Nueva Constitución en Chile: un avance en el derecho a la alimentación digna

Luego de muchos obstáculos, se aprobó el Derecho a la Soberanía y Seguridad Alimentaria y el Derecho a la Alimentación en la Convención Constituyente de Chile. Un logro que llega al borrador de la nueva Constitución gracias a la incansable lucha de las organizaciones campesinas.

La Convención Constituyente paritaria y plurinacional de Chile lleva casi un año definiendo los artículos y las bases de la nueva convivencia. El actual proceso de creación de una nueva constitución es el fruto de meses de rebelión popular por la vida digna, desde octubre de 2019. Se espera que ponga fin a la Constitución creada por el dictador Augusto Pinochet en 1980 y que termine con el sistema político neoliberal y extractivista que hizo estragos en el país andino.

Este proceso comenzó tras la aprobación del Plebiscito Nacional, a través del referéndum realizado el 15 de octubre de 2020. Al año siguiente, en el mes de mayo, el voto popular eligió a las y los 155 representantes que sintetizarán las principales demandas de la población para la reformulación de un Estado que garantice derechos. Desde entonces, las expectativas son altas y a la altura del momento histórico: la nueva Constitución tiene que ser plurinacional, feminista y ecologista.

Detrás de cada artículo abordado para la nueva Constitución laten las luchas históricas y se mantienen firmes las exigencias al acceso a los derechos básicos de manera gratuita, integral e igualitaria, porque así lo demandan las calles: “¡Con todo, sino pa´que!”. A su vez, se espera que la Constitución no sólo reconozca y garantice los derechos de las personas que habitan el territorio plurinacional, sino que también se incorporen los derechos de la naturaleza, animales y los bienes comunes. Una base ambiciosa que pretende modificar de raíz el modelo extractivo de producción y que anhela un futuro con más salud, derechos y dignidad para todo Wallmapu.

El próximo 4 de julio se entregará la propuesta de la nueva Constitución para que se apruebe o rechace a través del voto popular en el plebiscito de salida, durante el segundo semestre de este año. Para eso, las propuestas que fueron presentadas deberían abordarse previamente en comisiones y luego obtener dos tercios de la votación en el pleno que define el borrador. Así, por ejemplo, se definió  el Artículo 1, que establece a Chile como un Estado social y democrático de derecho que es plurinacional, intercultural y ecológico.

Foto: ANAMURI
Constituyente y confusión: ¿Qué se entiende por Derechos de la Naturaleza?

Hasta acá, todo muy bonito, ¿no? Ciertamente, como decíamos, este proceso es histórico y es triunfo de la lucha popular, pero “los perdedores” aún no son vencidos. La presión política de las derechas y el lobby empresarial no son ajenos al acontecimiento. Y, mientras se avanza con la aprobación de artículos que reconocen los derechos de la naturaleza para integrar la nueva carta magna del país, se rechazan y frenan muchos otros que son complementarios para entender el proceso desde una perspectiva integral y de los pueblos. Al momento, se aprobaron los artículos sobre crisis climática y ecológica, deberes del Estado con la Naturaleza, derechos de los animales no humanos, derecho de participación ambiental, derecho de acceso a la información ambiental,  gestión de residuos, principios ambientales, democracia ambiental, principio del Buen Vivir y declaración del agua como inapropiable. Todos estos puntos representan un importante avance con respecto a la Constitución anterior.

Existe una preocupación en torno al cuidado de la Madre Tierra y la contradicción que generan propuestas como, por ejemplo, las de los artículos 6, 11, 12 y el inciso segundo del artículo 2, incluídos en el segundo informe de la comisión 7 de la Convención Constitucional, donde se establece el patentamiento de los conocimientos, semillas y medicamentos, entre otros. ¿Es posible hablar de los Derechos de la Naturaleza con leyes que establezcan el patentamiento y la privatización de las semillas?

