SEMANA DE ACCIÓN MUNDIAL POR LA ANULACIÓN DE LA DEUDA

SEMANA DE ACCIÓN MUNDIAL

POR LA ANULACIÓN DE LA DEUDA

Llamado a la acción

Las múltiples crisis de la pandemia COVID19, la intensificación de la recesión económica y la emergencia climática han puesto de manifiesto la urgencia de hacer oír los llamamientos a la anulación de la deuda y de abordar la deuda insostenible e ilegítima. Es en este contexto que muchos movimientos, organizaciones y grupos de ciudadanos se están uniendo para una “Semana de Acción Mundial por la Anulación de la Deuda”, del 10 al 17 de octubre.  Esperamos generar impacto en el período previo y durante la semana y allanar el camino para que crezca un movimiento de deuda global vigorizado y sostenido hasta alcanzar lo que serán desafíos incluso más grandes en los próximos años.

Únete a las muchas actividades que se están planeando para la semana, u ORGANIZA TUS PROPIAS actividades. Para obtener información compartida sobre lo que se está planificando, consulta en

 

  • el sitio web www.debtgwa.net  y, desde allí, podrás también ir a los sitios web de las organizaciones participantes

Para compartir tus planes y lograr que se publiquen en el sitio web, envía un correo electrónico a debtgwa@gmail.org

Lo primero que te instamos a hacer es FIRMAR la carta abierta los gobiernos, las instituciones internacionales y los prestamistas, que encontrarás en este vínculo:

https://forms.gle/ZA3aMNxb61M2UifF9

Para REGISTRARSE como ORGANIZACIÓN PARTICIPANTE

https://docs.google.com/forms/d/1zIMQKpnQ5Dz4_jJ_2YU7Nc1_tv0WbFrvfKgYXtFbzoY/edit

Podcast: Nuestras Organizaciones de lucha y sus acciones ante la pandemía del Covid 19 en Latinoamérica: Mesoamérica

En este episódio los compañeros de la Red de Ambientalistas Comunitários de El Salvador (RACDES) nos informa sobre las acciones de las Organizaciones de la Sociedad Civil en Mesoamérica han desempeñado para atenuar los efectos la crisis sociosanitaria y garantizar los derechos basicos y fundamentales de los pueblos.

#LosPueblosSomosVerdaderosProtagonistas #LaVidaAntesQueLaDeuda

 

 

Nota de Prensa: ¡La acción de la sociedad civil en tiempos de pandemia y crisis social ES POSIBLE!

 

 

 

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En estos tiempos de crisis social y sanitaria, los espacios y estructuras sociales, políticas, económicas y culturales se vieron sacudidas develando enormes desigualdades en nuestros países.

Hoy vivimos una crisis múltiple y compleja por un lado la crisis institucional, que se ve reflejada en la incapacidad e inoperancia de las instituciones y autoridades para responder al estallido social y la pandemia y la otra la injusticia social, económica que recae con más fuerza sobre los cuerpos de mujeres, indígenas, niñez y población en mayor grado de vulnerabilidad y empobrecida. Para enfrentar estos desafíos se hace indispensable la participación de la ciudadanía, de los movimientos sociales y organizaciones de la sociedad en la generación de las políticas públicas que afectan su vida cotidiana, sus sueños, anhelos y sentido de vida.

Organizaciones, movimientos sociales miembros de Jubileo Sur Américas, denuncian de forma sistemática la realidad de sus territorios donde familias sobreviven con empleos informales, precarizados y atestiguando como la educación y la salud son un sistema movilizado por el lucro, donde solo la minoría privilegiada concentra la mayor parte de los recursos para enfrentar la crisis. Justamente quienes deciden las políticas pertenecen a este último grupo de privilegiados, para poder reducir esta brecha de desigualdades es vital consolidar la participación de las organizaciones en el debate y decisión de las políticas públicas.

Durante esta crisis las organizaciones de la sociedad junto con las comunidades han sido la primera línea de la solidaridad que han puesto en jaque a los gobiernos y sus insuficientes iniciativas para engañar a la opinión pública.

