimiento de los derechos humanos.[xi]

Por cierto, ambos procesos tienen por ahora un futuro abierto. Haber logrado que el debate se dé en NN.UU., y no en los “foros especializados” como el FMI o el Banco Mundial, puede considerarse un avance. Pero la ausencia en esta primera reunión de representación de esas instituciones y los países centrales como EE.UU., la Unión Europea, Japón y Canadá, los mismos que ya votaron en contra de las negociaciones y que son los principales protectores de los fondos buitre, las corporaciones transnacionales y de toda la gama de políticas e instrumentos constitutivos del sistema de endeudamiento y expoliación que somete permanentemente a los pueblos, a la naturaleza y a cualquier gobierno que busca romper con su lógica, en el mejor de los casos abre un gran interrogante sobre las consecuencias prácticas del esfuerzo.

En la presentación de su propuesta ante el Comité – disponible solo en inglés – , el gobierno de la Argentina enfatiza que reestructurar la deuda es un derecho y una decisión soberana de todo Estado. Propone la creación de un “Mecanismo multilateral de reestructuración de deudas soberanas (sic)”, supervisado por un “Comité de Verificación” integrado por tres Estados: uno escogido por el Estado reestructurante y los otros dos por el conjunto de Estados-parte del convenio. Propone que el Estado reestructurante establezca un procedimiento para la verificación y registro de reclamos – algo que el gobierno argentino se ha negado a realizar – pero remite tal verificación a la posibilidad de identificar posibles conflictos de interés a raíz de la tenencia simultánea de reclamos de deuda y de instrumentos de cobro vinculados a la eventualidad de una situación de no-pago.

Soberanía y derechos vs. Sostenibilidad del pago

Se limita, en pocas palabras, a una propuesta que sigue esquivando el problema de fondo del sistema de endeudamiento que es la dominación y saqueo permanente que ejerce. Su objetivo, continuar siendo “pagador serial”, como lo ha planteado la presidenta argentina, de una deuda cuya legitimidad no está dispuesta a cuestionar a fin de poder seguir endeudándose afuera del país. Aclara que el Estado reestructurante debe garantizar la “representación genuina y eficaz” de los intereses de quienes se identifican como acreedores, pero en ningún momento refiere a la defensa de los intereses – y mucho menos la participación – de quienes han sido o serán afectados en sus derechos por la generación de las deudas reclamadas y su pago.  O sea, sigue priorizándose “la sostenibilidad del pago”, por sobre los derechos de los pueblos, los únicos acreedores legítimos.

Reestructurar deudas no es sinónimo de resolver las crisis del sistema de endeudamiento. Hoy se está viendo esto con toda claridad en Grecia, como en los años ’80 y ’90 se veía en todas partes del Sur. No obstante, los ajustes, privatizaciones, concesiones y nueva deuda producto de esas reestructuraciones, siguen generando consecuencias cada vez más graves para la soberanía y el buen vivir de esos pueblos. Por eso falta más bien fortalecer el protagonismo popular, recuperar y actualizar importantes fuentes de derecho como las Doctrinas Calvo, Drago y Espeche y la Doctrina de Deuda Odiosa, entre otras, que ponen límites al poder de los prestamistas y establecen la no obligación de pagar deudas contraídas sin el consentimiento de los pueblos y en contra de sus intereses. Solo así se podrá revertir los supuestos derechos del mercado y de todos los prestamistas, cuyo único propósito es seguir cobrando y acumulando lo que los pueblos necesitan para vivir.

-Beverly Keene, Diálogo 2000/Jubileo Sur Argentina

Buenos Aires, 20/2/15

 


[i] Resolución A/68/304, Asamblea General de NN.UU., 9 de septiembre de 2014.
[ii] “Towards a multilateral legal framework for Sovereign debt restructuring processes”, ENAUN 039/2015, Proposal by Argentina, 23/01/15, traducciónpropia, http://www.unctad.info/upload/Debt%20Portal/GA%
20Ad%20hoc%20committee%20statements/Permanent%20Mission%20of%20Argentina.pdf
[iii] La documentación puesta a consideración del Comité está a disposición en un portal especial de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (CNUCED, o UNCTAD por sus siglas en inglés):  http://www.unctad.info/en/Debt-Portal/Events/Our-events/GAG77-events-on-Legal-Framework-for-Debt-Restructuring-Processes/
[iv] “Contribución de Diálogo 2000 Argentina y la red Jubileo Sur/Américas sobre el establecimiento de un marco jurídico multilateral para la reestructuración de la deuda”, Buenos Aires – Managua, 23 de enero de 2015,
http://www.unctad.info/upload/Debt%20Portal/GA%20Ad%20hoc%20committee%20statements/Dialogo2000.pdf
[v] A/HRC/20/23, Consejo de Derechos Humanos de NN.UU., abril 2012.
[vi] Submission by the Independent Expert on the effects of foreign debt and other related international financial obligations of States on the full enjoyment of all human rights, particularly economic, social and cultural rights, 26/01/15,http://www.unctad.info/upload/Debt%20Portal/GA%20Ad%20hoc%
20committee%20statements/IE%20foreign%20debt%20submission%20debt%20restructuring.pdf
[vii]A/HRC/25/50/Add.3, http://daccess-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G14/129/41/PDF/G1412941.pdf?OpenElement
[viii] Esta y otras recomendaciones fueron incluidas en un pronunciamiento conjunto emitido por Jubileo Sur/Américas, el Programa sobre Deuda Ilegítima y Justicia Ecológica de la Federación Luterana Mundial y el Comité por la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo-AbyaYala Nuestra América, “Reflexiones iniciales sobre la decisión de la ONU de establecer un marco jurídico multilateral para los procesos de reestructuración de deuda pública”, septiembre 2014,http://dialogo2000.blogspot.com.ar/2014/09/reflexiones-iniciales-en-torno-la.html
[ix] Ver al respecto el pronuniamiento “Nunca Más Buitres”,http://dialogo2000.blogspot.com.ar/2014/09/reflexiones-iniciales-en-torno-la.htmlDiálogo 2000 y otros, julio 2014,  y “De soberanía y buitres,  de deuda y bienes comunes”, Asamblea, dic. 2014,https://asambleadeudaybienescomunes.files.wordpress.com/2014/12/de-soberanc3ada-y-buitres.pdf
[x]http://asambleadeudaybienescomunes.wordpress.com
[xi] Resolución A/HRC/26/RES/9,  Consejo de Derechos Humanos de la ONU, junio 2014.

