Guatemala: Hidroeléctricas afectan a más comunidades en el país

De las 100 comunidades indígenas en Guatemala impactadas por la presencia de proyectos en sus territorios, 84 son afectadas por la construcción de plantas hidroeléctricas.

Los proyectos hidroeléctricos son los que afectan a más comunidades indígenas en Guatemala, revela un estudio de la plataforma digital Derechos Colectivos Vulnerados.

La plataforma señala que 84 de las 100 comunidades impactadas por proyectos son afectadas por la construcción de plantas hidroeléctricas en sus territorios.

El estudio, realizado entre 2017 y 2019, puede revisarse a través de la plataforma impulsada por Rights and Resources Initiative (RRI) con el apoyo de Amazon Conservation Team (ACT).

Proyectos registrados

Guatemala registra en total 10 proyectos que impactan los territorios de comunidades indígenas de este país. De los 10 proyectos, 5 pertenecen al sector Infraestructura y 5 al de minería.

Pese a que ambas industrias registran la misma cantidad de proyectos, la infraestructura es por mucho la que más impacta, pues afecta a 84 de las 100 comunidades registradas por la plataforma.

Todos los proyectos de infraestructura registrados estuvieron relacionados con la producción de energía mediante plantas hidroeléctricas.

Estos proyectos son el Complejo Hidroeléctrico Renace, Energuate, Hidroeléctrica Oxec I y II, Hidroeléctrica Pojom I y II y San Andrés, e Hidroeléctrica Santa Rita.

Los proyectos, que pretenden o se han instalado sobre territorios indígenas, han sido cuestionados por el incumplimiento de las leyes ambientales y por violar el derecho de consulta de los pueblos indígenas afectados.

Sin embargo, siguieron avanzando en sus planes gracias al contubernio gubernamental.

Como resultado, se tienen a miles de indígenas afectados, como en el caso del complejo Hidroeléctrico Renace que afecta por sí solo la vida de casi 30.000 indígenas Q´eqchi´. 

En el caso de la industria minera, se registran cuatro proyectos, los cuales afectaron en su conjunto a 16 comunidades y en los que se han reportado ataques a 16 individuos, incluido asesinatos.

Derechos atentados

Los conflictos documentados dan cuenta de que el derecho colectivo que más se vulneró fue el consentimiento libre, previo e informado, siendo registrado en el 80% de los casos.

Le sigue el derecho a la libertad de expresión de las comunidades, el cual fue vulnerado en 7 de los 10 proyectos.

Asimismo, la forma más común de ataque fueron las amenazas, presentes en el 60% de los casos, mientras que los asesinatos y la estigmatización se documentaron en la mitad de ellos.

En tanto, las comunidades afectadas que iniciaron reclamos sufrieron la criminalización de sus defensores, hecho registrado en el 50% de los casos.

De otro lado, se tiene que la deforestación y la contaminación de las aguas fueron los principales impactos ambientales, apareciendo en el 60% y 50 % de los casos, respectivamente.

Mientras que los impactos sociales que repercutieron en la mitad de los casos fueron los problemas de salud y la alteración de la disponibilidad de agua.

Fuente: Servindi

Vea también:

Fuente: Servindi

19 Abril 2017. Guatemala. San Pedro Carcha. Santa Cecilia. Río cahabon El derecho humano al agua en Centroamérica se ve comprometido por la mala gestión y los intereses de las multinacionales, que dificultan el acceso a la misma de las poblaciones más desfavorecidas de países como Guatemala. En el departamento guatemalteco de Alta Verapaz, la hidroeléctrica Renace se ha instalado en la zona con amenazas a la población y falsas promesas de desarrollo. La empresa ha cortado el acceso al río para miles de personas y no ha respetado la estrecha relación de los indígenas mayas con la naturaleza. Pedro Armestre documenta el vínculo de los indígenas mayas con la madre tierra, los problemas provocados por las grandes empresas y los efectos nocivos de las explotaciones de los recursos naturales. La campaña TIERRRA de Alianza por la Solidaridad. TIERRRA promueve los derechos humanos y ambientales con Empresas Rentables pero Responsables con los Recursos naturales. Además denuncia a aquellas empresas que buscan ser Rentables incumpliendo con el planeta y las comunidades que lo habitan. © Pedro Armestre/ Alianza por la Solidaridad Handout – No ventas -No Archivos – Uso editorial solamente – Uso libre solamente para 14 días después de liberación. Foto proporcionada por Alianza por la Solidaridad, uso solamente para ilustrar noticias o comentarios sobre los hechos o eventos representados en esta imagen. © Pedro Armestre/ Alianza por la Solidaridad Handout – No sales – No Archives – Editorial Use Only – Free use only for 14 days after release. Photo provided by Alianza por la Solidaridad, distributed handout photo to be used only to illustrate news reporting or commentary on the facts or events depicted in this image. Fotografía: Alianza por la Solidaridad.

