GUATEMALA. EL ASESINATO DE DON DOMINGO CHOC, EL RACISMO Y LOS DÍAS POR VENIR

LA CRISIS, LOS NADIES Y LA MUERTE

Desde que empezó esta crisis asociada a la pandemia del covid 19, he estado leyendo todo lo que he podido para buscar entender esta situación en que nos ha tocado vivir. Casi todo lo encontrado se refiere a los cambios y transformaciones que nos trae esta epidemia, pero entre todo lo que está ocurriendo a mí me preocupan más las persistencias. En este contexto extraño, irregular, nuevo, no han hecho más que repetirse y recrearse con más fuerza las tendencias de exclusión y desigualdad que venían asociadas a la globalización neoliberal. El capital y los empresarios son los que están saliendo reforzados de esta crisis; mientras que parafraseando a Galeano, los nadies siguen siendo los dueños de nada, excluidos de la historia universal.[1]

En prácticamente todos los países, las políticas sanitarias que buscaban una reducción de los efectos nocivos de la pandemia sobre la población, han sido mediadas por las políticas promovidas para lograr mínimo efecto en cada economía. Pero no pensando en el bienestar de la gran cantidad de familias que se han quedado sin posibilidades de ejercer sus trabajos por las necesidades de aislamiento que conlleva la contingencia. No, las “necesidades económicas” se han referido a las grandes empresas que son capaces de incidir en las políticas de gobierno, incluso por encima de la propia legislación promulgada. En Guatemala la primera “medida” de la contingencia fue una exoneración de impuestos por 100 años a las empresas.[2]  Y durante la contingencia, muchas empresas han seguido funcionando, provocando situaciones muy dolorosas de contagio  masivo.[3]

En lugares como Europa o Estados Unidos se han generado unos subsidios –siempre escasos- para las familias que habían perdido sus trabajos, pero sin tocar los privilegios del capital. En esta parte del mundo, a pesar de ser cuantitativamente mayoritarios, no ha habido una política hacia quienes sobreviven fuera de la economía formal. Las instancias encargadas de llevar a cabo las políticas han hablado mucho de las medidas que se deben tomar para evitar el contagio, como la restricción de movilidad o las condiciones físicas de los locales de las empresas. Pero en ningún momento he visto ningún tipo de recomendación para esos millones de personas que tienen que salir a la calle y autogenerar sus ingresos. ¿Tan difícil es pensar en una serie de normas básicas para las actividades en los mercados, en las ventas callejeras o en los talleres informales? 

Al mismo tiempo, estamos ante una persistencia de las políticas represivas de muchos gobiernos. El recurso al toque de queda como medida de restricción de movimiento es una muestra de esta tendencia.[4] También han aumentado todo tipo de acciones violentas en el subcontinente. En Colombia se está desarrollando una masacre continuada de líderes campesinos e indígenas que supera la intensidad vista hasta ahora;[5] en México los homicidios y desapariciones provocadas por el crimen organizado y las corporaciones de seguridad también han aumentado.[6] Los feminicidios siguen drenando nuestras sociedades.[7]

En este contexto, se han dado tres asesinatos de que hemos sido testigos directos en las últimas semanas, y que han levantado gran cantidad de protestas y de análisis en medios y redes. Me refiero evidentemente a la muerte de George Floyd el 25 de mayo a manos de un policía que estuvo durante ocho minutos ahogándole con la complacencia de sus colegas y ante la mirada atónita de los vecinos de Minneapolis.[8] Apenas un mes después, en México se dio a conocer el video que mostraba cómo la policía del municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, en Jalisco, “levantaba”, se llevaba con total arbitrariedad y lujo de violencia a Giovanni López por no vestir la mascarilla de protección sanitaria. Había ocurrido un mes antes, el 4 de mayo, y la familia denunciaba que al día siguiente les entregaron el cadáver de Giovanni, diciendo “que se les había ido la mano”.[9] Y ahora, en Guatemala hemos podido ver en directo cómo Don Domingo Choc es quemado vivo el 6 de junio en la aldea Chimay, municipio de San Luis, en Petén por gente de su comunidad que le acusaba de practicar brujería contra un familiar.[10] Imposible dejar de pensar en estos tres crímenes a la vez, han venido demasiado seguidos, como parte de esta “nueva normalidad” en que vivimos

¿UN CRIMEN RACISTA? 

