1973 y el rechazo a la memoria en Chile

“pareciera que tendremos que esperar y seguir luchando por más tiempo del que creíamos para que la memoria sea un valor central y de unidad para chilenas y chilenos”.

Por Andrés Kogan Valderrama*

11 de setiembre, 2023.- En una nueva conmemoración del mayor atentado terrorista que ha sufrido Chile en su historia, a través del  bombardeo a La Moneda y el comienzo de una sangrienta dictadura de 17 años, cuesta entender que aún existan sectores que sigan justificando el golpe militar y hasta reivindicar la figura de Augusto Pinochet, luego de conocer la enorme evidencia sobre los miles de compatriotas exiliados, asesinados, torturados, violados y desaparecidos por parte de fuerzas armadas anti chilenas y contra su propio pueblo.

De ahí que estos 50 años no solo no sean un avance en generar ciertos mínimos comunes sobre lo ocurrido con el golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973, sino que se ve un retroceso si lo comparamos con la conmemoración de los 40 años, en donde existieron ciertas señales democráticas de manera transversal de parte de la clase política y sectores sociales de aquel entonces, a través de la idea de cómplices pasivos y de que nunca más se podía repetir lo ocurrido con el terrorismo estatal y la sistemática violación a los derechos humanos (1).

No obstante, como la historia no es lineal, nos encontramos en un momento negacionista impulsado por sectores reaccionarios y de ultraderecha en el país, que lo que buscan no solo es celebrar el golpe de Estado, sino borrar todo tipo de memoria con lo ocurrido, luego del rechazo hace un año atrás de la propuesta constitucional y el control del nuevo Consejo Constitucional de parte del Partido Republicano, que lo ven como una gran oportunidad para seguir instalando un peligroso discurso anti derechos y que busca reinterpretar la historia a base de mentiras y odios, denostando la figura de Salvador Allende.

Lo señalo ya que la aprobación de esa propuesta constitucional del 2022 era un amenaza más grande incluso que la Unidad Popular, ya que tener una nueva carta magna de manera democrática, participativa, que redistribuía el poder y que garantizaba derechos en distintos ámbitos, era dejar atrás no solo el Estado neoliberal de Pinochet, sino también las bases del Estado Portaliano, algo que no pudo impulsar Salvador Allende, lo que fue aprovechado por la elite existente, apoyada imperialmente en su proceso de desestabilización por el gobierno de Estados Unidos.

Dicho esto, la amenaza gigantesca que vieron con la nueva constitución los grandes poderes fácticos en Chile hizo que se desinformara sobre algunos de sus contenidos más importantes (Plurinacionalidad, Estado Regional, Derechos de la Naturaleza, Igualdad Sustantiva, Democracia Inclusiva y Paritaria, Derechos Sociales), o simplemente se ignoraran, como pasó con el Derecho a la Memoria del artículo 24 de la propuesta (2), la cual se hacía cargo de un tema fundamental para cuidar nuestra democracia y dar justicia a las víctimas del terrorismo estatal.

Por supuesto, aquel articulado que planteaba el derecho al esclarecimiento y conocimiento de la verdad de las víctimas a los derechos humanos, como su reparación integral, y la obligación del Estado de prevenir, investigar, sancionar e impedir la impunidad, quedó completamente invisibilizado por los grandes medios privados y también de parte de una televisión pública (TVN) que no estuvo a la altura del momento histórico del país.

No hay que sorprenderse por tanto que la conmemoración a los 50 años del golpe militar en Chile, genere rechazo e indiferencia de parte de un sector importante de la sociedad, como mostró un estudio de la consultora Criteria (3), en donde El 56% señaló que esa fecha nos divide como país, el 48% que le parecía irrelevante y un 47% que nos dejaba pegados en el pasado.

Ante este escenario, de rechazo a la memoria en Chile, cuesta ser optimista, considerando el desgaste y malestar a lo constituyente actualmente, que seguramente hará que la gran mayoría vote en contra de la propuesta presentada por la Comisión Constitucional, lo que cerrará de mala forma el proceso democrático más importante que ha tenido Chile en su historia como país, y la posibilidad de pensar en un país reconciliado.  