A su vez, el rechazo en comisiones de algunos artículos marcan un tono y evidencian una mirada banal de lo que se entiende por Derechos de la Naturaleza. Si bien los artículos rechazados aún pueden ser discutidos y presentados nuevamente para ser votados de manera general en el pleno de la Convención Constitucional, el hecho de que no hayan sido acompañados por su propia comisión da indicios de una toma de posición. 

Nos referimos al rechazo del artículo 4, referido al Reconocimiento y Protección de los Derechos de la Naturaleza, por ejemplo, que plantea la preexistencia al Estado de una diversidad de concepciones sobre la Naturaleza. O el rechazo del artículo 26 sobre los Principios Ambientales, que plantean la interdependencia entre todos los componentes de la Naturaleza, incluido el humano. Tampoco se aprobaron todos los artículos referidos a Medioambiente y Bienes Comunes Naturales, que van del 12 al 19. Y se suma el rechazo del artículo 22, referido a la Biodiversidad, según el cual el Estado se compromete a proteger, restaurar y conservar sus vínculos ecosistémicos (una iniciativa que, de ser aprobada, cerraría la puerta a los negocios forestal, minero, agroalimentario y energético).

Sin derecho a la Soberanía Alimentaria no hay nueva Constitución

Pero no sólo eso. El 20 de enero de este año, la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI), apoyada por la constituyente Alejandra Flores Carlos, presentó una propuesta para que el Derecho a la Alimentación sea incorporado como un derecho fundamental en la nueva Constitución chilena. La iniciativa recibió el apoyo popular de más de 16.500 firmas virtuales. A su vez, apoyaron otra iniciativa que impulsa la  presencia del mundo rural en la nueva Constitución. Sin embargo, durante las últimas semanas los artículos fueron inicialmente rechazados por la Comisión Nº5 de la Convención Constituyente.

¿Por qué es importante hablar del derecho a la alimentación y de la Soberanía Alimentaría en una constitución? ¿En qué se relaciona la Soberanía Alimentaria con los Derechos de la Naturaleza? Según el último informe sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), durante el año 2021 en Chile al menos 600 mil personas, sobre una población de 19.4 millones, sufrieron hambre. Esto significa un aumento de 57 mil personas en comparación con los datos registrados entre 2004 y 2006. A su vez, se estableció que 3.4 millones de habitantes de ese país tuvieron dificultades para acceder a alimentos saludables y nutritivos. Y que tan sólo el 15% de las personas mayores de 15 años consume más de 5 porciones de frutas y/o verduras por día. En términos del propio organismo, esta situación se relaciona directamente con la desigualdad existente en Chile.

Este escenario debe analizarse desde la implementación y profundización de recetas neoliberales durante los últimos años y el desafío del actual gobierno de Gabriel Boric por desacelerar la importación de productos como azúcar, aceites, leguminosas y trigo y potenciar los mercados locales y la comercialización de la producción agrícola campesina.

En Chile, la agricultura campesina e indígena, la pesca y recolección artesanal proveen la mayor parte de los alimentos que se consumen en el país. A pesar de los desplazamientos y la criminalización de los y las campesinas, el poco acceso a la tierra, al agua, al mar y a los espacios comunes de recolección y la falta de políticas de apoyo y fomento adecuadas a sus necesidades y realidades sociales, económicas y territoriales, la ruralidad sostiene la vida. A su vez, los sistemas campesinos, indígenas y artesanales son los que pueden entregar una producción diversa y no contaminada, siendo la base fundamental de una alimentación adecuada.

En la iniciativa popular presentada, ANAMURI explica que “Chile ha logrado reducir la desnutrición infantil, pero experimenta niveles crecientes y alarmantes de malnutrición (…) Se ha hecho cada vez más dependiente de la importación de alimentos e insumos agrícolas, dejándonos sujetos a las inseguridades y vaivenes del comercio internacional, a pesar de contar con la tierra y los recursos necesarios para alimentar plenamente a la población del país”.

