Tres grandes amenazas a la vida en la Tierra que debemos afrontar en 2021

Se necesita un internacionalismo robusto para prestar una atención adecuada e inmediata a los peligros de la extinción: extinción por la guerra nuclear, por la catástrofe climática, y por el colapso social.

Yoshiko Michitsuji (Japón), I Ran Toward My House Through a Sea of Flames [Corrí hacia mi casa a través de un mar de llamas], 1974 (cortesía del Hiroshima Peace Memorial Museum.

Grandes partes del mundo —fuera de China y unos pocos otros países— enfrentan un virus descontrolado, que no ha sido detenido debido a la incompetencia criminal de los gobiernos. El hecho de que estos gobiernos en países ricos dejen de lado hipócritamente los protocolos científicos básicos publicados por la Organización Mundial de la Salud y por organizaciones científicas revela su práctica maliciosa. Cualquier cosa que no sea centrar la atención en manejar el virus mediante el testeo, la trazabilidad de los contactos, y el aislamiento —y si esto no es suficiente, imponer un confinamiento temporal— es imprudente. Es igualmente preocupante que estos países ricos hayan seguido una política de “nacionalismo de la vacuna”, acaparando candidatas a vacuna en vez de alinearse con una política de creación de una “vacuna de los pueblos”. Por el bien de la humanidad, sería prudente suspender las normas de propiedad intelectual y desarrollar un procedimiento para crear vacunas universales para todos los pueblos.

 Aunque la pandemia es el principal tema en nuestras mentes, hay otras grandes amenazas a la longevidad de nuestra especie y del planeta. Estas incluyen:

Aniquilación nuclear. En enero de 2020, el Bulletin of the Atomic Scientists [Boletín de científicxs atómicxs] fijó el Reloj del Juicio Final de 2020 a 100 segundos de la medianoche, demasiado cerca para la comodidad. El reloj, creado dos años después de que se desarrollaron las primeras armas atómicas en 1945, es evaluado anualmente por el Consejo de Ciencia y Seguridad del Boletín, consultando a su Consejo de Patrocinadores, quienes deciden si mover el minutero o dejarlo en el mismo lugar. Para cuando vuelvan a fijar la hora, es probable que estemos más cerca de la aniquilación. Los ya limitados tratados de control de armas están siendo destruidos, mientras las principales potencias poseen cerca de 13.500 armas nucleares (más del 90% de las cuales están solamente en manos de Rusia y Estados Unidos). El rendimiento de estas armas podría fácilmente hacer este planeta aún más inhabitable. La Armada de Estados Unidos ya desplegó ojivas nucleares tácticas W76-2 de bajo rendimiento. El Día de Hiroshima, conmemorado cada 6 de agosto, debe convertirse en una jornada más importante de reflexión y protesta.

 Catástrofe climática. En 2018 apareció un artículo científico con un título impactante: “La mayoría de los atolones serán inhabitables a mediados del siglo XXI debido a que el alza del nivel del mar aumentará las inundaciones provocadas por marejadas”. Lxs autorxs concluyeron que los atolones desde las Seychelles a las islas Marshall están en peligro de desaparecer. Un informe de 2019 de la ONU estimó que un millón de especies animales y plantas están en peligro de extinción. A esto hay que agregar los catastróficos incendios forestales y el grave blanqueamiento de los arrecifes de coraly resulta claro que ya no necesitamos quedarnos en clichés de que una cosa u otra es el canario en la mina de la catástrofe climática: el peligro no está en el futuro, sino en el presente. Es fundamental que las grandes potencias —que siguen fallando en dejar de usar combustibles fósiles— se comprometan con el enfoque de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” de la Declaraciónde Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992. Es decidor que países como Jamaica y Mongolia hayan actualizado sus planes climáticos frente a las Naciones Unidas antes de que termine 2020, como lo exige el Acuerdo de París, a pesar de que estos países producen una fracción minúscula de las emisiones globales de carbono. Los fondos que fueron prometidos a los países en desarrollo para su participación en el proceso prácticamente se han evaporado, mientras la deuda externa ha aumentado exponencialmente. Esto muestra una falta de seriedad básica de parte de la “comunidad internacional”.