Fuente: Radio Temblor

Guatemala sigue en pie de lucha

Ayer sábado 5 de diciembre se agruparon distintas organizaciones populares y personas en general a protestar de manera pacífica a las afueras del Congreso Nacional en la ciudad capital. La cual se encontraba fuertemente custodiada por fuerzas antidisturbios.

Tomaron palabra bajo una sola consigna: “Una sola voz: fuera corruptos”. Cada sábado se están reuniendo para manifestarse de manera continua. Exigiendo la renuncia del Presidente Alejandro Giammattei, de Alan Rodríguez el Presidente del Congreso y la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente.

Hicieron también un llamado de unión a las fuerzas de izquierda para trabajar en conjunto por una Guatemala diferente y con un mejor futuro. Que haya una verdadera representación de los sectores populares en el Congreso, que se garantice la alimentación, la educación y salud en la población, que no haya más corrupción.

Fuente: Radio Temblor

Guatemala herida de muerte

Puede ser una pandemia, una tormenta, un ventarral, una sequía, no importa, todo se utiliza como pretexto por el Estado para saquear y vulnerar aún más a los excluidos. Tampoco importa el gobierno que esté de turno, no hay gran diferencia entre una y otra marioneta, estos pícaros que logran sentarse en la poltrona llegan solo para robar a manos llenas y jactarse de los privilegios del poder y la impunidad. Guatemala es un país herido de muerte por hijos tiranos, mediocres y traidores.


“A Guatemala la hemos herido de muerte todos los que hemos podido hacer algo y con chilate en las venas nos hemos sentado a ver cómo otros preparan la mortaja.”

En Guatemala el colmo no tiene tope, el lazo jamás termina de reventarse, el cuerpo siempre aguanta, el cuero sigue sacando más correas, es una población a la que las cuadrillas de bandoleros de las oligarquías han dejado en los puros huesos y en hambruna perenne los exprimen contando las gotas de sangre, mientras ellos jampones se hinchan de lo robado y explotado.

Es una población herida de muerte. No es posible que el Estado no tenga los recursos para afrontar la emergencia de una tormenta, que no pueda llegar la ayuda a las comunidades en necesidad, que además sean insolentes y menosprecien a las áreas rurales tratándolas como inferiores lanzándoles la comida en bolsas plásticas desde un helicóptero del ejército que en tiempos de dictadura aterrizaban muy bien en donde fuera y hacía lo que fuera para violentar poblaciones. No es posible. ¿Por qué para violentar sí hay estrategia y no para rescatar? Si es una entidad mediocre e incapaz que no funciona a beneficio de la población debe ser eliminada.

No es posible que el verano deje a padres sin sus hijos y a nietos sin abuelos debido a la sequía y a la hambruna. No es posible que un virus colapse el país cuando lo que debería ser, es que ese gobierno responda a la brevedad a las necesidades de la población. Porque Guatemala tiene los recursos lo que sucede es que se los roban, la saquean, la hacen colapsar, la socaban, la ahogan los corruptos que desde puntos estratégicos en el gobierno la atan de pies y manos, la amordazan, la violentan hasta dejarla sin sentido para darle continuidad a la impunidad.

Como tampoco es posible que los grandes profesiones de las universidades, los grandes graduados, los grandes estudiantes universitarios, los grandes analistas e intelectuales, los grandes artistas solo sirvan para despotricar en redes sociales y demostrar gallardía y cerebro donde pueden pavonearse, donde otros les tiran flores, donde unos a otros se ponen alfombras, donde pueden ser reconocidos y aplaudidos por los mismos que mediocremente jamás caminarán a la par de los campesinos y de los obreros y jamás abrazarán sus luchas. Porque antes que el bienestar de la población están sus egos, sus ínfulas y su hambre de luz, de aceptación y de reconocimiento individual así sea a causa de las tripas de los pobres.