 

Llamado al Foro Social de Internet….. Internet es de todas las personas: ocupémoslo

Cada vez más Internet es el lugar en el que nos conectamos con nuestros amigos y amigas, obtenemos información, organizamos trabajos, almacenamos imágenes y textos, hacemos transacciones bancarias, vemos videos, compramos boletos y accedemos a servicios públicos.

Ya que usamos el Internet de manera tan extensa, vamos dejando un rastro de información personal en toda la red. Pronto, en Internet se manejará también una extensa información transaccional transmitida por las “cosas” que hacen parte de nuestras vidas diarias: esto es, una amplia gama de dispositivos domésticos así como infraestructuras y servicios, tanto públicos como privados. Todo este conocimiento es poder, que se puede usar para fines buenos o malos. En Internet no sólo se mueve demasiada información sobre nosotros, sino que los avances en la automatización de redes y el acceso remoto facilitarán un alcance omnímodo que permitirá controlar incluso nuestras actividades en espacios físicos.

Siendo algo tan importante en nuestras vidas diarias, ¿cómo queremos que sea Internet en el futuro? ¿Debería ser una red descentralizada para la conexión social sin mediaciones y para crear, intercambiar y compartir información, sea pública o privadamente, como nosotros deseemos? ¿Vamos a tener aplicaciones para mejorar las condiciones de vida, educación y desarrollo para todos y todas; servicios que garanticen la privacidad de nuestros datos; tecnología en la que nuestras comunidades puedan confiar y que controlen de forma colectiva? ¿O será una red centralizada de vigilancia, controlada por un puñado de gobiernos y monopolios corporativos que tienen una continua microvisión de nuestros espacios de interacción; mercantilizan nuestra información; extraen exorbitantes ganancias al vender nuestros datos personales; y supervisan nuestras actividades en línea e incluso (cada vez más) fuera de la red. ¿Qué Internet queremos?

Desde el inicio del Internet, ambas tendencias están presentes, pero Internet está evolucionando aceleradamente hacia el segundo escenario, a medida que las grandes corporaciones transnacionales concentran su control en la red y los servicios de seguridad, tales como la Agencia de Seguridad Nacional -NSA- de EEUU y sus cercanas aliadas, llevan a cabo ese monitoreo tan penetrante. El control centralizado de las comunicaciones internacionales y los datos, junto con el vacío de controles legales y mecanismos de equilibrio aplicables globalmente, conduce a una acumulación de poder global en unas pocas manos. Esto, no solo amenaza exacerbar aún más las desequilibrios de poder y riquezas, sino que incluso podría socavar los fundamentos de las sociedades democráticas.

Entonces, ¿qué se puede hacer para revertir esta tendencia, antes de que se instale en forma irrevocable en el ADN de Internet, y se vuelva “normal”? En particular, ¿cómo pueden las organizaciones que trabajan para la justicia social, la democracia, los derechos de la comunicación, el software libre y abierto, la neutralidad de la red o la amplia gama de los derechos humanos, así como para el empoderamiento de la ciudadanía por encima de los gobiernos y corporaciones, contribuir a construir el Internet de los pueblos?

Este llamado a un Foro Social de Internet propone crear un espacio global, para precisamente tomar en cuenta estas problemáticas; en el cual vamos a debatir sobre el Internet que queremos, compartir información sobre nuestros esfuerzos y luchas por la democracia, los derechos humanos y la justicia social en relación a Internet y elaborar agendas de acción colectivas.

¿Por qué un Foro Social? El Foro Social de Internet (FSI) está inspirado en los procesos del Foro Social Mundial (FSM) y su visionaria convocatoria de que “Otro mundo es posible”; estamos sugiriendo que “Otro Internet de los pueblos es posible”. Recordando la Carta de Principios del FSM, que apela a un proceso de globalización diferente al “comandado por las grandes corporaciones multinacionales y por los gobiernos e instituciones que sirven a sus intereses”, apostamos a un Internet desde abajo, controlado por el pueblo, incluyendo a quienes aún no están conectados.

La Carta de Principios del FSM presenta la visión de una globalización solidaria “como una nueva etapa en la historia del mundo”, marcada por el respeto universal de los derechos humanos y del medio ambiente y basado en sistemas democráticos internacionales e instituciones al servicio de la justicia social, la equidad y la soberanía de los pueblos. Concebimos al FSI como un paralelo directo a esos esfuerzos, pero dentro de la esfera de Internet y su gobernanza.