A su vez, sostienen que con la pandemia de COVID 19 se ha demostrado que “el acceso a la alimentación es inadecuado, frágil e insuficiente para amplios sectores de la población y especialmente para las mujeres. También hizo visible el desabastecimiento de semillas para la producción de alimentos básicos”. Y denuncian que la vida rural enfrenta “problemas crecientes para acceder al agua, la tierra y las semillas, incluidas las semillas campesinas, que están siendo sometidas a restricciones cada vez mayores de uso y circulación”.

En ese marco, proponen que todas las personas que habitan el país tengan “una alimentación saludable, diversa, suficiente, sin contaminantes y culturalmente adecuada, que garantice una vida libre de hambre y permita un desarrollo mental, físico y espiritual digno y satisfactorio”. Para eso, la Constitución debe reconocer a la Soberanía Alimentaria como “un principio fundamental que sustenta el derecho a la alimentación y determina las políticas agrícolas” y se debe asegurar la alimentación “a través de la producción y procesamiento agroecológico, diversificado y desconcentrado, importando sólo aquello que no sea posible producir en el país”, priorizando los comercios locales y la producción campesina, indígena, pesquera y pastoril.

En una de sus intervenciones, la constituyente Alejandra Flores Carlos, quien impulsó las propuestas de ANAMURI en la convención, sostuvo que es necesario incorporar en la mirada de la ciudad el valor que tiene la ruralidad “como espacio de vida y producción”, ya que se encuentra íntimamente relacionado “con el equilibrio salud e integralidad de los ecosistemas, cumpliendo un papel fundamental para el bienestar de todas y todos”. En ese sentido, explicó que “el derecho a la alimentación es un derecho absoluto, un derecho que todo Estado debe garantizar para su sistema político y de desarrollo”. Flores agregó que “incorporar el derecho a la alimentación en la Constitución es un paso clave para el bienestar, ya que este derecho requiere la plena libertad de los pueblos para asegurar los alimentos de acuerdo a saberes, costumbres y ecosistemas, para sacar el máximo provecho pero también cuidar la naturaleza que nos rodea”. Para la constituyente, esa es la definición de la Soberanía Alimentaria y por ese motivo se tiene que consagrar en el artículo 42 de la nueva Constitución. 

Las iniciativas populares presentadas por las organizaciones sociales, feministas, campesinas y de Derechos Humanos en la Convención Constituyente evidencian la importante participación popular y el involucramiento de la sociedad civil en el armado de la nueva Constitución. En lo que respecta particularmente a las propuestas llevadas por ANAMURI, a través de la incorporación de “los artículos 35 y 45 en la Constitución”, explicó la constituyente, “es posible un Chile sano, saludable, sin riesgo de hambre, con una ruralidad y agricultura con mayores posibilidades: que se empiece a construir el buen vivir de los pueblos”.

Foto: ANAMURI
¡Medioambiente y territorio con Soberanía Alimentaria!

El pasado 5 de mayo, la Comisión N° 3 de la Convención Constituyente que aborda la Forma de Estado rechazó la propuesta de Soberanía Alimentaria impulsada por un amplio y diverso colectivo de organizaciones campesinas. Sin embargo, se aprobó el artículo de “Ruralidad” propuesto por los mismos colectivos. En ese contexto, las organizaciones comunicaron la importancia de asumir el momento histórico y asegurar la estabilidad de la agricultura en todo Chile, a través de la producción de alimentos sanos, el apoyo a los pueblos del campo y a una producción que cuide la naturaleza, ya que hablar del derecho a la ruralidad sin Soberanía Alimentaría ni semillas libres sería una verdadera contradicción.

“No pedimos privilegios ni derechos especiales, pedimos libertad para seguir produciendo para el beneficio de todos y todas, pedimos mantener el derecho a las semillas porque ha sido por más de 10 mil años el derecho incuestionable que permitió la expansión, diversificación y mejoramiento de la agricultura y porque sin semillas en las manos de los pueblos del campo no habrá agricultura”, sostuvieron las organizaciones campesinas en un comunicado conjunto por el derecho a la alimentación.

