¿Qué hay más allá de la conquista de América?

Foto: Gerardo Magallón / Desinformémonos

El 12 de octubre de 1492 marca la llegada de los españoles al continente y años después la conquista de lo que hoy es México, así como de gran parte de América Latina, sucesos que en la actualidad son revisados a la luz de una nueva historiografía que analiza la interpretación y efectos de esos acontecimientos que cambiaron el mundo.

Hace décadas se acuñó la idea del encuentro de dos mundos, pero algunos historiadores lo reconocen como un acontecimiento violento y de etnocidio.

Para el filósofo y sociólogo Armando Bartra Vergés, investigador de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la conquista está en una revisión histórica en la que no sólo están implicadas consideraciones técnico historiográficas sino posturas políticas, pues “hay de nueva cuenta un esfuerzo por negar el carácter violento, colonial y etnocida por una lectura de que fue una hazaña civilizatoria”.

En España esa idea es fuerte y dominante en sectores de la derecha como el partido VOX, que sostiene “que debemos estar agradecidos porque nos sacaron de la barbarie, y persiste la idea de que seguimos determinados por la colonización y eso nos ha conformado como sociedad”, subraya el investigador.

En opinión del investigador nacional nivel III, la colonialidad es “una huella que está en todos nosotros permanentemente y que luchamos contra ella por haber sido incorporados a un mundo capitalista en construcción a partir de un acto de violencia que sella nuestras relaciones externas e internas”.

Al respecto, el doctor Carlos Alberto Ríos Gordillo, historiador de la sede Azcapotzalco, subraya que 1492 es un parteaguas en la historia mundial, pues se trata de un acontecimiento de ruptura que anota el fin de la Edad Media y el inicio de los tiempos propiamente modernos.

La historia universal surge a partir de las interconexiones de larga distancia entre Europa con Asia, África y después América, y es así que 1492 es el inicio de una etapa nueva, en la que un continente será el gran protagonista, sostiene el docente del Departamento de Sociología de la Unidad Azcapotzalco.

El investigador nacional nivel I refiere que la palabra descubrimiento es un encubrimiento porque la conquista fue un proyecto de colonización europea. “Cuando el historiador Miguel León Portilla acuña la palabra ‘el encuentro de dos mundos’, lo hace en el contexto del quinto centenario en 1992, que fue una gran impugnación en todo el continente porque se cuestionaba si los pueblos originarios tenían algo que celebrar”.

El 12 de octubre es muy importante para el calendario cívico en España, era el Día de la Raza, el día del descubrimiento o el encuentro entre dos mundos.

“Sobre ese acontecimiento fue tan dura la polémica que llevó a un encontronazo en términos historiográficos entre León Portilla y el pintor Edmundo O’ Gorman”, recuerda el investigador.

“Que se haya acuñado en el quinto centenario el encuentro de dos mundos significaba un ocultamiento de la violencia y la colonización del pasado que prosigue hasta el presente, si bien ese planteamiento fue contestado en términos historiográficos y con el levantamiento indígena en el sur del país”, remarca Ríos Gordillo.

El mestizaje y el racismo

El shock de la conquista “no es simplemente un trauma del pasado del que nos podemos deshacer con el psicoanálisis, porque es una relación social en la que resalta el racismo”, sostiene el doctor Bartra Vergés. 

“Seguimos siendo una sociedad racista y eso es parte de una relación interna, no sólo de cómo nos ven desde afuera, sino también de cómo nos vemos los unos a los otros desde adentro, herencia terrible de la que hay que deshacernos”.

El filósofo reconoce que “se dice que lo que tenemos es un proceso de mestizaje en el que todos somos más o menos morenos, más o menos prietos, poquito más blancos o menos blancos, aunque se trata de un autoengaño porque el racismo sí existe, ya que nuestra sociedad es resultado de una hibridación no siempre pacífica entre identidades diversas y una pluralidad cultural”.

“Se ha visto al mestizaje como un proceso mediante el cual el moreno se blanquea, pero difícilmente se piensa como un proceso en el que el blanco se moreniza; por tanto, el mestizaje no es un proceso de hibridación virtuosa”, enfatiza.

En opinión del sociólogo de la Unidad Xochimilco, reconciliar la conquista no es pensar que todos tenían la razón, sino deliberar que fue un crimen y una violación de una cultura y un pueblo. 

“En este proceso los hijos y nietos del violador sufrieron de la violación originaria; de esa manera todos somos resultado de la colonización, todos estamos colonizados, no es un tema de sangre o genético, sino de la estructura social”.

Acerca del mestizaje, el historiador Ríos Gordillo indica que es un tema de larga duración que se acelera en el siglo XX como un diálogo forzado entre vencedores europeos y vencidos amerindios.

“Va a ser un encuentro entre pueblos y códigos culturales muy distintos, no solamente es un mestizaje biológico, sino cultural y se manifiesta en la gastronomía, el arte, el vocabulario y en las formas de expresión”.

El mestizaje ha proseguido desde el siglo XVI hasta la actualidad, “en ocasiones como una reivindicación de una raza respecto de otra y en otras como un blanqueamiento en el que se plantea que México es un pueblo mestizo en el que ya no existen pueblos originarios o indígenas, para negar que seguimos teniendo pueblos, idiomas, cosmogonías que están vivos y actuantes”, asienta el investigador.

La disculpa histórica por la conquista

Sobre la petición que ha formulado el gobierno mexicano para que el Estado español ofrezca disculpas por los acontecimientos durante la conquista y la colonia, el doctor Bartra Vergés considera que sería bueno que el pueblo, el Estado y gobierno españoles hicieran un trabajo de revisión histórica y de balance.

“Si hacen esa labor con seriedad académicos, gobernantes e intelectuales y la población española encontrarán que en su pasado hay cosas por reconciliar, deben reflexionar donde históricamente han tenido un comportamiento violento y dañino. En la carta del presidente se pide construir una versión común y dialogada para ponernos de acuerdo y eso en sí mismo es un acto de reconciliación”.

El gobierno mexicano está solicitando una disculpa más simbólica que real para reconocer los excesos, como un acto de reivindicación de los gobiernos que tienen responsabilidad ética con su pasado, enfatiza el historiador de la UAM.

Como ejemplo señala a los gobiernos posteriores a la caída del Tercer Reich alemán que durante mucho tiempo expresaron sus disculpas ante el resto del mundo, y particularmente con los judíos, por la aniquilación en masa de un pueblo. 

“Recordemos que los españoles crearon la Inquisición y Diego de Landa destruyó los libros de los mayas en Yucatán”, aclara el investigador.

Por tanto, “es conveniente para los pueblos hacer un diagnóstico crítico del pasado para saber cuáles son los referentes éticos y morales de su presente”, asienta Ríos Gordillo. 

La historia, indica Armando Bartra, “no por tratarse de acontecimientos del pasado es algo fijo, pues está en nuestra reconstrucción, en la forma en que la revivimos, y en cómo la utilizamos para movernos en el presente y planeamos el futuro, pues se trata de un proceso de revisión permanente”.

Publicado originalmente en la UAM

 

Fuente: Desinformemonos

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