En consecuencia, este año 2023 pudo ser un año distinto y de mucha esperanza, ya que se abría una posibilidad de ponernos de acuerdo en algo tan básico y tan importante como es el respeto y cuidado irrestricto de la democracia y los derechos humanos, en toda circunstancia, pero pareciera que tendremos que esperar y seguir luchando por más tiempo del que creíamos para que la memoria sea un valor central y de unidad para chilenas y chilenos.

Notas:

(1) https://cooperativa.cl/noticias/pais/dd-hh/presidente-pinera-muchos-fueron-complices-pasivos-de-la-dictadura/2013-08-31/082931.html

(2) https://www.chileconvencion.cl/wp-content/uploads/2022/08/Texto-CPR-2022-entregado-al-Pdte-y-publicado-en-la-web-el-4-de-julio.pdf

(3) https://www.ex-ante.cl/criteria-mayoria-de-los-chilenos-piensa-que-conmemoracion-de-50-anos-del-golpe-divide-al-pais-lea-aqui-la-encuesta/ 

 

Fuente: Servindi

A 50 años del Golpe de Estado en Chile, por la autodefensa de la vida

                                               11 DE SEPTIEMBRE DE 2023, REGIÓN DEL BIOBIO, SUR DE AMERICA LATINA.

50 años del Golpe de Estado en Chile,

Por la autodefensa de la vida y la Humanidad.

 ¡Todo el Poder para los Pueblos!

Yo paso el mes de septiembre

Con el corazón crecido

De pena y de sentimiento

Del ver mi pueblo afligido

Y el pueblo amando la patria

Y tan mal correspondido

Yo canto a la diferencia, Violeta Parra

En este día solemne, al conmemorar el quincuagésimo aniversario del golpe de estado que dejó una huella imborrable en la historia de los Pueblos, alzamos nuestras voces con un profundo sentido de memoria, justicia y esperanza. Recordamos con profundo respeto y dolor los eventos que llevaron a la interrupción violenta de un sueño colectivo de progreso y participación popular. A la vez, honramos la memoria de quienes resistieron con coraje y dignidad, enfrentándose a la represión y luchando por una sociedad más justa y equitativa.

 Un día como hoy, hace medio siglo, las Fuerzas Armadas, con el apoyo de la derecha política, los grandes empresarios, y la intervención de Estados Unidos, continuaron con sus ansias de poder de la manera más bestial que se reconoce a nivel latinoamericano, al atacar la voluntad popular y desatar una brutal represión contra el pueblo chileno y mapuche, como era la tónica en todo el cono sur y lo sigue siendo como es evidente.

Hace cincuenta años, el golpe de Estado represento las fuerzas oscuras de la avaricia, la complacencia política y la ambición desmedida, donde se alinearon todos estos para orquestar un ataque que trascendió la mera destitución de un líder o un gobierno, sino contra EL MOVIMIENTO POPULAR QUE REBASABA LA INSTITUCIONALIDAD VIGENTE, que buscaba construir una sociedad más justa, más solidaria y más soberana. Fue una afrenta a la esencia misma de la democracia popular y un ataque calculado contra un proyecto que buscaba empoderar al pueblo chileno, garantizando derechos fundamentales y promoviendo la participación activa en la construcción de un futuro mejor, en especial por LAS VÍAS AUTÓNOMAS E INDEPENDIENTES DEL ESTADO Y EL CAPITAL, COMO FUERON LAS EXPRESIONES MÚLTIPLES DE PODER POPULAR.

La dictadura que siguió al golpe dejó profundas heridas, que siguen cicatrizando en el Pueblo. Queremos enfatizar que la dictadura cívico militar que se instaló tras el golpe violó sistemáticamente los derechos humanos de miles de personas: las torturó, las asesinó, las hizo desaparecer, las exilió, las censuró, las empobreció. La dictadura impuso un modelo económico neoliberal que benefició a unos pocos y precarizó la vida de la mayoría. La dictadura dejó una herencia de impunidad, desigualdad y exclusión que aún persiste en nuestra sociedad.

