Canal Interoceánico en Nicaragua ¿Hacia qué modelo de desarrollo nos enrumbamos?

movimientos sociales, otro mundo es posible.

Movimiento Social Nicaraguense “Otro Mundo es Posible”

Nicaragua, Julio 2014

Creemos que el debate previo y necesario, en el cual se enmarca la construcción del Canal Interoceánico, debe ser sobre el modelo de desarrollo que queremos para nuestro país. Nos preguntamos si el Canal Interoceánico ayudaría a construir esa otra Nicaragua Posible… Una Nicaragua justa solidaria y socialista que la mayoría de nuestro pueblo pobre necesita con urgencia.

El modelo de desarrollo (productivo, económico y social) que está detrás de la construcción del canal se fundamenta en una lógica de crecimiento y acumulación que genera en su evolución un orden aparente (cimentado sobre las desigualdades) pero que engendra a su vez un desorden creciente de orden interno (económico y social) y externo (ambiental). Un modelo que produce la degradación del medio ambiente, las privatizaciones y la precariedad laboral. Un modelo que es social y ecológicamente insostenible. Se llama neoliberalismo…

Este modelo desarrollista neoliberal crea las condiciones de infraestructura que garantizan el óptimo funcionamiento del capital transnacional, acentuando con ello la acumulación de las deudas financieras, sociales y ambientales. Pero lo verdaderamente trascendental es que esta gigantesca infraestructura de transporte prevé y necesita de un crecimiento delirante del tráfico mundial de mercancías. Y requiere para ser rentable de un desarrollo económico en el mundo que es totalmente incompatible con los límites físicos de nuestro planeta y con los graves problemas medioambientales que ya tiene la humanidad. Su construcción supone una apuesta por el capitalismo salvaje y a favor de un crecimiento desbocado e insensato.

Vemos claramente como el modelo que hoy se promueve y desarrolla en Nicaragua, y que se sustenta en los tratados de libre comercio, promueve un esquema de inversión extranjera directa basada en la producción maquiladora, la cual tiene como principal incentivo la flexibilidad laboral de nuestro país y la sobreexplotación de las personas trabajadoras –principalmente mujeres—. Frente a este modelo maquilador, nos pronunciamos porque la fuente de competitividad de las empresas deje de ser la reducción de los costes laborales basados en la precarización de las condiciones de trabajo; y reivindicar el cumplimiento de los derechos laborales y la definición de políticas nacionales de empleo, que propendan a la creación de empleos dignos.

El Canal de Panamá es un ejemplo de lo que precisamente no queremos. El movimiento social panameño ha denunciado el hecho de que ese canal no ha contribuido sustancialmente al desarrollo integral de Panamá ni al desarrollo sostenido de los diferentes sectores de la economía nacional. Una prueba de ellos son los niveles de desigualdad, explotación y empobrecimiento que existe en aquel país, en el cual se ha profundizado la distribución desigual de las riquezas durante los últimos años. Panamá tiene alrededor del 40 por ciento de la población en situación de pobreza, y de ellas el 16.6%, es decir 508,700 personas, subsisten en situación de pobreza extrema. Además, durante décadas, el Canal fue para Panamá prácticamente un enclave colonial de Estados Unidos en su territorio.

Actualmente, las organizaciones populares y sociales panameñas están denunciando las falsas promesas y engaños de su Gobierno al manifestar que la ampliación prevista del Canal de Panamá traerá más empleo y desarrollo económico al país.

Queremos denunciar por otro lado, la hipocresía de ciertos sectores de la empresa privada de Nicaragua y de la derecha política y económica nacional que le han apostado históricamente al modelo desarrollista neoliberal, depredador de la naturaleza y explotador del “hombre por el hombre”, y que hoy se manifiestan contra la construcción del canal argumentando razones medioambientales. Los mismos sectores que mantienen una doble moral, pues respaldan las guerras de invasión imperialista por parte de Estados Unidos en Afganistán, Irak o Libia, donde violan sistemáticamente la soberanía nacional de esos países, pero en Nicaragua se rasgan las vestiduras argumentando que el Canal supone una violación de la “soberanía nacional”. Es obvio que su oposición al Canal parte de su egoísmo que como capitalistas solo pretende acumular capital, pero que sienten que sus empresas no podrán lucrarse con la construcción del mismo.

Desde el Movimiento Social Nicaragüense “Otro Mundo es Posible” le apostamos a otro modelo de “desarrollo” donde el centro sea la persona humana… un modelo socialista, solidario, amigo de la naturaleza, congruente con el “buen vivir”, anti-patriarcal, anti-colonial y anti-racista…

Luchamos por crear un mundo de igualdad, con derechos sociales y que respete la diversidad, un mundo en el que la educación, el trabajo digno, la sanidad y la vivienda sean derechos reconocidos para todas y todos; un mundo con derecho a consumir alimentos sanos, con una producción agraria basada en un mundo rural vivo con campesinas y campesinos; un mundo sin pobreza, sin sexismo, racismo, ni homofobia. Un mundo en el que las personas sean más importantes que los beneficios.

En la construcción de alternativas mesoamericanas y latinoamericanas reconocemos la importancia de un sistema de economía solidaria que satisfaga las necesidades humanas, basada en redes de producción y comercialización de productos y servicios comunitarios, que descansan en la organización comunitaria y en el empoderamiento de la población.

Consideramos que la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América –ALBA- es un intento posible en la dirección correcta, para una integración latinoamericana basada en la solidaridad, donde la relación entre países sea en pie de igualdad y en la búsqueda del bien común. El ALBA produce una coyuntura histórica única para que nuestros pueblos le demos la espalda definitivamente a los modelos desarrollistas neoliberales que han fracasado hasta en los países ricos, y le apostemos a esa nueva visión que nace de nuestros pueblos indígenas originarios americanos que es el “Sumak Kawsay”, ese modelo que promueve una relación sustentable con la naturaleza y que considera a las personas parte de la comunidad humana como elemento de la Pachamama, nuestra Madre Tierra.

Este “Sumak Kawsay”, que en español se traduciría por “Buen Vivir”, busca el equilibrio con la naturaleza en la satisfacción de las necesidades (“tomando solo lo necesario”) sobre el mero crecimiento económico. Una vida más digna, sencilla y apegada a la vida. En definitiva otro paradigma de desarrollo… basado en el ser humano y la naturaleza.

P.D: Hacemos nuestras las palabras que pronunciara el presidente Daniel Ortega en un acto a favor de los bosques y lagos de Nicaragua, en mayo de 2007:“Ni por todo el oro del mundo podemos arriesgar el Lago. No habrá oro en el mundo que nos haga ceder en esto, porque el Gran Lago es la mayor reserva de agua de Centroamérica y no la vamos a poner en riesgo con un megaproyecto como un Canal interoceánico” –ver página web Radio La Primerísima 10.5.07

Por la Humanidad y contra el Neoliberalismo…

Contra la dominación de las Deudas Impuestas…

Globalicemos la solidaridad, la lucha y la esperanza…

Porque Otro Mundo es Posible… más sencillo, justo, urgente y necesario…

 

 

 

 

 

 

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