La sorpresa y la rabia provocadas por la noticia del linchamiento de don Domingo han dado lugar a multitud de expresiones de rechazo en Guatemala. Casi todas ellas se han centrado en su carácter de guía espiritual y ajilonel, especialista en sanación a través plantas y miembro de la Asociación de Concejos de Guías Espirituales Releb’aal Saq’e’ (ACGERS), así como del carácter de evangélicos de los perpetradores del linchamiento. En consecuencia, casi todos los pronunciamientos y análisis que se van conociendo hablan del carácter racista del acto y del fanatismo religioso como elemento provocador. Me parece que estamos ante un hecho complejo que nos permite avanzar en el entendimiento del complejo y difícil papel que el racismo juega en una sociedad como la guatemalteca. 

Cuando se habla el asesinato de George Floyd a manos de un policía blanco con un currículum de supremacista comprobado, nadie ha dudado en hablar de un crimen racial: le mató porque “era negro”. Al hablar de la muerte de Giovanni López la cosa ya no está tan clara. Según la investigadora mexicana Gisela Carlos, para entender por qué unos policías matan a un paisano “con la misma piel morena”, hay que hablar de una “muerte racializada”, basada tanto en el “racismo internalizado” por parte de los policías como en el “racismo institucional” instalado en los cuerpos policiacos de México.[11]

Al hablar del asesinato de Don Domingo Choc, la cosa es más compleja, pues fueron paisanos suyos, q’echi’s y de su misma comunidad, quienes perpetraron el acto homicida. Por esta razón hay gente que duda de poder aplicar el término racista a este hecho. Un colega me escribía: “Desde el asesinato de Domingo Choc he estado siguiendo atento las denuncias y los argumentos de quienes han denunciado la agresión como un crimen racista. He intentado pensar cómo se expresó el racismo ese acto tan atroz, pero para serte honesto no he encontrado pistas para, desde mi perspectiva, considerarlo como un hecho racista. Sin duda mi ignorancia en el tema no me lo muestra con claridad”. 

Gente más versada en el tema, indígena incluso, negaba que se pudiera hablar de racismo pues el crimen habría sido practicado por personas que sufren la segregación o la opresión racial en Guatemala: “…si pasaron por Chimay, ahí no hay más que q’echís (sic) y no se ve sistema de dominación cultural sobre otro…No hay racismo… hay fanatismo…”  escribía Jubenal Quispe en el facebook. Por su parte el antropólogo poqomchí Máximo Ba Tiul lo planteaba por otras razones: “hasta ahora lo que he analizado de lo que se ha escrito, indígena o no, todos apuntan a “salvajizar” a la comunidad … no vale escribir y pronunciarnos desde un sentimiento “esencialista y culturalista … (debemos) cuidarnos de categorizar el hecho desde la cosmovisión occidental”.[12]

Sin embargo, la mayoría de manifiestos y declaraciones alrededor del hecho asumen que fue racismo por el desprecio hacia la cultura maya que supone el considerar “brujo”  a Don Domingo por practicar la espiritualidad maya: “necesitamos visibilizar este tipo de persecución contra quienes practican la Medicina Tradicional y la Espiritualidad Maya en Guatemala” escribía la antropóloga Mónica Berger,[13] mientras que una publicación de Facebook rezaba: “El mismo odio que mató a George Floyd en Estados Unidos asesinó a #Domingo Choc por practicar su espiritualidad y preservar su cosmovisión ancestral. Es racismo. Duele. Mata. Estén conscientes de ello”.

Quien desarrolla de forma más elaborada este argumento es el arqueólogo y antropólogo Diego Vásquez Monterroso, quien se centra en el desprecio a lo diferente: “denominar «brujería» a toda práctica de la espiritualidad maya (aunque dentro de ella exista el hacer daño, por ejemplo) denota de entrada el desprecio a lo diferente – en este caso religioso-espiritual, opuesto a lo cristiano” plantea en Facebook y en otro texto escribe: “Así, la muerte de tat Domingo fue, y será, un crimen racista, un crimen de odio y de intolerancia a la diferencia, por cierto una diferencia aceptada por la Constitución, pero no por la cultura dominante. Y sí: una persona maya puede ser racista al asumir esa doctrina dominante, pero no puede ser racista utilizando su cultura —la maya— como mecanismo de opresión”.[14]    

La fuerza de esta denuncia y el debate levantado muestran la omnipresencia del racismo en Guatemala, pero también la necesidad de consensos sobre cómo actúa en este país. Las versiones simplistas y maniqueas de los mayas como víctimas y a los ladinos como victimarios quedan desbordadas por situaciones como el asesinato de don Domingo, que incita a pensar el racismo como algo complejo que está inserto en las formas de ser y sentir de toda la sociedad, incluidos quienes lo sufren. Por ello necesitamos un aparato conceptual que permita elaboraciones tan complejas como los fenómenos a los que nos enfrentamos.