Todos los actos perpetrados en esa época aún nos duelen profundamente, y reafirmamos nuestro compromiso de asegurar que tales atrocidades nunca vuelvan a ocurrir. Donde no quepa la impunidad; el castigo a los culpables se deje de cubrir de marañas judiciales y defensas corporativas de parte de la institucionalidad más rancia. El nunca más del poder no sirve para la lucha popular. Nuestro compromiso es que la verdad, la reparación, el juicio y castigo a quienes cometieron dichas barbaridades sea realidad. Donde las personas que sufrieron la violencia más atroz de los agentes del Estado no queden en actos simbólicos de este actual gobierno, vinculado al mismo bloque dominante que sigue justificando el golpe, sino que este compromiso se haga carne para que el pasado reciente sea una enseñanza a millones de jóvenes en la actualidad, donde la justicia popular pueda cumplir con lo que reclamado hace ya tanto tiempo. Denunciamos la complicidad de aquellos que priorizaron intereses personales y económicos sobre la vida y el bienestar del pueblo.

Pero el pueblo chileno no se rindió ni se resignó. Frente a la barbarie, resistió con dignidad y valentía. Desde el primer día del golpe, hubo manifestaciones, huelgas, protestas, sabotajes, acciones armadas y otras formas de lucha contra la dictadura. Miles de hombres, mujeres, jóvenes, niñas y niños arriesgaron sus vidas por defender la democracia de los pueblos y la libertad. Muchos partidos, organizaciones y movimientos populares, además personas anónimas mantuvieron viva la llama de la rebeldía y la esperanza en cada lugar donde podían luchar.

Al mirar hacia atrás, encontramos inspiración en la resistencia valiente y tenaz que emergió incluso en los momentos más oscuros. Múltiples sectores populares se unieron en una lucha desigual pero imprescindible por la justicia y la libertad, donde no solo se quería derrocar al tirano, sino también revertir los cambios profundos de la contrarrevolución neoliberal y toda su institucionalidad generada en base a la muerte y miseria. Esa llama de resistencia sigue ardiendo en nuestros corazones, recordándonos que el espíritu del pueblo nunca puede ser subyugado por la opresión.

Hoy, a 50 años del golpe, rendimos homenaje a todas y todos los que lucharon contra la dictadura y a todas y todos los que siguen luchando por una sociedad ecosocialista, feminista y decolonial. Reconocemos el proceso que vivió Salvador Allende y la Unidad Popular, de las expresiones político militares que lideraron en especial el MIR en esa época, pero sobre todo reivindicamos principalmente el MOVIMIENTO POPULAR CONCIENTE DE SU PROTAGONISMO EN LA HISTORIA, reivindicamos por sobre todo las expresiones múltiples de PODER POPULAR, reivindicamos con orgullo el desarrollo más avanzando que se pudo generar en esos breves y cortos años como fueron LOS COMANDOS COMUNALES, LOS CORDONES INDUSTRIALES, LAS JAP,  TOMAS DE TERRENO, LAS CORRIDAS DE CERCO, DE LA PRODUCCIÓN Y REPRODUCCIÓN POPULAR Y AUTÓNOMA COMO UNA FUENTE DE INSPIRACIÓN PARA LAS NUEVAS GENERACIONES. Todo esto da luces de un proceso de emancipación que se sigue fraguando en los sectores populares. Hoy recordamos que el sueño de construir un mundo mejor no ha muerto ni morirá jamás.

Al conmemorar esta triste efeméride, también reconocemos la sincronía histórica que nos conecta con el presente. El año 2019 vio el resurgimiento de la voz del pueblo chileno, exigiendo un cambio profundo en la estructura social, económica y política. El mismo anhelo de emancipación social que palpita en los años 70 reverbera en la actualidad, recordándonos que la lucha por la justicia y la igualdad es continua y trasciende las generaciones.

el pueblo chileno ha vuelto a despertar y a movilizarse por sus derechos y demandas. La Rebelión de octubre de 2019 fue una expresión masiva y diversa del descontento popular con el sistema neoliberal impuesto por la dictadura. Sin embargo, sabemos que este proceso no es suficiente ni garantiza por sí solo el cambio profundo que anhelamos. Por eso, debemos seguir organizándonos, movilizándonos y luchando por nuestros derechos y demandas. Debemos ser vigilantes y crític@s frente a los intentos de cooptación o manipulación por parte de los poderes fácticos que quieren mantener el statu quo, como han demostrado hasta la fecha con sus pactos de impunidad liderados por el actual presidente Boric, el cual solo le dio la mano al asesino de Piñera en un momento crucial para la historia de Chile.