Destrucción neoliberal del contrato social. Los países de América del Norte y Europa han destripado su función pública a medida que el Estado ha sido entregado a los especuladores y la sociedad civil se ha mercantilizado vía fundaciones privadas. Esto significa que los caminos de la transformación social en estas partes del mundo han sido obstaculizados grotescamente. La terrible desigualdad social es el resultado de la relativa debilidad política de la clase trabajadora. Es esta debilidad la que permite que los multimillonarios establezcan políticas que causan que aumenten las tasas de hambre. Los países no deben ser juzgados por las palabras escritas en sus constituciones, sino por sus presupuestos anuales. Estados Unidos, por ejemplo, gasta casi un billón de dólares (si se suma el presupuesto de inteligencia estimado) en su maquinaria de guerra, mientras gasta apenas una fracción en bienes y servicios públicos (como atención sanitaria, algo evidente durante la pandemia). La política exterior de los países occidentales parece estar bien lubricada por acuerdos de armas: los Emiratos Árabes y Marruecos aceptaron reconocer a Israel bajo la condición de que puedan comprar 23.000 millones de dólares y 1.000 millones en armas hechas en EE. UU., respectivamente. Los derechos de las personas palestinas, saharauis y yemeníes no importaron para estos acuerdos. El uso de sanciones ilegales por parte de Estados Unidos contra treinta países, incluyendo Cuba, Irán y Venezuela, se ha vuelto parte de la vida normal, incluso durante esta crisis de salud pública mundial provocada por la pandemia. Es un fracaso del sistema político que las poblaciones en el bloque capitalista sean incapaces de obligar a sus gobiernos —que en muchos casos son democracias solo en el papel— a adoptar una perspectiva global frente a esta emergencia. El aumento de las tasas de hambre revela que la lucha por sobrevivir es el horizonte para miles de millones de personas en el planeta (todo esto mientras China logra erradicar la pobreza absoluta y eliminar en gran medida el hambre).

La aniquilación nuclear y la extinción por la catástrofe climática son amenazas gemelas para el planeta. Mientras tanto, para las víctimas del ataque neoliberal que ha sido una plaga para la última generación, los problemas de corto plazo para sostener su propia existencia desplazan cuestiones fundamentales sobre el destino de nuestrxs hijxs y nietxs.

Los problemas globales de esta escala requieren de la cooperación mundial. Presionados por los países del Tercer Mundo en los años 60, las grandes potencias aceptaron el Tratado sobre la no proliferación de armas nucleares (1968), aunque rechazaron la profundamente importante Declaración sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional (1974). Ya no está la correlación de fuerzas para impulsar ese tipo de agenda de clase en el escenario internacional. Ciertas dinámicas políticas en los países occidentales, en particular, pero también en los grandes Estados del mundo en desarrollo (como Brasil, India, Indonesia y Sudáfrica), son necesarias para cambiar el carácter de sus gobiernos. Se necesita un internacionalismo robusto para prestar una atención adecuada e inmediata a los peligros de la extinción: extinción por la guerra nuclear, por la catástrofe climática, y por el colapso social. Las tareas por delante son abrumadoras y no pueden ser aplazadas.

Por: Noam Chomsky / Vijay Prashad

Fuente: Boletín 1 (2021), Instituto Tricontinental de Investigación Social. ALAI

Ilustración: Halit Kurtulmus Aytoslu

 

Fuente: Radio Temblor Internacional

Boletin ¿Cambio Climático? Las falsas soluciones del capitalismo “verde” y “sostenible”

Hace clic para descargar el boletin en pdf

En este contexto apremiante de crisis climática urge desenmascarar las falsas soluciones capitalistas y las posibles alternativas.

El cambio climático es, resultado de la actividad humana y del modelo de “desarrollo” y consumo capitalista, de ahí el carácter profundamente político del fenómeno en el que, lejos de existir una responsabilidad genérica de todos y todas, el desafío climático remite a responsabilidades bien diferenciadas e impactos también desiguales: ni las responsabilidades por la generación del fenómeno son equiparables ni las sociedades y grupos sociales son igualmente vulnerables.

Analizamos esta premisa desde la realidad de los pueblos mesoamericanos, recientemente devastados tras el paso del huracán Eta, las respuestas de sus autoridades, la resistencia y reclamos de las comunidades.


