Nota do Cimi: violência contra crianças Yanomami e continuidade do garimpo exigem resposta imediata e efetiva do Estado

O Cimi, entidade membro da Rede Jubileu Sul Brasil, divulgou nota de repúdio a mais uma ação violenta de garimpeiros na TI Yanomami. Ações estatais estão aquém do necessário para garantir paz e segurança aos indígenas.

*Por Conselho Indigenista Missionário – Cimi

Frame do vídeo divulgado pela Hutukara. Crédito: divulgação
Frame do vídeo divulgado pela Hutukara. Crédito: divulgação

O Conselho Indigenista Missionário (Cimi) expressa seu mais contundente repúdio à violência que sofreram as crianças e adolescentes Yanomami da macrorregião de Surucucu – conforme a nota e vídeo trazidos ao público em denúncia pela Hutukara Associação Yanomami (HAY) e amplamente veiculado pela imprensa –, na Terra Indígena (TI) Yanomami.

As crianças foram amarradas em estacas de madeira por garimpeiros que se negam a sair do território e continuam com a prática do garimpo ilegal.

Já se passaram nove meses desde o Decreto de Crise Sanitária e Humanitária e a instalação da Emergência em Saúde Pública de Importância Nacional (Espin). Tais iniciativas vêm sendo acompanhadas pelas operações das forças de segurança para desintrusão do garimpo em território Yanomami. Os resultados das ações implementadas, contudo, estão aquém do esperado.

A esperança trazida pelo novo governo eleito e a retomada do Estado Democrático de Direito, assim como a expectativa de que o território Yanomami seria liberto com ações urgentes e eficazes, contrastam com a realidade evidenciada pelo relatório publicado em julho pelas Associações Hutukara, Wanasseduume Ye’kwana e Urihi. A conclusão do relatório é clara:

“Embora as ações de Proteção Territorial iniciadas em fevereiro de 2023, baseadas sobretudo na estratégia de ‘estrangulamento logístico’, tenham produzido importantes avanços no combate ao garimpo ilegal na Terra Indígena Yanomami, alguns pontos como a flexibilização do controle aéreo por dois meses, a limitação dos esforços de controle territorial a somente duas bases de proteção e a participação limitada das forças armadas não possibilitaram o real controle da atividade, que ainda persiste em alguns núcleos de resistência na TIY”.

A situação, comprovada pela violência contra as crianças trazida ao público na semana passada e em outros relatos recorrentes, como os reunidos no relatório citado, mostra o quanto se está distante de uma ação verdadeira e eficiente de desintrusão e eliminação da violência contra os povos da TI Yanomami.

Diante disso, o Cimi exige:

– A retirada, em regime de urgência, de todos os garimpeiros do território Yanomami, para evitar uma tragédia maior com crianças, adolescentes e toda população Yanomami nas regiões ainda com presença do garimpo;

– Que haja uma melhor coordenação das operações que têm a participação da Polícia Federal, Ibama, Exército, Funai e Força Nacional;

– Que, onde for necessário para garantir a segurança dos indígenas e das equipes dedicadas à assistência da população, seja garantida também a presença das forças de segurança;

– Que, além da definitiva desintrusão dos garimpeiros, seja efetivada a devida e contínua proteção do território Yanomami, para garantir que as operações de combate ao garimpo tenham efeito duradouro e que o atual cenário de invasões e dilapidação do território não mais se repita.

Como afirma a HAY no alerta aos órgãos responsáveis divulgado no dia 20 de setembro, intitulado “Alerta de invasão de garimpo”, esse é mais um caso que evidencia a extrema violência que o povo Yanomami vem sofrendo ao longo de décadas por causa do garimpo. Essas situações, lamentavelmente recorrentes, remontam à chacina de Haximu, violência perpetrada contra o povo Yanomami na década de 1990 que foi tipificada como genocídio pela justiça brasileira.

Até quando o governo brasileiro, na sua morosidade, vai deixar que crianças, mulheres, homens e o povo Yanomami sejam submetidos às violências permanentes, desenfreadas e sistêmicas praticadas por invasores dentro de seu território?

Clamamos por justiça e por uma rápida e urgente resposta do governo brasileiro e dos órgãos competentes, para que nunca mais crianças e adolescentes Yanomami passem por essa violação e sofram atentados às suas vidas.

 

Fuente: Jubileu Sul Brasil

Frente a las crisis globales, construimos Soberanía Alimentaria para asegurarle un futuro a la humanidad – Llamado a la acción global #16oct23

Llamado a la Acción Global por el Día Internacional de Acción por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos contra las transnacionales


(Bagnolet, 25 setiembre de 2023) El próximo 16 de octubre de 2023, nosotrxs, lxs campesinxs del mundo, nos convocamos una vez más para conmemorar el Día de Acción Internacional por la Soberanía Alimentaria, contra las Transnacionales. En esta fecha el movimiento global por la Soberanía Alimentaria se ratifica en denunciar el control de los sistemas alimentarios que están en manos de las transnacionales del agronegocio. Un entramado corporativo global que está intensificando el hambre de millones de personas en el mundo, así como la masificación de la desnutrición como enfermedad crónica de las nuevas generaciones.