No, no es responsabilidad solamente de los atracadores que llegan a la poltrona, ni de las oligarquías, es la tibieza de los que tienen el conocimiento y les gana el ego, el racismo, el clasismo que expelen. Les gana la ambición, la necesidad de querer llevar el control de todo, de ser el foco de atención. Les gana el asco que sienten por quienes son diferentes, por quienes ven como inferiores porque no tienen el mismo estatus social, el mismo cartón universitario, el mismo color de piel, la misma etnia. Es responsabilidad en gran media de las masas jactanciosas que se creen el último vaso de agua en el desierto solo porque son urbanas, o porque hablan un idioma extranjero o porque han viajado a otros países de vacaciones. Porque creen que tienen una capacidad de análisis superior que no les sirve de nada porque no lo pasan a la acción porque para pasarlo a la acción y sacarlo de la comodidad de las redes sociales se necesitan agallas y las agallas no las dan ni la etnia, ni el estatus social ni educativo y mucho menos la pereza y chambonada.

Es la falta de compromiso de quien puede dar la mano y decide poner el pie. No necesita estar en una posición de poder para ver el otro a los ojos y ponerle el hombro. Lo que sucede es que nos creemos superiores, inmersos en burbujas, esclavizados en un pensamiento mísero que no nos permite ver que los brazos que tenemos son para ayudarnos a nosotros mismos y a los demás. Porque bonito es tirar la piedra y esconder la mano. Porque los que ponen la sangre, el hambre, el pecho, el cansancio y la vida son siempre los de siempre, milenariamente: los pueblos originarios.

A Guatemala la hemos herido de muerte todos los que hemos podido hacer algo y con chilate en las venas nos hemos sentado a ver cómo otros preparan la mortaja.

Fuente: El quinto poder

Guatemala. Dictadura del gobierno de Giammattei [Resumen]

Guatemala se autoconvoco para salir a las calles en rechazo al presupuesto 2021 decreto 33-2020 que aprobó el Congreso de la República de Guatemala de urgencia nacional el día 18 por la madrugada de noviembre de 2020. Un presupuesto que tiene intereses el mismo gobierno y sus aliados de 115 diputados en el congreso, en donde se han aprovechado de la pandemia y huracanes Eta y Iota que ha afectado directamente a la gente más empobrecida de esté país.

La sociedad Guatemalteca se ha indignado por un presupuesto que le ha quitado más de 200 millones a la niñez que vive en extrema pobreza, de igual manera le han quitado 20 millones a la Procuraduría de Derechos Humanos-PDH, el presupuesto aprobado por diputados evidencia nuevamente la corrupción en Guatemala.

La cultura guatemalteca es variada, su amplia cultura autóctona es producto de la cultura maya y la cultura castellana durante la época virreinal española; es el país más poblado de América Central, con 16,301,286 de habitantes según censo realizado en el año 2018. Su presidente es Alejandro Eduardo Giammattei Falla, cuyo periodo de gestión gubernamental es 2020-2024. Rechaza el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, esta favor de la pena de muerte y el uso militar en la seguridad ciudadana. Es considerado conservador y de derecha.

wikipedia.org

A pesar de los huracanes y la pandemia, miles de personas se han movilizado para llegar a las plazas para manifestarse en rechazo el presupuesto y a pedir la renuncia del Gobierno de Guatemala. Además, exigir que se vete el decreto 33-2020.

Sin embargo, el gobierno de Guatemala ha respondido contra las manifestaciones bajo un régimen dictatorial y represivo, utilizando bombas lacrimógenas, armas para desalojar las manifestaciones. La cual se han registrados heridos debido a los golpes de la policía y antimotines. También organizaciones sociales y ciudadanos han mantenido las protesta para exigir la libertad de más de 40 personas capturadas, simplemente por ejercer legítimamente el derecho a manifestar pacíficamente, así mismo compañeros y compañeras periodistas fueron golpeados en el momentos de transmitir los acontecimientos.

Arrestada la documentalista Melissa Menco

Fotoperiodista Carlos Sebastián después de ser golpeado por un agente de la Policía Nacional

El gobierno represor de Alejandro Giammattei atentó contra la libertad de expresión y ejercicio del periodismo. Comunicadores populares están bajo amparo de acuerdos y normatividad internacional para realizar dicho oficio. Pero fueron brutalmente reprimidos.
A última hora del domingo 22 de noviembre, Ahora Allan Rodríguez presidente del Congreso de Guatemala expreso que se decide suspender el envío del decreto 33-2020. Y se abre un diálogo para recibir objeciones.

Pero el pueblo de Guatemala sigue autoconvocandose para seguir permanentemente en las manifestaciones pacíficas en diferentes puntos del país y exigiendo las renuncia del presidente de Guatemala Alejandro Giammattei y su gabinete de gobierno.

Por. Telma Iris Pérez en especial para Radio Temblor Internacional.

