Declaración del Encuentro Mesoamericano de Movimientos Sociales en Resistencia “Reencontrarnos en la Resistencia”

Los días 4 y 5 de agosto del año 2023 los pueblos de Mesoamérica, desde Panamá a México y organizaciones de otros países aliados, nos convocamos en la Comunidad La Técnica, Las Cruces, Departamento de El Petén, Guatemala, con el fin de analizar el contexto actual de nuestra región en el marco del avance de los proyectos extractivos, la militarización y otros elementos que caracterizan al capitalismo depredador.

Las más de 60 organizaciones, movimientos, redes y colectivos convocantes dialogamos en torno a una veintena de temas y problemáticas para compartir reflexiones y saberes así como estrategias conjuntas de acción, relanzamiento de alianzas y búsqueda de esperanzas colectivas por la vida en Mesoamérica.

Durante estos días dialogamos sobre el impacto del modelo extractivo, que acapara grandes extensiones de territorio, contamina los ríos y otras fuentes de agua, desplaza población y provoca oleadas de migración forzada, aniquila bosques y selvas, anula la soberanía alimentaria y la autogestión de los pueblos, provoca la apropiación de los bienes comunes naturales y culturales por parte de las grandes corporaciones trasnacionales e incide dramáticamente en el calentamiento global. Todo ello a través de megaproyectos como la minería, las represas, los monocultivos (por ejemplo, palma de aceite, teca, pino; piña, caña de azúcar), la construcción de aeropuertos, oleoductos y gaseoductos, supercarreteras, trenes, infraestructura para turismo de élite y pozos petroleros, entre otros, en un entorno de militarización, criminalización de la lucha social y represión crecientes. En este sentido, es especialmente ilustrativo el caso de encarcelamiento de tres mujeres activistas comunitarias y la emisión de más de mil órdenes de captura para otras defensoras de la vida en el territorio Q’eqchi’ de Guatemala. Aprovechamos este espacio para exigir la liberación inmediata de las tres compañeras, a quienes expresamos nuestra total solidaridad, y la anulación de dichas órdenes de aprehensión.

Pese a que nuestras luchas frente a este sistema capitalista depredador son altamente criminalizadas, los movimientos seguimos vivos y en resistencia, caminando y proponiendo alternativas de vida nueva para los pueblos, defendiendo nuestros territorios rurales y urbanos.

Estamos decididos y decididas a continuar la resistencia y construir un modelo energético desde los pueblos y para los pueblos; a defender los bosques, las selvas, los ríos, que son fuente de vida y base para una existencia digna.

En este mismo sentido y frente a la apropiación de territorios de los pueblos originarios, la construcción de gobiernos autónomos es fundamental para preservar la integridad cultural, social y humana de nuestras comunidades.
Para ello es indispensable continuar fortaleciendo la soberanía alimentaria, generar modelos comunitarios de manejo de bosques y construir nuestros propios mecanismos de comunicación frente a los medios convencionales, en su mayoría cómplices del gran capital.

En esta defensa integral del buen vivir, las mujeres jugamos un papel fundamental. Sostenemos la vida desde diferentes ámbitos, somos las cuidadoras dentro y fuera de nuestras casas y protegemos los bienes naturales que nos brinda la Madre Tierra. Las mujeres debemos enfrentar la discriminación, el racismo y machismo, para dar voz y formar parte de las decisiones colectivas sobre la preservación de nuestros territorios y bienes.
Creemos en la importancia del cuidado de nuestro primer territorio, que es nuestro cuerpo, para desde ahí crear estrategias colectivas, formarnos políticamente y continuar en la defensa de nuestros territorios y recursos naturales y culturales. No podemos quedar excluidas de estas luchas, que con nuestra participación se enriquecen y fortalecen.

Asimismo, rechazamos categóricamente los monocultivos y el modelo extractivista. Defendemos los modelos comunitarios de manejo de bosques, que permiten la autonomía de los pueblos y la continuidad de la vida.
Reconocemos como estratégico el conocimiento de marcos legales institucionales que ayuden a la protección o restauración de bosques, tanto en áreas rurales como en contextos urbanos. Ratificamos el derecho a la defensa de la tierra y el modo de vida y organización tradicionales como base de garantía del buen vivir. Nos comprometemos a buscar formas de involucrar a las futuras generaciones para que continúen la defensa de nuestros bienes naturales y culturales. Por todo lo anterior, declaramos el 5 de agosto como Día del Hermanamiento de Bosques a nivel nacional y mesoamericano.

