Haití: Cascos azules de la ONU han explotado sexualmente a cientos de mujeres y niñas

5577fa75c461883b6b8b4569Las fuerzas de la paz de la ONU desplegadas en Haití han protagonizado casos de abuso y explotación sexual de al menos 225 mujeres locales, un tercio de ellas menores de 18 años, a las que ‘compensaron’ con comida y fármacos, denuncia un documento al que tuvo acceso la agencia de noticias AP.

Citando el borrador del informe de la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU (OIOS, por sus siglas en inglés), AP comenta que muchos de los casos de explotación sexual de las poblaciones locales por parte de los cascos azules siguen sin denunciarse, y añade que la asistencia a las víctimas es “muy deficiente”.

De acuerdo con el informe, los motivos más frecuentes que llevan a las mujeres de las zonas rurales a mantener relaciones sexuales con los integrantes de las misiones de paz de la ONU son “el hambre y la falta de vivienda, artículos para el cuidado de los bebés, fármacos y artículos para el hogar”. En las ciudades las mujeres reciben a cambio de las relaciones sexuales zapatos de gala, celulares, perfumes, ordenadores portátiles o dinero.

El documento en la forma que tiene ahora da un número aproximado de víctimas, pero no detalla la cifra de cascos azules involucrados. Tampoco menciona el período temporal en el que se produjeron los casos mencionados de “sexo transaccional” en el país. La presencia de las fuerzas de la paz de la ONU en Haití fue autorizada por primera vez en 2004. A finales de marzo de 2015 su número en el país caribeño superaba los 7.000 efectivos.

Fuente: RT/Actualidad

¡Victoria para los Pueblos Garifunas!

Juzgado de Tela emite un veredicto a favor de la

Comunidad Garífuna de Barra Vieja

Sambo Creek, 5 de junio de 2015.- El día de ayer finalmente el Juzgado de Tela emitió un veredicto a favor de la comunidad de Barra Vieja, la que se encontraba procesada por el supuesto delito de usurpación de su territorio ancestral

El veredicto fue una sorpresa ante la persistente actitud asumida por el poder judicial de desdeñar los reclamos interpuestos por el pueblo Garífuna en relación a los despojos sistemáticos que se han venido dando en las últimas décadas.

La querella emprendida por el Instituto Hondureño de Turismo (IHT) y la Empresa Nacional Portuaria (EPN) en contra de la comunidad Garífuna de Barra Vieja, se convirtió en una amenaza para los mas de 450 pobladores que sufrieron varios intentos de desalojo, a manos de las fuerzas de seguridad del estado.

Según el veredicto del Juzgado, la ENP no pudo demostrar que son dueños de la tierra donde esta ubicada la comunidad de Barra Vieja. Además se señaló que los acusados no son usurpadores, por lo tanto se les suspendieron las medidas sustitutivas a todos los acusados.

Cabe resaltar la actitud asumida una vez más por la Procuraduría General de la República de denegar la condición indígena del pueblo Garifuna, tal como pretendió en las audiencias efectuadas el año pasado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), en relación a los casos de las comunidades Garífunas de Triunfo de la Cruz y Punta Piedra.

La Procuraduría una vez mas recayó en la ignorancia en cuanto a la indigenidad del pueblo Garífuna, con el propósito de socavar la posible protección que confiere el Convenio 169 de la OIT, el que si bien fue firmado y ratificado por el Estado de Honduras hace dos décadas, el Estado nunca procedió a adaptar las leyes nacionales al Convenio, tal como lo indica la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (1969).

Existe una sistemática ofensiva por parte de grupos empresariales y el crimen organizado de despojar a las comunidades Garifunas de nuestros territorios ancestrales. A partir del golpe de estado del año 2009 se intensificaron las presiones y como resultado del colapso jurídico, la comunidad de Río Negro, Trujillo, fue demolida a instancias del empresario canadiense Randy Jorgenson, el que abocándose a la Ley de Expropiación Forzosa (1913) se apoderó de una de las primeras comunidades Garífunas fundada en Honduras.

El año pasado, a medida que el pueblo Garífuna avanzaba en su lucha jurídica ante la Corte IDH, el estado promovió desalojos en las comunidades Garífunas de Barra Vieja, Armenia y Puerto Castilla. La criminalización de la defensa del territorio ancestral, acompañadas de amenazas de muerte no frenaron los reclamos territoriales planteados por las comunidades.

