Asamblea de los Pueblos del Caribe aboga por la unidad, la integración y la no intervención de EE.UU.

18 de enero 2021

Carta Abierta a Los Jefes de Estado de la Comunidad del Caribe (CARICOM)

El Seguimiento de la Defensa de nuestra Soberanía y el Fortalecimiento de la Unidad e Integración del Caribe es una de las tareas más críticas de CARICOM

Honorables Jefes de Gobierno,

La Asamblea de los Pueblos del Caribe (APC) es un proceso de unir a los caribeños a través de las líneas de división creadas por nuestra historia compartida de colonialismo. El proceso de la Asamblea está en su 29 ° año con una Conferencia Preparatoria que se llevó a cabo en 1992 y la Primera Asamblea en 1994. La Octava Asamblea se llevó a cabo en 2019. A lo largo de los años, la Asamblea se ha mantenido fiel a su compromiso de defender la Soberanía de la Región y el Bienestar de los Pueblos del Caribe. A partir de este compromiso con nuestro principio fundamental, el Comité Ejecutivo Regional de la Asamblea de los Pueblos del Caribe emitió un “Llamado a la acción” a nuestras hermanas y hermanos del Caribe el 12 de octubre de 2020. Hay que señalar que, la Asamblea de los Pueblos del Caribe incluye países y territorios que no son miembros de CARICOM, siempre hemos sido conscientes del papel central y la importancia de CARICOM para la soberanía de toda la región y el bienestar de todos sus pueblos. El Comité Ejecutivo Regional tiene como miembros a representantes de cuatro países que son estados miembros de CARICOM.

Uno de los puntos de acción identificados en ese Llamado fue que el Comité Ejecutivo Regional de la Asamblea “emita una Carta Abierta a todos los Jefes de Gobierno de CARICOM identificando nuestra preocupación sobre la estrategia de Estados Unidos de divide y vencerás en el Caribe; y llamar a los jefes de CARICOM a resistir estas maniobras y mantener la unidad y rechazar la agenda de los Estados Unidos de intervenir en Venezuela contrariamente a todos los principios internacionales de no injerencia en los asuntos internos de otro estado y el respeto a la soberanía de un estado; reiterar su compromiso con una solución pacífica y negociada del conflicto interno y las disputas en Venezuela; y mantenerse firmes en el principio de que el Caribe es una Zona de Paz ”.

Nuestra preocupación en ese momento era que Donald Trump ganaría las elecciones presidenciales estadounidenses del 6 de noviembre y que las políticas de su Administración permanecerían con todo lo que tal resultado presagiaba para la región del Caribe. Desafortunadamente, no pudimos recibir la carta antes de las elecciones del 6 de noviembre y han sucedido tantas cosas en los Estados Unidos que pensamos que era prudente esperar hasta que la situación se aclarara un poco. Ciertamente, los acontecimientos de las dos últimas semanas tienen implicaciones muy importantes, no solo para Estados Unidos sino para el Caribe.

Honorables Jefes de Gobierno, en octubre pasado estábamos profundamente preocupados por las acciones de la política extranjera de la Administración estadounidense. Estos fueron, entre otros:

• Las visitas del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, a dos estados miembros de CARICOM, a saber, Surinam y Guyana, con las reuniones bilaterales concomitantes entre los Estados Unidos y esos países;

• La posterior visita del Sr. Pompeo a Brasil y Colombia;

• Las declaraciones hechas por el Secretario de Estado de los Estados Unidos sobre Venezuela y su solicitud de apoyo de los estados miembros de CARICOM al Grupo de Lima y, por lo tanto, al cambio de régimen en Venezuela;

• Una declaración hecha en una rueda de prensa inmediatamente antes del viaje del Sr. Pompeo a esta región, por un “alto funcionario del Departamento de Estado” anónimo en, sobre todo, una “conferencia de prensa pública” sobre Haití y el proceso para elegir democráticamente al Presidente de Haití de conformidad con la Constitución de ese país;

• Los recientes ataques intensificados de Estados Unidos tanto contra Venezuela como contra la nación caribeña de Cuba, mediante la imposición unilateral de más y más sanciones;

Muy recientemente, la Administración de Trump en sus últimos días declaró unilateralmente a la República de Cuba como una nación que participa en el “terrorismo patrocinado por el estado”, con importantes implicaciones para la normalización de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba que se ha señalado como un objetivo político del presidente electo, Joe Biden. La ironía de la decisión de Trump no se le escapa al mundo, ya que al mismo tiempo incitó un verdadero golpe de estado y el asalto violento al Congreso de los Estados Unidos. La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) ha identificado al terrorismo interno como la mayor amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos, un terrorismo que se basa en los movimientos de supremacía blanca que apoya Trump. En el momento de redactar este informe, el FBI advirtió que podría haber protestas por civiles armados en los cincuenta estados de los EE. UU. ¡Y también en la capital de ese país!