Fotografías: Federación Guatemalteca de Escuelas Radiofónicas FGER / Medios Libres


 

Fuente: Radio Temblor

GUATEMALA. EL ASESINATO DE DON DOMINGO CHOC, EL RACISMO Y LOS DÍAS POR VENIR

LA CRISIS, LOS NADIES Y LA MUERTE

Desde que empezó esta crisis asociada a la pandemia del covid 19, he estado leyendo todo lo que he podido para buscar entender esta situación en que nos ha tocado vivir. Casi todo lo encontrado se refiere a los cambios y transformaciones que nos trae esta epidemia, pero entre todo lo que está ocurriendo a mí me preocupan más las persistencias. En este contexto extraño, irregular, nuevo, no han hecho más que repetirse y recrearse con más fuerza las tendencias de exclusión y desigualdad que venían asociadas a la globalización neoliberal. El capital y los empresarios son los que están saliendo reforzados de esta crisis; mientras que parafraseando a Galeano, los nadies siguen siendo los dueños de nada, excluidos de la historia universal.[1]

En prácticamente todos los países, las políticas sanitarias que buscaban una reducción de los efectos nocivos de la pandemia sobre la población, han sido mediadas por las políticas promovidas para lograr mínimo efecto en cada economía. Pero no pensando en el bienestar de la gran cantidad de familias que se han quedado sin posibilidades de ejercer sus trabajos por las necesidades de aislamiento que conlleva la contingencia. No, las “necesidades económicas” se han referido a las grandes empresas que son capaces de incidir en las políticas de gobierno, incluso por encima de la propia legislación promulgada. En Guatemala la primera “medida” de la contingencia fue una exoneración de impuestos por 100 años a las empresas.[2]  Y durante la contingencia, muchas empresas han seguido funcionando, provocando situaciones muy dolorosas de contagio  masivo.[3]

En lugares como Europa o Estados Unidos se han generado unos subsidios –siempre escasos- para las familias que habían perdido sus trabajos, pero sin tocar los privilegios del capital. En esta parte del mundo, a pesar de ser cuantitativamente mayoritarios, no ha habido una política hacia quienes sobreviven fuera de la economía formal. Las instancias encargadas de llevar a cabo las políticas han hablado mucho de las medidas que se deben tomar para evitar el contagio, como la restricción de movilidad o las condiciones físicas de los locales de las empresas. Pero en ningún momento he visto ningún tipo de recomendación para esos millones de personas que tienen que salir a la calle y autogenerar sus ingresos. ¿Tan difícil es pensar en una serie de normas básicas para las actividades en los mercados, en las ventas callejeras o en los talleres informales? 

Al mismo tiempo, estamos ante una persistencia de las políticas represivas de muchos gobiernos. El recurso al toque de queda como medida de restricción de movimiento es una muestra de esta tendencia.[4] También han aumentado todo tipo de acciones violentas en el subcontinente. En Colombia se está desarrollando una masacre continuada de líderes campesinos e indígenas que supera la intensidad vista hasta ahora;[5] en México los homicidios y desapariciones provocadas por el crimen organizado y las corporaciones de seguridad también han aumentado.[6] Los feminicidios siguen drenando nuestras sociedades.[7]

En este contexto, se han dado tres asesinatos de que hemos sido testigos directos en las últimas semanas, y que han levantado gran cantidad de protestas y de análisis en medios y redes. Me refiero evidentemente a la muerte de George Floyd el 25 de mayo a manos de un policía que estuvo durante ocho minutos ahogándole con la complacencia de sus colegas y ante la mirada atónita de los vecinos de Minneapolis.[8] Apenas un mes después, en México se dio a conocer el video que mostraba cómo la policía del municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, en Jalisco, “levantaba”, se llevaba con total arbitrariedad y lujo de violencia a Giovanni López por no vestir la mascarilla de protección sanitaria. Había ocurrido un mes antes, el 4 de mayo, y la familia denunciaba que al día siguiente les entregaron el cadáver de Giovanni, diciendo “que se les había ido la mano”.[9] Y ahora, en Guatemala hemos podido ver en directo cómo Don Domingo Choc es quemado vivo el 6 de junio en la aldea Chimay, municipio de San Luis, en Petén por gente de su comunidad que le acusaba de practicar brujería contra un familiar.[10] Imposible dejar de pensar en estos tres crímenes a la vez, han venido demasiado seguidos, como parte de esta “nueva normalidad” en que vivimos

¿UN CRIMEN RACISTA? 

