El FMI ya votó

Desde Diálogo 2000, hacemos nuestro esta nota de la Autoconvocatoria, emitida unos días antes de las PASO. Con el candidato-ministro Massa en viaje hacía Washington, y les candidates Milei y Bullrich compitiendo para ver quién se somete más a los dictados del FMI, resaltamos el llamado a continuar ampliando “la presión social por la suspensión de los pagos e investigación de la estafa de la deuda.”

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Hace pocos días, el gobierno y el FMI anunciaron finalmente el acuerdo tan buscado por el candidato-ministro Massa. Pero llegó sin las divisas ni las grandes concesiones ansiadas, y queda aún sujeto al monitoreo diario de la “implementación continua de las acciones de política acordadas”, a los resultados de las PASO y la aprobación del Directorio. Recién entonces – a partir del 17 de agosto como mínimo – podrían ingresar U$D7.500 millones, es decir, solo una parte de las divisas que el candidato-ministro esperaba lograr en junio. 

No sólo tuvo que archivarse el plan Massa para escenificar el triunfo negociado con un nuevo viaje a Washington. Implicó además, en lo inmediato, la contratación de otras deudas – más intereses y comisiones – a través del swap con China y préstamos de la Corporación Andina de Fomento y de Qatar, a fin de cubrir los pagos acordados con el Fondo. No hay más margen para echar manos a las “reservas” que actualmente se calculan en negativo. Más pagamos, más debemos y menos tenemos…  

La información disponible no es completa, y falta también lo que ocurra en las próximas semanas, pero lo conocido hasta ahora muestra que el Fondo hace tiempo votó esperar hasta que se aclare el escenario político para continuar imponiendo todo el ajuste, devaluación y entrega que considera necesarios a fin de garantizar sus objetivos de lograr la acumulación de divisas requeridas para seguir cobrando su propia estafa, la de los demás prestamistas de la deuda eterna, y la “libre” explotación del trabajo y los bienes nuestros como el agua, los bosques, el litio, los hidrocarburos…, según nos lo recordó hace poco la jefa militar del Comando Sur de EE.UU. 

Mientras tanto, la miseria golpea cada vez más, se intensifica el extractivismo, se siguen fugando las divisas, y las miradas se van clavando entre la presión devaluatoria de los grandes exportadores y especuladores y las elecciones primarias.  La única certeza es que ninguna de las opciones presidenciales hegemónicas ofrece una alternativa al sometimiento al gran capital exigido por el Fondo. La salida de esta trampa de resignación, saqueo, represión y miseria vendrá desde otra parte, como nos muestran el actual levantamiento jujeño, la movilización piquetera permanente y tantas otras luchas. Ahí apuntamos, desde esta Autoconvocatoria, con la siempre vigente exigencia de suspender los pagos e investigar la estafa de la deuda.

MassAjuste por ahí 

Al iniciar esta quinta revisión del acuerdo de Fernández con el FMI, el candidato-ministro Massa anunció que “estaba cerca” una modificación de las metas principales para reflejar las consecuencias de la sequía en la recaudación fiscal y el cúmulo de divisas, y un desembolso anticipado de U$D10.000 millones para cubrir los vencimientos pendientes con el propio Fondo, suplir en algo las reservas y aquietar las presiones devaluatorias pre-electorales. El resultado como es notorio, fue otro. 

El gobierno y el FMI terminaron por acordar un ajuste recargado de junio en adelante, ya que se mantuvo la meta anual de déficit fiscal en 1,9% (sin contar el pago de intereses), a pesar del aumento sostenido de la pobreza, la desaceleración del crecimiento económico y el no disponer de la recaudación perdida por la sequía. Esto implica un recorte del gasto público real mucho más grande que lo ejecutado hasta ahora, que a fines de junio ya mostró una disminución del 9% respecto al año anterior, desproporcionadamente concentrada en la baja de las prestaciones sociales y en las jubilaciones… pero insuficiente para satisfacer al Fondo. 

Para poder cumplir dicha meta de ajuste tampoco se exhibe mucha creatividad: el FMI propone como siempre y en todo lugar, “contener el crecimiento de la masa salarial; recortar subsidios y actualizar las tarifas de energía…; fortalecer los controles de gasto a través de una asistencia social mejor focalizada y una mayor racionalización de las transferencias”. O sea, “un poco más de sacrificio” para seguir pagando y debiendo cada vez más.

Acordaron además acelerar la devaluación – aunque sea no tan rápido como pretende el Fondo, presionando aún más arriba los precios y favoreciendo a los grandes exportadores, y mantener limitada la emisión de pesos forzando un mayor endeudamiento. También van a mantener la tasa de interés por encima de la inflación, favoreciendo a los bancos y grandes especuladores, y buscando ralentizar más la actividad económica. El acuerdo de revisión sí afloja la meta de acumulación de reservas este año, tal vez en reconocimiento no tanto de las consecuencias de la sequía sino de la aparición de China como prestamista de última instancia, cuestión no menor en el escenario de disputa hegemónica internacional. 

Las pocas medidas “de buena voluntad” adoptadas antes de anunciar el acuerdo, como el encarecimiento del acceso a divisas para algunas importaciones (que impactará en los precios internos vía inflacionaria) y el otorgamiento de un nuevo dólar preferencial de $340 para economías regionales del sector agrícola (que también traerá mayor presión sobre los precios internos), apuntan siempre al acopio de divisas para poder pagar la estafa de la deuda.

 

¿Cómo se sale?

Resulta necesaria y cada vez más la presión social por la suspensión de los pagos e investigación de la estafa de la deuda.  Como se mostró en Ecuador con su Auditoría Integral del Crédito Público, y mismo en Argentina con la moratoria de pagos entre 2002 y 2005, cuestionar y no pagar una estafa que nunca fue consultada al pueblo ni le ha beneficiado, es un camino necesario y posible para además potenciar otras medidas transformadoras. 

A 40 años del fin de la dictadura genocida que consolidó a través de la represión y la deuda, la imposición de esta matriz económica excluyente, especuladora, extractivista y extranjerizada, es hora de recuperar nuestra soberanía y autodeterminación, construyendo una democracia participativa y tejiendo alianzas integradoras y acciones coordinadas entre los verdaderos pueblos y países acreedores – de las deudas históricas y sociales, ecológicas y de género, democráticas y también financieras – para defender nuestro derecho al presente y tornar real el futuro que queremos. 

 

AUTOCONVOCATORIA POR LA SUSPENSIÓN DEL PAGO E INVESTIGACIÓN DE LA DEUDA

– Argentina, 9 de agosto de 2023 

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