Sobre los sistemas alimentarios ancestrales, la soberanía alimentaria y las semillas nativas de los pueblos en Mesoamérica y América Latina están enfrentando grandes desafíos y amenazas. Empresas semilleristas transnacionales como Bayer/Monsanto y Syngenta, entre otras, están imponiendo sus intereses por encima del derecho humano a la alimentación y la protección de la Madre Tierra. En ese sentido, valoramos las resistencias y luchas que se oponen a la mercantilización de los alimentos; condenamos la privatización de las semillas nativas ancestrales y milenarias, el saqueo y despojo de los conocimientos ancestrales, y exigimos la aplicación de los derechos campesinos. Consideramos a la agroecología como el sistema ideal para superar la crisis alimentaria, combatir el cambio climático y revalorar el aporte de los pueblos originarios en la producción de alimentos, sobre todo el trabajo de las mujeres, que es fundamental e incalculable. Rechazamos rotundamente la privatización de nuestras semillas, así como el despojo de los conocimientos ancestrales sobre medicinas y alimentos. Exigimos sistemas alimentarios y semillas libres para los pueblos, y que las decisiones sobre los sistemas alimentarios sean consultadas y consentidas por los pueblos indígenas, por campesinos y campesinas previa y libremente informados, pues son ellos y ellas quienes generan un gran aporte a la alimentación de la humanidad.

Hay diferentes visiones y formas de nombrar los territorios ancestrales y compartidos, es decir, los territorios hidro-sociales que incluyen la tierra, el agua, los árboles, los bienes comunes, el subsuelo y la Madre Tierra como unidad. La afectación al agua se manifiesta en el acaparamiento de su uso, en la contaminación e incluso en la captura y desaparición de ríos. El aniquilamiento de nuestras fuentes de agua está en manos de las grandes trasnacionales, que logran además infiltrarse en las cúpulas de gobierno y de poder, generando la colusión de la institucionalidad con los proyectos extractivistas y sin control de estas compañías. Ante esta realidad, las diversas etnias indígenas y comunidades locales que defendemos la Madre Tierra exigimos a los Estados nacionales la garantía y el respeto del ejercicio de la libre determinación de los pueblos mesoamericanos.

Estamos absolutamente en contra de las “grandes soluciones” que, disfrazadas de propuestas para el desarrollo, imponen las empresas transnacionales y los gobiernos cómplices para incrementar su poder económico y político. En este esquema de depredación y destrucción, resalta la industria aeroportuaria. Considerando que la aviación es el medio de transporte que más contamina, el que, por su alto costo a los usuarios, menos población moviliza pero que, paradójicamente, es el que recibe más subsidios, expresamos nuestro firme rechazo a proyectos encaminados a acrecentar la infraestructura aeroportuaria, una vez más en detrimento de la integridad territorial de nuestros pueblos y bajo tramposos mecanismos de simulación como lo son los bonos de carbón y el llamado lavado verde.

Por último, vemos con profunda preocupación la creciente y criminal complicidad del narcotráfico con los proyectos extractivos. Esta realidad se ve reflejada en el aumento exponencial de la violencia brutal contra la población y el consecuente desplazamiento forzado, las desapariciones y asesinatos.

Pese a todo lo anteriormente descrito, los pueblos mantenemos nuestra resistencia, nuestra fortaleza, nuestra creatividad y esperanza en la construcción de nuevas realidades de vida, de dignidad, de oportunidades.


¡VIVA LA RESISTENCIA DE LOS PUEBLOS EN MESOAMÉRICA!
¡VIVA EL REENCUENTRO DE LOS PUEBLOS Y MOVIMIENTOS MESOAMERICANOS!

