CARTA ABIERTA A LA SEÑORA SANDRA HONORÉ

Martelly + HonorePort-au-Prince, 16 de noviembre de 2015  

Representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas

Jefa de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH)

Señora Embajadora,

Nosotros, profesionales, artistas, escritores, investigadores, periodistas, profesores, maestros, estudiantes y militantes políticos, mujeres y hombres de Haití hemos tomado conocimiento de la reacción a través de la cual usted manifiesta el más formal desmentido a las imputaciones del diputado electo Antoine Rodon Bien-Aimé, dejando trascender la existencia de una manifiesta participación de las Naciones Unidas y especialmente de la UNOPS, en los fraudes que han manchado las elecciones del 25 de octubre de 2015, los que sin ningún genero de dudas constituyen la más grande manipulación jamás orquestada en la historia de las elecciones de estos últimos treinta años en Haití.

Señora, de verdad quisiéramos creerle, porque en su carácter de principal garante del respeto de la Carta de las Naciones Unidas en Haití, su palabra debería honrar los valores humanos que conforman la dignidad de los pueblos. Por lo tanto, quienes escuchamos o leemos su desmentido deberíamos percibir el eco de esa dignidad como elocuente testimonio del valor y de la sinceridad de su toma de posición.

Pero ¡qué pena! En ese contexto, señora Embajadora, con el respeto que merece su rango, nos permitimos dudar de la sinceridad de su desmentido, porque como lo atestigua la reciente historia de Haití, especialmente de los últimos cinco años, nada nos invita a creerle. Porque en razón de las actuaciones y de la toma de posiciones del conjunto de las agencias que usted representa a través de la Misión de las Naciones Unidas, todo nos incita a dudar de su palabra.

A la espera de que usted pueda establecer con la población haitiana vínculos que darían a su palabra ecos de sinceridad, le vamos a plantear cuatro razones que por el contrario, nos hacen sentir la dolorosa certidumbre de un “algo ya conocido” puesto que tanto sus predecesores como usted a través de la MINUSTAH, han desmentido hechos, sin embargo evidentes a los ojos del mundo entero. De modo que este nuevo desmentido no es más que una simple reincidencia. Por otra parte ¿por qué deberíamos creerle, señora, si hasta ahora no ha mostrado la menor ruptura con las formas de gestión de las Naciones Unidas que no hace sino humillarnos en tanto haitianos y mentirle permanentemente a todo un pueblo?:

  • Pensamos ciertamente en la epidemia de cólera que introdujeron sus soldados en Haití en 2010 y que su Misión negó siempre pese a las evidencias científicas de numerosos e irrefutables de entre los más prestigiosos institutos de investigación de todo el mundo. ¡Su organización rindió así un vibrante homenaje a la irresponsabilidad!
  • No podríamos dejar de recordarle su silencio y su gran desprecio por los innumerables y por otra parte recurrentes casos de agresiones y de abusos sexuales de parte de sus soldados y de sus policías a menores de ambos sexos y a las mujeres haitianas. Efectivamente desde el 2007 hasta ahora las organizaciones de derechos humanos han registrado oficialmente más de 70 casos de agresiones sexuales cometidas por miembros de la MINUSTAH de toda nacionalidad: paquistaníes, uruguayos, canadienses para no citar sino unos pocos. ¡En todos estos casos su organización ha actuado abiertamente al servicio de la impunidad!
  • Y quisiéramos recordarle también los tristes sucesos ocurridos durante las elecciones de 2010 en los que muchos testimonios concuerdan en señalar el papel del sistema de las Naciones Unidas y de otras influyentes agencias internacionales junto a grupúsculos que generaron en el país sangre y fuego (en lo que fue un caos programado) mientras que su predecesor el innombrable Edmon Mulet obligaba bajo amenaza de exilio al entonces presidente René Preval a aceptar los resultados trucados y fabricados con cierta logística que controlaba el centro de cómputos. Pero ¿no negó usted siempre acaso esos acontecimientos? ¿Por qué tendríamos que creerle ahora?
  • ¿Cómo dejar pasar en silencio las elecciones del 9 de agosto y las del 25 de octubre de 2015 sobre las cuales usted desmiente participación en los fraudes? ¿Cómo creerle señora Embajadora cuando usted con algunos otros embajadores, formaron un grupo que de común acuerdo con la Unión Europea y la OEA, las aplaudió en el primer momento calurosamente, considerándolas sino como las más exitosas desde 1987 como las más “dignas de Haití” mientras el mundo entero está descubriendo bajo la presión de las calles que se trata de la mayor operación de fraude electoral concebida y llevada a cabo en Haití durante los últimos treinta años ¿Cómo, cómo creerle señora?