Lucharemos para que nunca más esta institucionalidad creada en función de los intereses de  los Luksic, Los Matte, Los Piñera, Los Angelini, y en el general los grandes capitales trasnacionales, sometan a los Pueblos como el Chileno o Mapuche, el que sigue en un proceso de resistencia abierta contra la militarización del Wallmapu, liderado por el parlamento y el actual gobierno, perseguido y reprimido por las policías, militares y aparatos de inteligencia, cómplices de toda la burguesía que solo sirven de defensores de mezquinos intereses que destruyen la vida con tal de asegurar negocios a costa de todo a su paso.

Hoy, más que nunca, reafirmamos nuestra convicción de que el poder verdadero reside en el pueblo. La transformación auténtica solo puede ser lograda cuando cada voz es escuchada, cada perspectiva es valorada y cada derecho humano es respetado. Tenemos por delante nuevamente el desafío de ser protagonistas de nuestra propia historia, como lo fueron los hombres y mujeres que hicieron posible la generación de una apuesta de emancipación. Observada a escalas globales, donde la humanidad se juega la vida. En este aniversario, comprometemos nuestros esfuerzos a construir una sociedad donde la memoria de los caídos inspire la construcción de un futuro más inclusivo, donde el poder popular comunitario sea la fuerza motriz del cambio y donde la esperanza florezca incluso en medio de las adversidades.

En memoria de las y los que sufrieron y cayeron, en honor a las y los que resistieron y lucharon, renovamos nuestra promesa de continuar el camino hacia la plenitud de nuestros derechos, la dignidad y sobre todo, la armonía donde la humanidad y los ecosistemas estén en el centro del quehacer político social. Que esta conmemoración sea un recordatorio vivo de que el pueblo es el protagonista indiscutible de su historia y que, unidos, podemos tejer un futuro digno para todos los Pueblos de nuestra América Morena y el Mundo.

¡¡Impulsemos el Poder Popular Comunitario en nuestros territorios!!

¡¡Por una Sociedad Ecosocialista, Feminista y Decolonial!!

LA COMUNIDAD                ESCUELA POPULAR PERMANENTE

 

Fuente: Desinformemonos

Los TLCs se sustentan sobre el modelo extractivo y profundizan el impacto de las deudas sobre los cuerpos y territorios.

 
 
La red Jubileo Sur/ Américas, Acción Ecológica y el IEETM comparten el presente compendio de investigaciones sobre Efectos de los Tratados de Libre Comercio en tres países de la región México, Colombia, Chile, y la región de Centroamérica.
Se trata de un proceso de que busca acercarnos a análisis, derivados de las experiencias construidas en las luchas permanentes, así como a las diversas y graves implicaciones de estos instrumentos del poder corporativo en la vida de las comunidades y los territorios.
 
Busca también acercarnos a los desafíos que enfrentan los pueblos al afirmarse en la defensa y el cuidado de la red de la vida.

Ver los informes:

Nueva Constitución en Chile: un avance en el derecho a la alimentación digna

Luego de muchos obstáculos, se aprobó el Derecho a la Soberanía y Seguridad Alimentaria y el Derecho a la Alimentación en la Convención Constituyente de Chile. Un logro que llega al borrador de la nueva Constitución gracias a la incansable lucha de las organizaciones campesinas.

La Convención Constituyente paritaria y plurinacional de Chile lleva casi un año definiendo los artículos y las bases de la nueva convivencia. El actual proceso de creación de una nueva constitución es el fruto de meses de rebelión popular por la vida digna, desde octubre de 2019. Se espera que ponga fin a la Constitución creada por el dictador Augusto Pinochet en 1980 y que termine con el sistema político neoliberal y extractivista que hizo estragos en el país andino.

Este proceso comenzó tras la aprobación del Plebiscito Nacional, a través del referéndum realizado el 15 de octubre de 2020. Al año siguiente, en el mes de mayo, el voto popular eligió a las y los 155 representantes que sintetizarán las principales demandas de la población para la reformulación de un Estado que garantice derechos. Desde entonces, las expectativas son altas y a la altura del momento histórico: la nueva Constitución tiene que ser plurinacional, feminista y ecologista.