EL FANATISMO EVANGÉLICO Y LAS TENSIONES COMUNITARIAS 

En ese sentido, yo plantearía que para comprender bien lo ocurrido en la aldea Chimay sería útil partir de una doble idea: por su conformación histórica, el racismo es un elemento fundamental para entender cualquier dinámica y cualquier fenómeno social en Guatemala; pero al mismo tiempo, el racismo por sí solo no es suficiente para explicar la mayoría de estos fenómenos:  es necesario siempre ir más allá y explicar por qué actúa como lo hace. La primera premisa parece evidente –entre quienes asumen la presencia del racismo en esta sociedad-. Pero la segunda no es tan clara. Es a lo que se refiere Diego Vázquez Monterroso cuando al hablar del crimen de don Domingo dice: “fue un acto de racismo (y más cosas, reducirlo solo a eso sería simplista)”. Y también lo dice muy claramente la investigadora mexicana Gisela Carlos: “El racismo nunca es sólo racismo. Esta práctica de opresión siempre va acompañada”. Es decir, no es suficiente con declarar como racista un hecho si no vamos más allá para intentar comprender cómo ha actuado esta dimensión perversa de nuestra sociedad. 

¿Cuáles son esas otras dimensiones que nos ayudan a explicar el linchamiento de don Domingo? Todos los análisis y manifiestos apuntan al fanatismo religioso como el hecho directo que motivó el crimen, perpetrado “porque era un brujo”. La pertenencia evangélica se utiliza para explicar tanto el desprecio hacia la práctica de cosmovisión maya como la violencia desatada.[15]

No voy a entrar mucho a esta cuestión, pues ya ha sido muy desarrollada. Me parece más compleja de lo que aparenta y no dispongo de las herramientas analíticas para ello. Sólo plantear que me parece que hay cuestiones que se dan por hechas y habría que tratar con más cuidado, como la relación entre pertenencia étnica, creencias religiosas y cosmovisiones mayas; la diversidad e historicidad del mundo evangélico en Guatemala; y la figura del “brujo” como más cercana a los imaginarios comunitarios que al evangélico.

Lo que sí creo necesario es comprender por qué y en qué circunstancias ese credo neopentecostal -que desde luego es intolerante y autoritario- se convirtió en un vehículo de muerte, en qué momento se pasó de la creencia al fanatismo y de ahí a la violencia justificada y practicada colectivamente. 

Para empezar esta tarea recupero una frase de Máximo Ba’ Tiul que me pareció esclarecedora y preocupante: “cómo nuestras comunidades han llegado a situaciones límites. No les importa matar con tal de ver al otro destruido.  Reírse por el sufrimiento y la muerte de los otros.  En dónde lo aprendieron y cómo se está volviendo poco a poco una norma”. 

Esta frase nos habla de la presencia de la violencia en las comunidades mayas de Guatemala y remite a un elemento del crimen que apenas ha sido mencionado: que fue un linchamiento. A inicios de siglo se hicieron bastantes análisis de este fenómeno que hacían mención tanto a la herencia de la guerra y la militarización como a las situaciones de incertidumbre provocadas por los cambios asociados a la inserción global de Guatemala.[16]

Como lo menciona Máximo Ba´ Tiul y nos da cuenta Sergio Palencia, el sur de Petén es una zona con graves problemas económicos producidos de la inserción económica y el abandono por parte del Estado: “una región de creciente degradación ecológica, migración laboral y pobreza local. La expansión de las grandes fincas asfixia las parcelas de familias campesinas”. Además de la presencia de crimen organizado, “la ganadería y la palma africana poseen bandas armadas para mantener la disciplina de los jornaleros y el silencio de la destrucción ecológica”.[17] La pobreza y la presencia de cuerpos armados pueden ser elementos que conlleven la normalización de la violencia como solución ante las consecuencias del abandono estatal y la depredación económica.

Los trabajos de Prensa Comunitaria aportan elementos más concretos para comprender este asesinato. Ya sabemos que don Domingo pertenecía a la ACGERS, la asociación de sacerdotes mayas del Petén, pero también había sido promotor de salud mental de la ODAHG y era un líder social “preocupado por la desaparición de los bosques y extinción de muchas de las plantas que él recuperaba con sus conocimientos”.[18] Es decir, don Domingo pertenecía a ese sector de las comunidades que trabajaba por un mejoramiento de la comunidad y su entorno, desde los derechos humanos y la recuperación del ser maya. Mónica Berger recuerda que “era un hombre muy comprometido con su cultura y asumió el rol de trascender, es decir de transmitir el conocimiento a las nuevas generaciones”. Así visto, era alguien con presencia social. 