Es inaceptable que cada vez hayan más personas que pasan hambre en el mundo y que la inseguridad alimentaria se intensifique y afecte a un tercio de la población mundial. Las crisis globales y los grandes desplazamientos migratorios que afectan a millones de personas y sus pueblos, se concentran en un contexto de crisis climática y medioambiental que afecta a toda la humanidad.

Estamos viviendo un escenario de monopolización generalizada de todos los eslabones de los sistemas alimentarios. Nos acaparan nuestra producción agrícola, las semillas, las tierras, los territorios; se vulnera nuestros derechos campesinos a la renta y a una vida digna, a la protesta y a la autonomía de nuestros pueblos. Experimentamos una crisis alimentaria sin precedentes que se entreteje con la crisis climática, las guerras, la corrupción, el control mediático, el racismo institucional y el neofacismo; a la par que a nosotrxs, lxs campesinxs, nos siguen criminalizando, desplazando y acaparando nuestros medios de vida y de subsistencia.

Nos movilizamos ante las crisis globales

Este año la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura – FAO está realizando el Foro Mundial de la Alimentación del 16 al 20 de octubre y nos preocupa que las grandes corporaciones sigan capturando este espacio para sus propios intereses. Por este motivo, junto a nuestrxs aliadxs, este 16 de octubre nos movilizaremos nuevamente para denunciar las falsas soluciones que el poder corporativo, en complicidad con muchos gobiernos, está fomentando y forzando para aparentemente solucionar estas crisis. Una vez más, decimos ¡basta de agronegocio! ¡basta de falsas soluciones! ¡Sin Soberanía Alimentaria no podremos asegurarle un futuro a la humanidad!

Este año también cumplimos 27 años de nuestra lucha organizada por la Soberanía Alimentaria, una lucha que en estos momentos se ha diversificado y ha tomado forma desde el nivel local para hacer un gran movimiento a escala global. Llevaremos todo este recorrido y reflexiones a nuestra VIII Conferencia Internacional que celebraremos en diciembre en Bogotá, Colombia; donde dedicaremos un momento importante para hablar de nuestros avances y aprendizajes en estos casi 3 décadas de movilizaciones.

Descarga y adapta el afiche oficial desde nuestro:

Tenemos el enorme reto de avanzar en la implementación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de lxs Campesinxs y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP), también de construir un marco alternativo de comercio global que acabe con la voracidad de los Tratados de Libre Comercio y la OMC, de consolidar un eficaz tratado vinculante contra las Transnacionales para proteger los convenios laborales colectivos e individuales de los trabajadores rurales, así como los derechos territoriales, de la naturaleza, los comunitarios,  de producción y servicios básicos a las comunidades en las zonas afectadas por las transnacionales. También debemos seguir fomentando la Agroecología Campesina y el Feminismo Campesino Popular como herramientas políticas de nuestro movimiento para nuestros pueblos.


!Únete a esta acción global!

Somos campesinxs, mujeres, juventudes, diversidades rurales, pueblos originarios, pescadores, migrantes, trabajadores rurales, y un enorme conjunto de personas que queremos que la Soberanía Alimentaria sea un derecho básico, para garantizar la paz y la justicia social en nuestros pueblos. Únete a nuestras acciones en todo mundo:

Únete a nuestra acción virtual este 16 de octubre haciendo y enviando una foto de tu acción con nuestro slogan “Frente a las crisis globales, construimos Soberanía Alimentaria para asegurarle un futuro a la humanidad”. Etiquétanos en redes sociales o envíanos tus fotos y/o videos a communications@viacampesina.org. Hazlo usando estos hashtags: #NoHayFuturoSinSoberaníaAlimentaria #16oct23 #LaViaCampesina #8ConfLVC

  • Organízate con tu barrio, tu comunidad o tu organización local para mostrar el enorme valor y legado de la lucha por la Soberanía Alimentaria.
  • Organiza eventos y asiste a ferias agroecológicas, donde se dignifique la labor del campesinado local y se hable de su situación.
  • Haz tuyo el afiche oficial y adáptalo a tu lengua local. Descarga y comparte nuestro KIT DE COMUNICACIÓN, nuestros videos y publicaciones durante esta jornada de movilizaciones.

¡Frente a las crisis globales, construimos Soberanía Alimentaria para asegurarle un futuro a la humanidad!

#16oct23 #NoHayFuturoSinSoberaníaAlimentaria #LaViaCampesina #8ConfLVC

 

Fuente: Via Campesina

Honduras. No hay que subestimar las amenazas contra Miriam Miranda

El pasado 19 de septiembre, en horas de la madrugada, hombres armados con fusiles de asalto fueron detectados merodeando la casa de habitación de la lideresa garífuna Miriam Miranda, en la localidad de Vallecito, Colón, al noreste de Honduras.

El operativo criminal fue descubierto por el equipo de seguridad de la coordinadora general de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh), que intervino de inmediato logrando que los asaltantes se dieran a la fuga.