Detrás de cada artículo abordado para la nueva Constitución laten las luchas históricas y se mantienen firmes las exigencias al acceso a los derechos básicos de manera gratuita, integral e igualitaria, porque así lo demandan las calles: “¡Con todo, sino pa´que!”. A su vez, se espera que la Constitución no sólo reconozca y garantice los derechos de las personas que habitan el territorio plurinacional, sino que también se incorporen los derechos de la naturaleza, animales y los bienes comunes. Una base ambiciosa que pretende modificar de raíz el modelo extractivo de producción y que anhela un futuro con más salud, derechos y dignidad para todo Wallmapu.

El próximo 4 de julio se entregará la propuesta de la nueva Constitución para que se apruebe o rechace a través del voto popular en el plebiscito de salida, durante el segundo semestre de este año. Para eso, las propuestas que fueron presentadas deberían abordarse previamente en comisiones y luego obtener dos tercios de la votación en el pleno que define el borrador. Así, por ejemplo, se definió  el Artículo 1, que establece a Chile como un Estado social y democrático de derecho que es plurinacional, intercultural y ecológico.

Foto: ANAMURI
Constituyente y confusión: ¿Qué se entiende por Derechos de la Naturaleza?

Hasta acá, todo muy bonito, ¿no? Ciertamente, como decíamos, este proceso es histórico y es triunfo de la lucha popular, pero “los perdedores” aún no son vencidos. La presión política de las derechas y el lobby empresarial no son ajenos al acontecimiento. Y, mientras se avanza con la aprobación de artículos que reconocen los derechos de la naturaleza para integrar la nueva carta magna del país, se rechazan y frenan muchos otros que son complementarios para entender el proceso desde una perspectiva integral y de los pueblos. Al momento, se aprobaron los artículos sobre crisis climática y ecológica, deberes del Estado con la Naturaleza, derechos de los animales no humanos, derecho de participación ambiental, derecho de acceso a la información ambiental,  gestión de residuos, principios ambientales, democracia ambiental, principio del Buen Vivir y declaración del agua como inapropiable. Todos estos puntos representan un importante avance con respecto a la Constitución anterior.

Existe una preocupación en torno al cuidado de la Madre Tierra y la contradicción que generan propuestas como, por ejemplo, las de los artículos 6, 11, 12 y el inciso segundo del artículo 2, incluídos en el segundo informe de la comisión 7 de la Convención Constitucional, donde se establece el patentamiento de los conocimientos, semillas y medicamentos, entre otros. ¿Es posible hablar de los Derechos de la Naturaleza con leyes que establezcan el patentamiento y la privatización de las semillas?

A su vez, el rechazo en comisiones de algunos artículos marcan un tono y evidencian una mirada banal de lo que se entiende por Derechos de la Naturaleza. Si bien los artículos rechazados aún pueden ser discutidos y presentados nuevamente para ser votados de manera general en el pleno de la Convención Constitucional, el hecho de que no hayan sido acompañados por su propia comisión da indicios de una toma de posición. 

Nos referimos al rechazo del artículo 4, referido al Reconocimiento y Protección de los Derechos de la Naturaleza, por ejemplo, que plantea la preexistencia al Estado de una diversidad de concepciones sobre la Naturaleza. O el rechazo del artículo 26 sobre los Principios Ambientales, que plantean la interdependencia entre todos los componentes de la Naturaleza, incluido el humano. Tampoco se aprobaron todos los artículos referidos a Medioambiente y Bienes Comunes Naturales, que van del 12 al 19. Y se suma el rechazo del artículo 22, referido a la Biodiversidad, según el cual el Estado se compromete a proteger, restaurar y conservar sus vínculos ecosistémicos (una iniciativa que, de ser aprobada, cerraría la puerta a los negocios forestal, minero, agroalimentario y energético).

Sin derecho a la Soberanía Alimentaria no hay nueva Constitución

Pero no sólo eso. El 20 de enero de este año, la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI), apoyada por la constituyente Alejandra Flores Carlos, presentó una propuesta para que el Derecho a la Alimentación sea incorporado como un derecho fundamental en la nueva Constitución chilena. La iniciativa recibió el apoyo popular de más de 16.500 firmas virtuales. A su vez, apoyaron otra iniciativa que impulsa la  presencia del mundo rural en la nueva Constitución. Sin embargo, durante las últimas semanas los artículos fueron inicialmente rechazados por la Comisión Nº5 de la Convención Constituyente.