Estamos experimentando una hiper digitalización de los procesos, sociales, ciudadanos y políticos como consecuencia de las medidas de cuarentena y aislamiento físico para evitar la propagación de del COVID-19,  por lo que las  luchas y resistencias en tiempos de pandemia, se han fortalecido  con su participación en diversos espacios de encuentros y debates virtuales sobre las nuevas dinámicas que permitirán tener mayor efectividad en  las acciones conjuntas,  el intercambio y traslado de experiencias y denuncias  de las agresiones esto ha significado  que las organizaciones populares tengan mayores oportunidades de ser escuchadas desde los espacios virtuales  y sobre todo  que su lucha y resistencia por la  defensa de la vida, derechos humanos y por un desarrollo incluyente, sobrepase sus fronteras.

En esta realidad virtual la ciudadanía digital ha sido un espacio que aún con dificultades ha funcionado para continuar fortaleciendo foros y eventos virtuales de carácter local, nacional, regional o global donde de manera activa se ha debatido, intercambiado experiencias y divulgado las estrategias de resistencia de los pueblos en los distintos territorios.

En este contexto especialísimo, la acción de Protagonismo de la Sociedad Civil en las políticas Macroeconómicas acompaña la participación de los pueblos difundiendo información con el objetivo de visualizar los procesos en los cuales se discuten y definen las estrategias para la consecución de los ODS.

Ahora que los movimientos sociales tuvieron que continuar actuando y resistiendo  en el terreno digital sin descuidar los procesos comunitarios debieron construir alternativas y nuevas salidas para continuar denunciando  lo que sucede en los territorios, algunos testimonios de miembros de las organizaciones de base nos comentan al respecto: para Ever Piche, como articulador de Jubileo Sur Américas para la región mesoamericana,  y miembro activo de la Organización RACDES de El Salvador, opina que “los mandatarios de los países más empobrecidos, se están valiendo de esta crisis mundial para pasar por encima de la constitución de la República, endeudando más a estos países que ya estaban sumidos en la pobreza” y en el nuevo contexto donde los debates se han digitalizado, se presentan  condiciones asimétricas entre el campo y la ciudad, pues para él es evidente que “existe una gran diferencia entre la realidad de las ciudades y las zonas rurales.

Esta diferencia atraviesa este momento, principalmente debido a la carencia en la estructura de la vida que tienen las personas y las condiciones empobrecimiento y limitaciones del medio en que viven.” En esa línea “La principal dificultad para acceder a los eventos en línea es la conexión y la carencia de los medios digitales necesarios”.

En países considerados “desarrollados” como es el caso de Brasil, el acceso a internet de calidades todavía para pocos, por lo que significa una gran barrera y una evidente desigualdad.” Explica Yasmín Betancourt, del Instituto Políticas Alternativas para el Cono Sur  Ever Piche, desde El Salvador, expone que “muchos carecen de internet residencial y los que logran datos en sus teléfonos inteligentes (quienes pueden tener un smart) en muchas zonas rurales o remotas de la ciudad, el internet es demasiado débil o sus smart no logran o no tienen la capacidad de soportar plataformas virtuales y esto ocasiona que no logren una conexión a adecuada y poder participar en eventos y reuniones de los distintos colectivos, es ahí donde muchas lideresas y líderes, se mantienen al margen de las realidades y coyunturas nacionales y regionales.” A esto hay que anexarle la dificultad que representa el uso de la tecnología para personas líderes y lideresas sociales que no están familiarizados con la utilización de estos nuevos procesos tecnológicos o bien que son adultos mayores.

Ever Piche, afirma que es un reto montar diálogos y reflexiones colectivas en espacios como estos y lograr que la defensa de las comunidades se haga sentir. Ahora mismo se hace necesario apoyar o estimular la participación de las organizaciones de la sociedad civil en espacios donde se hablen de políticas públicas, debido a que las agresiones sobre los recursos naturales y derechos humanos en los territorios no están en cuarentena “Con las autorizaciones de permisos ambientales a empresas transnacionales extractivistas, que conlleva al despojo, destrucción y contaminación de territorios ancestrales y zonas forestales y de recarga hídrica” afirma, a la vez continúa diciendo “hemos adaptado la realidad a hacer debates, talleres, foros e intercambios de forma virtual, que, aunque no es la mejor forma, pero hemos hecho todos los esfuerzos posibles de mantenernos en la dinámica de la comunicación para mantenernos actualizados de las realidades nacionales, regionales y mundiales.”