Honorables Jefes, en esencia, nuestras preocupaciones son que las acciones de política exterior de los Estados Unidos en los últimos cuatro años:

1.     Resultaron en divisiones dentro de la CARICOM sobre cuestiones de política exterior de vital importancia, manifestadas por:

• La celebración de reuniones bilaterales y no multilaterales (todas de CARICOM o un equipo representativo designado por CARICOM) que colocan a los estados individuales de CARICOM en una posición negociadora más débil;

• Posiciones diferentes sobre Venezuela con algunos gobiernos de CARICOM que son miembros del “Grupo de Lima” que aboga por un cambio de régimen y reconoce al sustituto estadounidense Juan Guiado como presidente de la República Bolivariana de Venezuela; divisiones sobre Venezuela que han sido más notables en la Organización de Estados Americanos que permitieron a ese organismo, bajo el desacreditado Secretario General Luis Almagro, aprobar Resoluciones sobre Venezuela que equivalen a justificar la intervención militar en esa nación soberana;

• El sórdido desarrollo en la OEA en que por una moción del representante ilegítimo de un tal Juan Guiado, tres estados miembros de CARICOM apoyaron un ataque contra un estado miembro de CARICOM, Trinidad y Tobago, por una acusación totalmente infundada con respecto a los migrantes venezolanos quienes trágicamente murieron en el mar en aguas venezolanas. La posición de estos tres Estados miembros de CARICOM – Haití, Jamaica y Las Bahamas – es vergonzoso y deberían disculparse públicamente al Gobierno y el pueblo de Trinidad y Tobago.

• La elección de un funcionario estadounidense que fue Asistente Adjunto del Presidente de los Estados Unidos y Director Senior de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos para ser el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Además de lo inapropiado de designar a alguien que formaba parte del aparato de Seguridad Nacional de los Estados Unidos como presidente del principal “banco de desarrollo” de la región; la convención de larga data de alguien que no es de los Estados Unidos como presidente del BID se rompió. Varios estados de CARICOM apoyaron este nombramiento.

2.     Acercaron a la región del Caribe al borde del conflicto militar. El ruido de los Estados Unidos con respecto al cambio de régimen no puede descartarse como retórica ociosa. La ubicación de la Sexta Flota de los Estados Unidos en alta mar en Venezuela; el endurecimiento de las sanciones contra ese país; la reciente visita de Pompeo a cuatro países vecinos de Venezuela; y la incautación por parte de los Estados Unidos de un petrolero en ruta de Irán a Venezuela con más de un millón de barriles de combustible y la posterior venta de ese combustible por parte del gobierno estadounidense son pruebas tangibles de esas intensas tensiones.

3.     Causaron un daño irreparable a las vidas y los medios de vida de millones de personas en la región como resultado del bloqueo ilegal, unilateral e ilegítimo de Cuba y las sanciones unilaterales ilegales contra Venezuela. Estas acciones que se han endurecido durante una pandemia global, cuando la solidaridad humana y no el castigo por atreverse a tener una posición política opuesta, deben orientar no solo el comportamiento individual, sino las acciones y políticas de los gobiernos. El impacto de estas sanciones en Venezuela, al igual que cualquier conflicto militar, tiene importantes implicaciones para los estados de CARICOM que comparten fronteras (terrestres o marítimas) con ese país. La total inmoralidad de este uso unilateral o la amenaza del uso de sanciones, quedó muy clara cuando los Estados Unidos declaró que puede sancionar a los estados soberanos de la CARICOM por aceptar las ofertas de Cuba de profesionales médicos para ayudarnos a brindar atención médica de calidad a nuestros ciudadanos. Y era absurdo que los Estados Unidos pensara que esto puede ser reemplazado por su oferta de unos pocos dólares de “ayuda”. ¡Los días de baratijas para comprar nuestras tierras han quedado atrás!

4.     Interfirieron en los asuntos internos de Haití al trabajar activamente por la destrucción de la Constitución haitiana de 1987, mediante declaraciones de Pompeo y de otros altos funcionarios del Departamento de Estado de que el gobierno haitiano debería ignorar el proceso constitucionalmente establecido para obtener candidatos de sectores clave de la sociedad civil para ser miembros del Consejo Electoral; y que los Estados Unidos (y el SG Almagro de la OEA) exigen elecciones independientemente de la constitucionalidad del proceso electoral.