¿Por qué es importante hablar del derecho a la alimentación y de la Soberanía Alimentaría en una constitución? ¿En qué se relaciona la Soberanía Alimentaria con los Derechos de la Naturaleza? Según el último informe sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), durante el año 2021 en Chile al menos 600 mil personas, sobre una población de 19.4 millones, sufrieron hambre. Esto significa un aumento de 57 mil personas en comparación con los datos registrados entre 2004 y 2006. A su vez, se estableció que 3.4 millones de habitantes de ese país tuvieron dificultades para acceder a alimentos saludables y nutritivos. Y que tan sólo el 15% de las personas mayores de 15 años consume más de 5 porciones de frutas y/o verduras por día. En términos del propio organismo, esta situación se relaciona directamente con la desigualdad existente en Chile.

Este escenario debe analizarse desde la implementación y profundización de recetas neoliberales durante los últimos años y el desafío del actual gobierno de Gabriel Boric por desacelerar la importación de productos como azúcar, aceites, leguminosas y trigo y potenciar los mercados locales y la comercialización de la producción agrícola campesina.

En Chile, la agricultura campesina e indígena, la pesca y recolección artesanal proveen la mayor parte de los alimentos que se consumen en el país. A pesar de los desplazamientos y la criminalización de los y las campesinas, el poco acceso a la tierra, al agua, al mar y a los espacios comunes de recolección y la falta de políticas de apoyo y fomento adecuadas a sus necesidades y realidades sociales, económicas y territoriales, la ruralidad sostiene la vida. A su vez, los sistemas campesinos, indígenas y artesanales son los que pueden entregar una producción diversa y no contaminada, siendo la base fundamental de una alimentación adecuada.

En la iniciativa popular presentada, ANAMURI explica que “Chile ha logrado reducir la desnutrición infantil, pero experimenta niveles crecientes y alarmantes de malnutrición (…) Se ha hecho cada vez más dependiente de la importación de alimentos e insumos agrícolas, dejándonos sujetos a las inseguridades y vaivenes del comercio internacional, a pesar de contar con la tierra y los recursos necesarios para alimentar plenamente a la población del país”.

A su vez, sostienen que con la pandemia de COVID 19 se ha demostrado que “el acceso a la alimentación es inadecuado, frágil e insuficiente para amplios sectores de la población y especialmente para las mujeres. También hizo visible el desabastecimiento de semillas para la producción de alimentos básicos”. Y denuncian que la vida rural enfrenta “problemas crecientes para acceder al agua, la tierra y las semillas, incluidas las semillas campesinas, que están siendo sometidas a restricciones cada vez mayores de uso y circulación”.

En ese marco, proponen que todas las personas que habitan el país tengan “una alimentación saludable, diversa, suficiente, sin contaminantes y culturalmente adecuada, que garantice una vida libre de hambre y permita un desarrollo mental, físico y espiritual digno y satisfactorio”. Para eso, la Constitución debe reconocer a la Soberanía Alimentaria como “un principio fundamental que sustenta el derecho a la alimentación y determina las políticas agrícolas” y se debe asegurar la alimentación “a través de la producción y procesamiento agroecológico, diversificado y desconcentrado, importando sólo aquello que no sea posible producir en el país”, priorizando los comercios locales y la producción campesina, indígena, pesquera y pastoril.

En una de sus intervenciones, la constituyente Alejandra Flores Carlos, quien impulsó las propuestas de ANAMURI en la convención, sostuvo que es necesario incorporar en la mirada de la ciudad el valor que tiene la ruralidad “como espacio de vida y producción”, ya que se encuentra íntimamente relacionado “con el equilibrio salud e integralidad de los ecosistemas, cumpliendo un papel fundamental para el bienestar de todas y todos”. En ese sentido, explicó que “el derecho a la alimentación es un derecho absoluto, un derecho que todo Estado debe garantizar para su sistema político y de desarrollo”. Flores agregó que “incorporar el derecho a la alimentación en la Constitución es un paso clave para el bienestar, ya que este derecho requiere la plena libertad de los pueblos para asegurar los alimentos de acuerdo a saberes, costumbres y ecosistemas, para sacar el máximo provecho pero también cuidar la naturaleza que nos rodea”. Para la constituyente, esa es la definición de la Soberanía Alimentaria y por ese motivo se tiene que consagrar en el artículo 42 de la nueva Constitución. 