Explica Ever, esta participación ha ido también en  dirección de hacer contrapeso a las narrativas de actores neoliberales que van en detrimento de la emancipación de los sectores sociales en resistencia, por tal razón, la adaptación metodológica del trabajo en el territorio ha sido una constante y apuesta a que se favorezcan y aumenten los espacios de participación de las organizaciones para que los pueblos sean escuchados desde sus demandas en los diversos encuentros virtuales como webinarios, foros, plenarios, asambleas, etc.  Porque es sobre ellas y ellos que se hace referencia y son ellas y ellos los que tienen demandas puntuales surgidas de las realidades en las que viven los diversos territorios.

La activista Yasmín Betancourt subraya que, en estos momentos, desde los movimientos sociales “Nuestra labor se orienta en gran medida a crear más diálogo entre las zonas rurales y urbanas, entendiendo que es a partir de este intercambio que fortaleceremos las salidas populares para este contexto.” Por lo tanto, la importancia que las organizaciones deban de ser escuchadas en estos nuevos espacios representa una oportunidad para estrechar lazos entre las organizaciones sociales, Movimientos sociales, defensores de derechos humanos, medios de comunicación, autoridades locales y regionales en torno a una plataforma de ideas para profundizar el control sobre la intervención del Estado y, quizás del mercado con relación a las políticas macroeconómicas, haciendo de los pueblos nucleados en torno a sus diversas expresiones organizativas los verdaderos protagonistas de su historia y su destino.

 

Economía para la Vida: propuestas desde los Movimientos Sociales. por Nicolas Cruz. IDEAC

Ante la decadencia del capitalismo global, en República Dominicana el movimiento social resiste y presenta propuestas en el contexto de la crisis agravada por el COVID-19. Nicolás Cruz Tineo, director del Instituto de Desarrollo de la Economía Asociativa (IDEAC) y miembro de Jubileo Sur Américas, nos explica cuáles son las acciones y los planteamientos de las organizaciones de base del pueblo dominicano.

GUAYAQUIL: CUANDO LA MUERTE SALIÓ A LA CALLE

Casi nadie que viva conoce el olor a muerte, ni aun quienes trabajan con ella conocen su olor sincero, el que es sin químico ni hielo. En la provincia de Guayas ahora lo conocen y viven con el olor a muerte en sus gargantas. Luego de la crisis sanitaria que colapsó la gestión de la muerte, saben de qué se trata morir en medio de una pandemia.

Las muertes se sucedían una tras otra y entre las vecinas se compartían los materiales para envolver al muerto o para cortar el petulante olor: un reciclaje comunitario para compartir lo poco que había y se sabía para salir del horror. Cintas, sábanas, plásticos y bolsas; llamar aquí o allá, hacer fuego, quemarlo todo, quemar al muerto, mediatizarlo.

Guayas es una provincia del litoral ecuatoriano con 4.5 millones de habitantes y es el principal puerto del país. Ecuador actualmente es uno de los países de la región con la tasa de mortalidad más alta: 24,8 por cada 100.000 habitantes, calculada sobre la cifra oficial de muertes por Covid-19  como resultado de la prueba PCR (1). Sólo en Guayas han muerto más de 1.500. Entre el 1 y el 8 de abril el país llegó a su pico con un promedio de 1.000 muertes por día. Recién el 14 comenzaría a descender a las 700. Según el Observatorio Social del Ecuador existen inconsistencias en las cifras provinciales de personas fallecidas confirmadas con Covid-19 que emite el Centro de Operaciones de Emergencias Nacional.

Durante abril, imágenes con ataúdes apostados en las calles y en las entradas de los hogares inundaron las pantallas. En ese momento, un enorme velatorio colectivo hubiese podido copar toda Guayaquil y sus alrededores. Como ciudad capital de la provincia de Guayas reúne casi el 70% de lxs habitantes y es también la segunda más poblada de Ecuador.