Desde su primera edición en Porto Alegre, en 2001, el FSM ha sido concebido como la oposición de los pueblos a las élites del Foro Económico Mundial (FEM) de Davos, a las que ahora conocemos como el 1% —los sectores que representan y se benefician de las medidas de austeridad impuestas por los banqueros, de la globalización del capital y del dominio ideológico e institucional del neoliberalismo—; y ahora también en su nueva reencarnación en Internet, la “Iniciativa NetMundial” -NMI-, recientemente lanzada por el Foro Económico Mundial. La NMI del FEM representa el intento de las élites para proveer soluciones, de acuerdo con sus intereses, respecto a los asuntos globales relacionados con políticas públicas, lo cual simplemente es un paso más en el esfuerzo continuo del FEM para afianzar la hegemonía política de las corporaciones globales y el 1% global. El proceso del FSM se presenta como el espacio más obvio y apropiado para lanzar un movimiento por un Internet del Pueblo, en vez de un Internet en función de los intereses de las élites económicas y políticas del mundo globalizado.

Más allá de los asuntos técnicos de estándares y administración de nombres de dominio, la gobernanza de Internet estará llamado cada vez más a buscar respuestas adecuadas a asuntos de justicia social y económica y de derechos humanos, que emergen a medida que Internet impacta más ampliamente en la sociedad. La gobernanza de Internet se debe llevar a cabo basándose en los mismos principios y mecanismos democráticos que esperamos en otras esferas de nuestras vidas.

El Foro Social de Internet estará abierto a la participación de todos aquellos que acogen la filosofía y los valores del FSM, y creen que el Internet global debe evolucionar acorde al interés público. Se fundamentará en valores democráticos, de derechos humanos y justicia social. Promoverá la formulación participativa de políticas y el control social sobre las tecnologías sociales, como sucede con el movimiento de los medios comunitarios. Buscará un Internet con una arquitectura realmente descentralizada y basada en el pleno derecho de las personas de tener el control sobre sus datos, información y conocimientos, así como otros bienes comunes que Internet ha permitido que la comunidad mundial genere y comparta.

El Foro propone también el lanzamiento de un proceso desde las bases para elaborar el Manifiesto del Internet de los Pueblos, involucrando a todos los grupos sociales, comunidades y movimientos interesados en las distintas regiones, a técnicos y actores de las TICs para el desarrollo, a sectores pro democratización de los medios, a los movimientos por la democracia, a organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres y a defensores de la justicia social.

Próximos Pasos: Se llevará a cabo un taller de planificación preliminar en marzo durante el FSM 2015, en Túnez, titulado Organizando un Foro Social de Internet-Un llamado para ocupar Internet. El Foro Social de Internet está planificado para finales del 2015 o inicios del 2016. Se facilitarán condiciones para la participación remota.

Cómo Participar: Siendo una iniciativa popular, cualquier persona que esté motivada a defender el interés público será bienvenida. Sin embargo, para mantener congruencia con algunos valores básicos, seguimos los criterios de participación definidos por el Foro Social Mundial, los cuales se encuentran aquí: https://fsm2015.org/es/criterios-de-participacion. Cualquier persona que cumple con estos criterios, puede unirse, enviando un email a la dirección indicada a continuación.

Secretaría FSI : secretariat@InternetSocialForum.net

 Contactos regionales:

 Europa, Norbert Bollow. Email: NorbertB@InternetSocialForum.net

Asia/Oceania, Rishab Bailey. Email: RishabB@InternetSocialForum.net

África, Alex Gakaru, Email: AlexG@InternetSocialForum.net

Norte América ,Michael Gurstein, Email: MichaelG@InternetSocialForum.net

America Latina, Sally Burch, Email: SallyB@InternetSocialForum.net

 Lista inicial de organizaciones participantes

 Advocates of Science and Technology for the People, Philippines

Agencia Latinoamericana de Información, Regional

All India Peoples Science Network, India

Alternative Informatics Association, Turkey

Arab NGO Network for Development, Regional

Bangladesh NGOs Network for Radio and Communication(BNNRC), Bangladesh

Association for Proper Internet Governance, Switzerland

Centre for Community Informatics Research, Development and Training, Canada

Chaos Computer Club Schweiz, Switzerland

CODE-IP Trust, Kenya

Computer Professionals Union, Philippines

Digital Empowerment Foundation, India

Foro de Comunicación para la Integración de Nuestr’América, Regional (América Latina)

Free Press, USA

Free Software Movement of India, India

Fundación-Redes-y-Desarrollo, República Dominicana

Global_Geneva, Switzerland

GodlyGlobal.org, Switzerland

Institute for Local Self-Reliance – Community Broadband Networks, USA

Instituto del Tercer Mundo, Uruguay

International Alliance on Information for All (IAIA), Global

IT for Change, India

Just Net Coalition, Global

Knowledge Commons, India

Open-Root/EUROLINC, France

Other News, Italy

P2P Foundation, Global

Project Allende, Ireland and Argentina

SLFC.in, India

Solidarius (Solidarity Economy Network), Italy

Southern Africa Telecentre Network(SATNET), Zambia

The Network Institute for Global Democratization, Finland

The New Power by Synthecracy Movement, Global

Transnational Institute, Global

uncomputing.org, global

Verein grundrechte.ch, Switzerland

Young Internet Professionals, Africa

Surysur , Regional (América Latina)

Argentina Hub for Internet Governance, Brazil

Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA), Regional (América Latina)

Action Aid, India

Media Rights Agenda, Nigeria

Fundación Casa del Bosque, Colombia

Forum for a new world governance, Argentina

Asia Pacific Forum on Women, Law and Development, Thailand

Indigenous Environmental Association of Panama, Panama

Revista Question, Regional (América Latina)