Luego de dos intensos días de lucha en defensa de la Soberanía Alimentaría, la Comisión N° 5 de “Medioambiente, Derechos de la Naturaleza, Bienes Comunes y Modelo Económico” aprobó el artículo 17, que establece que “es derecho del Estado asegurar la Soberanía y Seguridad Alimentaria”, promoviendo “la producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación sana y adecuada, el comercio justo y los sistemas alimentarios ecológicamente responsables”. Ignorando, sin embargo, el inciso que consagraba el derecho al uso e intercambio de semillas. Este artículo se podrá volver a presentar mañana, sábado 14 de mayo, como última oportunidad.

A su vez, el día miércoles 11 de mayo se aprobó el Derecho a la alimentación adecuada en el pleno, es decir que pasó al borrador de la Constitución. Allí se establece que “toda persona tiene derecho a una alimentación saludable, suficiente, nutricionalmente completa, pertinente culturalmente y adecuada. Este derecho comprende la garantía de alimentos especiales para quienes lo requieran por motivos de salud.”. Y cuenta con una indicación que sostiene que “el Estado garantizará en forma continua y permanente la disponibilidad y el acceso a los alimentos que satisfagan este derecho, especialmente en zonas aisladas geográficamente”. Adicionalmente, se fomentará desde una perspectiva ecológicamente sustentable “la agricultura campesina, la pesca artesanal, y promoverá el patrimonio culinario y gastronómico del país”.

Después de muchos meses de incansable lucha por el derecho a la Soberanía Alimentaria para todo el pueblo chileno, se celebra el triunfo. Y se espera que sea votado en el apruebo de salida para su real implementación. Desde ANAMURI y las organizaciones campesinas hermanas aseguran que este es el primer paso dentro del proceso constituyente, y que la lucha por los Derechos Campesinos y las semillas libres continuará hasta que la dignidad se haga costumbre. Durante los últimos meses lograron ganar espacio dentro de la Constituyente y disputar contra las políticas hegemónicas de agricultura y medioambiente. Ahora, el próximo paso es lograr que estos derechos sean aprobados por el pueblo chileno frente a la ofensiva de las derechas  para que no se apruebe.

Por: Camila Parodi

Fuente: Agencia de Noticias Biodiversidadla

A 5 años de su muerte ¿Quién asesinó a Macarena Valdés? [Video]

El 22 de agosto del 2016, Macarena Valdés fue encontrada muerta, colgada en la casa habitación, hecho ocurrido en su hogar en el sector Tranguil, comuna de Panguipulli, en presencia de su hijo menor de un año y medio de edad, descubierta por otro de sus hijos de 11 años.

Existen diversos testimonios que dan cuenta que previo a la muerte de Valdés hubo una serie de graves amenazas en contra de esta familia por parte de personas sindicadas como sicarios ligados a los intereses de empresas hidroeléctricos, incluso estas amenazas se extendieron a otras familias del territorio, cuya característica es: Ser opositoras a la imposición de centrales hidroeléctricas.

El principal conflicto desatado en el territorio ha sido por la imposición de una hidroeléctrica vinculada a la transnacional Austriaca RP Global, cuyo Director financiero y vínculo con Latinoamérica es el español, Jorge Rodríguez García, agregándose una serie de otros actos arbitrarios para la instalación por la fuerza de cableados vinculados a la conectividad de esta hidroeléctrica, incluso los días posteriores a la muerte de Macarena Valdés, la transnacional SAESA junto a fuerzas de Carabineros.

Un informe pericial independiente, gestionado por la familia, dio cuenta el 2017 sobre indicios de la participación de terceros en la muerte de Macarena Valdés, lo que inicialmente fue desestimado por la Fiscalía a tal punto, que en dos ocasiones existió la intención de cerrar la investigación.

El 25 de septiembre del 2017 se realizó la exhumación de los restos de Macarena desde el cementerio mapuche en el sector de Tranguil,  con el propósito de que se realicen las pericias pertinentes trasladándose sus restos en una camioneta del Servicio Médico Legal a Santiago.