La doctrina planteada por la Procuraduría en relación a considerar al pueblo Garífuna como extranjeros en Honduras y por ende denegar nuestros derechos territoriales, está impregnada de un enorme racismo. Buena parte de la elite de poder nacional es de origen extranjero y llevan mucho menos de un siglo en el país, sin que se les cuestione en ningún momento su hondureñidad.

Es de esperar que la EPN, el IHT y los verdaderos promotores de un juicio indudablemente político, el INDURA RESORT, apelarán el veredicto. Por supuesto que el torbellino por el cual atraviesa Honduras y la involucración de la elite de poder en el saqueo de las instituciones estatales, no es el panorama más adecuado para persistir en la distorsión jurídica y el prevaricato que tanto ha prosperado en Honduras en las últimas décadas.

!!! Celebramos una vez mas este triunfo de la comunidad de Barra Vieja, que constituye un triunfo de todo el pueblo Garifuna. Así mismo agradecemos a la solidaridad nacional e internacional quienes han venido acompañando la lucha y resistencia de la comunidad de Barra Vieja!!!

Organizacion Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH

Construyendo Soberanía y Derechos frente al (des)orden neoliberal – neocolonial

L@s invitamos a acompañarnos hoy en la apertura a partir de las 19 horas en ATE, Avenida Belgrano 2527 y mañana, jueves 4 de junio, de 12,30 a 15 hs, en el Seminario-Taller:

Construyendo Soberanía y Derechos frente al

(des)orden Neoliberal – Neocolonial

jueves 4 de junio, de 12.30-15.00

Auditorio Eva Perón, Avenida Belgrano 2527 (ATE Nacional)

cabeza-blogDesde Argentina a Haití, en las ciudades y el campo así como en las instituciones regionales y mundiales, de diversas maneras las organizaciones y movimientos populares de nuestra América están resistiendo las violaciones y la impunidad del modelo impuesto al ritmo del saqueo del endeudamiento y el extractivismo de las corporaciones transnacionales, del poder imperialista y las elites locales. Intentan construir políticas públicas y alternativas de respeto de la soberanía y los derechos de las personas, de los pueblos, de la naturaleza.

Invitamos a compartir este espacio de información, análisis y reflexión colectiva orientada a identificar estrategias comunes para respaldar y reforzar la movilización en defensa de nuestra soberanía y derechos en el país y región. Para iniciar el debate, contaremos con las siguientes intervenciones:

Apertura: Adolfo Pérez Esquivel
Haití, derecho a la soberanía y la reparación frente a la esclavitud, la ocupación, deuda y el oro: Camille Chalmers (Plataforma de Acción para un Desarrollo Alternativo (PAPDA), Haití)
La lucha del pueblo Kolla contra el extractivismo y el avasallamiento territorial: Asunción Ontiveros Yulquila (Asesor de la Municipalidad Comunitaria Pluricultural de El Aguilar, Humahuaca, Jujuy)
Estableciendo un nuevo marco jurídico multilateral para la reestructuración de deuda pública: Sacha Llorenti (Embajador ante la ONU del Estado Plurinacional de Bolivia)
Resistiendo las deudas de la FIFA y los Megaeventos: Rosilene Wansetto (Jubileo Sur Brasil)
Represas-Hidrovías-IIRSA, claves para profundizar el saqueo: Juan Yadhjián (Mesa No a las Represas, Misiones)
Los derechos de la naturaleza: Alberto Acosta (ex presidente, Asamblea Constituyente, Ecuador)
Confrontando la Impunidad de las Corporaciones Transnacionales: Gonzalo Berrón (Campaña Global contra las TNCs)
Alternativas regionales frente a los Tratados Bilaterales de Protección de las Inversiones, el CIADI y los acuerdos neoliberales de inversión y comercio: Luciana Ghiotto (Attac-Argentina)
Cierre: Nora Cortiñas

Organizan: Diálogo 2000, SERPAJ, Jubileo Sur/Américas, Comité argentino de solidaridad por el retiro de las tropas de Haití, Cátedra Cultura para la Paz y DD.HH (Fac. Cs. Soc., UBA)

Invitamos a ver el programa final que indica el conjunto de actividades que se desarrollarán durante los 3 días de la Conferencia en la página http://conferenciadeudaybienescomunes.blogspot.com.ar/p/programa.html

La Conferencia está abierta al público y gratuita!