WilhelmTux-Kampagne für freie Software, Switzerland

“National Movement for Hope” of Mexico, Mexico

Noticias de América Latina y el Caribe (NODAL), Regional (América Latina)

1st-Mile Institute, USA

Periódico Desdeabajo, Colombia

Studio 12 – Electronic & TV Media, Slovenia

Association for Culture and Education – PiNA, Slovenia

Institute for Electronic Participation, Slovenia

Digitale Gesellschaft Schweiz, Switzerland

Appropriate Technology Promotion Society (ATPS) India

Swiss Open Systems User Group /ch/open, Switzerland

Isis International

VOICE, Bangladesh

 Fuente: ALAI- AGENCIA LATIONAMERICANA DE INFORMACIÓN

Entrevista. Beverly Keene*:”La Minustah busca mantener a Haití al servicio de los intereses de Estados Unidos, las empresas y los capitales que ellos representan”

Keene

Resumen Latinoamericano/ Por Mario Hernandez/ 18/02/2015.- M.H.: Se cumplieron 5 años del terremoto que costara entre 250.000 y 300.000 vidas y también un nuevo aniversario de la independencia de Haití, primer país independiente de Latinoamérica, en 1804, 6 años antes de nuestro 25 de mayo. Con la característica particular de convertirse en la primer República negra que, entre otras cosas, eliminó la esclavitud. A estas efemérides se suma el hecho coyuntural que el Comité por el retiro de las tropas de Haití, en representación de una serie de organizaciones de nuestro país y latinoamericanas, se hizo presente en la Embajada de Chile con el objetivo de entregar una carta dirigida al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que visitó Haití entre los días 23 y 25 de enero y este mes está presidido precisamente por Chile. Esta declaración lleva una serie de firmas, como las de Jubileo Sur, Diálogo 2000 Argentina, Encuentro Sindical Nuestra América, Comité Argentino de Solidaridad por el retiro de las tropas de Haití, el premio Nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo (Línea Fundadora), Mirta Baravalle de la misma organización, Frente Popular Darío Santillán, etc. Para conversar sobre esta carta al Consejo de Seguridad que aborda varias temáticas que queremos profundizar, hoy hemos invitado a Beverly Keene de Jubileo Sur, Diálogo 2000, miembro también del Comité argentino por el retiro de las tropas de Haití.

Una carta al Consejo de Seguridad que creo es una pintura bastante ajustada de la situación que vive el pueblo haitiano, donde se han producido algunas novedades de la coyuntura política de ese país como ser lo que humildemente he denominado un golpe de Estado, porque el pasado día 13 de enero han caducado las autoridades parlamentarias del Senado y la Cámara de Diputados y el actual presidente Martelly se ha hecho de la suma del poder público estableciendo un gobierno que funcionará por decreto, a través de la designación de un Primer Ministro, Evans Paul, quien reemplazó a Laurent Lamotte y que ha prometido en su asunción convocar a elecciones durante el transcurso del corriente año. Mientras tanto esa situación se produzca, lo cierto es que Michelle Martelly va a gobernar por decreto. ¿Qué nos podés comentar respecto de esta situación?

-B.K.: En primer lugar agradecer el espacio para hablar sobre Haití, a veces parece algo muy lejano a nosotros, pero aquí en Argentina tenemos muy presentes las estrategias diversas de intervención de Estados Unidos, Canadá y Francia, los poderes centrales en nuestro mundo hoy, en lo que son las vidas y las decisiones políticas de los pueblos de América Latina. Sin ir más lejos, tenemos el golpe de Estado que se produjo en Paraguay hace unos años atrás, el golpe en Honduras en 2009, y también el golpe de Estado en Haití en 2004, que llevó a la constitución de la Minustah, esta misión que se suponía era para la estabilización de Haití, cuando en realidad lo que se percibió en ese momento y que se ve con mucha más fuerza hoy, es que busca mantener a Haití al servicio de los intereses de Estados Unidos, las empresas y los capitales que ellos representan.

Efectivamente, el golpe de Estado que se está dando en este momento en Haití, por las vías más modernas, no hace falta que los marines estadounidenses ocupen Haití como lo hicieron en 1915 porque se pueden dar el lujo de tercerizar la ocupación militar, como en este caso con las tropas de nuestros países de América Latina, de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, etc., una serie de países que se utilizan no por un decreto del Departamento de Estado de Estados Unidos sino a través del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al que recientemente el Presidente boliviano bautizó muy correctamente como “Consejo de Inseguridad”. En este caso se lo utiliza para imponer la voluntad de los poderes de siempre. En Haití esto significa en este momento el inicio de un período de gobierno por decreto. Justamente esta visita que se realizó el fin de semana el Consejo de Seguridad, sin duda tiene como objetivo legitimarlo, rodear esta nueva situación de un nuevo Primer Ministro, que puso un gabinete que los medios llaman “de consenso”, buscando legitimar este proceso que no es la voluntad del pueblo haitiano, sino de los poderes que en este momento ocupan Haití a través de las tropas de la Minustah.

Esta es una situación a la que tenemos que prestar mucha atención, en la que estamos involucrados directamente a través de la presencia de tropas argentinas en Haití, por ende, apoyando esta situación, y tenemos que escuchar la voluntad que expresan las voces de las organizaciones sociales y populares haitianas, reconociendo que tanto en Haití como en todos nuestros países hay una gran diversidad de opiniones políticas.