Para la Ofraneh, lo que ha ocurrido es parte de un plan de exterminio contra el pueblo garífuna y sus comunidades organizadas, que luchan en defensa de sus tierras ancestrales y los bienes comunes.

La organización apunta el dedo contra la profundización en Honduras del modelo neoliberal, que ha venido usurpando y saqueando territorios garífunas a través de la implementación de proyectos extractivos, energéticos, agroindustriales y turísticos.

En julio de este año, se cumplieron tres años de la desaparición forzada de cuatro jóvenes activistas, miembros de la Ofraneh y defensores de los territorios ancestrales de la comunidad de Triunfo de la Cruz[1].

Según el más reciente informe de Global Witness[2], fueron 14 las personas defensoras de la tierra, los territorios y los bienes comunes asesinadas el año pasado en Honduras, país que sigue manteniendo la triste primacía a nivel mundial en número de activistas ambientales asesinados per cápita.

La debilidad del Sistema de Protección

Justo en estos días, Miranda y la Ofraneh habían solicitado una reunión in situ del Comité Técnico del Mecanismo Nacional de Protección (CTMP)[3], para una revisión de las medidas de protección gestionadas por la lideresa garífuna y otros dirigentes comunitarios, cuyas vidas corren grave peligro.

Miranda es beneficiaria del Sistema Nacional de Protección de Defensores, Defensoras de Derechos Humanos, Periodistas, Comunicadores Sociales y Operadores de Justicia (SNP)[4].

Lamentablemente tanto la Procuraduría General, como la Fiscalía de Derechos Humanos del Ministerio Público y la Secretaría de Seguridad, que con la Secretaría de Derechos Humanos integran el Comité Técnico, no se hicieron presentes, aduciendo problemas burocráticos y falta de comunicación.

La inoperancia del Mecanismo de Protección fue condenada por la Ofraneh, que responsabilizó a sus integrantes por cualquier nuevo atentado contra su coordinadora general y otros dirigentes y activistas garífunas.

“Manifestamos nuestra indignación. A pesar del riesgo inminente a la vida de Miriam Miranda y del pueblo Garífuna, esta irresponsable ausencia sólo muestra la inoperancia del Mecanismo y la falta de compromiso en la protección de la vida de defensores y defensoras”, señala la organización en un comunicado.

También la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Honduras (Oacnudh), que inmediatamente se trasladó a la zona, lamentó la ausencia de tres de las cuatro autoridades públicas que integran el SNP.

Asimismo, solicitó al Estado “afianzar su compromiso y avanzar en la toma de medidas necesarias al más alto nivel” para que opere con la mayor efectividad posible, garantizando así la vida, la integridad y seguridad de las personas beneficiarias.

La Rel UITA se solidariza con Miranda, la Ofraneh y las comunidades garífunas organizadas, al tiempo que condena la profundización de un modelo económico saqueador y perpetrador de violencia y miseria.

[1] http://www.rel-uita.org/honduras/tres-anos-de-impunidad/
[2] http://www.rel-uita.org/america-latina/personas-defensoras-de-la-tierra-siempre-en-la-mira/[3] El Mecanismo Nacional de Protección es un programa implementado por el Estado para responder a la violencia estructural contra determinados grupos sociales y personas amenazadas como consecuencia de su actividad
[4] Creado en Honduras en 2015, establece la política de protección, compartiendo responsabilidades en las diferentes esferas administrativas.

Fuente: Giorgio Trucchi / Rel UITA

 

Fuente: Radio Temblor

Comisión del Pueblo Ngäbé-Bugle rechaza la minería y la cuarta línea de transmisión eléctrica

Durante décadas los pueblos originarios Ngäbe, Bugle y campesinos de los corregimientos de Calovebóra, Río Luis y El Cuay en la Provincia de Veraguas, han estado fraguando una lucha en contra de la explotación de recursos minerales (oro, cobre, zinc, entre otros) por parte de grandes empresas trasnacionales, a las cuales el Estado le ha concedido, de manera inconsulta, una serie de mega proyectos que afectan directamente a su territorio y modus vivendi.

Debido a esto, miembros del Congreso Norte de Santa Fe, Veraguas viajaron el pasado 20 de septiembre para apersonarse ante la Defensoría del Pueblo Sede Panamá para hacer entrega de dos documentos: el primero, un comunicado donde deja estipulado claramente su firme posición de rechazo a las actividades que realizan las empresas extractivistas mineras; y, el segundo, una resolución, resultado de una convocatoria extraordinaria del pueblo originario de Calovebóra, la cual refleja la preocupación y el enojo a causa del proyecto de la cuarta línea de transmisión eléctrica (Línea IV) qué promueve la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA).

“Nosotros estamos ahora mismo pidiéndole al Gobierno que pare este mega proyecto ya que no representa ningún tipo de beneficio para nuestras poblaciones, es solamente un proyecto que va a pasar por el territorio y expropiar dichos terrenos de los pueblos originarios” afirmó Rogelio Urriola, miembro del Congreso Norte, Comisión de La Cuarta Línea.

