Serie Voces de la Amazonía ¡Escucha, la memoria habla!

Les presentamos Voces de la Amazonía ¡Escucha, la memoria habla!, es una serie documental sonora que recoge los sentires, relatos, memorias vivas y realidades de pueblos y naciones indígenas de cinco países de la cuenca Amazónica: Ecuador, Brasil, Colombia, Bolivia y Perú.

La serie fue producida en un proceso de co-creación con periodistas y comunicadores indígenas y no indígenas de la Red Tejiendo Historias (Rede Tecendo Histórias) bajo la coordinación editorial de Agenda Propia.

¿Qué vamos a escuchar?

En las historias se comparten relatos de mujeres, hombres, jóvenes y niños de los pueblos indígenas Kichwa, Shuar, Tikuna, Cubeo, Tanimuka, Monkoxi, Amahuaca, Borari e Inga. En sus propias voces visibilizan las realidades y denuncian vulneraciones de sus derechos humanos y todo tipo de agresiones y extracciones que acaban con sus bosques, fuentes de agua y saberes, y hacen llamados urgentes para su preservación física y cultural en sus territorios. Sus testimonios son también la fuerza de culturas vivas que con cantos, danzas, tejidos y rituales hacen memoria.

Desde Agenda Propia creemos que este tejido de relatos sonoros aporta a la escucha urgente en medio de la crisis histórica y social que enfrenta la Amazonía y que, según la Coordinadora Indígena de la Cuenca Amazónica, COICA, es la cuna de más de 500 pueblos y nacionalidades indígenas, entre ellos, más de 60 pueblos que viven en aislamiento voluntario y que mantienen y viven identidades, saberes y costumbres únicos para la humanidad y que están en riesgo.

Conoce más de la serie en este link y revive el webinar de presentación con la participación de indígenas protagonistas de las historias y realizadores de las producciones sonoras.

Reconocemos el trabajo colaborativo y dedicación del equipo de periodistas y comunicadores, editores, desarrolladores, diseñadores y traductores que hicieron parte de Voces de la Amazonía ¡Escucha, la memoria habla!.

Agradecemos a los más de 20 medios aliados, organizaciones de pueblos indígenas e iniciativas periodísticas hermanas en América Latina que se unieron en la publicación de las historias. También a The National Endowment for Democracy (NED) por su apoyo.

Recomendamos

Guía 5 consejos de los sabedores de la cuenca Amazónica para narrar historias. Sabedores, líderes y lideresas comparten reflexiones para retratar las realidades, la cultura y la cotidianidad de las comunidades indígenas amazónicas.Este documento hace parte de nuestra estrategia #MochilaDeSaberes, una serie de consejos y herramientas elaborada por Agenda Propia para fortalecer el Periodismo Colaborativo Intercultural en América Latina.

¡Descarga la guía!

Fuente: www.agendapropia.co

Fuente: Radio Temblor

Foro del ISB sobre Colombia y Haití demostró que hay una lucha común entre los pueblos: la derrota del neoliberalismo

Por Vanessa Gutiérrez, 1 de junio de 2021 – ¿Qué tienen en común Haití y Colombia? ¿Dónde radica la hermandad? ¿Son sus jornadas de protestas causas comunes? La respuesta a estas interrogantes fueron dilucidadas en el Foro “Colombia y Haití: Dos pueblos en lucha decisiva”,organizado por el Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los Pueblos.

Separados por más de 1.600 kilómetros, y el imponente Mar Caribe, ambos pueblos son hijos de las luchas independentistas. Colombia (y buena parte de América del Sur) nació de sus luchas contra el imperio español y Haití defendió con hidalguía su territorio del invasor francés. Sus batallas se mantendrían por décadas contra un mismo enemigo.

Aunque Haití fue la primera República libre e independiente de nuestra Patria Grande, desde 1915 hasta 1934 fue invadida por los marines estadounidenses por órdenes del expresidente Woodrow Wilson, supuestamente para restaurar el orden tras la muerte del presidente haitiano, Jean Vilbrun Guillaume Sam. Años más tardes, un golpe de Estado se dirigió contra el presidente Jean-Bertrand Aristide, (en 1991 y luego en 1994) cuando fue derrocado del poder, secuestrado y obligado al exilio.