Te invitamos a leer, comentar o compartir nuestro más reciente trabajo en el que te invitamos a re pensar la Acción por el Clima en tiempos de crisis

 

 

OFRANEH: Laeisz, térmicas tóxicas y el secuestro de la Atlántida

Con la aprobación por parte del Congreso Nacional de los contratos a la empresa Laeisz, en una sesión virtual del poder Legislativo, en la que no se dio debate alguno, corroboró una vez más la misión de legislar en contra de los interese del pueblo, asumida por el partido de gobierno, que ha controlado el hemiciclo en los últimos diez años.

Dicha aprobación se hizo en base a la eterna excusa, que es para evitar los permanentes apagones en la costa norte de Honduras, cuando la razón principal de los apagones es porque no existe  una interconexión de alta tensión entre Atlántida y el Valle de Sula.

No solamente se estará pagando el kilovatio/hora más caro en Centroamérica, sino que también se utilizara Bunker C, el derivado del petróleo más barato y contaminante; siendo que en primera instancia Laeisz se había comprometido al uso de diesel para generar 70 megavatios de energía sucia.

Todo parece indicar que los leoninos contratos fueron impulsados por el ex gerente de la ENEE, Jesús Mejía, el que hizo todo lo posible desde su administración para favorecer a Laeisz. En medio del fragor de la corrupción imperante, para doblegar a la Ceiba y restantes ciudades de los departamentos Atlántida y Colón, se les condenó a interminables apagones que fueron atribuidos a un supuesto desabastecimiento; el que pudo haber sido resuelto al interconectar la zona noreste de Honduras con el resto de Centroamérica y de esta forma poder optar a alineaciones internacionales.

El secuestro económico que padece la ciudad de La Ceiba y su entorno, nos lleva a pensar que se repite una vez mas el nefasto capitulo de la historia de los hermanos  sicilianos Vaccaro quienes controlaron hasta 1965 el departamento de Atlántida, es hasta 1965 que los Vaccaro permitieron la construcción de la carretera hacia el centro del país, rompiendo de esa forma las cinco décadas de total control de la Atlántida a través del monopolio de los ferrocarriles.

Termoeléctrica entre dos áreas protegidas.

Como si fuera poco el embrollo de corrupción manifiesta en los contratos, para la construcción de la termoeléctrica se confabularon Laeisz, el Ministerio de Ambiente y la Municipalidad de la Ceiba, los que teniendo la opción de varios parajes  para instalar la termoeléctrica, escogieron La Ensenada, el de mayor biodiversidad, localizado entre los limites del Parque Nacional Gracias a Dios, y el Monumento Marino Cayos Cochinos.

Ninguna de las organizaciones ambientalistas a cargo de administrar las áreas protegidas donde impusieron la termoeléctrica, se manifestaron en cuanto a la posible destrucción ecológica que se producirá como resultado del uso del Bunfmejiker C; y mucho menos informaron sobre las medidas de contención ante un posible accidente, y sobre el manejo de residuos tóxicos que puedan afectar el humedal contiguo a la planta, la que se encuentra  a escasos quinientos metros del mar.

La termoeléctrica fue construida sin licencia ambiental, contando simplemente con el “permiso operativo”, el que se enmarca en la nueva modalidad de licencias exprés, surgida a partir del Acuerdo Presidencial 008-2015, y a raíz  de los cuestionamientos emitidos sobre la ilegalidad de dicha termoeléctrica, MIAMBIENTE decreto la ley del silencio sobre los las licencias y otros proyectos que se encuentran en trámite.

La lluvia acida proveniente  de la planta contaminante afectará a cinco áreas protegidas (Cayos Cochinos, Nombre de Dios, Pico Bonito, Cuero y Salado,  Parque Nacional de las Islas de la Bahía) las que se encuentran en un radio de 100 kms2, y sentirán los efectos de la lluvia ácida, ademas de los efluvios que se filtran tarde que temprano al mar. Ciertamente la administración del alcalde Jerry Sabio y del exministro de MIAMBIENTE, José Antonio Galdamez, pasarán a la historia como enemigos de la madre tierra, asociados a empresarios piratas negacionistas del cambio climático.

La violación sistemática a la Consulta Previa

Como si fuera poco, la termoeléctrica fue construida entre dos comunidades Garifunas, sin haberse efectuado una consulta previa, libre e informada. Inicialmente el 12 de julio de 2018, la municipalidad de la Ciudad de la Ceiba, convocó a un cabildo abierto, en el que lideres comunitarios remarcaron el imperativo de efectuar una consulta con las comunidades Garifunas, tal como lo indica el Convenio 169 de la OIT y la declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos delos Pueblos Indígenas, adema de incurrir en una violación a los Acuerdos de París.

