Cuba Debate: Curarle todas las heridas a La Habana (+ Fotos y Video)

La iglesia de Luyanó perdió su torre y con ella la cruz. “Hijas de Galicia” vio volar los ventanales y “las cunitas”. Hemos llegado al hospital con el cual se ensañó el tornado más feroz que La Habana recuerde en los últimos 70 años.

En el Materno Infantil de Diez de Octubre parece que la noche nunca llegará. Técnicos arreglando falsos techos y restableciendo instalaciones eléctricas, el ajetreo para trasladar hacia otros centros de salud equipos médicos y la preparación del Servicio de Legrado –que reabrirá este jueves– hacen que el centro hospitalario no se detenga.

Dos jóvenes con overoles manchados vienen a nuestro encuentro. Dicen que vivieron “la cosa” en el centro médico y lo primero que salvaron fueron a los neonatos de los últimos pisos.

“Los cristales estallaban. Tuvimos algo de miedo, pero lo más importante eran los niños; luego, las embarazadas. Ahora estamos levantando esto poco a poco”, dijo Maikol Lira Arzuaga, un joven camillero que apenas tiene 22 años de edad y ahora las circunstancias lo han convertido en constructor.

La directora del Hospital Materno, Flora Vila Vaillant, informa los servicios que ha comenzado a brindar la institución: “Nos dimos a la tarea de tener un cuerpo de guardia habilitado, porque siempre existen urgencias a las que hay que darles salida. Tenemos dos ambulancias del SIUM que nos permiten el traslado de algunos casos, pero hay otros que, por la urgencia, no hay tiempo para ello”.

“En el cuerpo de guardia tenemos la consulta y en los sitios de reconocimiento habilitamos un salón con todas las condiciones para hacer un parto en caso de emergencia. En otro cubículo está la incubadora para la reanimación neonatal. Hoy terminamos el servicio de aborto para complicaciones de la obstetricia”, dice Vila Vaillant.

Luyanó abre las puertas a quienes lo perdieron casi todo

Una de las casas afectadas por el tornado, ubicada en Quiroga 262, Luyanó. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

“Quiroga 262” no merece ser llamado hogar. El esqueleto vacío de una casa de muchísimos años sucumbió definitivamente ante las fuerzas del tornado que hace unos días asoló a La Habana. El tablado de madera sostiene los pasos de la gente que todavía la habita, aunque para Concha sea más difícil moverse en su sillón de ruedas.

“Todo el colchón se me mojó y ahora lo estamos secando”, dice. Sabe que los daños son cuantiosos, aun incalculables. Su sobrino Freddy vive en la misma casa. Él abre la puerta y nos enseña el desastre. Camina con dificultad por una prótesis en la pierna. Se detiene en la escalera que da a su cuarto y nos pide que subamos: “esto no se cae”. Su habitación quedó desolada. No sabe dónde fueron a parar su cama, el televisor, la grabadora y parte del techo.

“Cuando se armó ‘todo’ tuvimos que salir de la casa, corrimos hacia otro portal porque la nuestra pensamos que saldría volando. Junto con el techo se fueron el colchón y la cama. Desapareció también el ventilador y el televisor. Llevamos muchos años en estas malas condiciones porque nunca nos han aprobado el albergue”, dijo Freddy Siul Arrebeitía Cordoví.

A solo unos pasos y mientras veía cómo una brigada de ETECSA aceleraba su paso para colocar los postes, Liudmila Acosta resalta cuánto significa para todos el apoyo de los vecinos.

“En estos momentos tan duros uno ve la solidaridad. Mucha gente abrió las puertas a quienes lo hemos perdido casi todo. Yo misma me voy para casa de mi mamá a dormir porque no tengo techo”, expresó.

Mientras camina hasta la silla de ruedas donde está Concha, su vecina, reconoce que “es mucho lo que queda por hacer”, pero permanece tranquila pues ya le dio todos los datos de las afectaciones al gobierno.

“Por suerte ayer vinieron para hacer el levantamiento de las afectaciones y llamé al número que nos dieron para conocer los daños. Lo hice en nombre de todos los vecinos porque aquí todavía no hay teléfono. Ojalá que todo llegue pronto porque las noches son más frías por estos días en La Habana”, dice como quien deja escapar sus más certeras esperanzas.

“Al menos tendremos teléfono pronto”, gritaba una de las mujeres reunidas en la pequeña plazoleta delante de “Quiroga 262”, cuando observaba pasar en una camioneta uno de los postes telefónicos.

“Venimos de Artemisa y estamos aquí para enfrentar la situación. Ahora estamos colocando postes en la calle Quiroga. Ayer pusimos siete y ya hoy vamos por tres más. Lo único que podemos hacer es trabajar. La población nos está ayudando, nos dan agua, café y cooperan con la limpieza”, indicó Raúl Fernández Pérez, integrante de la brigada de linieros de ETECSA.