Ante estas palabras imposible no pensar en la figura de Daniel Pedro, Daniel Maya, respetado y querido promotor de la cultura maya entre los q’anjob’ales de Huehuetenango y defensor del territorio, que fue secuestrado y apareció muerto en 2013.[19] No tenemos constancia ni indicios de que la muerte de don Domingo tenga que ver directamente con esta defensa del territorio, como sí parece ser el caso de Alberto Cucul Choc también q’eqchi’ y guardarecursos del Laguna de Lachuá, que apareció muerto este lunes 8 de junio.[20] Pero cuando habla de los perpetradores del asesinato de don Domingo, Prensa Comunitaria nos dice que “son “creyentes” y asisten a iglesias evangélicas, además tienen poder económico a nivel local, ya que se dedican al comercio de maíz y tienen camiones”. 

Por lo que sabemos de otras comunidades del país, esto nos puede hablar de una situación de tensión interna dentro de la comunidad, marcada por una brecha entre diferentes sectores que viene desde antes el conflicto armado y que se ha renovado en términos religiosos y de posicionamiento ante el estado, el ejército y las empresas extractivas (y el narcotráfico).[21] Podemos estar ante un acto relacionado con conflictos comunitarios más o menos abiertos, y plantear la hipótesis de que la familia de don Domingo y la familia de los transportistas pertenecían a sectores diferentes, con cierto grado de enfrentamiento o tensión entre ellas, que facilitaría el uso de la violencia por parte de quienes están más cercanos y proclives a ella. Habría que comprobarlo.

Todo esto nos permite plantear una versión preliminar un poco más compleja respecto al asesinato de don Domingo. Estaríamos hablando de un crimen de odio intracomunitario se dio por fanatismo religioso y fue posible por el racismo internalizado de quienes lo practicaron, que no sólo consideraban la práctica de la espiritualidad maya como algo inferior, sino que consideraban la vida de los mismos mayas como algo prescindible. Esto es fruto del peso de la dominación étnico-racial en la historia de Guatemala.  

ODIO, IMPUNIDAD Y LOS DÍAS POR VENIR 

Quiero terminar desarrollando un elemento actual que nos ayude a entender la forma en que se conjuntaron el racismo estructural y el fanatismo para provocar la cruel muerte de una persona como don Domingo. Para ello quiero referirme a lo he denominado al inicio de este texto las persistencias de las formas de exclusión e injusticia que se han venido dando con en el contexto de pandemia, pero que son previas.

Como planteé, no puedo dejar de pensar la muerte de don Domingo sin pensar a la vez en la de George Floyd y en la de Giovanni López. Estas muertes las podemos entender de alguna manera dentro de los rasgos de la necropolítica que estamos viviendo en este capitalismo gore, como lo llama Sayak Valencia.[22] Para mantener los grados de injusticia y deshumanización cada vez mayores, es necesario todo un aparato represor que supera al Estado, y que va desde la muerte y persecución a quienes se oponen a los avances del capital –como los defensores del territorio- hasta la muerte y desaparición de miles de jóvenes en México por las lógicas compartidas del crimen organizado y los cuerpos de seguridad. Los policías asesinos de Minneaopliss y de Ixtahuacán de los Membrillos actúan dentro de una lógica institucional de terror y muerte. Pero también actuaron como personas individuales que, al igual que los linchadores de don Domingo, se dejaron llevar por el odio y la impunidad. 

La combinación de estos dos elementos es algo que está marcando también la actitud de muchas personas en estos tiempos. Sergio Palencia plantea que “la pandemia ha exacerbado crisis precedentes y ha puesto a temblar toda una noción de certidumbres (de género, de raza, de religión). La sectarización y fundamentalismo son expresiones ante la crisis actual, concebido como amenaza subyacente, expresadas como odio hacia el otro, ante lo peligroso”.

Ante la falta de certezas propia de esta época, han aumentado las soluciones que se basan en los fanatismos autoritarios que desdeñan tanto la razón como la igualdad y los derechos, y tienen una de sus bases en el odio al otro al que hay que mantener en la inferioridad para que los privilegios otorguen certezas. De esta manera, el capital encuentra en una parte de los subalternos –que se creen privilegiados en algunos aspectos- una base importante para su reproducción. Son los votantes de Trump, Bolsonaro, Boris Johnson… y Giamattei que, según el viejo dicho guatemalteco, se pueden sentir “pobres pero no indios”. El aumento de desigualdades marcadas por historias de exclusión que se renuevan, junto a los nacionalismos excluyentes y la necesidad de movilidad por los nadies, está fomentando una nueva ola de fenómenos raciales que usan los estigmas y estereotipos para justificar la negación y posibilitar la explotación

Además, en estos últimos tiempos los estados no son capaces de trazar políticas sanitarias que pongan en peligro las ganancias del capital, no se penalizan las actitudes irresponsables de los privilegiados ni se persiguen los crímenes de odio. Con ello cada vez está más presente otro viejo conocido de este país: la impunidad. La forma en que un policía es capaz de estar durante ocho minutos axfisiando a una persona rodeado de cámaras que le graban; la persecución y desaparición forzada de quienes acuden a las manifestaciones,[23] la continuidad en las muertes por odio, o la nueva amenaza a una familia de quemarles por practicar la espiritualidad maya,[24] sólo son posibles porque quien lo hace  sabe que no le va a pasar nada. Y habría muchos más ejemplos.