Otro informe del médico forense británico John Clark, emitido el 12 de agosto del 2019, y titulado, “Comentarios sobre la muerte de Yudy Macarena Valdés Muñoz”, señala: “La marca de ligadura en el cuello, aunque no completamente incompatible con la de suicidio por ahorcamiento, es lo suficientemente inusual como para plantear preguntas sobre su causa. Lo más importante es considerar si la muerte podría haber sido el resultado del estrangulamiento con ligadura por otra persona o personas, es decir, un elemento apretado fuertemente alrededor del cuello que impida la respiración”, dice el forense.

A pesar de una serie de indicios, la investigación por asesinato sigue estancada en el Ministerio Público y la impunidad sobre este asesinato persiste, en medio de múltiples protestas y manifestaciones que siguen exigiendo verdad y justicia.

Macarena Valdés Muñoz, nació en Hualañé, Región del Maule el 23 de diciembre de 1983, tenía 32 años y vivía con su pareja Rubén Collío y sus cuatro hijos en la comunidad mapuche Newen-Tranguil, comuna de Panguipulli, en la región de Los Ríos, familia que cuenta con un amplio reconocimiento por su dedicación a la defensa del territorio, incluyendo a quien fuera el suegro de Macarena, Marcelino Collío, luchador mapuche incansable, quien luego de siete meses de complicaciones en su salud, falleció el 4 de febrero de este 2021.

Ver video Mini Documental “Mataron a la Negra”

Realización Cristóbal Saavedra

Por: Equipo Comunicaciones Mapuche 

Fuente: Radio Temblor 

Moira Millán, la guerrera mapuche que defiende a su pueblo del colonialismo

Moira Millán, indígena mapuche, es una de las voces que se oponen a la narrativa de blanquitud nacional que el presidente argentino Alberto Fernández reafirmó el pasado 9 de junio. Libra su lucha en varios frentes: combate caminando y denunciando frente al mundo la violación constante de los cuerpos y territorios de las mujeres de pueblos originarios.

El pasado 14 de marzo, mujeres indígenas de la Patagonia argentina empezaron una marcha contra lo que han llamado un terricidio. Desde el territorio recuperado Lof Mapuche Pillán Mahuiza (100 kilómetros al sur de la ciudad de Esquel, Provincia de Chubut) una columna de manifestantes empezó a caminar “para sanar”, según sus proclamas. El destino era Buenos Aires, adonde llegaron el 22 de mayo. Una de las inspiradoras de la actividad fue Millán, fundadora del Movimiento de Mujeres Indígenas para el Buen Vivir. Ella es weichafe, palabra que en el idioma mapundungun significa guerrera.

Este concepto, sin embargo, no tiene para los mapuches el carácter belicista que tiene para la cultura occidental. En la cultura mapuche, el weichan es un acto de autodefensa. Es más bien un defensor de su pueblo y su territorio. Moira habla desde el corazón de la Puelwillimpapu –hoy llamada Patagonia–, y cuenta por qué se realizó la marcha y cuál es su lucha y la de sus compañeras.

“Las mujeres se han convertido en una fuerza estructural en este proceso de lucha precisamente porque sobre ellas recae toda la violencia de la sociedad y reverbera todo el peso de la muerte, tanto humana como natural”, explica. “Este es el concepto básico de la Marcha contra el Terricidio, una caminata de 1.900 kilómetros desde la Patagonia hasta Buenos Aires para denunciar la violencia de este Estado colonial. Dentro de las cuerpas-territorios (sic) existe una memoria ancestral de lucha, resistencia y resiliencia que nos impulsa, guía y sostiene. Somos las herederas de mujeres valientes que vinieron antes de nosotras y estamos continuando la batalla”.