  1. Asociación CEIBA (Guatemala)
  2. Asociación de Comunidades para el Desarrollo, Defensa de la Tierra y Recursos Naturales (ACODET) (Guatemala)
  3. Asociación Integral Guatemalteca de Mujeres Indígenas Mam (AIGMIM) (Guatemala)
  4. Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC) (Internacional)
  5. Asociación de Mujeres Ixmucané (Guatemala)
  6. Asociación de Mujeres Mam (Guatemala)
  7. Barracón Digital (Honduras)
  8. Código Sur (Internacional)
  9. Coecoceiba Amigos de la Tierra Costa Rica (Costa Rica)
  10. Colectivo Cartografía Histórica (Cuencas Pojom-Santo Domingo, Mentón- Lagartero, Ixcán) (Guatemala)
  11. Colectivo Defensoras de Nasakobajk (México)
  12. Colectivo Voces Ecológicas (COVEC) (Panamá)
  13. Comité Ixtepecano en Defensa de la Vida y el Territorio (México)
  14. Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo (México)
  15. Comunidades Forestales del Petén ACOFOP (Guatemala)
  16. Comunidades en Resistencia de Ixcán (Guatemala)
  17. Comunitaria Cultura (México)
  18. Consejo Autónomo Regional de la Zona Costa de Chiapas (México)
  19. Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) (Honduras)
  20. Consejo del Pueblo Maya (CPO) (Guatemala)
  21. Cooperativa Integral de Producción de Energías Renovables Luz de Todos R. L. (Guatemala)
  22. Coordinadora de Pueblos y Organizaciones del Oriente del Estado de México en Defensa de la Tierra, el Agua y su Cultura (CPOOEM) (México)
  23. Defensa de la Tierra y de la Vida de los Pueblos Originarios de Chilón (DETUVIDA) (México)
  24. “Entre campo y campo” Red de Arte + Agroecología (México)
  25. Escuela Campesina Edupas (México)
  26. El Puente S.C. (México)
  27. Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente, FECON (Costa Rica)
  28. Federación Internacional de Escritoras y Escritores por la Libertad
  29. Frente Metropolitano por la Defensa del Territorio (Guatemala)
  30. Frente Petenero de Afectados por las Represas (Guatemala)
  31. Fundación Promotora de Cooperativas (FUNPROCOOP) (El Salvador)
  32. Granja La Tierra (México)
  33. Gobierno Ancestral Plurinacional (Guatemala)
  34. Guardianas y Guardianes de los Humedales del Consejo de la Zona Sur, Colonia 5 de Marzo (México)
  35. Heterotópica Universidad de Nodos Autónomos Móviles (HUNAM) (México)
  36. International Rivers (Internacional)
  37. Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) (México)
  38. La Sandía Digital (México)
  39. Movimiento Amplio por la Dignidad y Justicia (MADJ) (Honduras)
  40. Movimiento de Afectadas/os por las Represas (MAR) (América Latina)
  41. Movimiento Mesoamericano contra la Palma de Aceite (Mesoamérica)
  42. Movimiento por la Libre Determinación de los Pueblos Indígenas de México (México)
  43. Movimiento Ríos Vivos de Costa Rica (Costa Rica)
  44. Noti Guate Alternativa (Guatemala)
  45. NuestraRed.Mx (México)
  46. Observatorio de las Democracias: Sur de México y Centroamérica (México)
  47. Organización de la Sociedad Civil “Las Abejas de Acteal” (México)
  48. Organización Fraterna Negra Hondureña (OFRANEH) (Honduras)
  49. Otros Mundos A.C. (México)
  50. Permanecer en la Tierra (Stay Grounded Network) (Internacional)
  51. Persicaria Colectiva Agroecológica (México)
  52. Plataforma Global El Salvador (El Salvador)
  53. Red de la Costa en Rebeldía (México)
  54. Red de Economía Solidaria Túmin Moneda Social (México)
  55. Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) (México)
  56. Red Nacional en Defensa del Agua (RNDA) (Panamá)
  57. Red Nacional por la Defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala
  58. (REDSAG) (Guatemala)
  59. Salva la Selva (Alemania)
  60. Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca sede Ixtepec (México)
  61. Un Salto de Vida (México)
  62. Voces Mesoamericanas Acción con Pueblos Migrantes (México)
  63. Zona Reina y Alta Verapaz (Guatemala)

 

Fuente: COPINH

La arqueología está cambiando lo que sabemos sobre la antigua Mesoamérica

La arqueología reciente de la antigua Mesoamérica está cambiando la comprensión general de la gente y las instituciones que habitaron este mundo: la evidencia nos dice que el Gobierno cooperativo y plural era, por lo menos, tan común como los Estados despóticos y más resistente que estos.

La complejidad de este escenario y los logros de los pueblos de Mesoamérica son aún más impresionantes si se tiene en cuenta la accidentada orografía y la escasez de recursos de la zona. En comparación con la antigua Eurasia, los habitantes de Mesoamérica – la región que se extiende desde Costa Rica hasta el centro de México – carecían de bestias de carga y de transporte rodado, y el uso de metales era generalmente limitado.

