No más zonas de sacrificio

Investigaciones comunitarias sobre derechos de la naturaleza

TOMO V / agosto 2023

Este volumen “Investigaciones comunitarias” se presentan algunos casos de zonas de sacrificio y su relación con los derechos de la naturaleza.

Entendemos como zonas de sacrificio, aquellos lugares donde se prioriza la ganancia económica por sobre los derechos humanos y de la naturaleza, generándose devastación ambiental; esto es, contaminación, deforestación, destrucción de ecosistemas y de formas de vida.

El volumen incluye el trabajo de expertos comunitarios en derechos de la naturaleza de Ecuador, provenientes de las tres regiones naturales del Ecuador continental (Litoral, Sierra y Amazonía); además de Perú, Argentina y Panamá. Hay casos de minería metálica y de áridos, de extractivismo petrolero, construcción de hidroeléctricas y del avance del agronegocio, y del sector inmobiliario.

CASOS

Alexandra Almeida presenta el caso de la situación de la cuenca de los ríos Napo y Coca en la Amazonía ecuatoriana, y los continuos derrames petroleros provocados por los dos oleoductos que sacan el crudo de la Amazonía hacia el puerto de exportación. Ella trata con más detalle el derrame ocurrido en abril 2020, cuando el Ecuador enfrentaba lo más duro de la pandemia del COVID 19, y cómo el Estado ha rehuido su responsabilidad de manera sistemática.

Gabriela Correa del Sur de Argentina, aborda la problemática de la extracción de hidrocarburos no convencionales, a través de la fractura hídrica (fracking), en poblaciones rurales del Alto Valle del Rio Negro, Patagonia Norte, Argentina. Ella resalta como se rompe con la continuidad histórica local, ya que el fracking es incompatible con el cultivo de frutas, verduras, hortalizas, y la cría de animales; principales actividades de la zona.  

Aurora Portal de Perú analiza el proyecto minero Yanacocha (considerada como la mina de oro más grande de Sudamérica), y que se realiza en Cajamarca uno de los departamentos con mayores niveles de pobreza monetaria de Perú, a pesar de la contribución de la actividad minera al PBI nacional. En esta historia, la principal víctima ha sido el agua.

Cecilia Borja desarrolla el caso de Rumikucho, ubicado en el Distrito Metropolitano de Quito, fue un centro ceremonial y defensivo caranqui, y un fuerte militar inca. Ahí, la industria de la construcción y la explotación minera de áridos, que sirve al sector inmobiliario de Quito, han convertido a este patrimonio cultural, en una zona de sacrificio; por un lado, por ser la escombrera de Quito, donde terminan los restos de las casas que son destruidas, para dar paso a nuevos edificios y condominios; y por otro, por la extracción de áridos y arena para la construcción. Se ha llegado a sacar piedras del cerro sagrado Katekilla.

Susana Navarrete y Cenaida Guachagmira, explican cómo a través del caso de las operaciones mineras en el valle del Intag el Estado ha rehuido sistemáticamente de asumir sus responsabilidades frente a las demandas y a la resistencia de la población, que se remontan a la década de 1990. Desde entonces, la población se ha organizado en torno a proyectos productivos alternativos, acciones directas, acciones judiciales, administrativas, etc. Como muchas otras zonas del Ecuador, esta es zona de importancia ecológica, al encontrarse en medio del Chocó Andino, un bioma único en el mundo. Se incluye además un resumen de las afectaciones a la naturaleza llevadas a cabo por la minería.

Serapio Laje desarrolla el caso de la cuenca del río Guayas y el río Vinces forma parte. Al respecto, reporta cómo el uso continuo e intensivo de esta zona, con malas prácticas agrícolas, uso de fuertes y peligrosos pesticidas, el mal manejo de las cuencas, las obras de infraestructura para el desvío del agua, son factores que deterioran la calidad del suelo, agua y naturaleza y a pesar de la gran fertilidad de sus suelos, con el paso del tiempo, el territorio se va transformando en una zona de sacrificio. Diocles Zambrano explica los impactos de los 70 pozos petroleros, una “estación de producción” instalados en la comunidad Payamino – Orellana, donde se separa el gas y el agua tóxicas de formación, que sale junto al petróleo que se extrae de este campo. A esto se suma la contaminación del complejo agroindustrial de la palma y que llega a los ríos Guachito y Pingullo, incluyendo los desechos de la fábrica y de los químicos que se aplican en la plantación. Esta es una de tantas comunidades petroleras amazónicas convertidas en zonas de sacrificio por la industria. Además, escribe la reciente incursión de minera ilegal en el río

Lee la investigación completa aki:

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