Hay partidos que se llaman y se dicen de la “oposición” que están acordando con Martelly para poner en marcha este nuevo golpe de Estado y hay partidos de la oposición que están en contra de esto y siguen manifestándose día por medio de manera masiva en las calles de Puerto Príncipe y en otras partes del país. También hay otros partidos, organizaciones sociales, movimientos populares en Haití que siguen reclamando lo que es lógico, su soberanía, el derecho del pueblo haitiano de hablar y poder decidir por sí mismo sin la intromisión de Estados Unidos, Francia, Naciones Unidas, la OEA o la Minustah, en sus asuntos internos. Muchas de estas organizaciones con las que tenemos un contacto permanente expresan su preocupación, no solamente por esta pérdida de soberanía sino por lo que está sucediendo por detrás de esto, un proceso de recolonización donde la política de mantener los salarios de Haití como los más bajos de todo el hemisferio, favoreciendo la instalación de la maquila, industrias sobre todo textiles que exportan a Estados Unidos a precios de miseria y favoreciendo la instalación de grandes empresas de exploración petrolera y aurífera.

En estos momentos han llevado una queja formal al Banco Mundial por su apoyo al gobierno de Haití por la posibilidad de reformar la Ley minera para que las empresas mineras ingresen y consoliden su posición sin ninguna posibilidad que el Parlamento las supervise o controle.

También hemos visto en estos últimos meses muchas manifestaciones y protestas de parte de comunidades pesqueras costeras en algunas partes de Haití, que han sido señaladas como sedes de futuras inversiones para el turismo de lujo, oponiéndose a la política de desplazar a las comunidades locales y quitar al pueblo no solamente los medios de su subsistencia sino también cualquier posibilidad de decir algo al respecto.

Hay protestas casi todos los días frente a estos avances en lo que es un proceso de recolonización y saqueo, porque aunque no lleguen a nuestros diarios hay una sociedad muy activa y alerta. Tenemos una situación muy compleja, de la que nos llega poca información, la clave es entender que hay un golpe de Estado en curso en Haití y la Minustah, la Misión de estabilización de las Naciones Unidas, es cómplice de ese golpe.

Las tropas de Argentina, Brasil y otros países no están cumpliendo misiones humanitarias, sino cumpliendo como guardia pretoriana de la verdadera ocupación de Estados Unidos, Canadá y Francia. La situación es de mucha dificultad para un pueblo que es el más empobrecido de nuestra América Latina y el Caribe. Es importante recordar que en su época de colonia francesa fue la más rica de Francia, entonces no es que Haití, como todos los países de América Latina seamos pueblos pobres, hay un proceso concreto de empobrecimiento que el pueblo haitiano sigue sufriendo. No podemos aceptar que esos países extranjeros sigan determinando su destino y menos aceptar tropas de nuestros países ayudando en ese cometido.

La presencia de la Minustah forma parte de una industria rentable para las Fuerzas Armadas latinoamericanas

-M.H.: Luego vamos a volver sobre la realidad interna de Haití. Has mencionado la presencia de tropas argentinas, y las has denominado como tropas de ocupación, no son las únicas tropas que forman parte de la Minustah, recientemente se ha producido un debate entre el gobierno saliente y entrante en Uruguay, el futuro Canciller Nin, quien fuera vicepresidente de Uruguay habló del inminente retiro de las tropas uruguayas y rápidamente el Canciller Almagro y el Ministro de Defensa, Huidobro, salieron a desautorizar ese punto de vista. Más allá de estas “contradicciones” me gustaría que le expliques a nuestros oyentes cuáles son los fundamentos por los cuales las autoridades argentinas sostienen la presencia de tropas de nuestro país en Haití.

-B.K.: En cierto sentido te podría responder que es muy fácil, en septiembre del año pasado le tocó al Congreso Argentino aprobar la salida de las tropas que participan en Haití de la Minustah, es una autorización que tiene que dar el Congreso en cualquier situación en la que Argentina quiera enviar tropas fuera del país o recibir dentro del país la visita de tropas de otro. En ese debate que se hizo en septiembre en la Comisión de Relaciones Exteriores y la de Defensa de la Cámara de Diputados, un debate que el partido oficialista no esperaba, ya que esperaba un trámite como en anteriores oportunidades, varios partidos se presentaron para reclamar y exigir que hubiera un debate sobre la participación de Argentina en la Minustah y acordaron que los funcionarios del gobierno que fueron a defender la posición de la participación de Argentina en la Minustah no tenían argumentos, pero es una decisión que se sigue manteniendo.

Esa sería la respuesta más fácil. Otra es la que nos dio el Ministro de Defensa, Agustín Rossi, que en marzo del año pasado visitó Haití durante 36 horas haciendo un saludo de rutina a las tropas estacionadas en Haití, cuando volvió de este viaje, al que lo acompañaron un batallón de periodistas, alrededor de 50 de casi todos los medios masivos, el mensaje fue muy claro y lo repitieron todos los medios, diciendo que la Minustah y la participación Argentina es una misión humanitaria, más o menos dando a entender que se había establecido después del terremoto y no 5 años antes del mismo. Se mostraban escenas de las tropas argentinas entregando agua en bidones a la población, como ejemplo de misión humanitaria. Esos son los argumentos oficiales.

En la Cancillería, a la que hemos ido durante los últimos años en repetidas ocasiones distintas organizaciones populares y sociales, para insistir en nuestro reclamo de retiro de las tropas, por lo general tampoco defienden mucho la presencia, sí hacen mucho hincapié en que no es una decisión de la cual Argentina se hace cargo sola, afirman que están ahí con otros países de América Latina y que el retiro sería en conjunto, no se tomaría una decisión unilateral.