Caso cercano vivió Colombia. Partidos tradicionales en el poder imposibilitaban el acceso real del pueblo a la política e incumplía sus promesas; estas demandas vieron una esperanza en el líder popular Jorge Eliécer Gaitán, asesinado vilmente en 1948. Este hecho supuso un antes y un después para la paz de la nación suramericana.

Teniendo a la historia como referencia invitamos a la periodista y ecofeminista colombiana, Aminta Beleño; a Jean Edmond Paul, presidente de la Fundación Alexander Petión; y al profesor e investigador venezolano Amilcar Figueroa, para debatir sobre las causas comunes de ambos pueblos en esta batalla decisiva.

Haití: En lucha contra el referendo constitucional, la corrupción y la criminalidad

Para Jean Edmond Paul, hablar de Haití remite a conocer su cultura, a identificar sus principales carencias y a comprender que la solidaridad no puede ser de un solo día.

En diciembre de 2020 el pueblo haitiano volvió a las calles para protestar contra el hambre, las violaciones de los derechos humanos, la corrupción y el disparo de las bandas criminales que azotan a todo el territorio, sin que el gobierno logre contenerlas.

Todo esto pasa bajo la mirada de la OEA, que está más preocupada por acompañar el cuestionado referendo constitucional el próximo 27 de junio. Según la Constitución de la isla y del Consejo Superior del Poder Judicial de Haití, el gobierno de Jovenel Möises llegó a su fin el 07 de febrero de 2021. “Möise está planeando con apoyo de la OEA, de la Casa Blanca, esclavizar una vez más al pueblo haitiano”, sentenció Edmond Paul.

En esta nación donde hay 1 millón 300 mil jóvenes fuera del sistema educativo, un solo médico destinado a cada mil haitianos y haitianas -y en algunos casos ninguno-; con una entrega del territorio a transnacionales, mientras el pueblo se muere de hambre; y el resurgimiento de las pandillas que tienen en vilo a pobres y a ricos, es prioridad pensar en algo que ya se preguntaba el padre cantor Alí Primera: “¿Qué estamos haciendo por Haití?”.

En tal sentido, Edmond Paul solicitó a los países del ALBA-TCP, de la Unasur y la CELAC solidarizarse con el pueblo haitiano en estos momentos. “Es la hora para unificarnos como pueblos, para hacer sentir que somos hijos de Bolívar, de Petión, solamente con la unidad podemos salvar a nuestro pueblo ¡Pueblo colombiano lucha por tu derecho! ¡Pueblo haitiano resiste! Estamos en el momento decisivo”, sentenció.

¿Es posible una República Bolivariana de Colombia?

Son momentos decisivos para nuestros pueblos, no se están peleando cualquier cosa, se está peleando el futuro.” Así comenzó su participación en el foro telemático la periodista colombiana Aminta Beleño, quien recordó que la nación suramericana vive momentos de terror en manos de un gobierno servil a los intereses de los Estados Unidos.

No es este un momento especial en Colombia, en el sentido de que no es la primera vez del pueblo movilizado y de la represión espantosa (…) Ya no pueden ocultarlo porque en cualquier lado tenemos un teléfono, unos ojos (…) Nosotros venimos de guerra en guerra, no hemos tenido paz jamás”, alertó.

Beleño precisó que en el siglo XIX su país vivió ocho guerras, entre el siglo XX y el XXI se sucedieron nueve guerras civiles pero, además, son miles las guerras menores y un sinnúmero de insurrecciones populares que responden a una lucha continua contra la injusticia neoliberal.

Tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, líder popular colombiano, el país vivió las primeras etapas de la represión policial y del Estado; y aunque los partidos tradicionales convocaron a acuerdos para calmar las aguas “ese pueblo fue traicionado. Las cosas nunca cambiaron”, aseguró la comunicadora colombiana.