Asimismo, Rosa Duarte, miembro de la Organización de Mujeres Indígenas y Campesinas (OMICAN) recalcó qué “no solo es la expropiación de sus territorios lo único que les preocupa, sino también la división qué esto puede causar dentro de la comunidad y el daño irreversible a bosques y aguas”.

La lucha de estos pueblos originarios va a seguir hasta que se incluyan estos tres corregimientos en la Ley 10 de 1997, de la cual fueron excluidos. “La única forma que nosotros lleguemos al diálogo con las autoridades”, asegura Urriola, “es si el Gobierno dialoga en los territorios nuestros. Y sabemos que eso es muy difícil”.

Otra gran preocupación para el pueblo Ngäbé-Bugle y los campesinos del área es la cantidad de proyectos que se encuentran listos para ser aprobados en un futuro. “Tenemos conocimiento que en el Río Calovebóra ya se han realizado estudios para la construcción de dos hidroeléctricas al igual que en el Río Veraguas y en el Río Concepción, se está estudiando para actividades de extracción minera” declaró Luciano Miranda, Presidente de la Concentración de Calovébora.

Los derechos económicos, sociales y culturales de nuestros pueblos se encuentran amenazados por todos los proyectos que se han impuesto de manera ilegal por los grandes poderes económicos, qué olvidan la existencia de los mismos.

Es por eso, que la lucha sigue.

Texto y fotos: Nancy Pettro.

 

Fuente: Radio Temblor

Revisión de las tecnologías del hidrógeno para la transición energética justa en Colombia

Por: Andrés Cabrera Orozco* – columnista invitado, Universidad Nacional de Colombia

La hoja de ruta del hidrógeno en Colombia plantea varios retos y oportunidades. Es imperativo revisar los supuestos y las apuestas tecnológicas que se piensan realizar para que el efecto de las acciones genere el bienestar perseguido, en especial en cuanto a los métodos de generación y las aplicaciones del hidrógeno en el corto y mediano plazo. La implementación de tecnologías cuyo avance es vertiginoso, al igual que las posibles alternativas, obliga a monitorearlas en plazos cortos para no invertir en la dirección equivocada. Especial atención genera el uso del hidrógeno azul como tránsito hacia una tecnología más eficiente, así como la apuesta por la movilidad con pilas de combustible, la cual, en vista de los avances recientes en materia de electrificación, puede ser errada

En 2019, Colombia lanzó la primera hoja de ruta del hidrógeno en Colombia. En esta se plantea la sustitución del proceso productivo de 150 mil toneladas de hidrógeno que se producen anualmente en el país por la vía del hidrógeno gris(mayoritariamente reforma de metano – MSR). En el documento se propone una sustitución gradual rápida por el proceso denominado hidrógeno azul (reforma de metano más captura y almacenamiento de CO2 – MSR+CCS) a la vez que se propone la sustitución gradual lenta de este último proceso por la producción de hidrógeno verde (electrólisis del agua utilizando energía renovable). Esta estrategia es la misma utilizada por la mayoría de países que han establecido una hoja de ruta.

Para hacer más viable la transición para los inversionistas, la hoja de ruta plantea nuevos usos del hidrógeno. En el corto plazo se plantea la introducción de vehículos livianos propulsados por pilas de combustión. En un mediano plazo se propone la introducción del hidrógeno en el transporte de carga y transporte aéreo. Finalmente, se plantea la exportación del hidrógeno, con lo cual se sustituiría parcialmente el papel protagónico de los combustibles fósiles de la balanza comercial del país. Para finales de 2022, debido al vertiginoso avance en el desarrollo de alternativas energéticas que constituyen la llamada transición energética, se hace pertinente una revisión de los supuestos tecnológicos sobre los cuales se construyó esta hoja de ruta para proponer una primera actualización de la misma a la luz de los últimos avances en aras de maximizar el bienestar de los colombianos priorizando los recursos destinados para la transición.

Usos actuales del hidrógeno en Colombia y en el mundo

Anualmente en el mundo se producen aproximadamente 120 millones de toneladas de hidrógeno, pues se trata de una sustancia esencial para la producción de muchos de los productos que hacen parte de la vida moderna, desde las espumas de los colchones sobre los que dormimos, los combustibles con los que nos transportamos, el calzado que utilizamos, hasta los fertilizantes para la producción de comida que consumimos o que consumen los animales que posteriormente nos comeremos. El hidrógeno está presente de manera indirecta en toda esa producción, pues es insumo básico para los procesos de refinación del petróleo y la elaboración de materiales de partida como el amoniaco y el metanol.

Retos de la producción de hidrógeno

Desafortunadamente, la producción de hidrógeno por las rutas actuales conlleva la producción de aproximadamente diez veces la cantidad de dióxido de carbono que se emite a la atmósfera, pues este se produce en su gran mayoría a partir de gas natural, cuyo componente principal es el metano. De ahí la urgencia que tiene la humanidad de buscar métodos alternativos de producción de hidrógeno para uso como insumo industrial en la producción de estas sustancias de uso diario.