Hasta hace poco, nuestra comprensión de cómo se desarrollaron la mayoría de las sociedades y los primeros Estados se basaba en gran medida en interpretaciones de las sociedades urbanas de Eurasia. Se asumían Gobiernos despóticos y coercitivos (excepto en la antigua Atenas y la Roma republicana), se atribuía gran importancia a las acciones de la élite y se suponía que las funciones básicas de la economía estaban en manos del gobernante.

La Mesoamérica precolonial no encaja en este marco: ni la producción económica ni la distribución estaban controladas centralmente por gobernantes despóticos, ni la gobernanza en sociedades con poblaciones muy numerosas era universalmente coercitiva.

Esta nueva perspectiva es el resultado de décadas de cambio en el enfoque de la investigación arqueológica, que ha pasado de los templos y las tumbas a los patrones de asentamiento regional, los trazados urbanos, las excavaciones de casas, las economías domésticas y la producción agrícola.

Al concentrarse en el registro arqueológico, las generaciones recientes de investigadores e investigadoras han prestado una atención renovada a características de la Mesoamérica precolonial que no encajaban en estereotipos arraigados, muchos de los cuales tenían sus raíces en el siglo XIX. Las ciudades y sociedades a gran escala de Mesoamérica surgieron independientemente de otras regiones globales, engendradas por sus propias poblaciones regionales. El desarrollo tecnológico mesoamericano nunca experimentó el impacto centralizador de la monopolización del armamento de bronce a través del control de los escasos yacimientos de estaño, ni los efectos “democratizadores” o “descentralizadores” de la adopción de un hierro más ampliamente disponible.

Mesoamérica también se libró de las marcadas desigualdades en tecnología militar y de transporte que aparecieron en Eurasia cuando algunas sociedades desarrollaron el carro, capacidades navales serias y palacios fortificados, mientras que otras se quedaron rezagadas. En Mesoamérica, el poderío militar se conseguía mediante el control de grandes infanterías que utilizaban armas fabricadas principalmente con piedra de fácil acceso, lo que propiciaba unas relaciones políticas más equilibradas que en Eurasia.

Por tanto, la Mesoamérica prehispánica se perfila como un lugar ideal para examinar las diferentes formas en que los seres humanos se unieron en contextos urbanos, tanto en formaciones políticas colectivas como autocráticas, sin algunos de los factores clave que los estudiosos anteriores han considerado tradicionalmente necesarios o transformadores para el surgimiento de las sociedades premodernas.

¿Cómo se organizaron estos grandes centros urbanos preindustriales de Mesoamérica? ¿Eran duraderos? Y si es así, ¿qué explica sus grados comparativos de resiliencia a través del tiempo?

En un estudio de 2018, codificamos datos de una muestra cuidadosamente seleccionada de 26 ciudades mesoamericanas precoloniales y centros políticos prominentes. Descubrimos que más de la mitad de ellos no estaban gobernados despóticamente y que los centros políticos más colectivos tenían mayor resiliencia frente a sequías e inundaciones, y guerras o cambios en el comercio. Las ciudades que afrontaban sus retos sociales utilizando formas más colectivas de Gobierno y gestión de recursos eran más grandes y algo más resistentes que las ciudades con un Gobierno personalizado y un poder político más concentrado.

En general, los centros políticos organizados colectivamente dependían en mayor medida de la generación de financiación interna, como los impuestos, en comparación con los centros más autocráticos que dependían más de la financiación externa, como las redes comerciales monopolizadas y el botín de guerra. Cuanto más pueden mantenerse las élites políticas sin depender de la financiación de la población general, menos se enfrentan a la rendición de cuentas por parte del pueblo, y mayor es la probabilidad de que se acaparen el Gobierno y el poder. Además, los niveles más altos de financiación interna y recursos comunales se correspondían a menudo con pruebas de la mayor circulación de bienes públicos y la burocratización de los cargos cívicos. Los centros organizados colectivamente con estas características, así como las disposiciones espaciales, como las grandes plazas abiertas y las calles anchas, que ofrecían oportunidades a los propietarios y a los habitantes urbanos para comunicarse y expresarse, parecen haber fomentado la persistencia de la comunidad como centros principales.