A su juicio, lo que pasa en Colombia desde el pasado 28 de abril es “una resultante de las luchas acumuladas históricas por una verdadera independencia; un pueblo que lucha contra una oligarquía que se agarró para sí la independencia (…) Hemos estado apuntando siempre a que nuestros conflictos se resuelvan de manera pacífica, pero la oligarquía colombiana es demasiado violenta, es muy cobarde (…) En el pueblo hay una opción de cambio y ellos le temen.”

Durante su intervención comentó que en su país la pobreza alcanza más del 57% de la población; la banca y las mineras están libres de pagar impuestos; las jornadas laborales superan las 12 horas y la educación sigue siendo privada.

En tal sentido, pese al nivel de represión que ha dejado más de 60 muertos, 955 heridos a manos de la policía; más de 3 mil denuncias de violencia policial; 46 lesiones oculares; 22 denuncias por violencia sexual y 524 denuncias por desaparición –según datos de la ONG Temblores- urge un acuerdo que garantice el cese de esta violencia estatal contra el pueblo que reclama justicia.

Desde su perspectiva, el paro nacional, las estrategias de los movimientos sociales y de los partidos políticos del Pacto Histórico, pueden tener su máxima expresión en las elecciones del 2022. Se trata de “ganar las elecciones para revertir los años de gobierno neoliberal que rige en Colombia desde hace décadas”, dijo Beleño.

La idea de una Colombia en paz, con justicia social, de respeto a las mujeres es posible en tanto haya solidaridad constante. “Lo más importante de todo es que se vea lo que está sucediendo (…) que la solidaridad nunca falte (…) En este momentos necesitamos liberarnos del yugo del imperialismo occidental, del imperialismo yanqui (…) Algún día vamos a tener una República Bolivariana de Colombia”, decretó.

Al cierre de las ponencias, el profesor e investigador venezolano Amilcar Figueroa recordó que el comandante Hugo Chávez hizo un esfuerzo internacionalista y revolucionario por la lucha de los pueblos y, por ende, es un deber de todo revolucionario mantener este acompañamiento.

Creo que hay que replantearse, en estos momentos de grandes movilizaciones de los pueblos, eso que en algún momento se llamó el internacionalismo (…) pero el internacionalismo entendido de esa parte imprescindible que es la solidaridad entre los pueblos; este Instituto tiene que ser una especie de avanzada en ese sentido (…) hacia la concreción de la unidad de los pueblos”, comentó Figueroa.

El profesor venezolano orientó como una estrategia fundamental entre los pueblos el “conocernos para fortalecer nuestra lucha, y por ese camino, potenciar los caminos para la conquista de la nueva independencia”.

https://www.isb.ve/2021/06/01/foro-del-isb-sobre-colombia-y-haiti-demostro-que-hay-una-lucha-comun-entre-los-pueblos-la-derrota-del-neoliberalismo/

 

Fuente: Haiti no MINUSTAH

Panamá: La protesta social en Colombia desde la mirada del movimiento social panameño [Audio]

La protesta social en Colombia que cumple 14 días de Paro Nacional es foco de atención por la comunidad internacional. La represión policial y del ejército que viene dejando más de una treintena de fallecidos, heridos graves, desapariciones que configuran violaciones a los derechos humanos, es motivo de la condena internacional. Panamá, como muchos países de la región, no escapan de dicho escenario, y para las organizaciones sociales y de derechos humanos, esto puede trascender fronteras debido a que las recetas económicas neoliberales que aplica el gobierno colombiano puede encender, también, la protesta en otros países de la región que se rigen bajo este modelo. El Catedrático sociólogo Olmedo Beluche y Dania Batista Guevara del Colectivo Voces Ecológicas COVEC; analizan el momento social y político que vive Colombia desde la perspectiva panameña.

Hace clic para descargar el audio

Producción: Olmedo Carrasquilla Aguila. Radio Temblor Internacional / Hugo Ramírez, Coordinación General ALER. 