El gran desafío que enfrenta la transición energética, tal como está planteada en la hoja de ruta, es la producción de hidrógeno de una manera ambientalmente amigable. En cuanto al hidrógeno azul, su talón de Aquiles es la captura, transporte y almacenamiento del dióxido de carbono generado (CCS por su sigla en inglés). Esta última tecnología viene desarrollándose hace aproximadamente cincuenta años y existe la amplia percepción de que no ha sido realmente exitosa. Hoy en día existen a escala comercial y en funcionamiento menos de 50 proyectos, de los cuales la mayoría son utilizados específicamente para la recuperación secundaria de hidrocarburos, lo cual pone en tela de juicio su viabilidad económica para la simple captura de CO2, e incluso su efecto positivo para el abatimiento de emisiones.

Existen también estudios recientes en los que se analiza el beneficio real de la CCS para la emisión de dióxido de carbono y se llega a la conclusión de que, en materia de emisiones, es incluso más benéfico quemar el gas natural directamente (hidrógeno gris) debido al elevado costo energético y pérdidas que supone el proceso en general. Vale la pena, sin embargo, anotar que debido a la presión que tienen las naciones industrializadas para reducir su huella de carbono y el hecho de que la producción actual de hidrógeno se realiza en su mayoría por reforma de metano, hay en marcha más de 100 proyectos en estado de planeación y construcción. En otras palabras, el hidrógeno azul es la vía más rápida, si bien no la mejor, para descarbonizar la producción de hidrógeno como insumo. Adicionalmente, el desarrollo de tecnologías novedosas para la captura en las cuales se utiliza sensiblemente menos energía de la requerida por la ruta convencional, podría aumentar significativamente la viabilidad financiera de estos proyectos.

El otro gran desafío que tiene la hoja de ruta es el elevado costo actual de la producción del hidrógeno por vía electrolítica. Similar a la tecnología CCS, la electrólisis del agua para producir hidrógeno es madura a nivel industrial. De hecho, era la ruta de producción de hidrógeno utilizada por la industria petroquímica antes del aprovechamiento del gas natural, que es significativamente más económico. El afán de “desfosilizar” esta industria ha hecho ver el hidrógeno verde como la vía más conveniente. No obstante, en términos reales, es todavía una tecnología costosa y, a menos de que se den avances significativos en el abaratamiento del proceso, de manera análoga a la energía solar fotovoltaica o la eólica, no llegará a ser realmente competitiva.

En el horizonte aparecen nuevas y prometedoras tecnologías que podrían ser más competitivas que el hidrógeno azul y verde y que deberían ser evaluadas en la revisión de la hoja de ruta. Por ejemplo, la pirolisis de metano, en la cual se aprovecha el gas natural sin producir emisiones de CO2 y aprovechando el carbón producido, conocido comúnmente comonegro de humo, un proceso conocido por más de 60 años en la industria, es un candidato para descarbonizar el hidrógeno requerido para insumo industrial. Por otro lado, electrolizadores a alta temperatura y nuevamente, versiones mejoradas del hidrógeno azul podrían llegar a ser competitivas.

El hidrógeno como vector energético

Paralelo a esta búsqueda, el hidrógeno es muy interesante como vector energético, pues al quemarlo, a diferencia de los hidrocarburos, produce agua en vez de dióxido de carbono. Es decir que se puede generar energía a partir de hidrógeno sin afectar la atmósfera. Adicionalmente, la energía que libera el hidrógeno al ser quemado es muy superior a la de otros combustibles convencionales como la gasolina o el diésel si se compara en términos de masa, es decir, que un kilogramo de hidrógeno produce más energía que un kilogramo de gasolina, de diésel o de gas natural. Aún más interesante, con hidrógeno se puede generar electricidad sin necesidad de quemarlo en un motor tradicional, pues en una llamada pila o celda de combustible se puede hacer reaccionar hidrógeno con oxígeno del aire para producir electricidad de una manera más eficiente. Es por esto que desde hace ya varias décadas se vienen desarrollando sistemas de generación de electricidad a partir de hidrógeno. 

Desafortunadamente la naturaleza del hidrógeno impone una serie de desventajas que ha limitado su uso como vector energético. La primera es que es un gas con muy baja densidad, lo cual incide en un bajo poder calorífico volumétrico, es decir, que un litro de hidrógeno produce menos energía que un litro de gasolina o un litro de diésel. Para poder resolver este problema y transportarlo de manera rentable es necesario comprimirlo a muy altas presiones (300 a 700 atmósferas) o enfriarlo a bajas temperaturas (-200 °C) para poder mantenerlo en estado líquido. Además de esto, su alta reactividad y pequeño tamaño molecular hace que permee y con el tiempo dañe materiales comúnmente utilizados para almacenar gases. Pese a que la industria petroquímica ha aprendido a sortear estas dificultades a nivel industrial, esto encarece ostensiblemente su uso.