Quiero llamar la atención sobre uno reciente, el mensaje recibido por la cantante kaqchikel Sara Curruchiche después de unas declaraciones: “Ojalá te pudiera tener enfrente para poderte dar un plomazo en la cabeza, lo único que estás haciendo es dividir al país, lo que tenés que hacer es hacer sho o yo me voy a encargar de hacerlo”. No se trata sólo de la crueldad y el desprecio, sino del hálito de impunidad que se desprende, del que sabe que no le va a ocurrir nada por este acto criminal de intimidación. 

Pero también hay miedo, miedo a que las palabras y canciones de Sara “dividan” al país y con ello terminen con los privilegios que disfrutan quienes se aprovechan de esa “unidad”. Esto obliga a referirnos a todas las movilizaciones que se han dado en contra de este estado de cosas. En la segunda mitad del año pasado vimos gran cantidad de movilizaciones en América Latina que cuestionaban los efectos diversos de las políticas conservadoras y neoliberales.[25] El 8 de marzo de este año fuimos testigos de la capacidad de movilización y la fuerza de unas mujeres que ya que no están dispuestas a que se las siga matando de forma impune. El asesinato de George Floyd ha levantado Estados Unidos y las protestas se han regado por el mundo, mientras el de Giovanni provocó marchas por varios días en Guadalajara y otras ciudades. 

No nos quedamos quietos, esto también asusta y estas movilizaciones seguramente reforzarán el carácter antagónico y violento de quienes defienden sus privilegios, reales o imaginados, por lo que no podemos más que esperar un aumento en las formas de violencia de quienes defienden estas formas irracionales de política. Y en lugares como Guatemala, este odio y esta violencia estarán cruzadas por lo étnico-racial –como todo en el país- y tomarán forma de agresiones racistas y otras maneras racializadas de demostrar el odio y el privilegio.

Así, el linchamiento de don Domingo también se puede entender dentro de las lógicas de estos tiempos de precariedad, incertidumbre, odio e impunidad. Muestra que ese odio fanático también se está dando entre los mismos nadies y que la diferencia religiosa puede ser la base de esa certeza que otorgue el derecho a matar al vecino. 

Nos esperan días difíciles. Cuando salgamos de la fase clínica de esta contingencia, la fase política será mucho más evidente. Los hechos ya nos están mostrando por dónde van a ir las políticas gubernamentales y el tipo de acciones que se van a dar. Debemos estar preparados, ser capaces de entender bien los procesos en los que estamos insertos y así diseñar formas de enfrentarlos, para que estas sociedades puedan ser vividas por todos los que habitamos en ella, que nadie pueda ser llamado brujo, y menos aún quemado vivo por el odio de alguien más. 


[1] Poema Los Nadies, Eduardo Galeano. Ver

Por: Santiago Bastos Amigo. Prensa Comunitaria

Fotografía de portada: Olmedo Carrasquilla II

Fotografía final: SDP.

 

Fuente: Radio Temblor

Sabiduría y Medicina Ancestral: Ante el COVID-19 Los pueblos Fortalecemos las luchas y Resistencias

Jubileo Sur/ Américas acciona a favor de los derechos de las personas, los pueblos y la naturaleza, compartimos información que se sustenta de las vivencias y experiencias de los diferentes territorios vivos. Te invitamos a apoyar esta difusión de información y a conocer más sobre la sabiduría y medicina ancestral desde la cosmovisión mesoamericana.

 

Guatemala: Un Estado que dá la espalda a las clases vulneradas

Por Amanda López

Pasante de Economía

Intipachamama-Nicaragua

11 febrero 2020

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Durante los últimos años Guatemala se ha posicionado ¨extraordinariamente¨, dentro del rango de países con bajas tasas de desempleo, pero con un gran problema de informalidad en su mercado laboral:

Durante los dos últimos años el país ha sido poseedor de bajas tasas de desempleo, según los datos proporcionados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe sobre el “Panorama Laboral 2019”, estas han oscilado entre 2.8% y 2.5%, en los años 2018 y 2019, posicionándolo como uno de los países con menos desempleo en América Latina y el Caribe. Según Barría (2020) en Guatemala “Su desempleo es tan bajo como el de Suiza y mucho menor que el de países ricos como Estados Unidos, Dinamarca o Finlandia”.