Somos las herederas de mujeres valientes que vinieron antes de nosotras y estamos continuando la batalla

Una de las prácticas que combaten como hicieron sus antecesoras antes, cuenta la weichafe mapuche, es el chineo, que consiste en la violación de niñas indígenas que apenas han empezado a menstruar (10-12) años por parte hombres blancos que quieren marcar de ese modo un pasaje ritual en la sexualidad de la menor y reafirmar al mismo tiempo su propia virilidad. Esta atrocidad, asegura, no ha desaparecido con la colonia y se sigue realizando en muchos casos bajo el amparo o la complicidad de los caciques de las comunidades.

Las madres no hispanohablantes de estas niñas violadas encuentran muchas dificultades para denunciar los hechos, ya que muchas veces la aplicación de los derechos lingüísticos es vulnerada, elemento que les impide poder informar detalladamente las autoridades sobre lo sucedido.

Cuando las violaciones son denunciadas ante la justicia de los winkas (blancos en mapundungun) estos se dirigen al cacique que reduce todo a una práctica cultural encubriendo de esta manera al violador y garantizando su impunidad. “Por eso, pusimos en marcha en 2019 la campaña #bastadechineo, para pedirle al mundo que reconozca que el chineo tiene que ser declarado como un atroz delito y eliminado de una vez por todas”, relata Millán.

La misma Moira Millán, en un evento internacional el pasado 15 de mayo, en el que conversaba con la activista india Vandana Shiva, recordó que “la tierra llama a las mujeres indígenas a luchar”. Y explicó: “Las mujeres indígenas somos cuerpas-territorio (sic) y la tierra nos habita… Esto es lo que hacemos las mujeres indígenas con esta marcha: manifestamos las voces inaudibles de la naturaleza contra el terricidio promovido por el nuevo codicioso colonialismo. La fuerza telúrica espiritual de la Tierra está despertando a las mujeres y las mujeres lucharán por defender la Tierra, la verdadera fuente de su identidad más profunda. Yo llamo esto feminización cosmogónica. Además, para nosotras es importante afirmar que no le estamos disputando el poder a este sistema colonial, patriarcal y capitalista. Luchamos por restaurar la armonía”.

La frase pronunciada por el presidente de Argentina, Alberto Fernández, el pasado 9 de junio en una conferencia de prensa celebrada en Buenos Aires junto al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez ―“Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos. Eran barcos que venían de Europa”― confirmaron, dice, el mito de la blanquitud de la nación, en opinión de los indígenas.

Moira Millán, autora de El tren del olvido (Editorial Planeta), obra que cuenta lo que sucedió en Argentina a través de los ojos de la nación mapuche en una contra historia que se opone a la narrativa oficial del Estado, replicó las palabras del presidente con una carta, difundida el día siguiente.

“Ayer al escuchar la desafortunada frase presidencial, reafirmando una vez más el espíritu europeísta de este país, que desprecia lo indígena, porque le plantea umbrales epistemológicos incomprensibles para una lógica atrapada en el reduccionismo existencialista. ¿Cómo pueden entender nuestro mundo vinculado a raíces profundas en territorios milenarios, quienes tienen sus pies navegando en las aguas lejanas de otro continente? ¿Cómo pueden amar con la misma entrega que nosotras mujeres indígenas, la tierra que pisan? Si los argentinos vienen de los barcos, entonces tendrán derechos sobre los mares; y nosotras, las naciones indígenas, sobre los territorios. El negacionismo como política de Estado ha sido y es genocida. La omisión o negación de un conflicto no provoca su desaparición o resolución, solo genera que el conflicto se profundice. Argentina tendrá que replantearse su relación con las naciones indígenas a las cuales ha invadido, porque para sanar son necesarias la memoria, la verdad y la justicia”, manifestaba en la misiva.

Tras el fin de la marcha y regreso a su cotidianeidad, una de las peticiones que recientemente han realizado las activistas al gobierno de Fernández es la creación de centros de defensa territoriales de mujeres indígenas. “Simplemente entendimos que no podemos delegar la representación, administración y agencia de nuestros derechos a quienes son parte de la maquinaria de opresión”, remacha Millán.