Nuevos usos del hidrógeno

Al ser el hidrógeno un combustible “limpio” se ha buscado introducirlo en la matriz energética para reemplazar combustibles fósiles, especialmente en el sector de la movilidad. Actualmente existen aproximadamente 35.000 vehículos movidos por hidrógeno en el mundo, buena parte de ellos concentrados en el estado de California en Estados Unidos, Japón y Alemania. A estos los acompañan aproximadamente 300 estaciones de servicio concentradas en las mismas regiones, así como aproximadamente 1.000 kilómetros de ductos para transporte de hidrógeno. En cuanto al transporte de carga, se ha vislumbrado el hidrógeno en buses y tractocamiones, pero el número de unidades rodando es mucho menor. Otros usos más exóticos como en trenes, aviones y barcos se están explorando en proyectos demostrativos o a escala piloto.

Competencia con la movilidad eléctrica

Desde que se inició la búsqueda de un reemplazo para los motores diésel y de gasolina, diferentes actores del sector de movilidad han buscado alternativas como son el gas natural, el bioetanol, biodiésel, hidrógeno y vehículos eléctricos. El primero de ellos, el gas natural, ha perdido relevancia, pues si bien conlleva una mejora sustancial en emisiones, no contribuye a descarbonizar el sector. El bioetanol y el biodiésel, por su parte, han logrado una participación sólida en el mercado, pero esta no ha pasado de ser modesta por las discusiones que se generaron sobre el uso del suelo arable para su producción, la competencia por la seguridad alimentaria y limitantes tecnológicas. Existe aún mucha expectativa sobre los biocombustibles de segunda generación, pero estos aún no alcanzan un punto de competitividad económica. Quedan entonces en la competencia por la movilidad del futuro los vehículos eléctricos movidos por pilas de combustible o por baterías (FCEV y BEV por sus siglas en inglés respectivamente). A estos se les debe sumar los vehículos híbridos que están ganando relevancia en el mercado, si bien existe hasta cierto punto un consenso general en que son una medida transitoria.

La carrera por la movilidad se enfoca en muchos factores como la autonomía que pueda tener un vehículo con un determinado combustible, la facilidad de generación y distribución del mismo, así como la facilidad para transformar la infraestructura actual para su introducción. No menos importante está el costo final de la tecnología y el impacto real que pueda tener si se tiene en cuenta el ciclo completo, desde la obtención del vector hasta su uso final.  Una de las principales desventajas del carro eléctrico es la baja autonomía, la cual en términos prácticos ronda los 400 kilómetros actualmente. Este es el principal argumento de los defensores del uso del hidrógeno en este segmento, pues con este combustible se alcanzan autonomías similares a las de los combustibles fósiles. Sin embargo, esta ventaja no compensa las dificultades técnicas del hidrógeno ya mencionadas y que impactan los otros factores a tener en cuenta a la hora de introducir una tecnología nueva.

El problema de la generación, el almacenamiento, la distribución y el tiempo efectivo de recarga del hidrógeno, entre otros, hacen que para muchos el futuro de la movilidad sea claramente eléctrico. Un último y tal vez más importante aspecto en este momento frente a la discusión de la movilidad es que los vehículos eléctricos de baterías y los híbridos han alcanzado una participación en el mercado mucho mayor a los de hidrógeno. Al día de hoy hay aproximadamente siete millones de vehículos eléctricos en el mundo y los productores, pese a los anuncios sobre su entusiasmo por el hidrógeno, vienen introduciendo al mercado cada vez más modelos eléctricos y con cada vez mejores prestaciones en autonomía; incluso, en modelos avanzados se han alcanzado autonomías superiores a los mil kilómetros por recarga con precios cada vez más competitivos.

En cuanto a la movilidad de vehículos de carga y transporte aéreo, la electrificación ha alcanzado hitos importantes en el último año, pues varios productores han presentado ya modelos de camiones con autonomías de hasta 500 kilómetros y estaciones de carga rápida, lo cual los hace muy competitivos. En cuanto a los aviones eléctricos, ya se comienzan a comercializar algunos para distancias cortas y un pequeño número de pasajeros. En este aspecto el hidrógeno está mucho más rezagado, pues los modelos no han alcanzado la etapa comercial. Incluso, ya se han presentado reveses para esta tecnología, ya que proyectos de implementación se han cancelado por su elevado costo en comparación con la opción eléctrica.

Conclusiones

La hoja de ruta del hidrógeno en Colombia plantea varios retos y oportunidades. Es por esto que es imperativo revisar los supuestos y las apuestas tecnológicas que se piensan realizar para que el efecto de las acciones genere el bienestar perseguido, en especial en cuanto a los métodos de generación y las aplicaciones del hidrógeno en el corto y mediano plazo. La implementación de tecnologías cuyo avance es vertiginoso, al igual que las posibles alternativas, obliga a monitorearlas en plazos cortos para no invertir en la dirección equivocada. Especial atención genera el uso del hidrógeno azul como tránsito hacia una tecnología más eficiente, así como la apuesta por la movilidad con pilas de combustible, la cual, en vista de los avances recientes en materia de electrificación, puede ser errada.

Bibliografía

Hoja de ruta para el hidrógeno en Colombia. Descargada de: https://www.minenergia.gov.co/es/micrositios/enlace-ruta-hidrogeno/. Consultado en 9.11.22.