Aparentemente Guatemala podría ser considerado un país que está en pleno empleo, sin embargo, la realidad es otra, según los últimos datos presentados por el Instituto Nacional de Estadística de Guatemala en 2014, se conoce que su nivel de pobreza era de 59.3%, además se le ha calificado como el país con el más alto nivel de desnutrición infantil en la región, a pesar de contar con la capacidad productiva suficiente para proveer de la cantidad adecuada de frutas y verduras a su población, según el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018 elaborado por las agencias internacionales FAO, OPS, UNICEF y WFP, pero la cuestión aquí es ¿cómo un país con un alto nivel de pobreza puede tener bajas tasas de desempleo?.

Aquí es donde las cifras se logran ¨acomodar¨ a tal punto que la lectura desde una perspectiva formal podría casi lograr evadir la realidad: En Guatemala prevalece un significativo índice de trabajo informal, actualmente el empleo se encuentra mayormente concentrado en la informalidad, la mayoría de las personas se dedican trabajos informales como obreros sin contratos, trabajo por cuenta propia o no remunerados; en condiciones de precariedad y en la mayoría de los casos sometidos a diversas formas de violaciones de sus derechos humanos y laborales. Lo anterior tiene una consecuencia directa en el registro de los cálculos estadísticos, ya que no se registran dentro de la categoría de desempleo (Barría, 2020).

La informalidad laboral es uno de los problemas más significativos y arraigados a la economía guatemalteca, para el primer trimestre de año 2018, según los datos del INE, la tasa de informalidad era de 71%, esto evidencia la indolencia de un Estado que evade sus responsabilidades, pero a la vez es garante de los intereses cooperativos y trasnacionales que cobran la vida de centenares de defensoras y defensores de los territorios.  

Rigoberto Dueñas, integrante de la Comisión Tripartita de la Organización Internacional para el Trabajo (OIT), señaló que la falta de confianza en la economía por los tomadores de decisiones y el clima político que el país ha vivido en los últimos, son las principales causas en este momento. (Gamarro , 2018)

A lo anterior le sumamos el elemento de la educación, Ola (2019) alega que en la actualidad “…es donde hay más carencias ya que ocho de cada 10 personas viven en hogares con menos años de escolaridad”. “Cerca de 1.5 millones de niños y jóvenes están fuera del sistema educativo, y la tasa neta de escolaridad descendió 4.3% en seis años, según un reciente estudio del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien)” (Ola, 2019). Aunque el presupuesto para la educación ha aumentado, “pasando de Q5 mil 793 millones en 2008 a Q13 mil 990 millones en 2018.

Asimismo, en relación con el presupuesto del Estado, creció del 13.6% en 2008 al 18.6% en 2018” (Acuña, 2019), se afirma pese a ello que, todavía en el sistema educativo se presentan bajos indicadores de cobertura, de eficiencia y calidad.

Esta supone una perspectiva que apenas se acerca a intentar entender uno de los fenómenos significativos que tienen peso para los análisis socio económicos: La manipulación de los datos en función de los intereses particulares.

Referencias

Acuña, M. (15 de Octubre de 2019). Guatemala sube el gasto en educación pero la calidad no mejora. Obtenido de Prensa Libre : https://www.prensalibre.com/economia/guatemala-sube-el-gasto-en-educacion-pero-la-calidad-no-mejora/

Barría, C. (04 de Febrero de 2020). BBC News Mundo. Obtenido de BBC News Mundo : https://www.bbc.com/mundo/amp/noticias-51318832

FAO; OPS; WFP; UNICEF. (2018). Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura . Obtenido de Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura : http://www.fao.org/3/CA2127ES/ca2127es.pdf

Gamarro , U. (20 de Junio de 2018). Prensa Libre. Obtenido de Prensa Libre: https://www.prensalibre.com/economia/mercado-laboral-solo-genera-12-plazas-diarias/

Instituto Nacional de Estadísticas Guatemala. (2018). Instituto Nacional de Estadísticas Guatemala. Obtenido de Instituto Nacional de Estadísticas Guatemala: https://www.ine.gob.gt/ine/estadisticas/bases-de-datos/encuesta-nacional-de-empleo-e-ingresos/

López Lepe, H. (2016). Las mujeres en el mercado laboral. Revista Estudios Sociales, 1-35.

Ola, A. L. (20 de Junio de 2019). Qué es ser multidimensionalmente pobre y por qué el 61.1% de los guatemaltecos viven en esa condición . Obtenido de Prensa Libre : https://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/que-es-ser-multidimensionalmente-pobre-y-por-que-el-61-1-de-los-guatemaltecos-viven-en-esa-condicion/

Organización Internacional del Trabajo. (2020). Panorama Laboral 2019. Lima : Oficina Regional para América Latina y el Caribe.