El Estado de Honduras fue condenado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos en relación a la violación del derecho a la consulta tanto en el caso de Punta Piedra como el de Triunfo de la Cruz, no obstante hasta la fecha este gobierno se ha negado a  asumir  el cumplimiento de dichas sentencias, al contrario se ha dedicado a diluir la consulta para transmutarla en una simple socialización, que es precisamente la estratagema que viene utilizando desde hace dos décadas.

El “honorable” diputado Oscar Nájera, quien ha sido el portavoz mayor de la termoeléctrica de Laeisz, y la aprobación del pingue e ilegales contratos recientemente aprobados, es el mismo impulsor de la versión espuria de Ley de Consulta que viene siendo impulsada por el Estado a pesar de las criticas presentadas por Vicky Tauli Corpuz ex relatora de Naciones Unidas para pueblos indígenas, la que señalo que el anteproyecto impulsado por le estado no se apega a los estándares internacionales en materia de derecho indígena.

La Ceiba, agosto 7 de 2020

Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH

 

Fuente: OFRANEH

VIDEO: CAMBIO CLIMÁTICO, DERECHOS HUMANOS Y RESISTENCIAS INDÍGENAS

Entrevistamos a Miriam Miranda, Coordinadora de la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH), quienes junto al tejido comunitario de zonas garífunas se organizan para resistir al neocolonialismo expresado con toda su violencia en territorios y cuerpos y que ha generado más empobrecimiento, violencia y altísima migración al grado de que la misma Miriam habla de vaciamiento de las comunidades y del país.

Miriam es reconocida como una lideresa histórica en Honduras y en la región, al igual que lo fue Berta Cáceres, compañera de lucha de Miriam, con quien tuvo siempre estrecha relación. OFRANEH y el COPINH de Berta son organizaciones hermanas en la defensa de la vida, por la justicia y dignidad de los pueblos indígenas y todo el pueblo hondureño.

La lucha contra el cambio climático también implica, para organizaciones como OFRANEH, combatir y resistir a un sistema extractivista depredador y de explotación de los territorios y la lucha por la soberanía alimentaria, la educación, la cultura y en general, por la vida del pueblo garífuna sostenida tanto por la tierra y el territorio como la fuerza de su ancestralidad. En el marco de esta Cumbre de los Pueblos, Miriam reflexiona sobre qué debemos incorporar como parte de esa lucha por el planeta que compartimos y el sistema depredador que combatimos desde perspectivas no eurocéntricas.

 

Fuente: Poder Popular

FINAL DECLARATION – PEOPLE’S SUMMIT 2019

FINAL DECLARATION – PEOPLE’S SUMMIT 2019

En español

Between 2-7 December 2019, hundreds of organizations, women, men, Indigenous and Afro-descendant peoples, migrant communities, farmers, peasants, workers, young people and children – from Chile, Latin America and the world – were part of the Peoples Summit held at the University of Santiago de Chile.

Amid a country in a state of rebellion, mobilised against an unjust and predatory neoliberal system, and in the face of a violent and abusive state, the public University, fully fulfilling its role, opened the doors for us to debate about the planetary crisis and its multiple expressions – social and environmental, national and territorial; to share our struggles, our denunciations and demands; and to imagine together the possibility of another world.

More than 40 activities – panels, workshops, councils, conversations and other formats – self-organised by participating organizations, two permanent spaces – the Women’s Tent and the Village of Peace – artistic-cultural activities as well as the panels and plenaries of the Peoples’ Summit welcomed the active participation of around 1,500 accredited compañeros and compañeras (comrades).

From the fraternal experience lived and shared during these 5 days, the organizations of the People’s Summit declare the following:

  1. We reiterate our commitment to the peoples of Chile and other Latin American countries that have risen against structural injustices, the usurpation and privatization of common goods, social precariousness, structural violence against women, systemic racism, and the violation of rights of the neoliberal system; and we demand justice in cases of deaths and human rights violations with which states have responded to these mobilizations.

  1. We support the demands of social movements and territorial assemblies demanding a true Constituent Assembly in Chile, made up entirely of citizens, and without privileges for political parties, which considers gender parity and significant quotas for indigenous peoples.

