Diálogo 2000 presente en Tribunal popular sobre la CMNUCC en Glasgow

Tras la marcha en Glasgow del sábado, donde a pesar de las fuertes lluvias más de 110.000 personas salieron a la calle gritando “System Change, not Climate change” (cambio de sistema, no cambio climático), el 7 de noviembre se dio comienzo a la Cumbre de los Pueblos hacia la Justicia Climática con un tribunal popular contra la

Convención Marco de las Naciones Unidas.

Este juicio simbólico, inspirado en el Tribunal Internacional sobre Crímenes de la Guerra de Vietnam, estructuró su acusación contra los crímenes ecológicos permitidos y promovidos por la Convención Marco de las Naciones Unidas en 6 cargos: No abordar las raíces del cambio climático, no afrontar las injusticias sociales y económicas mundiales, no proveer la financiación adecuada para la supervivencia social y planetaria, no construir las vías para una transición justa, permitir la falta de regulación y la apropiación de las corporaciones del proceso. 

Intervinieron diplomáticos, académicos y militantes de todo el mundo, algunes presentes en Glasgow y otres virtualmente. Desde Jubileo Sur/Américas, participaron Ivonne Yanez por Acción Ecológica de Ecuador, quien presentó el primer cargo, y Beverly Keene por Diálogo 2000 de Argentina, quien presentó el tercer cargo que a continuación reproducimos.

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Los pueblos y la naturaleza contra la CMNUCC: Un tribunal popular sobre la CMNUCC y las empresas como cómplices de crímenes contra la humanidad – Ecocidio 

Cumbre de los Pueblos por la Justicia Climática, Glasgow, 7 de noviembre de 2021

 

Tercer cargo – No haber conseguido una financiación climática adecuada para la supervivencia planetaria y social

Miembros del jurado y del panel de jueces, estamos aquí para acusar a la CMNUCC, a sus estados miembros y a las instituciones observadoras, de responsabilidad criminal por su fracaso en la implementación de la Financiación Climática necesaria para la supervivencia planetaria y social. 

 

Al no obligar y garantizar el cumplimiento de sus principios fundacionales, la CMNUCC ha contribuido en primer lugar al crecimiento exponencial de la financiación climática necesaria para garantizar el bienestar de la Madre Tierra y de todos sus habitantes.Ha crecido constantemente la deuda climática no saldada de aquellos países, corporaciones, instituciones e individuos, cuyo consumo históricamente desproporcionado del espacio de carbono disponible ha generado la emergencia climática. 

Esos mismos actores, cuyos niveles y formas de consumo siguen basándose en las prácticas de saqueo y pillaje, colonización y esclavitud, discriminación racial y de género y violencia, han fracasado además sistemáticamente en poner fin a estas prácticas, socavando la soberanía financiera y la capacidad de las y los “acreedores climáticos” para protegerse. Esto se refleja en el sistema de endeudamiento perpetuo que obliga a la austeridad, disminuyendo aún más la capacidad de los pueblos y países del Sur para responder a las consecuencias del calentamiento global o para reorientar sus economías, aumentando la demanda de financiación climática y generando un círculo vicioso de deuda adicional inducida por el calentamiento climático y emergencias climáticas inducidas por el endeudamiento. 

En segundo lugar, la CMNUCC no ha conseguido establecer objetivos y formas adecuadas de financiación climática ni garantizar compromisos firmes ni la aplicación de las promesas totalmente inadecuadas formuladas.En la práctica, no se respetan las responsabilidades históricas de “quien contamina paga”. Nunca se han adjudicado reparaciones por la deuda climática acumulada, ya sea para cubrir las “pérdidas y daños” y los costes de adaptación, o para compensar a los países empobrecidos del Sur por el espacio de carbono que ahora no pueden utilizar.  Los 100.000 millones de dólares anuales de financiación climática nueva y adicional prometidos en Copenhague hace 12 años recuerdan a la promesa incumplida durante décadas del 0,7% de ayuda al desarrollo. Ni siquiera la insuficiencia y ambigüedad de las promesas realizadas, ni la contabilidad “creativa” aplicada, han sido suficientes para que los países responsables se atribuyan su cumplimiento. También hay que alertar sobre las recientes propuestas de promover el canje de deuda por acción climática, trasladando de nuevo a los pueblos y ecosistemas más vulnerables y menos responsables, la carga de la financiación, así como la provisión del espacio de carbono. 

  

En tercer lugar, la CMNUCC ha fracasado sistemáticamente a la hora de cambiar la forma en que se concibe y se entrega la financiación climática, reforzando el papel del mercado y el dominio de la deuda.Reafirmado dramáticamente en París, ha defendido la noción no sólo de que se puede inducir al mercado a reducir las emisiones de carbono, sino también de que éste tiene la clave para la provisión de la financiación climática. Einstein solía decir que “si queremos cambiar el mundo tenemos que cambiar nuestra forma de pensar… ningún problema puede resolverse desde la misma conciencia que lo creó”. Sin embargo, la CMNUCC ha respondido hasta ahora a la necesidad de financiación climática tratando de renovar y relegitimar el propio sistema y las instituciones responsables en gran medida de esta crisis. 

La deuda, por ejemplo, ha sido utilizada habitualmente para dominar y controlar a los gobiernos, los pueblos y las riquezas naturales del Sur. Su ilegitimidad y carácter odioso se derivan de la financiación de proyectos y la promoción de políticas que contribuyen a la escalada del calentamiento global. Sin embargo, los programas relacionados con el cambio climático siguen estando financiados en su inmensa mayoría por préstamos y condicionados a la generación de beneficios para los inversores privados, a menudo a través de las mismas instituciones financieras internacionales que fomentaron este modelo destructivo en primer lugar, como el Banco Mundial ahora con su plan GRID. En este sentido, es especialmente preocupante que el FMI intente posicionarse como proveedor de financiación climática, dado su sórdido historial de crímenes económicos contra la humanidad y la naturaleza.

El financiamiento promovido por la CMNUCC se centra más en cómo sacar provecho del cambio climático que en responder a las causas fundamentales de la crisis y crear un nuevo sistema. Se siguen promoviendo falsas soluciones, como el mercado de carbono, el comercio de emisiones, las compensaciones, los agrocombustibles, las centrales hidroeléctricas, el carbón y la energía nuclear, y constantemente se ponen en marcha nuevos planes como el “cero-neto” y las “soluciones basadas en la naturaleza”. El comercio de carbono -que es fundamental para estas falsas soluciones- proporciona una financiación climática extremadamente limitada, al tiempo que permite a las empresas transnacionales y a los países del Norte seguir ocupando el espacio de carbono de los pueblos y países del Sur. Peor aún, el comercio de carbono ha generado nuevos y despreciables instrumentos de mercantilización y financiarización de la naturaleza, concentrando aún más la riqueza y el poder a nivel mundial, acentuando la especulación y la inestabilidad financiera sin producir ninguna reducción significativa de las emisiones de carbono ni la transferencia de recursos reales a quienes los necesitan y tienen derecho a ellos.

Encomendamos esta acusación con los testimonios escuchados, al jurado y jueces de este Tribunal popular para que se haga Justicia.

Beverly Keene, Diálogo 2000-Jubileo Sur Argentina 

Buenos Aires, 7 de noviembre de 2021

 

Fuente: Dialogo 2000

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