Quejada Pérez , R., Yánez Contrerasa, M., & Cano Hernández, K. (2014). Determinantes de la informalidad laboral: Un análisis para Colombia. Obtenido de Investigación y Desarrollo: http://rcientificas.uninorte.edu.co/index.php/investigacion/article/viewArticle/3078/5647

Boletín de noticias Núm. 73 IM-Defensoras

Les compartimos el documento síntesis de la “Cumbre Mundial de Defensores y Defensoras de los Derechos Humanos 2018“, celebrada en París (Francia) en octubre de 2018.

Como IM-Defensoras participamos en la cumbre como parte del grupo de consulta, conformado por de más de 30 organizaciones de todo el mundo.

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Reunión de la Mesa por el Derecho a Defender Derechos

Red Salvadoreña de Defensoras de Derechos Humanos – El miércoles 22 de enero, representantes de la Red Salvadoreña de Defensoras de Derechos Humanos participaron junto a otras organizaciones  en la reunión de la Mesa por el Derecho a Defender Derechos para evaluar el trabajo realizado en el pasado año 2019 y las proyecciones para este 2020.

MÁS FOTOS E INFORMACIÓN

Integrantes de la Red Salvadoreña de Defensoras de Derechos Humanos participan en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa

El lunes 6 de enero, diversas integrantes de la Red Salvadoreña de Defensoras de Derechos Humanos participaron en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa. Su intervención se centró en el proceso de consulta, hablando de importancia de generar una legislación de reconocimiento y protección a personas defensoras de derechos humanos, principalmente la importancia que tenga enfoque de género.

VER MÁS IMÁGENES

[COMUNICADO] Red Nacional de Defensoras de DDHH en Honduras: Somos mujeres, somos feministas, somos defensoras, somos hondureñas.

Tegucigalpa, 22 de enero 2020 – Nos duele enormemente lo que sucede en los caminos groseros de la expulsión de migrantes de este país. Conocemos a algunas de las mujeres que van ahí, al resto las sabemos desesperadas y angustiadas, humillados e impotentes ante el muro que finalmente se ha logrado levantar en la frontera mexicana. (SEGUIR LEYENDO)

Descarga y escucha las cuñas de la campaña “Déjenlos que hablen, nosotras somos defensoras” AQUÍ

Organizaciones de derechos humanos reconocen labor de OACNUDH en Honduras

El pasado 23 de enero, decenas de organizaciones que integran la Coalición contra la Impunidad y la Convergencia Contra el ContinuÍsmo, entre ellas la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos, llevaron a cabo una conferencia de prensa para expresar su apoyo y reconocimiento a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, OACNUDH, tras conocer el informe sobre violaciones a los derechos humanos publicado por dicha instancia(SEGUIR LEYENDO)

Ha fallecido la defensora Martha Cranshaw

El pasado jueves, 9 de enero, recibimos la triste noticia del fallecimiento de la defensora nicaragüense Marta CranshawMartha había sido una de las compañeras participantes en la campaña #DefensorasSemillasDeCambio. Desde la IM-Defensoras mandamos un enorme abrazo a su familia, a sus compañeros y compañeras de lucha y a todas las defensoras nicaragüenses con el convencimiento de que las semillas sembradas por Martha a lo largo de su vida seguirán floreciendo y haciendo de Nicaragua y de Mesoamérica entera un lugar mejor para vivir en paz, con justicia y dignidad.

CIDH otorga ampliación de medidas cautelares a 17 defensoras de derechos humanos de Nicaragua

CEJIL, IM-Defensoras, 31 de diciembre 2019 – El pasado 24 de diciembre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) resolvió ampliar las medidas cautelares de diecisiete defensoras de derechos humanos de Nicaragua, reconociendo el riesgo en el que se encuentran e instando al Estado nicaragüense a proteger la vida e integridad de ellas y de sus familias. (SEGUIR LEYENDO)

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Rel UITA: Epidemia mortal

Defender la tierra y los bienes comunes se ha vuelto cada vez más peligroso y la posibilidad de perder la vida, casi una certeza. En la última semana, tres activistas fueron asesinadas en Guatemala y Honduras.

El 14 de septiembre, Paulina Cruz Ruiz, autoridad ancestral Maya Achi, fue asesinada por desconocidos en Baja Verapaz. Su esposo aún se debate entre la vida y la muerte.

Paulina fue muy activa en los procesos de organización comunitaria y promovió acciones legales contra proyectos mineros que amenazaban al territorio.

El 8 de septiembre, Mirna Suazo Martínez, presidenta del patronato de la comunidad de Masca y defensora del territorio garífuna hondureño, fue asesinada por unos sujetos que irrumpieron en un local comercial de su propiedad.