Fotografía: Pedro Silva García

Fuente: Radio Temblor

Colombia sigue en las calles…

Se cumplen 13 días del Paro Nacional en Colombia bajo fuego armado de parte de la policía nacional y paramilitares dejando muertos por doquier, además de graves heridos, violaciones a los derechos humanos y desaparecidos. Hechos que es condenado por la comunidad internacional a través de manifestaciones en plazas y embajadas del estado colombiano.

Este lunes 10 de mayo, los avances a un diálogo fueron nulos, entre el presidente Iván Duque y el Comité Nacional del Paro. La soberbia y la no empatía del gobierno hacia a las víctimas de parte del gobierno, representa indicios para que no se haga alto a la masacre que se está dando en territorio colombiano. Y el derecho legítimo a la protesta está siendo criminalizada y avasallada por hordas racista y fascista. La cual son apoyadas por medios de comunicación al servicio de los dictámenes del alto poder económico y político del país.

Al tal hecho se espera una nueva movilización para el 12 de mayo. En este sentido, la Minga Indígena del Huila, en reunión sostenida con los sectores sociales y populares, tomó la decisión de realizar la CARAVANA POR LA VIDA, un gesto humanitario del Paro Nacional junto con los y las mingueras que están en diferentes puntos de concentración del departamento. 

Por: María Esperanza. Radio Temblor Internacional desde Colombia

Fuente: Radio Temblor

En solidaridad con el pueblo de Colombia

El pueblo colombiano sigue en paro nacional. A pesar de la represión y la muerte impuesta por el uribismo sigue la marcha indetenible por los cambios por la paz con justicia Social. Desde Honduras solidaridad a la resistencia colombiana. Compartimos imágenes del plantón realizado hoy, 11de mayo, frente al edificio donde se encuentra la embajada de Colombia en Honduras.

 

Fuente: COPINH

Protestas en Colombia, un grito de los excluidos que resiste en las calles

El pasado 3 de mayo el estruendo de los helicópteros de las fuerzas de seguridad se entremezclaba con sonidos de disparos y los gritos de personas que corrían entre gases lacrimógenos. Eran los miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía colombiana que habían intervenido el barrio popular de Siloé, en Cali, mientras se daba un homenaje pacífico a las víctimas durante las protestas contra el gobierno de Iván Duque. Esa noche, tres jóvenes fueron asesinados.

“La protesta social y pacífica la están tratando como un asunto de guerra. Agentes vestidos de civil están matando en la noche, como si fueran escuadrones de la muerte”, señala Walter Agredo, miembro de la oenegé Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.

Unas denuncias que se repiten en las redes sociales acompañadas de videos donde las personas ya hablan abiertamente de “masacres”, acompañan mensajes con imágenes de uniformados patrullando con fusiles de guerra, dando palizas a manifestantes y disparando contra concentraciones pacíficas.

Fuera del país, organismos internacionales como Amnistía Internacional y la Unión Europea pidieron a Duque cesar la represión, que hasta la fecha ha dejado al menos 24 fallecidos,  800 heridos y más de 2,000 detenidos, según cifras de la Defensoría del Pueblo. Organismos de derechos humanos apuntan a que el número de fallecidos podría superar la treintena.

Ni siquiera Naciones Unidas (ONU), que también rechazó la violencia, pudo escapar de los ataques. “Miembros de la comisión (de derechos humanos de la ONU) recibieron amenazas y agresiones, así como disparos por parte de la Policía”, confirmó Juliette de Rivero, alta comisionada del organismo en Colombia.

“Me duele mucho saber que todos los días hay mamás a las que les están matando a sus hijos”, cuenta entre lágrimas a la prensa francesa la líder ambiental Francia Márquez, durante un homenaje a los asesinados en Siloé, una comunidad cuyas construcciones desafían la gravedad y la miseria entre las laderas de la ciudad.

Un barrio que, como muchos otros en Colombia, condensa las contradicciones de la pobreza, la violencia, el abandono del Estado, y una desigualdad estructural que mucho antes de la pandemia auguraba un inminente estallido social.

Desde el gobierno la idea de la reforma, la tercera bajo la administración de Duque, era supuestamente tener más recaudación para afrontar los gastos por la crisis sanitaria y evitar ampliar el déficit fiscal que según el Ministerio de Hacienda representaría el 7.8% del PIB.