Vamos a contar la historia de Kattia Ponce Anastacio, una mujer que convivió con el cadáver de su tío cinco días sin que Criminalística llegara a retirarlo. Cuando por fin se lo llevaron le dijeron algo que Kattia no imaginó que pudiese cumplirse y hoy lo entiende como una profecía:

– Esta es la última vez que lo ve, no sé sabe qué va a pasar con el cuerpo – le contestaron.

Eso fue en su casa de la parroquia Febres Cordero, la madrugada del 1 de abril de 2020. Desde entonces, Kattia y un centenar de personas reclaman por la aparición de los cuerpos de sus familiares fallecidxs en el contexto del nuevo coronavirus. El Estado reconoce que no puede dar ninguna respuesta sobre el paradero. No los llaman desaparecidos pero en realidad es lo que son, algunos ni siquiera tienen acta de defunción. Hay familias que recibieron cuerpos equivocados y hay otros cuerpos que siguen sin aparecer. La vida de Kattia y su familia ha sido un continuo y todavía parece que el cuerpo del tío está en el mismo mueble donde murió, apretado en capas de plástico transparente junto a la muerte que sigue en su sala.

Freddy David Anastacio Alvarado tenía 65 años y una diabetes controlada, que no le impedía trabajar y llevar una vida activa junto a la familia. Era el tío materno de Kattia y eran muy cercanos:

–él nos ayudaba y nosotros lo ayudábamos – recuerda Kattita, como él la llamaba con cariño.

Aunque tenía hijos, Freddy la quería como a una hija propia y por eso elegía vivir con ella en su casa de la calle Nicolás Augusto González.

La parroquia Febres Cordero es el barrio más extenso y poblado de toda Guayaquil, constituido a partir de las migraciones campo-ciudad, catalogado como nido de delincuencia, también se ha convertido en lugar de procesos de reconversión urbana para el negocio inmobiliario.

Cuando la pandemia dejó de ser noticia del otro lado del mundo y llegó a las calles de Guayaquil, el tío Freddy comenzó a sentir dolores corporales y una fuerte tos que lo mantenía postrado. Una semana después, con cuidados y agüitas, él no mejoraba y la preocupación familiar hizo que el 25 de marzo fueran al Hospital de Guayaquil. Como no presentaba fiebre, síntoma asociado al Covid19, se negaron a darle atención y lo enviaron a su casa.

Kattia se lamenta al pensar que si él hubiese sido atendido, hoy estaría con vida.

Dicen que ya en ese momento había personas enfermas hasta en los baños del hospital por la falta de camas y oxígeno.

De ahí a la muerte masiva era sólo un paso.

Volvieron al hospital a los dos días porque el tío empeoraba y el 911 nunca respondió a sus llamadas: una vez allí les dijeron que no podían hacer nada por él. A las 6 de la tarde de ese día falleció en su cama de enfermo, un mueble típico de una sala de estar.

No teníamos valor para sacarlo a la calle

Antes, nuestros pueblos preexistentes, enterraban a sus muertos. Sabían cómo hacerlo, había quienes se preparaban especialmente para acompañar y contener en esas situaciones. Todavía, en algunos rincones de este mundo, hay comunidades campesinas, indígenas, que también saben cómo hacerlo. Conservar los cuerpos, respetar su memoria, garantizar su descanso y armonía con el todo.

La conformación del Estado Nación, como gran administrador de la sociedad vino también a administrar la muerte y organizar su burocracia. La desnaturalización y extrañamiento de la muerte fue parte del ideario impuesto por la colonización que invadiría abya yala a mediados del siglo XV.

Achille Mbembe, un filósofo camerunés planteó en 2011 el concepto de necropolítica para entender cómo la vida se subordina al poder de la muerte en África. Dice que la proliferación de armas y mundos de muerte, lugares donde las personas se encuentran tan excluidas que en realidad viven como muertas vivientes, son una muestra de que en los territorios del sur global existe una política de la muerte, en lugar de una política de la vida. Morimos porque estamos marginadas, empobrecidas, racializadas, esclavizadas. En ese sentido, el covid19 no ha igualado a nadie sino que ataca justo en las desigualdades más profundas.