Mirna y las comunidades de la zona han estado luchando contra la construcción de dos plantas hidroeléctricas y la posible instalación de una “ciudad modelo” o Zede(1).

Un día antes, el 7 de septiembre, en Guatemala, fue asesinada a tiros Diana Hernández Juárez, maestra, defensora de derechos humanos y coordinadora de la pastoral de medio ambiente en la comunidad de Monte Gloria, Santo Domingo Suchitepéquez.

Hasta el momento no ha habido detenciones, aunque para nadie es un secreto que, casi siempre, los ataques contra personas defensoras de la tierra y los bienes comunes tienen su origen en la imposición de proyectos extractivos y la colusión de estos con la política corrupta.

Epidemia

La muerte violenta de Paulina, Mirna y Diana es solo la punta de un gigantesco iceberg hecho de violencia e impunidad.

El último informe de Global Witness “¿Enemigos del Estado?”(2), publicado el mes pasado, dice que en 2018 fueron asesinados un promedio de tres activistas por semana, al defender sus tierras de proyectos mineros, agroindustriales y de generación de energía.

Una cantidad seguramente subestimada ya que los asesinatos de defensores y defensoras a menudo no se registran, y rara vez se investigan.

Incontables son los casos de violencia no letal y de intimidación, como amenazas, acoso, persecución, agresiones verbales y físicas, detenciones arbitrarias y procesos judiciales manipulados.

El sector más letal fue el de la minería (43 activistas asesinados), seguido de la industria extractiva, la agroindustria, la industria maderera y la generación de energía hidroeléctrica.

El 51 por ciento de los 164 asesinatos ocurridos en 2018 tuvieron lugar en América Latina, principalmente en Colombia (24), Brasil (20), Guatemala (16), México (14) y Honduras (4).

Filipinas es el país más mortífero con 30 personas asesinadas, la mitad de ellas en la lucha contra proyectos agroindustriales, mientras que Guatemala quintuplicó los ataques mortales en comparación con el 2017, convirtiéndose en el país más letal en términos de asesinatos per cápita.

La impunidad es absoluta: más del 90 por ciento de estos asesinatos quedaron impunes.

Estados y empresas de capital nacional y transnacional comparten responsabilidades ante esta epidemia mortal. Global Witness pudo vincular la mitad de los asesinatos señalados en el informe con las fuerzas de seguridad del Estado, guardias y otros actores privados.

Extractivismo

Acaparamiento, saqueo y militarización de territorios, criminalización de la protesta,
estigmatización de movimientos sociales y populares, inducción a la división comunitaria y represión contra dirigentes y activistas, son las principales herramientas que emplea el modelo y la cultura extractivista para imponer sus proyectos.

Dichos proyectos ̶ lamenta la ONG británica ̶ son impuestos sin el consentimiento libre, previo e informado de las comunidades, como prevé el Convenio 169 de la OIT.

Además, el sistema judicial se ha convertido en “instrumento de opresión contra quienes representen una amenaza al poder de gobiernos y empresas”, profundizando así la impunidad y legitimando los ataques contra personas defensoras de la tierra y los bienes comunes.

Global Witness responsabiliza también a los ‘inversores’, incluyendo a los bancos de desarrollo, que “están alimentando la violencia financiando proyectos y sectores abusivos, abandonando a las y los activistas amenazados a su suerte.

Ante esta situación, el informe señala que combatir las causas estructurales es la única prevención efectiva a largo plazo.

Esto significa “combatir la corrupción y la impunidad, garantizar y respetar los derechos territoriales”, así como “defender las salvaguardas ambientales y garantizar el derecho de las comunidades afectadas a dar o negar su consentimiento libre, previo e informado sobre el uso de sus tierras y bienes comunes”, advierte Global Witness.


1- Zonas de Empleo y Desarrollo Económico
2- https://www.globalwitness.org/documents/19767/Enemigos_del_Estado_ZjmrXWS.pdf
Fuente: Rel UITA

Video: #Lanzamiento del #Cortometraje Chinaultla

Un cortometraje sobre los habitantes de origen Maya que se conformó en el periodo post clásico como Poqomam a pocos kilómetros de la Ciudad de #Guatemala. Actualmente su lucha se mantiene, ante el extractivismo de tierras y arenas. Además de la degradación del ambiente debido al urbanismo desbocado de la capital guatemalteca. Hoy exigen justicia y respeto a sus tierras y vidas…

Director / Productor: Olmedo Carrasquilla II
Coproducción: Thelma Iris Iris Pérez

Fecha / Hora: Domingo 15 de septiembre de 2019. 19 horas de Panamá.

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