 

MINUSTAH: 11 años de Ocupación

Por una Haití Libre y Soberana
¡¡Fuera MINUSTAH!!

Misiones de paz en Haití: Subordinación y disciplinamiento

Raúl Zibechi, ALAI AMLATINA, 23/05/2015.- Aunque las misiones de paz ganan espacios mediáticos por los abusos sexuales de los cascos azules, detrás de estos “efectos colaterales” se observa la subordinación del país receptor, así como del que envía soldados, a una estrategia de disciplinamiento que los desborda y está fuera de su control.

“El fin de la Guerra Fría desató una búsqueda por todo el mundo de nuevas misiones militares y de fundamentos para tales misiones”, escribía Military Review, portavoz de las fuerzas armadas de los Estados Unidos casi dos décadas atrás. Sentenciaba, además: “Una de las misiones más importantes es la de mantenimiento de la paz” (Military Review, N° 5, 1997, p. 50).

En el más reciente número de la misma publicación, un artículo destinado a analizar “El poder estadounidense en transición”, el coronel Isaiah Wilson III señala: “Las intervenciones militares de Estados Unidos desde 1989 han fomentado cambios tectónicos en el sistema internacional. Han desafiado las normas, principios, reglas y procedimientos de toma de decisiones tradicionales que han proporcionado estabilidad en el sistema en los últimos 60 años. En particular, las intervenciones de Estados Unidos han desafiado lo que una vez fue considerado sumamente inviolable —la soberanía territorial” (Military Review, marzo-abril 2015, p. 25).

Con su proverbial transparencia (e impunidad), el coronel Wilson III, quien se desempeña como director del Programa de Gran Estrategia en la academia militar West Point, destaca que a partir de la década de 1990 se produjo la internacionalización de los conflictos domésticos, o esa la utilización de dichos conflictos para proceder a intervenciones militares. “La característica definitoria de muchas de las intervenciones militares de los años 90 —Somalia, los Balcanes, Haití, Ruanda, Kosovo, Timor del Este, entre otros— ha sido el llamado e impulso de intervenciones extranjeras contra Estados soberanos en nombre de los ciudadanos y comunidades dentro de dichos Estados”, concluye Military Review (p. 26).

Misiones de paz: Haití

Las “misiones de paz” de las Naciones Unidas en el mundo, la mayor parte en África, se relacionan con este objetivo de resolver los problemas creados por las sucesivas intervenciones militares de Estados Unidos en el mundo. Tanto en África como en el Caribe, además de contener los desastres generados por la destrucción de Estados-nación previamente debilitados por una dolorosa historia colonial, se trata ahora de hacer lo posible por frenar el avance de China.

En ese esquema se inserta el “liderazgo extraordinario” que tendría Uruguay, según dijo Victoria Holt en Montevideo, subsecretaria de la oficina para Organizaciones Internacionales de Estados Unidos, durante la conferencia regional sobre Operaciones de Mantenimiento de la Paz, realizada el 6 y 7 de mayo. Los militares de México y Colombia se aprestan a sumarse a las misiones de paz. El “progreso” que la funcionaria estadounidense atribuye a la misión en Haití, no se condice con las denuncias de organizaciones internacionales sobre las permanentes violaciones que cometen los cascos azules, incluyendo a los uruguayos.

En una presentación realizada en la Facultad de Ciencias Sociales el 7 de mayo, el analista institucional Fernando Moyano, integrante de la Coordinación por el Retiro de las Tropas de Haití, explicó que de los 115.000 cascos azules en 15 misiones en todo el mundo, el 77 por ciento están “en puntos fallidos de la periferias de África” y el 10 por ciento en Haití, donde “no hay un conflicto armado sino un conflicto político que se quiere contener por la intervención militar”. En su opinión, las misiones de paz “no son neutrales, son fuerzas combatientes a favor de un lado” y “no buscan la paz sino derrotar a un bando”.

Desde el punto de vista de la estrategia militar de Estados Unidos, que en los hechos coincide con potencias europeas como Francia, responsable directa del último golpe de Estado en Haití contra el presidente legítimo, Jean Bertrand Aristide, en 2004, las misiones de paz “aligeran el esfuerzo militar sobredimensionado (overstrech) de las potencias imperialistas” y legalizan “la guerra permanente de mantenimiento del orden mundial”. Haití fue invadida por primera vez por estados Unidos en 1915. Por esa razón, Moyano sostiene que las misiones de paz de Naciones Unidas “pretenden administrar los Estados fallidos” creados por la política exterior de la superpotencia.