Que cuando escampe aparezca nuestra esperanza

La Unión Eléctrica trabaja hasta la noche en el restablecimiento de postes y líneas caídas. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

Metros más allá, el panorama no es diferente. Quienes habitan en Santos Suárez —municipio Diez de Octubre— vieron la noche del 27 de enero a un rabo de nube barrer el suelo y ahora, tres días después, a un batallón aniquilar la desesperanza.

Jamás imaginó María del Carmen González Leyva, vecina de General Lee número 72, que su casa podría ser portada de los medios de comunicación. La foto de un jeep incrustado en su portal asombraba al mundo.

“Yo no estaba aquí cuando pasó todo. Pero recibí un gran susto cuando llegué y vi el auto empotrado en la entrada de la casa. Todos los cristales estaban rotos y había mucha conmoción entre los vecinos. A pesar de todo, hubo una movilización rápida. También nos pusieron pipas de agua en la tarde”, cuenta.

Maritza Montero Zamada vive en el mismo edificio que María del Carmen.  “Estamos un poco desesperados, porque aquí no ha entrado un carro de la empresa eléctrica a hacer nada. Tenemos agua, pero no hay corriente, aunque es cierto que de Comunales y ETECSA no tenemos quejas”, reconoce.

Esta habanera valora de muy positivo la puesta en funcionamiento de un punto de venta gastronómico en pleno barrio. “Hoy mismo compré pan y galletas, pero surten poco y, para colmo, hay gente que viene de otros lugares y compra también. Yo me topé con una mujer de La Habana Vieja adquiriendo comida aquí. Así realmente no se puede, las cosas se acaban muy rápido. Debe haber mayor control”, enfatizó mientras limpiaba la entrada del inmueble multifamiliar.

Dice Frank Vega Ventura que “los compañeros de gastronomía han trabajado durísimo. Desde las primeras horas de la mañana hasta por la noche distribuyendo lo que pueden. Los precios están bastante asequibles para la gente. Además, por el momento todos los productos están bien elaborados. La gente de la EPIA (Empresa Provincial de la Industria Alimentaria) también tiene muchos surtidos”.

Se instalan puntos de venta de alimentos en zonas afectadas. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

“La delegada pasó el otro día, pero el movimiento como tal comenzó hoy. Sé que la situación es compleja para todos y veo el actuar de Comunales, los electricistas y ETECSA, pero quisiera que el Gobierno municipal esté junto a nosotros, conversen y que no solo se preocupen porque comunales hagan su trabajo”, alerta Frank.

Al final de una pequeña cola, una mujer que comentaba la “llegada de la luz” a su casa pretendía comprar pan en los puntos habilitados para quienes carecen de fluido eléctrico. “Si esto lo venden tan barato por qué no lo voy a comprar”, ripostó a Cubadebate.

Entre tanto, Orlando Iván Mosqueda, uno de los dependientes opinó: “Hay personas que nos cuestionan el tema de los precios, pero creo que son bastante baratos; lo que es cierto es que hay gente que no tiene nada ahora mismo y se le hace más difícil adquirirlos. Pero te digo igual que hay personas que tienen corriente en los alrededores y vienen a comprar la comida aquí, porque es barata”.

Entre las manos que se suman a la recuperación en Santos Suárez están los trabajadores de la Cooperativa AUTOCHAPT. “Desde que conocimos la catástrofe nuestro presidente llamó a las autoridades para saber cómo podíamos ayudar”, comenta Yadira Álvarez Ruíz, Secretaria Sindical de la Cooperativa.

“Convocamos a todos los socios, había que venir para acá a limpiar calles y brindar el apoyo que fuese necesario. No importa que seamos una cooperativa y no seamos del Estado, lo que más importa es ser cubano”, agrega.

A solo dos cuadras de allí, el movimiento es mucho más intenso. Trabajadores de la empresa eléctrica de Artemisa laboran sin parar.

varias son las provincias que se suman a la recuperación en La Habana. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

“Desde ayer estamos laborando aquí en la capital. Primero intervenimos en un circuito primario en Habana del Este y ahora estamos aquí en Diez de Octubre, un municipio con grandes afectaciones. Nuestra fuerza se compone por 70 hombres, distribuidos en nueve brigadas. Aunque el panorama es desolador les aseguro que nos hemos acostumbrado a trabajar en condiciones desfavorables.

“Aquí estaremos todo el tiempo que sea necesario. No somos médicos, pero curaremos las heridas de La Habana”, dijo mientras montaban un transformador.

En fotos, recuperación en La Habana

El hospital “Hijas de Galicia” continúa trabajando para restablecer los servicios médicos. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

El equipamiento del hospital “Hijas de Galicia” se traslada hacia otros centros médicos de la capital. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

Brigada de trabajadores de ETECSA de Artemisa se suman a las labores de recuperación. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

Intersección de la calle Mayía y Santa Catalina, 10 de Octubre. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

Otra de las manos que se suman a la recuperación en la zona son las de los trabajadores de la Cooperativa AUTOCHAPT. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

Todas las manos que se suman a la recuperación aportan. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

Trabajadores de la empresa eléctrica de Artemisa laboran sin parar. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate

Fuente: Cuba Debate

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