La sorpresa y la rabia provocadas por la noticia del linchamiento de don Domingo han dado lugar a multitud de expresiones de rechazo en Guatemala. Casi todas ellas se han centrado en su carácter de guía espiritual y ajilonel, especialista en sanación a través plantas y miembro de la Asociación de Concejos de Guías Espirituales Releb’aal Saq’e’ (ACGERS), así como del carácter de evangélicos de los perpetradores del linchamiento. En consecuencia, casi todos los pronunciamientos y análisis que se van conociendo hablan del carácter racista del acto y del fanatismo religioso como elemento provocador. Me parece que estamos ante un hecho complejo que nos permite avanzar en el entendimiento del complejo y difícil papel que el racismo juega en una sociedad como la guatemalteca. 

Cuando se habla el asesinato de George Floyd a manos de un policía blanco con un currículum de supremacista comprobado, nadie ha dudado en hablar de un crimen racial: le mató porque “era negro”. Al hablar de la muerte de Giovanni López la cosa ya no está tan clara. Según la investigadora mexicana Gisela Carlos, para entender por qué unos policías matan a un paisano “con la misma piel morena”, hay que hablar de una “muerte racializada”, basada tanto en el “racismo internalizado” por parte de los policías como en el “racismo institucional” instalado en los cuerpos policiacos de México.[11]

Al hablar del asesinato de Don Domingo Choc, la cosa es más compleja, pues fueron paisanos suyos, q’echi’s y de su misma comunidad, quienes perpetraron el acto homicida. Por esta razón hay gente que duda de poder aplicar el término racista a este hecho. Un colega me escribía: “Desde el asesinato de Domingo Choc he estado siguiendo atento las denuncias y los argumentos de quienes han denunciado la agresión como un crimen racista. He intentado pensar cómo se expresó el racismo ese acto tan atroz, pero para serte honesto no he encontrado pistas para, desde mi perspectiva, considerarlo como un hecho racista. Sin duda mi ignorancia en el tema no me lo muestra con claridad”. 

Gente más versada en el tema, indígena incluso, negaba que se pudiera hablar de racismo pues el crimen habría sido practicado por personas que sufren la segregación o la opresión racial en Guatemala: “…si pasaron por Chimay, ahí no hay más que q’echís (sic) y no se ve sistema de dominación cultural sobre otro…No hay racismo… hay fanatismo…”  escribía Jubenal Quispe en el facebook. Por su parte el antropólogo poqomchí Máximo Ba Tiul lo planteaba por otras razones: “hasta ahora lo que he analizado de lo que se ha escrito, indígena o no, todos apuntan a “salvajizar” a la comunidad … no vale escribir y pronunciarnos desde un sentimiento “esencialista y culturalista … (debemos) cuidarnos de categorizar el hecho desde la cosmovisión occidental”.[12]

Sin embargo, la mayoría de manifiestos y declaraciones alrededor del hecho asumen que fue racismo por el desprecio hacia la cultura maya que supone el considerar “brujo”  a Don Domingo por practicar la espiritualidad maya: “necesitamos visibilizar este tipo de persecución contra quienes practican la Medicina Tradicional y la Espiritualidad Maya en Guatemala” escribía la antropóloga Mónica Berger,[13] mientras que una publicación de Facebook rezaba: “El mismo odio que mató a George Floyd en Estados Unidos asesinó a #Domingo Choc por practicar su espiritualidad y preservar su cosmovisión ancestral. Es racismo. Duele. Mata. Estén conscientes de ello”.

Quien desarrolla de forma más elaborada este argumento es el arqueólogo y antropólogo Diego Vásquez Monterroso, quien se centra en el desprecio a lo diferente: “denominar «brujería» a toda práctica de la espiritualidad maya (aunque dentro de ella exista el hacer daño, por ejemplo) denota de entrada el desprecio a lo diferente – en este caso religioso-espiritual, opuesto a lo cristiano” plantea en Facebook y en otro texto escribe: “Así, la muerte de tat Domingo fue, y será, un crimen racista, un crimen de odio y de intolerancia a la diferencia, por cierto una diferencia aceptada por la Constitución, pero no por la cultura dominante. Y sí: una persona maya puede ser racista al asumir esa doctrina dominante, pero no puede ser racista utilizando su cultura —la maya— como mecanismo de opresión”.[14]    

La fuerza de esta denuncia y el debate levantado muestran la omnipresencia del racismo en Guatemala, pero también la necesidad de consensos sobre cómo actúa en este país. Las versiones simplistas y maniqueas de los mayas como víctimas y a los ladinos como victimarios quedan desbordadas por situaciones como el asesinato de don Domingo, que incita a pensar el racismo como algo complejo que está inserto en las formas de ser y sentir de toda la sociedad, incluidos quienes lo sufren. Por ello necesitamos un aparato conceptual que permita elaboraciones tan complejas como los fenómenos a los que nos enfrentamos.