El alza de impuestos sobre servicios básicos en medio de una severa situación económica agravada por la covid-19, encontró en las clases medias y populares –las más golpeadas por la crisis- una resistencia feroz. Esto se suma a la altísima y tradicional desconfianza de la población en cómo se disponen los fondos públicos y en las instituciones en general; según datos del Latinobarómetro, para 2020, la desconfianza de los colombianos en las instituciones estatales alcanzó un promedio de 67%.

Si Latinoamérica es la zona más desigual del mundo, Colombia encabeza la región con la brecha más grande entre los súper ricos y los más pobres, de acuerdo al Índice de Desarrollo Regional de América Latina elaborado por la Universidad de Los Andes.

De allí que solo hacía falta un chispa, como la reforma, para que se catalizara un descontento con profundas raíces, y que encontró en los jóvenes su canal de expresión más potente, reflexiona Agredo.

“Los jóvenes están cansados de vivir en un sistema social que los excluye, margina y los ve como potenciales delincuentes”, señala el activista, quien trabaja temas de derechos humanos en Cali; la ciudad que ha registrado la mayoría de los casos de violencia estatal, vandalismo, y que empieza a sufrir el desabastecimiento de combustible.

Los manifestantes aseguran que parte del caos en la urbe caleña responde a “infiltrados” del Estado para deslegitimar las protestas; en contraste, el gobierno dice que son bandas criminales y terroristas. “Todos debemos rechazar a los violentos. Organizaciones criminales se esconden detrás de la legítima protesta”, afirmó este miércoles el presidente Duque, en una alocución en la que ofreció recompensa para delatar a los “vándalos”.

Por su parte, la oposición y los movimientos sociales señalan como corresponsable de la crisis al exmandatario de extrema derecha, Alvaro Uribe Vélez (2002-2010), padrino político del presidente Duque. Líder histórico de su propia corriente política, el uribismo, este asevera que detrás de las revueltas habrían “bandas” bajo la doctrina de la “revolución molecular disipada”, una idea impulsada en los últimos años por el conocido neonazi chileno, Alexis López, y que ubicaría a las protestas como un intento de “grupos subversivos” para desestabilizar el país.

Uribe, actualmente investigado por la Justicia en casos ligados al paramilitarismo,  sostiene que las manifestaciones están infiltradas por grupos que impulsan un “terrorismo vandálico”.

“Baile” de cifras

Organizaciones de derechos humanos han pedido al Ministerio Público y a la Fiscalía General de la Nación acelerar la búsqueda de desaparecidos, frente a la enorme diferencia de registros. Oficialmente la Defensoría habla de 87, mientras que grupos como la Mesa de Trabajo sobre Desaparición Forzada señalan que estas podrían alcanzar los 300.

Si bien la fiscalía apenas ha abierto investigaciones sobre algunas denuncias, personas como Temilda Vanegas, de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes), tienen serias dudas que las víctimas se les haga justicia o se conozca la verdad de los crímenes cometidos.

“Las desapariciones y persecuciones han sido una política de Estado por décadas. Desde 1968 lo venimos denunciando”, subraya Vanegas, una mujer que conoce bien el terror paramilitar y la negligencia del Estado. Su esposo, Jorge Franco Argumedo, fue desaparecido por su militancia política en noviembre de 1987. Apareció muerto en el río Magdalena. Vanegas, sin ayuda oficial, logró encontrar a su compañero en el cementerio Calancala de Barranquilla.

Y es que la historia de Colombia reserva no pocos episodios de complicidad o participación del Estado en crímenes de lesa humanidad, como lo evidencian las 22 sentencias en su contra, solo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Cifras de la Defensoría estiman que, en un periodo de cuatro años, de 2016 a 2020, fueron asesinados por lo menos 700 líderes sociales y comunitarios en el país.

“El uribismo no tiene el temor de llevar al país a un río de sangre. Hay regiones que han querido expresarse, pero la presencia de bandas armadas y paramilitares lo dificulta. Pese a ese miedo, los muchachos están saliendo a defender el derecho a una vida digna”, apunta Vanegas.