Irena (2019): Hydrogen: A Renewable Energy Perspective https://www.irena.org/publications/2019/Sep/Hydrogen-A-renewable-energy-perspective

https://www.statista.com/statistics/1291480/hydrogen-fueled-road-vehicles-worldwide/. Consultado en 9.11.22

* Andrés Cabrera Orozco es Doctor en Ciencias Naturales de la Universidad de Clausthal en Alemania. Actualmente se desempeña como profesor de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en temas de energías alternativas y biomasa. Correo electronico:ancabrera@unal.edu.co

 

 

Fuente: CENSAT Agua Viva

Claves para enfrentar el cambio climático: Reducir la desigualdad y decrecer

Esta primera entrega de la serie ‘Claves para enfrentar el cambio climático’, coordinada por Fernando Valladares, ha sido escrita en coautoria con Juan Bordera, guionista, periodista, activista en Extinction Rebellion y València en Transició y diputado de Compromís en las Cortes Valencianas.

Un 1 % mundial superrico consume tanta energía como la que se necesitaría para proporcionar una vida digna a 1 700 millones de personas. Empecemos por ahí para entender qué significa decrecer y por qué es clave para frenar el desastre ecológico.

Una encuesta realizada por YouGov y amplificada en muchos medios como The Guardian muestra que “muchos europeos quieren medidas contra el cambio climático, pero no tanto si modifican su estilo de vida”. Esta encuesta da a entender que realmente el problema está en el miedo individual a perder comodidades, y parece irresoluble, pero ¿es realmente así? Afortunadamente, no.

La creciente desigualdad social lleva al colapso

El principal problema radica en la creciente desigualdad económica. Multitud de trabajos y modelos han analizado esta cuestión, que es de una lógica aplastante. Un modelo de dinámica de sistemas llamado HANDY (Human And NatureDYnamics) estudió el tema y sus conclusiones son esclarecedoras.

Resumiendo mucho: la desigualdad es uno de los principales motivos de que una sociedad colapse. Y jugó un importante papel en los colapsos históricos de diversas civilizaciones pasadas.

La burbuja del lujo y los resortes de poder

Es muy simple, por dos razones: la élite de una sociedad desigual vive en una burbuja de lujo, muy desconectada de la realidad e inmune a las señales de alarma, por lo cual no suele ni percibir el riesgo con claridad ni puede tomar medidas adecuadas siendo los que más cerca suelen estar de los resortes del poder. Por el otro lado, las capas menos favorecidas por la creciente desigualdad ven con recelo los comportamientos de esas élites que, en muchas ocasiones, idolatran y pretenden emular.

A principios del siglo XX, el sociólogo noruego Thorstein Veblen dio nombre a un fenómeno, “el consumo ostentatorio”, que es muy interesante comprender.

El consumo ostentatorio implica que una parte del consumo se hace por aparentar estatus o posición social. Así, cuantos más ejemplos de riqueza insultante tengamos alrededor, más cosas envidiaremos, pese a que no las necesitemos.

Si la desigualdad es tan extrema como la actual, será más fácil que nos fijemos en los que más tienen y tratemos de emularles debido precisamente a que la brecha es enorme.

El mito del derrame, la teoría económica por la cual la riqueza se redistribuye sola hacia las capas inferiores, se ha derrumbado durante los años de pandemia, unos años en los que, mientras los 10 hombres más ricos del mundo han duplicado su riqueza, 160 millones de personas han pasado a engrosar las estadísticas de la pobreza.

Es absolutamente crucial atajar esta brecha entre los que lo tienen todo y los que no tienen nada.

¿Más tecnología o menos consumo?

Los problemas hermanos de la crisis ambiental y la crisis social se abordan esencialmente mediante tres enfoques:

El escenario de crecimiento verde, basado en el progreso tecnológico y un crecimiento económico complementado con políticas medioambientales, logra una reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero a costa de aumentar la desigualdad de ingresos y el desempleo.

El escenario de políticas para la equidad social añade intervenciones directas en el mercado laboral que dan lugar a un rendimiento medioambiental similar al del crecimiento verde, al tiempo que mejoran las condiciones sociales, pero a costa de aumentar el déficit público.

El escenario de decrecimiento consigue la reducción del consumo y las exportaciones, y logra una mayor reducción de las emisiones y de la desigualdad con un déficit público elevado, a pesar de la introducción de un impuesto sobre la riqueza.

Prosperidad social y bajas emisiones de carbono como propuesta viable

Los estudios teóricos que modelizan estos escenarios revelan que hay nuevas políticas sociales radicales que pueden combinar prosperidad social y bajas emisiones de carbono y que son económica y políticamente viables.

De momento, todas estas políticas radicales, efectivas y viables quedan reducidas al marco del decrecimiento económico y no en lo que se venía llamando desarrollo sostenible ni en el seductor pero falaz concepto de crecimiento verde.

En realidad, estamos ante una encrucijada de fácil solución, redistribuir la riqueza o colapsar por el peso de una élite que se empeña en seguir engordando mientras que la base ya no puede soportar el peso.