En un estudio posterior que incluía una muestra actualizada y ampliada de 32 ciudades mesoamericanas bien investigadas, descubrimos que los centros con un Gobierno más ascendente y colectivo eran más resistentes. Mientras que algunas de estas ciudades tenían palacios y monumentos a los gobernantes como puntos centrales, otras presentaban formas de infraestructura urbana más compartidas y distribuidas equitativamente. Esto incluye complejos de apartamentos, terrazas o murallas compartidas dentro de los barrios, plazas vecinales, templos y otros edificios cívicos, y carreteras y calzadas compartidas, todo lo cual requería cooperación y trabajo colectivo para su construcción y mantenimiento y habría facilitado una interacción cara a cara más regular y reuniones públicas periódicas.

Las implicaciones de esta investigación arqueológica son demasiado informativas y poderosas para quedarse en los libros de texto. Resuenan con las visiones en evolución de nuestro mundo actual, que está descubriendo que el espacio público, la comunicación abierta, los impuestos justos y una burocracia eficaz pueden ser piedras angulares del bienestar. Estos paralelismos y conocimientos del pasado pueden servirnos hoy como modelos para orientar nuestra planificación futura e identificar los modelos sociales que mejor nos posicionan para sobrevivir a las pruebas del tiempo.

Por: Gary M. Feinman y David M. Carballo

Biografía de los autores:

Gary M. Feinman es arqueólogo y curador MacArthur de antropología en el Museo Field de Historia Natural de Chicago.

David M. Carballo es profesor de arqueología, antropología y estudios latinoamericanos y vicerrector de educación general de la Universidad de Boston.

Fuente: Instituto Independiente de Medios

Línea de créditos: Este artículo fue producido por Human Bridges, un proyecto del Independent Media Institute.

 

Fuente: Radio Temblor

Feminismo comunitario Emergencias ecofeministas en las praxis latinoamericanas

Márcia Maria Tait Lima* y Renata Moreno**

Resumen: El artículo establecerá relaciones entre conceptualizaciones de cuerpo-territorio y sostenibilidad de la vida, a partir de los enfoques desarrollados desde las prácticas de colectivos de mujeres movilizadas en Abya Yala. Argumentamos que estas nociones son claves para la conformación de horizontes ecofeministas en la región, que vinculan economía feminista y justicia ambiental. Nos basamos en elaboraciones producidas por sujetos políticos situados, teniendo como perspectiva los diálogos entre académicas y activistas.

Palabras clave: cuerpo-territorio, sostenibilidad de la vida, ecofeminismo

AbstractThe article will establish relationships between conceptualizations of «cuerpo-territorio» (body-territory) and the sustainability of life, based on the approaches developed from the practices of mobilized women’s collectives in Abya Yala. We argue that these notions are key to the conformation of ecofeminist horizons in the region, linking feminist economics and environmental justice. We rely on elaborations produced by situated political subjects, taking as a perspective the dialogues between academics and activists.

Keywords: body-territory, sustainability of life, ecofeminism

Introducción

Las acciones colectivas de las mujeres son los fundamentos del feminismo y del pensamiento crítico latinoamericano (Carosio, 2017), cuya pertinencia permanece cuando es transformada e impregnada constantemente por la praxis emancipadora. En territorios concretos, las experiencias de resistencia muestran la contradicción capital-vida y construyen alternativas al desarrollo, constituyéndose como políticas epistémicas. Las luchas territoriales socioambientales de las mujeres en Abya Yala forjan sujetos políticos y saberes situados. Su praxis encontró y enunció las emergencias ecofeministas abordadas en este artículo.

Este trabajo es parte de un proceso de investigación más amplio, basado en las siguientes preguntas: ¿cuáles son las principales nociones epistémicas y aportes ecofeministas que surgen de las luchas colectivas de mujeres en los territorios de Abya Yala?, ¿en qué medida estas contribuciones, situadas y diversas, están interconectadas? Para este artículo, analizamos las nociones de cuerpo-territorio y sostenibilidad de la vida. Argumentamos que las acciones de resistencia colectiva están elaborando, a partir de los cuerpos-territorios y prácticas feministas de transformación económica, epistemologías políticas que manifiestan nuevos léxicos éticos y políticos (Tait, 2016; Tait y Gitahy, 2019), y reconfiguran horizontes ecofeministas en Abya Yala.