El 911, número global para llamar ante las emergencias, también colapsó durante la crisis sanitaria en Guayas. La familia de Kattia y lxs vecinxs llamaban sin parar y desde distintos teléfonos con igual respuesta. Ese insoportable llame y llame circular que nunca encontraba atención del otro lado del satélite, en algún momento contestó: informaron entonces que el tío había muerto en su casa y que necesitaban que se lo llevaran; por protocolo dijeron que en las próximas tres horas irían a su domicilio.

En la espera pasaron cinco días. Las personas que vivían junto a Kattia y Freddy pasaban día y noche afuera, porque el olor era invivible y no tenían valor para sacar al muerto a la calle, como tantxs de sus vecinxs habían hecho.

Sin trabajo ni dinero, con lo poco que tenían, intentaban que el muerto conservara su dignidad y se mantuviera lo mejor posible, respetando a su vez a quienes vivían en las casas linderas conviviendo con el olor a muerte.

La noche del 31 de marzo Kattia hizo un último llamado desesperado al 911, amenazante dijo que si no buscaban el cuerpo de su tío iba a subir fotos y videos a las redes sociales.

– Todo el mundo está sacando a sus familiares a las veredas y están subiendo fotos, hágalo – le dijeron.

El descuido en la vida y en la muerte

La creatividad siempre ha estado del lado de los pueblos. Y después de días de esperar a que el Estado ecuatoriano se llevara al muerto, la familia de Kattia tomó la iniciativa de mediatizar lo que estaban viviendo. Decidieron incendiar el mueble que se había convertido en lecho de muerte del tío, filmarlo y difundirlo para que se volviera viral.

El mueble estaba impregnado del olor a muerte y ya nadie podía soportarlo. Primero tuvieron que mover el cuerpo y lo apoyaron en el piso, envuelto en un sin fin de nuevos plásticos que intentaban contener el mal olor y evitar que los líquidos se desparramaran. La hoguera se quería hacer en la calle pero el sillón no pasaba por la puerta y hubo que probar distintas maneras para sacarlo, la peripecia no fue fácil. Al mismo tiempo había que intentar tocar todo lo menos posible y mantener los tapabocas, guantes y cubre zapatos puestos, porque en medio de toda la tragedia familiar y la tristeza infinita de perder a un ser querido, no eran inmunes a la pandemia que estaba azotando a la ciudad.

Una vez afuera, al sillón se le sumaron las sábanas y la ropa que había estado en contacto con el cadáver y arrastraba el olor a muerte. Descargando la impotencia por no poder enterrar al muerto y seguir adelante, lxs familiares se fueron desprendiendo también de su ropa, para que todo junto se quemara para siempre.

Una se pregunta cuánto le cuesta a una familia trabajadora de la parroquia Febres Cordero comprar muebles para su casa o ropa para vestirse, pero en un contexto desesperado, esta se presentó como la única opción viable.

La madrugada del 31 de marzo, la periodista Silvie Chávez publicó el video de Kattia sobre la quema del mueble en twitter con un texto que aseguraba que estaban quemando el cuerpo de  Freddy. Antes del amanecer la policía llegó a la casa de Kattia con la acusación de que había quemado el cadáver del tío, pero el olor a muerte enseguida les demostró que seguía ahí. Un ejemplo de cómo las fake news pueden usarse como mecanismo de presión popular frente a un Estado ausente y negador.

Sin embargo, la policía que llegó a su casa tampoco podía llevarse al muerto, ejemplo de cómo la burocracia se mantiene intacta en una crisis sanitaria. Kattia les suplicó que llamaran al departamento de Criminalística, porque las tres horas del 911 se habían convertido en una tortura de cinco días.

Cuando finalmente llegaron los funcionarios, completaron el formulario de defunción del Instituto Nacional de Estadística y Censos con los datos de Freddy David Anastacio Alvarado, quien habría fallecido de una neumonía no especificada.

–¿A dónde se lleva el cuerpo de mi tío?– preguntó Kattia.

– Esta es la última vez que lo ve, no sé sabe qué va a pasar con el cuerpo – Aun con esa respuesta vaga, le informaron que lo llevaban al Hospital del Guasmo Sur, dependiente del Ministerio de Salud Pública de Ecuador. Es un institución ampliamente cuestionada en el contexto de la pandemia, con una investigación en curso por presunta negligencia de parte de funcionarios en el manejo de identificación de cadáveres y otra pesquisa por un posible sobreprecio en la adquisición de bolsas para cadáveres.