EL FANATISMO EVANGÉLICO Y LAS TENSIONES COMUNITARIAS 

En ese sentido, yo plantearía que para comprender bien lo ocurrido en la aldea Chimay sería útil partir de una doble idea: por su conformación histórica, el racismo es un elemento fundamental para entender cualquier dinámica y cualquier fenómeno social en Guatemala; pero al mismo tiempo, el racismo por sí solo no es suficiente para explicar la mayoría de estos fenómenos:  es necesario siempre ir más allá y explicar por qué actúa como lo hace. La primera premisa parece evidente –entre quienes asumen la presencia del racismo en esta sociedad-. Pero la segunda no es tan clara. Es a lo que se refiere Diego Vázquez Monterroso cuando al hablar del crimen de don Domingo dice: “fue un acto de racismo (y más cosas, reducirlo solo a eso sería simplista)”. Y también lo dice muy claramente la investigadora mexicana Gisela Carlos: “El racismo nunca es sólo racismo. Esta práctica de opresión siempre va acompañada”. Es decir, no es suficiente con declarar como racista un hecho si no vamos más allá para intentar comprender cómo ha actuado esta dimensión perversa de nuestra sociedad. 

¿Cuáles son esas otras dimensiones que nos ayudan a explicar el linchamiento de don Domingo? Todos los análisis y manifiestos apuntan al fanatismo religioso como el hecho directo que motivó el crimen, perpetrado “porque era un brujo”. La pertenencia evangélica se utiliza para explicar tanto el desprecio hacia la práctica de cosmovisión maya como la violencia desatada.[15]

No voy a entrar mucho a esta cuestión, pues ya ha sido muy desarrollada. Me parece más compleja de lo que aparenta y no dispongo de las herramientas analíticas para ello. Sólo plantear que me parece que hay cuestiones que se dan por hechas y habría que tratar con más cuidado, como la relación entre pertenencia étnica, creencias religiosas y cosmovisiones mayas; la diversidad e historicidad del mundo evangélico en Guatemala; y la figura del “brujo” como más cercana a los imaginarios comunitarios que al evangélico.

Lo que sí creo necesario es comprender por qué y en qué circunstancias ese credo neopentecostal -que desde luego es intolerante y autoritario- se convirtió en un vehículo de muerte, en qué momento se pasó de la creencia al fanatismo y de ahí a la violencia justificada y practicada colectivamente. 

Para empezar esta tarea recupero una frase de Máximo Ba’ Tiul que me pareció esclarecedora y preocupante: “cómo nuestras comunidades han llegado a situaciones límites. No les importa matar con tal de ver al otro destruido.  Reírse por el sufrimiento y la muerte de los otros.  En dónde lo aprendieron y cómo se está volviendo poco a poco una norma”. 

Esta frase nos habla de la presencia de la violencia en las comunidades mayas de Guatemala y remite a un elemento del crimen que apenas ha sido mencionado: que fue un linchamiento. A inicios de siglo se hicieron bastantes análisis de este fenómeno que hacían mención tanto a la herencia de la guerra y la militarización como a las situaciones de incertidumbre provocadas por los cambios asociados a la inserción global de Guatemala.[16]

Como lo menciona Máximo Ba´ Tiul y nos da cuenta Sergio Palencia, el sur de Petén es una zona con graves problemas económicos producidos de la inserción económica y el abandono por parte del Estado: “una región de creciente degradación ecológica, migración laboral y pobreza local. La expansión de las grandes fincas asfixia las parcelas de familias campesinas”. Además de la presencia de crimen organizado, “la ganadería y la palma africana poseen bandas armadas para mantener la disciplina de los jornaleros y el silencio de la destrucción ecológica”.[17] La pobreza y la presencia de cuerpos armados pueden ser elementos que conlleven la normalización de la violencia como solución ante las consecuencias del abandono estatal y la depredación económica.

Los trabajos de Prensa Comunitaria aportan elementos más concretos para comprender este asesinato. Ya sabemos que don Domingo pertenecía a la ACGERS, la asociación de sacerdotes mayas del Petén, pero también había sido promotor de salud mental de la ODAHG y era un líder social “preocupado por la desaparición de los bosques y extinción de muchas de las plantas que él recuperaba con sus conocimientos”.[18] Es decir, don Domingo pertenecía a ese sector de las comunidades que trabajaba por un mejoramiento de la comunidad y su entorno, desde los derechos humanos y la recuperación del ser maya. Mónica Berger recuerda que “era un hombre muy comprometido con su cultura y asumió el rol de trascender, es decir de transmitir el conocimiento a las nuevas generaciones”. Así visto, era alguien con presencia social. 