Para abordar las construcciones en torno a la sostenibilidad de la vida, se mira la praxis de sujetos colectivos en diferentes territorios que participan en la Marcha Mundial de las Mujeres, y sistematizaciones y publicaciones sobre la economía feminista en la región producidas por la Organización Feminista SOF Sempreviva (por ejemplo, Faria et al., 2020). La noción de cuerpo-territorio parte de la praxis de mujeres indígenas articuladas y en lucha en diferentes lugares de Abya Yala. Entre las referencias utilizadas en este texto, se encuentran las elaboraciones colectivas de la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras (2017), de la Red de Sanadoras Ancestrales (2018) y de la Alianza Política Sector Mujeres de Guatemala (2020). Si bien las estrategias y perspectivas que las orientan son diversas, sus aportes permiten delinear caminos y acumulaciones ecofeministas en Abya Yala.

Un contexto de resistencia

El avance del capital sobre la vida adquiere formas cada vez más agresivas de explotación de cuerpos y territorios a través de la mercantilización y financiarización. En los conflictos territoriales en América Latina se expresa la materialidad depredadora de proyectos extractivos con alto impacto social y ambiental, que ejercen una presión constante sobre los territorios, la naturaleza y la comunidad, y que desencadenan procesos de exclusión y violencia, pero también de resistencia colectiva (Roca-Servat y Perdomo-Sánchez, 2020).

En los territorios, el conflicto capital-vida se expresa de forma aguda con el avance de las grandes empresas transnacionales, en forma de extracción, acaparamiento de tierras, privatización de ríos, violencia, etc. En Abya Yala se resisten colectivos y movimientos de mujeres campesinas, indígenas, afroamericanas, comunidades tradicionales, populares y periferias urbanas, y en estas resistencias se desarrollan y recuperan prácticas y saberes, vivencias comunitarias y solidarias. Situamos estas praxis colectivas y diversas en «horizontes ecofeministas» (LaDanta Lascanta, 2018).

El ecofeminismo se fortalece en perspectivas constructivistas y materialistas basadas en el entendimiento de que la producción y reproducción de las relaciones sociales generan formas específicas de ética, cuidado y empatía. Además, la relación entre la mujer y la naturaleza está marcada por la complejidad y heterogeneidad de las mujeres como sujetos políticos (Agarwal, 2004). En América Latina, la postura ecofeminista está implicada con la perspectiva político-crítica de luchas históricas antirracistas, antisexistas y antielitistas, ya que las mujeres negras, indígenas, pobres y sureñas son las primeras víctimas de los daños al medioambiente. Eso es porque tradicionalmente están en contacto directo con las tareas de cuidado y reproducción social (Gebara, 1997).

Cuerpo-territorio

La noción de cuerpo-territorio gana visibilidad pública a partir de la década de 2000, en la praxis colectiva de mujeres que habitan territorios originarios, principalmente a través de las mujeres indígenas, el feminismo indígena comunitario y el feminismo territorial comunitario (Cabnal, 2010 y 2018). Esta idea-fuerza ha sido cada vez más movilizada por mujeres que trabajan en un marco de descolonización en procesos de resistencia a empresas extractivas, en la construcción de alternativas económicas ecológicas en torno a bienes comunes (agua, semillas, biodiversidad) y en experiencias de organización y educación popular relacionadas con la autonomía de la mujer y la defensa de la naturaleza.

Imagen 1. Manifestación en Bambamarca, Perú. Fuente: Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales.           

Imagen 2. Red de Sanadoras Ancestrales Iximulew-Guatemala. Fuente: EntreMundos.

El territorio-cuerpo-tierra es donde se vive y se dan las relaciones sociales, donde se produce el vivir. Implica experiencias individuales y colectivas; son el cuerpo, la memoria y la ascendencia, los deseos, los ríos y las semillas, las cosmovisiones atacadas y aún resistentes que hacen posible la vida (Alianza Política, 2020). La noción de cuerpo-territorio destaca que la violencia capitalista está asociada al «entronque patriarcal» (Cabnal, 2018): un sistema que actúa con las desigualdades de raza y género de manera articulada y estructurada en las culturas colonialistas que persisten. La violencia europea-blanca y la «originaria» convergen en el cuerpo de las mujeres racializadas, un sistema de control, poder y gestión de la producción y reproducción de la vida que opera a través de la violencia contra la naturaleza-comunidad y los cuerpos comunitarios. Por ello, la propuesta es que, para la transformación, es urgente despatriarcalizar cuerpos y territorios, practicar el autocuidado personal y colectivo y sanar a los cuerpos-territorios, lo que implica la lucha permanente contra el avance de la mercantilización de los territorios.