  1. We do not conceive of a constitutional process that answers to the rules of a political-electoral system that has been one of the pillars of the Chilean neoliberal model, and whose political class has shown a new demonstration of subordination to business interests through the actions of the Chamber of Deputies and the creation of the so-called “anti-looting” law, which includes articles that openly criminalize the legitimate social protest.

  1. We support the aspirations of organizations and communities in Chile to establish a political constitution endowed with the principles of plurinationality, feminism, and the recognition of the rights of nature.

  1. In the framework of the climate negotiations at the COP25 climate talks in Madrid:

  • We condemn the fact that the COP25 presidency was retained by the Government of Sebastian Piñera, responsible for assassinations, torture, rapes, mutilations, injuries, humiliation, arbitrary detentions and other human rights violations committed by State agents.

  • We reject the promotion of false solutions to climate change which deepen the crisis and strengthen the model that created it – such as carbon markets, hydroelectricity and other corporate-based energies, carbon sinks based on tree monocultures and agrofuels, industrial energy from forest biomass, incineration, geoengineering and hydraulic fracturing or fracking.

  • We demand that effective measures be taken to avoid the corporate capture of the negotiations, as well as for large corporations and the most polluting countries to radically reduce their greenhouse gas emissions, and pay their fair share for the damages caused, predominantly in the most vulnerable territories.

  • We call for greater visibility to climate migration and for the promotion of migration policies through a human rights approach.

  • We call for the implementation of a real just transition and truly sustainable solutions, outside of market mechanisms and extractivism, and based on territorial sovereignty, local practices, cultures and economies, on decent working and living conditions, as well as on continuous exchange and solidarity between towns and communities.

  1. We reject the imposition and expansion of extractivism by governments and international organizations, in collusion with corporate power, which conceive all territories as potential areas of sacrifice, destroys ecosystems, displaces communities, affecting their lifestyles and local economies. This includes the promotion of, and subsidies for, metallic or non-metallic mining, forest plantations, agribusiness and conventional livestock, which also carries a high dose of cruelty towards animals.

  1. We echo and elevate the demands and claims of Indigenous and Afro-descendant peoples, for the demilitarization of their territories – particularly the Wallmapu; the return of their ancestral lands and the full exercise of their political, social and cultural rights.

  1. Citing the statement of the Women’s Tent, “we claim the feminist economy as a strategy of resistance and transformation for the lives of women and their communities, as a way of recognizing and valuing the knowledge, domestic work and care that sustains life but which, in this capitalist system, falls on women.”

  1. We celebrate the strength and active participation of young people and children in the Summit spaces, and recognize the leading role they have played in denouncing the crisis and promoting structural changes.

  1. We demand the deprivatization of water in Chile, the effective and integral protection of glaciers, the recovery of land for peasants and the promotion agroecological models in territories, and through public policies; free of GMOs and chemical pesticides, based on food sovereignty and the recovery and exchange of products and seeds, as well as prioritizing conservation, regeneration and ecosystem restoration.

  1. We demand policies and promote community initiatives aimed at generating fairer and friendlier cities, harmonizing the city-countryside relationship, deprivatizing basic services, promoting broad and participatory territorial planning, implementing zero-waste models and sustainable urban mobility systems.

  1. We demand the radical transformation of energy models to ones based on sovereignty, sufficiency and solidarity; in order to construct clean, decentralized and distributive energy-generation systems through diverse community-based sources.

  1. We reject the signing of free trade and investment treaties that benefit corporations, violate social rights and undermine local economies and food sovereignty. We demand the final and definitive withdrawal of Trans Pacific Partnership 11 from the Chilean parliament.

  1. We call for the construction of Latin American and international movements and articulations, integrating ecological and climatic justice organizations, feminists, Indigenous and Afro-descendant peoples, migrants, workers, peasants, young people, children, in order to stop the model privatising the commons and to raise alternative paradigms like buen vivir and others that flourish from the comsovisions of the peoples.

  1. Finally, citing the declaration of the Village of Peace, “we invite ourselves to collective co-create ways to relate to nature, and a conscious and loving way to relate to each other. […] We understood the need to incorporate the rights of nature and of all living beings that sustain the planetary fabric, as constituents of our lives and the laws of the peoples.”

Santiago, December 7, 2019

SAVE THE EARTH, CHANGE THE SYSTEM”