Las iniciativas populares presentadas por las organizaciones sociales, feministas, campesinas y de Derechos Humanos en la Convención Constituyente evidencian la importante participación popular y el involucramiento de la sociedad civil en el armado de la nueva Constitución. En lo que respecta particularmente a las propuestas llevadas por ANAMURI, a través de la incorporación de “los artículos 35 y 45 en la Constitución”, explicó la constituyente, “es posible un Chile sano, saludable, sin riesgo de hambre, con una ruralidad y agricultura con mayores posibilidades: que se empiece a construir el buen vivir de los pueblos”.

Foto: ANAMURI
¡Medioambiente y territorio con Soberanía Alimentaria!

El pasado 5 de mayo, la Comisión N° 3 de la Convención Constituyente que aborda la Forma de Estado rechazó la propuesta de Soberanía Alimentaria impulsada por un amplio y diverso colectivo de organizaciones campesinas. Sin embargo, se aprobó el artículo de “Ruralidad” propuesto por los mismos colectivos. En ese contexto, las organizaciones comunicaron la importancia de asumir el momento histórico y asegurar la estabilidad de la agricultura en todo Chile, a través de la producción de alimentos sanos, el apoyo a los pueblos del campo y a una producción que cuide la naturaleza, ya que hablar del derecho a la ruralidad sin Soberanía Alimentaría ni semillas libres sería una verdadera contradicción.

“No pedimos privilegios ni derechos especiales, pedimos libertad para seguir produciendo para el beneficio de todos y todas, pedimos mantener el derecho a las semillas porque ha sido por más de 10 mil años el derecho incuestionable que permitió la expansión, diversificación y mejoramiento de la agricultura y porque sin semillas en las manos de los pueblos del campo no habrá agricultura”, sostuvieron las organizaciones campesinas en un comunicado conjunto por el derecho a la alimentación.

Luego de dos intensos días de lucha en defensa de la Soberanía Alimentaría, la Comisión N° 5 de “Medioambiente, Derechos de la Naturaleza, Bienes Comunes y Modelo Económico” aprobó el artículo 17, que establece que “es derecho del Estado asegurar la Soberanía y Seguridad Alimentaria”, promoviendo “la producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación sana y adecuada, el comercio justo y los sistemas alimentarios ecológicamente responsables”. Ignorando, sin embargo, el inciso que consagraba el derecho al uso e intercambio de semillas. Este artículo se podrá volver a presentar mañana, sábado 14 de mayo, como última oportunidad.

A su vez, el día miércoles 11 de mayo se aprobó el Derecho a la alimentación adecuada en el pleno, es decir que pasó al borrador de la Constitución. Allí se establece que “toda persona tiene derecho a una alimentación saludable, suficiente, nutricionalmente completa, pertinente culturalmente y adecuada. Este derecho comprende la garantía de alimentos especiales para quienes lo requieran por motivos de salud.”. Y cuenta con una indicación que sostiene que “el Estado garantizará en forma continua y permanente la disponibilidad y el acceso a los alimentos que satisfagan este derecho, especialmente en zonas aisladas geográficamente”. Adicionalmente, se fomentará desde una perspectiva ecológicamente sustentable “la agricultura campesina, la pesca artesanal, y promoverá el patrimonio culinario y gastronómico del país”.

Después de muchos meses de incansable lucha por el derecho a la Soberanía Alimentaria para todo el pueblo chileno, se celebra el triunfo. Y se espera que sea votado en el apruebo de salida para su real implementación. Desde ANAMURI y las organizaciones campesinas hermanas aseguran que este es el primer paso dentro del proceso constituyente, y que la lucha por los Derechos Campesinos y las semillas libres continuará hasta que la dignidad se haga costumbre. Durante los últimos meses lograron ganar espacio dentro de la Constituyente y disputar contra las políticas hegemónicas de agricultura y medioambiente. Ahora, el próximo paso es lograr que estos derechos sean aprobados por el pueblo chileno frente a la ofensiva de las derechas  para que no se apruebe.

Por: Camila Parodi

Fuente: Agencia de Noticias Biodiversidadla