Ante estas palabras imposible no pensar en la figura de Daniel Pedro, Daniel Maya, respetado y querido promotor de la cultura maya entre los q’anjob’ales de Huehuetenango y defensor del territorio, que fue secuestrado y apareció muerto en 2013.[19] No tenemos constancia ni indicios de que la muerte de don Domingo tenga que ver directamente con esta defensa del territorio, como sí parece ser el caso de Alberto Cucul Choc también q’eqchi’ y guardarecursos del Laguna de Lachuá, que apareció muerto este lunes 8 de junio.[20] Pero cuando habla de los perpetradores del asesinato de don Domingo, Prensa Comunitaria nos dice que “son “creyentes” y asisten a iglesias evangélicas, además tienen poder económico a nivel local, ya que se dedican al comercio de maíz y tienen camiones”. 

Por lo que sabemos de otras comunidades del país, esto nos puede hablar de una situación de tensión interna dentro de la comunidad, marcada por una brecha entre diferentes sectores que viene desde antes el conflicto armado y que se ha renovado en términos religiosos y de posicionamiento ante el estado, el ejército y las empresas extractivas (y el narcotráfico).[21] Podemos estar ante un acto relacionado con conflictos comunitarios más o menos abiertos, y plantear la hipótesis de que la familia de don Domingo y la familia de los transportistas pertenecían a sectores diferentes, con cierto grado de enfrentamiento o tensión entre ellas, que facilitaría el uso de la violencia por parte de quienes están más cercanos y proclives a ella. Habría que comprobarlo.

Todo esto nos permite plantear una versión preliminar un poco más compleja respecto al asesinato de don Domingo. Estaríamos hablando de un crimen de odio intracomunitario se dio por fanatismo religioso y fue posible por el racismo internalizado de quienes lo practicaron, que no sólo consideraban la práctica de la espiritualidad maya como algo inferior, sino que consideraban la vida de los mismos mayas como algo prescindible. Esto es fruto del peso de la dominación étnico-racial en la historia de Guatemala.  

ODIO, IMPUNIDAD Y LOS DÍAS POR VENIR 

Quiero terminar desarrollando un elemento actual que nos ayude a entender la forma en que se conjuntaron el racismo estructural y el fanatismo para provocar la cruel muerte de una persona como don Domingo. Para ello quiero referirme a lo he denominado al inicio de este texto las persistencias de las formas de exclusión e injusticia que se han venido dando con en el contexto de pandemia, pero que son previas.

Como planteé, no puedo dejar de pensar la muerte de don Domingo sin pensar a la vez en la de George Floyd y en la de Giovanni López. Estas muertes las podemos entender de alguna manera dentro de los rasgos de la necropolítica que estamos viviendo en este capitalismo gore, como lo llama Sayak Valencia.[22] Para mantener los grados de injusticia y deshumanización cada vez mayores, es necesario todo un aparato represor que supera al Estado, y que va desde la muerte y persecución a quienes se oponen a los avances del capital –como los defensores del territorio- hasta la muerte y desaparición de miles de jóvenes en México por las lógicas compartidas del crimen organizado y los cuerpos de seguridad. Los policías asesinos de Minneaopliss y de Ixtahuacán de los Membrillos actúan dentro de una lógica institucional de terror y muerte. Pero también actuaron como personas individuales que, al igual que los linchadores de don Domingo, se dejaron llevar por el odio y la impunidad. 

La combinación de estos dos elementos es algo que está marcando también la actitud de muchas personas en estos tiempos. Sergio Palencia plantea que “la pandemia ha exacerbado crisis precedentes y ha puesto a temblar toda una noción de certidumbres (de género, de raza, de religión). La sectarización y fundamentalismo son expresiones ante la crisis actual, concebido como amenaza subyacente, expresadas como odio hacia el otro, ante lo peligroso”.