Sostenibilidad de la vida

También desde principios de la década de 2000, la resistencia al neoliberalismo y al libre comercio ha fortalecido un campo feminista anticapitalista, arraigado en los territorios y articulado en movimientos como la CLOC/Vía Campesina y la Marcha Mundial de las Mujeres. La economía feminista ganó protagonismo en esta construcción. Más que un tema, la sostenibilidad de la vida es un eje que articula visiones y proyectos políticos emancipatorios. La sostenibilidad de la vida implica reconocer y reorganizar los procesos y trabajos que la sustentan, especialmente el cuidado y la alimentación (Faria et al., 2020), cuestionar la lógica inherente al conflicto capital/vida y promover la buena alimentación (Marimon y Tait, 2019).

La perspectiva de la sostenibilidad de la vida requiere el reconocimiento de la ecodependencia e interdependencia (entre los seres humanos, entre la ciudad y el campo), a través del trabajo de cuidar la vida y la naturaleza, y la producción agroecológica de alimentos saludables y biodiversos. Y va más allá, pues propone que la vida, y no el mercado, debe ser el referente de las políticas (Herrero, 2014; Orozco, 2014). Esta perspectiva implica cuestionar —e interrumpir— los ritmos del capital, las nociones hegemónicas del tiempo y la fragmentación de las existencias.

Imagen 3. Adaptación hecha por las mujeres del movimiento agroecológico de la metáfora del iceberg utilizada por las economistas feministas. Fuente: material de educación popular de la SOF.

Las prácticas colectivas que construyen esta perspectiva, sistematizadas por ejemplo en Faria et al. (2020), son diversas y distribuidas. Conectan la agroecología feminista y los huertos urbanos como estrategias de soberanía alimentaria, el conocimiento popular y ancestral como herramientas de resistencia y alternativas a las transnacionales farmacéuticas, la solidaridad y el ambientalismo popular como estrategias de autoorganización feminista. En la práctica, forjan nuevas políticas epistémicas. En estos procesos —colectivos, diversos y situados— los cuerpos-territorios se integran en las prácticas de transformación económica y en síntesis políticas que enfrentan el individualismo y la fragmentación del neoliberalismo (Moreno y Nobre, 2020). Alimentos, cuidados y naturaleza son las bases de la sostenibilidad de la vida, relacionan la defensa de los cuerpos-territorios y configuran horizontes ecofeministas en Abya Yala, profundamente vinculados a los sujetos políticos populares.

Conclusión

La praxis de mujeres que actúan dentro de un horizonte de emergencias ecofeministas en Abya Yala potencializan nuevas políticas epistémicas. En la defensa de los cuerpos y territorios amenazados por el poder corporativo, están arraigadas sus acciones y propuestas que establecen diálogos con nociones de la economía feminista y el ecofeminismo.

El conflicto capital-vida se expresa de manera aguda en los conflictos territoriales socioambientales, así como los proyectos de la sociedad se contraponen. Considerar a las mujeres latinoamericanas populares organizadas como sujetos políticos y epistémicos nos permite resaltar nociones encarnadas como cuerpo-territorio y sustentabilidad de la vida, traducidas en elaboraciones y propuestas esenciales para proyectos emancipatorios en la región, como «no hay cuerpos sin territorios», «los cuerpos sanos dependen de territorios sanos y soberanía alimentaria», «ni los cuerpos de las mujeres ni la tierra son territorios de conquista», «sin cuidados, la vida, la sociedad y la economía no son posibles». Así lo plantean las alianzas y redes como las que nombramos al principio, la Marcha Mundial de las Mujeres (2020) y una serie de otros colectivos y movimientos de mujeres con lemas convergentes que expresan críticas feministas al capitalismo racista y heteropatriarcal.

Las mujeres son protagonistas de varias luchas de resistencia territorial, como defensoras y constructoras de prácticas que transforman la política y la economía, pero sus prácticas y elaboraciones a menudo son invisibles. Esta invisibilización requiere un activo proceso inverso de articulación entre la producción teórica y las luchas no solo por el reconocimiento, sino para aprehender la expansión de las fronteras del pensamiento crítico-emancipador que emerge de estos sujetos políticos.