Reducir la jornada laboral es una de las medidas estrella del decrecimiento

La dificultad viene a la hora de implementarla, ya que, si buena parte de los negacionistas del clima lo son por egoísmo e interés propio, aceptar esta redistribución cuenta y contará con muchos obstáculos personales e institucionales. Pero no hay más alternativa que tasar la riqueza y redistribuirla democráticamente, porque de cualquier otro modo vamos a perder todos mucho más.

Una de las mejores maneras de redistribuir es regalar tiempo. Reducir la jornada laboral sin reducción salarial es una de las propuestas estrella del decrecimiento. La receta que defiende que se puede vivir mejor con menos si se reparte.

El IPCC recogía 28 veces la palabra decrecimiento en su último informe sobre cambio climático y su mitigación, los presidentes de Colombia e Irlanda han apoyado abiertamente estas ideas, y las asambleas ciudadanas suelen apostar por las propuestas que emanan de las teorías decrecentistas.

Los escenarios de decrecimiento minimizan muchos riesgos clave para la viabilidad y la sostenibilidad en comparación con las vías actuales impulsadas por la tecnología.

El decrecimiento económico permite una mitigación del cambio climático mucho más directa y clara que tratar de lograr el milagro de desvincular energía y PIB, eliminar a gran escala el CO₂ atmosférico y transitar a gran escala y a gran velocidad hacia las energías renovables.

No se puede crecer eternamente en un planeta finito

Sin embargo, aunque siguen existiendo importantes retos en cuanto a la viabilidad política del decrecimiento, en los grandes medios de comunicación son cada vez más las voces que abordan una obviedad que nos está costando demasiado tiempo aceptar: no se puede crecer eternamente en un planeta finito.

Una obviedad que ya se planteaban hasta economistas nada sospechosos de revolucionarios como John Stuart Mill allá por 1848. La primera vez que se mencionó el concepto de estado estacionario o steady state fue en la obra de un liberal.

Para transitar de la mejor manera posible por el siglo de los límites es ineludible incorporar las ideas del decrecimiento. No es solo una cuestión ética.

La desigualdad económica nos sale ambientalmente carísima, tanto que pronto no tendremos dinero para afrontar todos los gastos.

Millward y Hopkins (2022) han calculado que, en términos energéticos, una sociedad moderadamente desigual (y estamos dejando ya esa moderación muy atrás) supone el doble de consumo energético que una sociedad igualitaria. Sin embargo, la economía mundial sigue avanzando hacia el desastre ecológico y las desigualdades siguen creciendo.

Los costes energéticos de la desigualdad son mucho más significativos que los de la cantidad de población. Incluso los más moderados niveles de desigualdad que la ciudadanía considera aceptables aumentan la energía necesaria para proporcionar una vida digna universal en un 40%.

En ese grado tolerado socialmente de desigualdad, un 1% mundial superrico consume tanta energía como la que se necesitaría para proporcionar una vida digna a 1 700 millones de personas.

El colapso ecológico y la desigualdad económica se encuentran entre los mayores retos globales contemporáneos, y ambas cuestiones están completamente entrelazadas, y lo han estado a lo largo de la historia de las distintas civilizaciones.

El medio ambiente establece los límites, la sociedad cómo se reparten. Decrecer, sobre todo en el norte global, no sólo es la única salida a largo plazo del laberinto de la crisis ambiental y climática sino que también es la forma de prosperar, de alcanzar lo que Jason Hickel denomina “abundancia radical”, una situación en la que lo humano, el bienestar, los valores y la auténtica sostenibilidad se imponen al crecimiento económico y al enriquecimiento desigual e indefinido.

Ha llegado el momento de decrecer

Decía Víctor Hugo que no hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo. El decrecimiento empieza a ser aceptado incluso por la Europa más neoliberal, que le dedicó recientemente un congreso de tres días auspiciado por el mismo Parlamento Europeo. Eso sí, bajo el nombre de postcrecimiento o más allá del crecimiento (_beyond growth), denominaciones que parecen levantar menos recelos entre economistas, políticos y empresarios.

En el fondo son dos conceptos diferentes que pueden tener utilidades también diversas. Mientras el decrecimiento es más claro y apuesta por reconocer la deuda histórica contraída por el Norte Global respecto al explotado Sur, el otro apunta más a la necesidad de estabilizar un planeta Tierra cuyos ecosistemas más esenciales están bordeando el punto de no retorno.

Tanto postcrecimiento como decrecimiento buscan sortear el desastre ecológico, que arrastraría a la economía, al bienestar, a la democracia y a la paz. Tanto uno como otro requieren una reducción drástica de la desigualdad, la brecha por la que históricamente se deshilachan las sociedades.

Fernando Valladares. Profesor de Investigación en el Departamento de Biogeografía y Cambio Global, Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC)

Juan Bordera, guionista, periodista, activista en Extinction Rebellion y València en Transició y diputado de Compromís en las Cortes Valencianas.

Fuente: https://theconversation.com/claves-para-enfrentar-el-cambio-climatico-reducir-la-desigualdad-y-decrecer-212723 / Rebelion.org

Ilustración: Agus Widodo/GUZ WID

 

Fuente: Radio Temblor