Frustración y resistencia

Para el doctor en historia y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Carlos Medina Gallego, estas tensiones son una extensión de las protestas de 2018 y 2019, mal manejadas por una “gestión autista” de Duque.

“La pandemia no generó la movilización, agudizó los problemas. Es la ausencia de una política de seguridad social para los colombianos. Contra el incremento de la pobreza, el hambre, la pauperización de las clases medias trabajadoras. Por eso, aunque Duque reculó con la reforma fiscal, la manifestaciones continúan”, explica Medina.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia (Dane), el desempleo para marzo de este año superó el 15%; mientras la población en pobreza monetaria, es decir, que subsiste con ingresos por debajo de la canasta básica, llegó al 42,5%. Unos 21 millones de colombianos son pobres y 7,5 millones están en pobreza monetaria extrema.

En opinión del investigador, Duque ha “seguido fiel las indicaciones del expresidente Álvaro Uribe” y su línea del “uso de las armas para sofocar la protesta social”, un camino que no descarta una declaración de “estado de conmoción nacional” si el Ejecutivo no puede controlar el descontento en las calles. Una militarización de todo el país, similar a lo que ya ocurre en Cali.

Otro punto que destaca Medina son las posibles tensiones a lo interno de la institución policial frente a la crisis. “Hay cierto sector de la Policía que ya no quiere salir a golpear a los sectores populares de los cuales proviene y en donde vive (…) su legitimidad se desmorona cada vez más cuando el pueblo uniformado tortura y asesina al pueblo con pancartas y hambre”, subraya el investigador, que piensa que esta contradicción podría tener consecuencias dentro de la coyuntura.

¿Cuáles podrían ser los posibles caminos que tomen las movilizaciones? De acuerdo con Medina, aunque el escenario de alta incertidumbre, dada la naturaleza fractal del movimiento, en el cual se expresan una multiplicidad de reivindicaciones, una opción podría ser la vía de una mesa de diálogo con la gente en la calle, acompañada de intermediarios reconocidos y veedurías internacionales. Para eso tendría que haber una voluntad real del gobierno frente a muchas demandas que son contrarias a los intereses del uribismo, un escenario difícil de alcanzar por el momento.

Duque instaló este miércoles una mesa diálogo con diversos sectores, aunque sin representación de los manifestantes ni la oposición.

Otro camino, ante un escalamiento del conflicto y la represión, sería la exigencia de la salida de Duque del poder, a quien le queda poco más de uno año para terminar su mandato. Así lo ve Rodrigo Ayala, activista de Colectivos Unidos en Cali: “Si es por la dinámica actual que mantiene el movimiento, no se podría descartar ese escenario. Tras los atropellos y las muertes, algunos sectores han empezado a exigir su dimisión”.

Ayala destaca, además, lo que considera un “fenómeno novedoso” dentro de la dinámica social de Colombia y la “autoorganización popular” en las comunidades. Puesta para exigir derechos, abastecerse de alimentos o resistir el tropel policial en las calles.

Parte de esto, recalca, estaría relacionado con el rol secundario que mantienen los grupos armados guerrilleros.

“Las FARC son parte del pasado y el ELN aún tiene cierta incidencia territorial, pero está al margen de las movilizaciones. Durante mucho tiempo, estas organizaciones se arrogaron el derecho único de ‘representar al pueblo’, lo que minimizó la participación de la gente”, dice Ayala y agrega, “hoy eso cambió en términos de conciencia política, la población asumió un rol mucho más activo, con los jóvenes en la vanguardia de la lucha por las libertades”.

Más allá de las escenas de violencia, miles de colombianos salieron este jueves en varias ciudades como Barranquilla, Bogotá, Cali y Medellín de manera pacífica. Está convocado para el próximo 19 de mayo un nuevo paro nacional.

Por: Juan Alberto Cajar B. Periodista y analista internacional.

Foto: www.desinformemonos.org

 

Fuente: Radio Temblor Internacional