Referencias

Agarwal, B., 2004. «El debate sobre género y medio ambiente. Lecciones de la India». En: V. Vázquez García y M. Velázquez Gutiérrez (comps.), Miradas al futuro. Hacia la construcción de sociedades con equidad de género. Ciudad de México, Universidad Nacional Autónoma de México.

Alianza Política Sector de Mujeres, 2020. «Economía feminista y el buen vivir. Una propuesta para la resistencia y la reexistencia». En: M. Nobre, N. Faria y T. Moreno (orgs.), Cultivar a vida em movimentoExperiências de economia feminista na América Latina. São Paulo, SOF, pp. 87-95.

Cabnal, L., 2018. «TZK’AT, Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario desde Iximulew-Guatemala». Ecología Política, 54, pp. 98-102.

Cabnal, L., 2010. Feminismos diversos. El feminismo comunitario. Madrid, Acsur Las Segovias.

Carosio, A., 2017. «Perspectivas feministas para ampliar horizontes del pensamiento crítico latinoamericano». En: M. Sagot Rodríguez (coord.), Feminismos, pensamiento crítico y propuestas alternativas en América Latina. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Clacso.

Colectivo Miradas Críticas del Territorio desde el Feminismo, 2017. Mapeando el cuerpo-territorio.Guía metodológica para mujeres que defienden sus territorios. Quito, Clacso.

Gebara, I., 1997. Teologia ecofeminista. Ensaio para repensar o conhecimento e a religião. São Paulo, Olho d’Água.

Herrero, Y., 2014. «Economía ecológica y economía feminista. Un diálogo necesario». En: C. Carrasco (ed.), Con voz propia.La economía feminista como apuesta teórica y política. Madrid, La Oveja Roja.

Faria, N., R. Moreno y M. Nobre (eds.), 2020. Cultivar a vida em movimento. Experiências de economia feminista na América Latina. São Paulo, SOF.

LaDanta Lascanta, 2018. «De la teología al antiextractivismo. Ecofeminismos en Abya Yala». Ecología Política, 54, pp. 35-41.

Marcha Mundial de las Mujeres, 2020. 5.a Acción Internacional. Documento regional Américas. Disponible en: https://marchemondiale.org/wp-content/uploads/2020/10/DocAmericasES.pdf

Marimon, A. S., y M. M. L. Tait, 2019, «Caminhos para a sustentabilidade da vida. Revisão teórica e diálogo com as práticas de mulheres coletoras da Rede de Sementes do Xingu». Otra Economía, 12 (22), pp. 220-237.

Moreno, R., y M. Nobre, 2020. «Natureza, trabalho e corpo. Percursos feministas e pistas para a ação». En: H. Zelic (ed.), Economia feminista e ecológica. Resistências e retomadas de corpos e territórios. São Paulo, SOF, pp. 33-52.

Orozco, P. A., 2014. Subversión feminista de la economía. Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Madrid, Traficantes de Sueños.

Tait, M. M. L, 2016. «Mujeres y resistencia a los cultivos transgénicos. Nuevas concepciones éticas y políticas». En: Foro Andino Amazónico de Desarrollo Rural,Memoria Tercer Foro Internacional Andino Amazónico de Desarrollo Rural. La Paz, Centro de Investigación y Promoción del Campesinado, pp. 79-88.

Tait, M. M. L., y L. M. C. Gitahy, 2019. «Diálogos entre novos léxicos políticos e práticas comunitárias de cuidado em Abya Yala». ClimaCom, 16. Disponible en: http://climacom.mudancasclimaticas.net.br/marcia-maria-tait-lima-e-leda-maria-caira-gitahy-dialogos-entre-novos-lexicos-politicos-e-praticas-comunitarias-de-cuidado-em-abya-yala/, consultado el 27 de mayo de 2021.

Roca-Servat, D., y J. Perdomo-Sánchez (comps.), 2020. La lucha por los comunes y las alternativas al desarrollo frente al extractivismo. Miradas desde las ecología(s) política(s) latinoamericanas. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Clacso.

* Universidad Estatal de Campinas (Unicamp) y Alianza de Mujeres Agroecológicas (AMA/AWA). E-mail: marcia.tait@gmail.com.

** SOF Sempreviva Organização Feminista. E-mail: tica@sof.org.br.

Fuente: www.ecologiapolitica.info

 

Fuente: Radio Temblor