¿Cómo dudar entonces de la participación logística de la ONU en esta experimentada mecánica del fraude cuando de golpe usted reacciona, emitiendo o demorando mensajes contradictorios al CEP sobre el reconocimiento y la magnitud de los fraudes registrados? ¡Fraudes que hasta ahora había usted negado!

Señora Embajadora, aunque ciertamente no comprendamos todavía las verdaderas razones del discurso del diputado electo Antoine Rodon Bien-Aimé, permítanos decirle también que no nos explicamos el empecinamiento del Grupo CORE en sostener en Haití lo indefendible y lo innombrable. Las actuaciones y la ausencia de límites de ese grupo son tan evidentes y malintencionadas que han terminado por hacer que todos los haitianos comprendan, y este COLECTIVO DE INDIGNADOS especialmente, que los conceptos de democracia, de estado de derecho, de justicia, de elecciones LIBRES, HONESTAS Y TRANSPARENTES no son valores universalmente aplicables a todos sino simples eslóganes de legitimación de ciertos poderes sometidos a algunos diktats y al servicio ciego de determinados intereses.

Señora Embajadora, desearíamos recordarle que la Carta de las Naciones Unidas consagra el derecho de autodeterminación de los pueblos y por lo tanto son los haitianos y solamente ellos quienes pueden saber si las instituciones de su país funcionan convenientemente y si las elecciones han transcurrido de acuerdo con el debido respeto a las normas de equidad, de transparencia y de honestidad.

Recordándole que la presencia de la MINUSTAH no es aceptada por los haitianos, desearíamos que en el futuro sus consideraciones se hallen más impregnadas de moderación, respeto y dignidad hacia el pueblo haitiano. Por una parte sería cierta forma de honrar su propio nombre y esta identidad caribeña, que más allá de su rango y de sus funciones, la representa en todas partes.

Por otra parte sería también un modo de verse inscripta en esa pequeña lista de diplomáticos de las Naciones Unidas que a través de la historia, han sabido no solo promover la Carta de las Naciones Unidas sino y por sobre todo defender la dignidad y la verdad en todos los sitios en que la bestialidad humana quiere avasallar a los hombres y a las mujeres, alienar las libertades civiles y políticas y arrebatar vidas humanas.

En vista de todo lo precedente y en la espera le decimos ¡BASTA! ¡YA ES SUFICIENTE!

¡Pare usted de ser cómplice de los verdugos del pueblo haitiano!

¡Pare usted de interponerse en el camino del pueblo haitiano hacia su destino de orgullo y dignidad!

¡Pare usted de tomarnos como cobayos y como terreno experimental de sus fracasados proyectos!

¡Déjenos elegir libremente a nuestros dirigentes y conformar nuestras instituciones respetando nuestros valores y la dignidad humana!

FIRMANTES:

Rodolphe MATHURIN, Docente, escritor, poeta

Georges Eddy LUCIEN, historiador, profesor UEH

Camille CHALMERS, Director ejecutivo de la PAPDA

Nixon BOUMBA, Trabajador social

Jhon Picard BYRON, profesor de etnología Universidad Estatal de Haití UEH

Walner OSNA, estudiante de sociología

Jhon Picard BYRON, profesor ed etnología UEH

Rachel BEAUVOIR-DOMINIQUE, profesora antropología UEH

Roland SAINRISTIL, geógrafo UEH

Etzer Pierre PEINTRÉ, profesor de arte, ENARTS

Guy NUMA, militante progresista, educador popular, trabajador social

Nicoloas THELUSMA, trabajador independiente

Jimmy FEDNA, profesor de biología UEH

Gerard JEAN-FRANÇOIS, economista

James DARBOUZE, maestro normalista, urbanista, UEH

Marie Claudèce JOSEPH, Profesora, demógrafa

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Texto recibido de los y las firmantes.

Traducción del francés gentileza S. Merino.

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