Por: Diego Battistessa. Colombia

Fuente: El País

 

Fuente: Radio Temblor

Territórios e povos organizados, realidade e esperança no Chile

Queremos cumprimentar os lutadores e lutadoras chilenos, movimentos sociais e populares, e todos os povos que coabitam o território do Chile que desencadearam a rebelião popular de outubro 2019 em resposta à grande crise de representação e de legitimidade que viveu e ainda vive no país, obrigando as classes dominantes a gerar uma saída institucional para a crise, por meio da Convenção Constitucional que escreveria uma nova Carta Magna.

No último fim de semana, o povo chileno expressou suas posições nas urnas, derrotando a direita conservadora e os partidos neoliberais, conseguindo obter a maioria na Convenção Constitucional. Desta forma, a Convenção será composta em grande parte por candidatos independentes de partidos políticos subservientes ao empresariado.

As 83 listas de candidatos independentes conquistaram mais cadeiras do que as três listas dos maiores partidos do país. Juntas, as candidatas e candidatos independentes somam 47 cadeiras na Assembleia. É uma vitória! E, claro, encoraja e dá esperança para aqueles e aquelas que lutam em nossa América Latina e Caribe.

Uma mudança que vem sendo exigida em um processo coletivo de organização popular que no fim de semana pôde ver resultados positivos, a necessidade de uma mudança na constituinte foi confirmada no Chile com a entrega de poder efetivo a quem pode liderar melhor o país, quem está na linha de frente que impulsiona a mudança: os independentes e os de esquerda. Uma esquerda que é fruto dos novos movimentos sociais que aí estão crescendo e que nunca deixaram de estar nos territórios.

Por isso, também queremos celebrar junto com o povo chileno este resultado que tem sido celebrado por todas, todes e todos em nossa América Latina e Caribe. Sabendo que a direita não atingiu um terço das cadeiras, a população pede mudanças votando em candidatos e candidatas, deputados e deputadas independentes, permitindo a construção de uma nova constituição, efetivamente abandonando a Constituição herdada pela ditadura de Pinochet.

Vontade de mudar que não se traduz apenas no voto, mas principalmente nas organizações sociais e populares que se encarregam de resolver as necessidades das comunidades, que se mobilizam e lutam contra o extrativismo predatório e a precariedade da vida, com as quais denunciam a violação de direitos humanos e exigem prisão e punição para os responsáveis ​​políticos por essas violações.

As convenções independentes eleitas são 32% dos 155 membros da Convenção. Onde a maioria das mulheres foi eleita, mas sob o sistema de paridade, elas tiveram que ceder cargos a alguns candidatos do sexo masculino. Os indígenas são 11%. Onde está a dirigente e Machi Mapuche Francisca Linconao, que alcançou o maior número de votos expressos segunda-feira (17) nesta comunidade ancestral durante a eleição dos membros da Convenção Constituinte.

Os independentes tinham orçamentos apertados e quase não tinham tempo de televisão, mas conseguiram um terço dos votos, demonstrando a corrosão do sistema partidário dentro da convenção. Entre as cadeiras dos povos indígenas, os da direita foram derrotados e os indígenas da esquerda venceram.

Esperamos que uma nova Constituição possa garantir que as vozes dos povos sejam ouvidas e garantir a vida digna, a soberania e autodeterminação.

Assim como também esperamos que este processo democrático possa se desenvolver, não sem antes encontrar justiça para as vítimas do terrorismo de Estado de Sebastián Piñera e a liberdade dos presos políticos, porque nenhuma democracia pode ser construída sem antes acabar com tal impunidade.

Julgamento e punição de Piñera!
Liberdade aos presos políticos!
Adiante a organização e a luta dos povos do Chile!

A Vida acima da dívida!
Nós somos os povos, os credores!
Não devemos, não pagamos!

Jubileu Sul/Américas
Jubileu Sul Brasil

Fuente: Jubileu Sul Brasil