Podría resultar respetable o entendible esta posición, pero no quita la responsabilidad de cada gobierno de estar defendiendo una situación para la que no tienen argumentos de peso. Si el motivo por el cual tenemos tropas de Argentina en Haití durante 11 años es para seguir entregando agua a la población, podemos concluir que ha sido un fracaso total, porque supongamos que esa fuese su misión, la verdad es que tanto tiempo y que no se haya podido resolver nada respecto a un problema que obviamente es real, porque el suministro de agua se sigue manejando con camiones y con bidones con agua y no se ha ido más allá de eso, lo que de por sí sería reconocer el fracaso de la misión.

Está claro que ese no es el objetivo. Según el Consejo de Seguridad, Haití representa un peligro para la seguridad de la región. Muchos gobiernos siguen aprobando eso en octubre cuando revén el mandato de la Minustah, y ese peligro se pone en boca de Estados Unidos, que dice que si la situación se complica en Haití van a tener muchos inmigrantes haitianos en las costas de Florida y como no pueden permitirlo la situación debe ser controlada.

Esa es la defensa oficial que se hace en el Consejo de Seguridad. Pero, en realidad, lo que vemos es que la permanencia se da por objetivos de control, dominación, saqueo y colonización del pueblo haitiano. Podemos mirar un poco más los argumentos que esgrimen distintos gobiernos en nuestra América Latina, podemos reconocer que hoy en día existen debates, como el que hemos visto entre el gobierno saliente y el entrante en Uruguay, que significa que hay preocupación sobre esta presencia de tropas latinoamericanas en Haití. Más de uno ha llegado a la conclusión de que se han metido en un callejón sin salida, en una trampa que puso Estados Unidos y Francia cuando invitaron a los gobiernos “progresistas” liderados en 2004 por Lula de Brasil y Néstor Kirchner de Argentina, de hacerse cargo de esa ocupación y que ahora no saben cómo salir con elegancia.

El segundo problema, que puede ser muy pedestre, es que la presencia de los latinoamericanos hoy en Haití, en cualquiera de estas misiones de paz, es una industria, significa recursos, posibilidades de viajar para los efectivos que se anotan, es un privilegio, un premio monetario en su carrera.

En Argentina en estos últimos días, cosa que no sale en los noticieros, las Fuerzas Armadas han creado una escuela de capacitación y entrenamiento para los efectivos que participen en misiones de paz. Todo esto forma parte de una industria y cortar la presencia de Argentina en la Minustah la pone en peligro. Ese es un tema que se ve en la discusión, por ejemplo, con Uruguay. Las Fuerzas Armadas uruguayas tienen muchos más antecedentes en la participación en estas misiones de paz de Naciones Unidas, y es un reducto que también vemos en Brasil, incluso en Bolivia, Paraguay, Ecuador, donde se ponen en juego las relaciones entre los distintos sectores de nuestros propios gobiernos. Aquí, entre las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Defensa, Cancillería y Presidencia, no todos tienen la misma postura. Y en más de un gobierno de América Latina en voz baja se ha planteado que no pueden sacar las tropas de Haití porque pueden crear un problema con las Fuerzas Armadas de su país. Esto es importante y lo tenemos que tener presente, si volvemos a los argumentos que los gobiernos esgrimen para sostener esa presencia en Haití, en los inicios se hablaba de la posibilidad de crear una política distinta, de cooperación regional con América Latina, que es algo que la mayoría de nosotros quisiéramos apoyar, como hace Cuba con la presencia de sus misiones médicas desde hace muchos años, como ha sido la política de Venezuela a través de Petrocaribe, un apoyo muy concreto a la vida cotidiana del pueblo haitiano. Pero lo que estamos viendo es que los gobiernos de América Latina están repitiendo los mismos errores, las mismas políticas de dominación y presencia de los poderes centrales. Por eso entendemos que este año, 2015, el centenario de la primera invasión y ocupación de Estados Unidos a Haití, es un momento crítico en la vida del pueblo haitiano, porque las organizaciones sociales haitianas están reivindicando la necesidad de avanzar en la refundación de su país, no con la ocupación de tropas de toda América Latina, sino con políticas realmente de cooperación, solidarias, de los pueblos y los gobiernos latinoamericanos, es el momento para avanzar en ese plano y eso significa, primero, retirar las tropas y luego avanzar en políticas de apoyo en aspectos humanitarios, las cuales sin dudas se pueden ofrecer y también en todo lo que pueden ser políticas de apoyo a la institucionalidad haitiana, pero la que decida su pueblo, no Estados Unidos, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la OEA o la Comunidad Internacional.

-M.H.: Uno de los argumentos esgrimidos por nuestros gobernantes ha sido el factor que implica que la Minustah ayuda a detener la violencia en Haití. Yo me tomé el trabajo de investigar al respecto y la tasa de homicidios en Haití es de 7 por cada 100.000 habitantes, mientras que el promedio en el Caribe es de 17, en México ese índice llega a 24 y en Honduras a 91. Una de las cosas que llama la atención es que, a pesar de las políticas asistencialistas y de las donaciones que proporcionaron ayuda a los damnificados del terremoto, el país sigue inmerso en la pobreza. Mencionaste en alguna de tus intervenciones anteriores, la construcción de hoteles de lujo. ¿Cómo se entiende esto?

-B.K.: Uno piensa en los intereses económicos que están en juego, tanto Haití como Cuba, están cerca de las costas de Estados Unidos, y es un destino caribeño muy atractivo, con aguas cálidas y hermosas. Esa atracción juega un rol en lo que es la codicia, la política hacia un país al cual efectivamente al poder no le importa que tiene un pueblo con mucha historia, de respeto hacia sí mismo, de resistencia, siendo el primer país en poner fin a la esclavitud, tal vez el único pueblo que logró tanto su liberación de la esclavitud como del yugo colonial.