El 19 de mayo, en medio de un allanamiento, la policía descubrió treinta cuerpos sin identificar en un contenedor del Hospital del Guasmo Sur y se estima que en total son más de 150, algunos en avanzado estado de descomposición.

Cuando Kattia fue a reclamar el cuerpo de su tío para el entierro le dijeron que no estaba registrado su ingreso pero que a cambio de 50 dólares un camillero podía buscar el cadáver en los contenedores que amontonaban lxs muertxs. Muchas personas pagaron pero los cuerpos no aparecieron. La familia de Kattia no tenía ese dinero y ese día comenzó su peregrinación por instituciones para dar con el cuerpo de Freddy.

Kattita no quiere conjeturar sobre qué sucedió con el cuerpo de su tío, solamente quiere verlo y llevarlo a camposanto. Las funerarias y cementerios también vivieron el colapso, aunque aprovecharon la desesperación de la población para aumentar los valores de sus servicios; la familia de Kattia se acercó a Parque La Paz, una empresa que reúne a una decena de cementerios privados de Guayaquil, brindando variedad de opciones para la muerte en mausoleos, nichos, bóvedas y lotes, al mismo tiempo que realiza misas y charlas virtuales sobre el universo funerario.

Mientras buscaban el cuerpo del tío, quisieron ganar tiempo y reservar una bóveda en Parque La Paz, una fila de personas de al menos un kilómetro tenía las mismas intenciones, reservar un lugar para el ser querido.

Los camposantos en Guayaquil también extendieron sus lotes y aumentaron su trabajo haciendo espacio para los ataúdes que se amontonaban sin entierro. Profesionales de la salud estaban cobrando hasta 300 dólares para completar los formularios que exigían en el cementerio para otorgar bóveda. Es que el capitalismo impuesto, incluso en pandemia global, hace que ni siquiera puedas enterrar a tu muerto si estás empobrecida.

Quizás esa llamada sin contestar, el hospital que se niega a brindar atención a Freddy, una kilométrica fila para comprar en dólares una bóveda en un cementerio, la acusación siempre al pueblo, los cadáveres amontonados en contenedores y cuerpos desaparecidos, son la perfecta metáfora para explicar que lo que sucedió en Guayaquil no fue solamente una crisis sanitaria sino el colapso de la gestión de la muerte en un mundo donde la necropolítica es LA política.

Desaparecidxs del Covid19 en Guayaquil

En la actualidad existe discrecionalidad en el manejo de la información en Ecuador. Según el Observatorio Social de Ecuador, el Centro de Operaciones de Emergencias Nacional no cruza datos con el registro de defunciones a cargo de la Dirección General de Registro Civil, Identificación y Cedulación, por lo que la cifra de muertes no corresponde aún a la realidad. El Observatorio creó el sitio web www.covid19ecuador.org donde se sistematiza la información oficial, aunque aclaran que no hay acceso a datos desagregados para poder realizar una comprensión integral de los efectos de la pandemia en al población.

Kattia y otras personas que también buscan los cuerpos de sus familiares han tenido reuniones, visitado oficinas, brindado entrevistas, hecho plantones y presentaciones judiciales exigiendo por su aparición. La última semana de junio un juez aceptó una acción de protección presentada por la Defensoría del Pueblo sobre el extravío de cuerpos durante la emergencia, reconociendo la vulneración de derechos de las víctimas.

Para Kattia es una buena noticia, la aparición del Estado luego de tres meses de interrogantes. Ella aun no puede creer el vuelco que dio su vida, la forma en que tuvo que salir a la visibilidad pública y dar entrevistas contando la terrible historia de su familia, que es la de toda Guayaquil.

En este momento en que el dinero y la comida escasean terriblemente, Kattia rescata la unión familiar frente al desastre, la solidaridad frente al desespero.

Por: Ayelén Correa Ruau

(1) Reacción en Cadena de Polimerasa, por sus siglas en inglés.

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