Uno de los argumentos centrales de quienes defienden este tipo de intervención militar, es que una retirada de las tropas provocaría, al día siguiente, el estallido de una guerra civil. Esa fue, exactamente, la pregunta que el entonces vicecanciller uruguayo, Luis Porto, le formuló al senador haitiano Moïse Jean Charles en octubre del año pasado. “No tema usted por Haití”, respondió el senador. “La MINUSTAH no cubre la totalidad del territorio haitiano, sólo las grandes ciudades. Tampoco se ocupa, allí donde está, de los problemas de la población que demandan atención policial, responden “nosotros no estamos para eso”. Están solamente para los problemas políticos, como reprimir protestas populares. La MINUSTAH no es una garantía para la realización de elecciones democráticas sino una traba”.

En rigor, el único beneficio que tiene la población de Haití es la presencia de los médicos cubanos, que atienden al 75 por ciento de la población. Una verdadera ayuda humanitaria, no militarizada, que contraste con la epidemia de cólera que introdujeron los soldados extranjeros que se cobró la vida de ocho mil haitianos y enfermó a 600 mil. Moyano mostró en un cuadro los resultados de la ayuda cubana, que consiguió reducir la mortalidad infantil y materna a menos de la mitad y la esperanza de vida creció de 54 a 61 años entre 1999 y 2007.

Efectos colaterales

El 2 de mayo se conoció la denuncia de una ONG francesa que asegura que niños haitianos de cuatro a diez años son secuestrados y vendidos como esclavos sexuales. “Y muchos usuarios son miembros de las Naciones Unidas”, destaca la denuncia, a la vez que asegura que el organismo internacional conoce la situación. Es apenas la última de una larga lista de denuncias de abusos que afectan a los cascos azules en Haití. La misión en Congo enfrenta denuncias similares de abusos sexuales, siendo encauzados catorce militares franceses.

“Imperialismo sexual” es el término acuñado por el profesor colombiano Renán Vega Cantor para describir la consecuencia de la presencia militar estadounidense en su país. En 2007, fueron abusadas 53 niñas por militares de ese país, situación que se repite en todos aquellos lugares –desde Filipinas y Corea del Sur hasta los Balcanes y las siete bases que posee en Colombia- mostrando que no se trata de excesos puntuales sino de una política sistemática que convierte al ejército de la superpotencia en “el mayor proxeneta del planeta” (Página 12, 4 de mayo de 2015).

Parte de las conclusiones de Vega Cantor engrosan el informe de 800 páginas de la Comisión Histórica de Conflicto y sus Víctimas. Uno de los problemas es la impunidad, que garantiza que los soldados, de cualquier país, no serán juzgados por las leyes y jueces locales. Una relación asimétrica, colonial, que propicia abusos y violaciones.

Aunque la violencia sexual suele ganar los titulares de los medios, existen otros efectos colaterales de las misiones de paz, y en concreto de la MINUSTAH, que suelen ser sigilosamente ocultados. Las misiones modelan a las fuerzas armadas que participan en ellas y, de modo más indirecto, influyen sobre la población.

Desde el punto de vista cuantitativo, alrededor del 10 por ciento de los efectivos de las fuerzas armadas uruguayas participaron de la misión en Haití. Pero a esa cifra deben sumarse los esfuerzos y personal dedicados a preparación y recuperación, logística y servicios que Moyano estima en un tercio del personal militar total. A ello debe sumarse un aspecto cualitativo: las misiones “marcan el paso” en lo relativo a renovación de armamento, incorporación de nuevas tecnologías y entrenamiento de los efectivos. Por último, un soldado en Haití percibe un salario de 1.500 dólares, casi 40 mil pesos, convirtiéndose en referente para el resto de la tropa.

En síntesis, las misiones de paz disciplinan al país que las aloja, pero también al que envía sus soldados porque se inserta en un esquema geopolítico que no puede controlar y deja que sus fuerzas armadas sean modeladas según los grandes intereses que gobiernan el mundo. Con la bendición y la cobertura política de todos los progresismos.

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