Haití sigue siendo muy codiciado, sus playas, su sol, la riqueza de su suelo, que si bien ya está muy deteriorado por las políticas de saqueo que se sostienen hace varios siglos, ahora se apunta al subsuelo y las riquezas ahí escondidas. Ese es el problema, el pueblo haitiano estorba, está de más, sea yendo para la costa de Florida en sus barquitos buscando sobrevivir al hambre y la miseria que reina, o el que quiere vivir en su país y seguir luchando.

La política de dominación tiene intereses geopolíticos muy claros, de Estados Unidos a Venezuela tenés que pasar por encima o alrededor de Haití, si se quiere seguir bloqueando a Cuba, Haití está en un lugar privilegiado y como hemos visto históricamente a Estados Unidos le es suficiente con decir que es el “patio trasero” para seguir manteniendo el dominio. Desde todos esos puntos de vista el pueblo haitiano sigue sufriendo esta política de control y dominación.

La novedad de estos últimos casi 11 años de la presencia de la Minustah es la participación de las tropas de América Latina en ese proceso, lo cual lo torna doblemente inaceptable. La política de Estados Unidos, Canadá y Francia sigue más o menos sus canales de siempre, y han encontrado a muy bajo precio la posibilidad de involucrar tropas de otros países para llevar a cabo el trabajo sucio. Digo esto, porque hay varias declaraciones de los Embajadores de Estados Unidos en los debates del Consejo de Seguridad, e incluso hay un estudio hecho por una oficina de auditoría del Congreso de Estados Unidos que ha arrojado como información que para ese país mantener las tropas de la Minustah es mucho más barato que pagar la presencia de tropas propias. O sea, lo que para los militares de América Latina es un gran premio, por los recursos que se mueven detrás de su presencia en Haití, para Estados Unidos es muy barato.

Para hablar de una realidad que tiene que ver con la actualidad del pueblo haitiano, Estados Unidos, Francia y Canadá son los países que más contribuyen al presupuesto de la Minustah, en este momento están invirtiendo alrededor de U$S 500 millones anuales para mantenerla. Les costaría muchísimo más mandar tropas de sus propios países. Esos mismos gobiernos han sido incapaces, con todo el conjunto de la llamada Comunidad Internacional, de poner U$S 50 millones para agua potable y la erradicación de la epidemia de cólera que fue introducida por la Minustah, es su responsabilidad aunque la ONU está escondiéndose detrás de que las tropas tienen inmunidad.

-M.H.: Quisiera señalar que el cólera había desaparecido de Haití hace 50 años. Hace pocos días un Tribunal Superior de Nueva York, donde se presentaron los damnificados a exigir indemnizaciones, se pronunció en este sentido que mencionabas, que las tropas no son imputables, por lo tanto, no corresponde el pago de ningún tipo de indemnización ni cargo a las Naciones Unidas, por la reintroducción del cólera en Haití.

La prensa mundial tiende a presentar los problemas de Haití de manera tendenciosa, extrapolándolos de su historia y del contexto neocolonial en que se engendraron. Como si la pobreza endémica, la desforestación, el cólera, los daños de las catástrofes nacionales y el arrebato de la soberanía hubieran sido producidos por un pueblo inconsciente o por un clima adverso, poco se habla de los despilfarros y costos logísticos de las más de 10.000 ONGs presentes en Haití que en la mayoría de los casos constituyen más del 60% de su presupuesto.

-B.K.: Yo no conozco exactamente la cifra, pero la presencia de grandes ONGs existe y me consta que es avasallante. No solamente por los informes y las versiones periodísticas y las denuncias de las organizaciones haitianas, sino porque te das cuenta llegando a Haití desde el propio aeropuerto. La presencia principalmente de las grandes organizaciones que se dedican supuestamente al desarrollo o reconstrucción después de una catástrofe como el terremoto, que son una industria que mueve mucha plata, tal vez en algunos casos con mejores intenciones otras con peores, y ve cualquier situación de este tipo como un campo fértil de ganancias, en prestigio, en plata y en la posibilidad de seguir su cometido.

También hay una enorme presencia de organizaciones más chicas pero que pertenecen a los sectores religiosos muy conservadores de Estados Unidos, algunos independientes y otros que forman parte de conglomerados con una clara intencionalidad política. Otros tienen una intencionalidad política menos clara pero sirven a los mismos fines. Esa presencia en Haití que fue terriblemente multiplicada después del terremoto ha sido denunciada por las organizaciones haitianas de manera sistemática. En cierto sentido sienten que detrás de ese ejército llamado de cooperación o de desarrollo, se les escapaba de las manos cualquier posibilidad de opinar sobre la reconstrucción de su propio país.

Las decisiones y la plata siempre se mueven por fuera del presupuesto del gobierno haitiano y el Estado ha sido muy marginado. Es un proceso que lamentablemente no es único en Haití, se puede ver en muchos otros países, como Indonesia después del tsunami en 2005, y lo vimos en Irak, porque las guerras significan una destrucción descomunal de la población y su reconstrucción son industrias de gran escala. En el caso de Irak, las denuncias de la tercerización de la guerra a empresas contratistas de parte del gobierno de Estados Unidos, y luego la reconstrucción de esos desastres realizadas por las mismas empresas. Esta es una realidad de nuestro siglo XXI, la destrucción y la reconstrucción son industrias y significan una exclusión de la población de cualquier posibilidad de participación en la toma de decisiones, en el diseño de esas reconstrucciones, en la construcción de su futuro.