Ante la falta de certezas propia de esta época, han aumentado las soluciones que se basan en los fanatismos autoritarios que desdeñan tanto la razón como la igualdad y los derechos, y tienen una de sus bases en el odio al otro al que hay que mantener en la inferioridad para que los privilegios otorguen certezas. De esta manera, el capital encuentra en una parte de los subalternos –que se creen privilegiados en algunos aspectos- una base importante para su reproducción. Son los votantes de Trump, Bolsonaro, Boris Johnson… y Giamattei que, según el viejo dicho guatemalteco, se pueden sentir “pobres pero no indios”. El aumento de desigualdades marcadas por historias de exclusión que se renuevan, junto a los nacionalismos excluyentes y la necesidad de movilidad por los nadies, está fomentando una nueva ola de fenómenos raciales que usan los estigmas y estereotipos para justificar la negación y posibilitar la explotación

Además, en estos últimos tiempos los estados no son capaces de trazar políticas sanitarias que pongan en peligro las ganancias del capital, no se penalizan las actitudes irresponsables de los privilegiados ni se persiguen los crímenes de odio. Con ello cada vez está más presente otro viejo conocido de este país: la impunidad. La forma en que un policía es capaz de estar durante ocho minutos axfisiando a una persona rodeado de cámaras que le graban; la persecución y desaparición forzada de quienes acuden a las manifestaciones,[23] la continuidad en las muertes por odio, o la nueva amenaza a una familia de quemarles por practicar la espiritualidad maya,[24] sólo son posibles porque quien lo hace  sabe que no le va a pasar nada. Y habría muchos más ejemplos.

Quiero llamar la atención sobre uno reciente, el mensaje recibido por la cantante kaqchikel Sara Curruchiche después de unas declaraciones: “Ojalá te pudiera tener enfrente para poderte dar un plomazo en la cabeza, lo único que estás haciendo es dividir al país, lo que tenés que hacer es hacer sho o yo me voy a encargar de hacerlo”. No se trata sólo de la crueldad y el desprecio, sino del hálito de impunidad que se desprende, del que sabe que no le va a ocurrir nada por este acto criminal de intimidación. 

Pero también hay miedo, miedo a que las palabras y canciones de Sara “dividan” al país y con ello terminen con los privilegios que disfrutan quienes se aprovechan de esa “unidad”. Esto obliga a referirnos a todas las movilizaciones que se han dado en contra de este estado de cosas. En la segunda mitad del año pasado vimos gran cantidad de movilizaciones en América Latina que cuestionaban los efectos diversos de las políticas conservadoras y neoliberales.[25] El 8 de marzo de este año fuimos testigos de la capacidad de movilización y la fuerza de unas mujeres que ya que no están dispuestas a que se las siga matando de forma impune. El asesinato de George Floyd ha levantado Estados Unidos y las protestas se han regado por el mundo, mientras el de Giovanni provocó marchas por varios días en Guadalajara y otras ciudades. 

No nos quedamos quietos, esto también asusta y estas movilizaciones seguramente reforzarán el carácter antagónico y violento de quienes defienden sus privilegios, reales o imaginados, por lo que no podemos más que esperar un aumento en las formas de violencia de quienes defienden estas formas irracionales de política. Y en lugares como Guatemala, este odio y esta violencia estarán cruzadas por lo étnico-racial –como todo en el país- y tomarán forma de agresiones racistas y otras maneras racializadas de demostrar el odio y el privilegio.

Así, el linchamiento de don Domingo también se puede entender dentro de las lógicas de estos tiempos de precariedad, incertidumbre, odio e impunidad. Muestra que ese odio fanático también se está dando entre los mismos nadies y que la diferencia religiosa puede ser la base de esa certeza que otorgue el derecho a matar al vecino. 

Nos esperan días difíciles. Cuando salgamos de la fase clínica de esta contingencia, la fase política será mucho más evidente. Los hechos ya nos están mostrando por dónde van a ir las políticas gubernamentales y el tipo de acciones que se van a dar. Debemos estar preparados, ser capaces de entender bien los procesos en los que estamos insertos y así diseñar formas de enfrentarlos, para que estas sociedades puedan ser vividas por todos los que habitamos en ella, que nadie pueda ser llamado brujo, y menos aún quemado vivo por el odio de alguien más. 


[1] Poema Los Nadies, Eduardo Galeano. Ver

Por: Santiago Bastos Amigo. Prensa Comunitaria

Fotografía de portada: Olmedo Carrasquilla II

Fotografía final: SDP.

 

Fuente: Radio Temblor

Sabiduría y Medicina Ancestral: Ante el COVID-19 Los pueblos Fortalecemos las luchas y Resistencias

Jubileo Sur/ Américas acciona a favor de los derechos de las personas, los pueblos y la naturaleza, compartimos información que se sustenta de las vivencias y experiencias de los diferentes territorios vivos. Te invitamos a apoyar esta difusión de información y a conocer más sobre la sabiduría y medicina ancestral desde la cosmovisión mesoamericana.