Hoy en Haití esto forma parte importante del contexto, entonces cuando escuchamos a las organizaciones populares haitianas o las manifestaciones callejeras pidiendo el retiro de los extranjeros, tenemos que ubicarnos en esa realidad, están hartos de esa intervención porque están en todos lados, desde lo más cotidiano hasta el debilitamiento del Estado Haitiano. No hay organización popular haitiana que defienda la capacidad del Estado haitiano o del gobierno para resolver los problemas del pueblo, reconocen grandes debilidades, pero en ese reconocimiento también está que, tanto los gobiernos de la llamada “comunidad internacional” como las ONGs, las empresas contratistas y las instituciones financieras, participan con políticas deliberadas en ese debilitamiento del Estado.

Parte de lo que reclaman las organizaciones populares haitianas en este momento es que cambiar simplemente los nombres en el gobierno y en el gabinete y seguir excluyendo al pueblo haitiano de cualquier posibilidad de tomar las decisiones, no va a resolver los problemas políticos y sociales. Es el propio pueblo el que tiene que resolverlos y construir su propia fortaleza con organizaciones populares para lograr esos objetivos.

-M.H.: Personalmente los argumentos me han convencido de que Haití no es una amenaza para la paz mundial ni regional. No sé si a los que han escuchado este programa les ha sucedido lo mismo, pero el objetivo de esta entrevista era justamente clarificar sobre algunos aspectos poco conocidos de la realidad haitiana. Si ha quedado algún tema sobre el que desearías ampliar te invito a que lo hagas.

-B.K.: Algo que me gustaría agregar es una invitación, realmente tenemos una posibilidad y un privilegio pero que es también una necesidad de ir conociendo a este pueblo que ha contribuido tanto a la historia no solamente propia sino de América Latina y el mundo en la lucha por la independencia, por los derechos humanos y el fin de la esclavitud. Es un pueblo que tiene una cultura impresionante en lo que tiene que ver a sus contribuciones en el arte, la música, el teatro, el cine. Tenemos mucho para disfrutar de este pueblo y para aprender de sus luchas y su resistencia hoy en día. Es un deber que tenemos para ir consolidando los lazos de hermandad y de lucha conjunta con otros pueblos de América Latina.

Este año desde el Comité argentino de solidaridad por el retiro de las tropas de Haití esperamos poder avanzar con actividades, para lo cual nos ponemos a disposición de cuanta organización o casa cultural, para acercar la cultura de este pueblo y ver cómo podemos vincular más estrechamente las luchas, conflictos y resistencias también del pueblo argentino por su supervivencia, por su soberanía, por su autodeterminación con las luchas del pueblo haitiano. Va esa invitación, más allá de la presentación mañana de esta nueva carta en la Embajada de Chile.

-M.H.: Justamente aquí, en el barrio de Barracas, la Escuela 11 se llama República de Haití.

* De Jubileo y Dialogo 200 Argentina

Fuente: El Resumen

Prêmio Nobel da Paz celebra e analisa Cúpula Celac 2015

perez-40984_630x210Próximo da terceira Cúpula de Chefes de Estado e de Governo da Comunidade de Estados Latino-americanos e Caribenhos (Celac), que se realizará nos dias 28 e 29 de janeiro de 2015, Adolfo Pérez Esquivel, Prêmio Nobel da Paz e presidente da organização latino-americana Serviço para Paz e Justiça, ressaltou os aspectos positivos da mesma e os desafios imediatos que o encontro deve abordar.

“Sem dúvidas, a Celac é uma das iniciativas mais importantes dos últimos 200 anos em Nossa América. É uma expressão inequívoca de integração de nossos 33 países latino-americanos e caribenhos a serviço da paz e da vida no mundo”, destacou a referência social argentina e completou: “mas para que a Celac seja uma realidade deve se estabelecer um plano de ação que a materialize em ações concretas”.

Neste sentido, destacou alguns aspectos que não podem faltar: “Devemos atender as necessidades concretas de nossos países como é o caso da Colômbia e os diálogos de paz. Cuidar e continuar no que conquistamos até agora. Trata-se do conflito mais antigo de nosso continente e é hora de pôr fim a tanto sofrimento. Também há o caso da reivindicação histórica da Bolívia por uma saída ao mar, entre outros temas de importância primaria.

O Prêmio Nobel da Paz também fez menção de alguns temas que envolvem toda a região e sobre os quais considerou que “a Celac deve ter uma agenda clara e efetiva”, como são o rechaço às bases e operações militares dos EUA, o dever de pôr fim à ocupação militar latino-americana no Haiti, de apoiar Cuba para o fim do bloqueio dos Estados Unidos e de defender a questão Malvinas.

Sobre este último ponto, e a meses de se completarem 50 anos da Resolução Nº 2065 da ONU, que incluiu as Malvinas no processo internacional de descolonização, o Prêmio Nobel da Paz falou que “o único risco nuclear que a América Latina e o Caribe – primeira área do mundo autoproclamada livre de armas atômicas – têm hoje é a ilegal e ilegítima base da OTAN em nossas Ilhas Malvinas”. E acrescentou: “há 50 anos que a questão Malvinas deixou de de ser um problema de dois países. Hoje, mais do que nunca, envolve a luta humanitária pela soberania, segurança e pela paz internacional”.

Tradução: Rogéria Araujo, Rede Jubileu Sul Brasil

Fuente: Rede Jubileu Sul Brasil