Honorables Jefes, es en este contexto que nosotros, como la Asamblea de los Pueblos del Caribe queremos:

  • Animarle a reafirmar la posición de principio de CARICOM de que el Caribe debe ser una Zona de Paz;
  • Instarle a mantener una vez más una posición unida y común en asuntos de relaciones exteriores para que no solo podamos hablar con una sola voz, sino que podamos maximizar nuestra fuerza de voto en las organizaciones y foros multilaterales e internacionales;
  • Insistir en que se aferre a los principios establecidos en las relaciones internacionales, es decir, que se respete la soberanía de los estados nacionales y que un estado no debe interferir en los asuntos internos de otro estado soberano; y además, que los estados no deben tratar de manipular tratados y / o instituciones multilaterales como la OEA para el logro de su interés nacional percibido;
  • Exhortar a los Estados miembros de CARICOM que son miembros del “Grupo de Lima” que se retiren de ese organismo y actúen de acuerdo con la posición oficial de CARICOM que: (a) reconoce al Presidente Maduro como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, que es también la posición de las Naciones Unidas; (b) promueve la resolución pacífica de los problemas de Venezuela por parte del pueblo de Venezuela; y (c) apoya iniciativas como el Mecanismo de Montevideo y la iniciativa del Gobierno de Noruega de diálogo entre los actores políticos en Venezuela para lograr una solución del conflicto y conducir a un camino a seguir para la recuperación de la crisis económica y social;
  • Que forjan aún más fuerte el instrumento de CARICOM como el mecanismo más importante para la unidad e integración de la región del Caribe y sus pueblos; qué unidad e integración se requiere con gran urgencia en este momento de una pandemia global; una crisis económica mundial y los consiguientes problemas sociales; y la amenaza existencial del cambio climático.
  • Felicitarle por las recientes decisiones tomadas en su reunión celebrada el lunes 11 de enero, a saber:
    • El llamado a una mayor colaboración internacional para la distribución justa y equitativa de las vacunas Covid 19;
    • La denuncia firme y clara de la designación estadounidense de Cuba como un país que participa en el terrorismo patrocinado por el Estado;
  • Utilizar la nueva coyuntura de la política estadounidense con el presidente Biden asumiendo el cargo con una vicepresidenta Kamala Harris que tiene raíces caribeñas, con su padre que es jamaicano y ex alumno de la Universidad de las Antillas en Mona, y los demócratas que controlan ambas cámaras del Congreso de los Estados Unidos, para que haya un restablecimiento completo de las relaciones entre los Estados Unidos y el Caribe. Por lo tanto, lo instamos a buscar una reunión bilateral con el más alto nivel de la Administración Biden para que CARICOM pueda defender que los EE. UU.:
    • Reconoce que Estados Unidos debe involucrar a CARICOM de manera bilateral y no unilateral;
    • Colaborar con CARICOM para hacer frente a la pandemia de Covid 19 y, en particular, respaldar la función de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud en la lucha contra la pandemia y el despliegue del programa Covax;
    • Restaura las relaciones diplomáticas plenas con Cuba; repudia la absurda designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo; revoca todas las Órdenes Ejecutivas de Trump que fortalecieron las sanciones y el bloqueo contra Cuba; y avanza para poner fin en su totalidad al bloqueo ilegal e ilegítimo de Cuba;
    • Se pone de acuerdo para eliminar las sanciones paralizantes a Venezuela (incluida la devolución a Venezuela del dinero incautado de la empresa petrolera estatal venezolana CITGO), especialmente durante esta pandemia de Covid 19, como un primer paso importante para permitir que ese país utilice sus propios recursos para abordar su actual crisis económica y social; y además, que los Estados Unidos debe actuar para disolver el “Grupo de Lima” dentro de la OEA y, en cambio, unirse a CARICOM y otros estados para alentar y facilitar el diálogo entre el Gobierno y la Oposición en Venezuela que podría conducir a una resolución del conflicto en curso en ese país y permitir un retorno a su desarrollo progresivo. En este sentido, CARICOM también ha demostrado su posición independiente al objetar el reclamo de Venezuela sobre el territorio de Guyana;
    • Detenga el “armamento” de la OEA como un instrumento para el cambio de régimen y para justificar acciones punitivas contra estados soberanos; y devolver a la OEA como una institución multilateral respetada e importante que promueve la colaboración y el apoyo a los Estados en sus iniciativas de desarrollo.

Honorables Jefes, confiamos en que CARICOM pueda brindar el liderazgo ilustrado y sobrio que este hemisferio requiere en estos tiempos trascendentales. Hemos demostrado que una vez que nos mantenemos firmes en los principios, nos aferramos a nuestra dignidad y creemos firmemente en nuestra identidad y valores como pueblo caribeño, podemos tomar posiciones e influir en resultados que desmienten nuestro llamado pequeño tamaño. Citamos sólo dos ejemplos de esto: la decisión de los entonces cuatro estados independientes en 1972 de reconocer a Cuba; y la Resolución de 2019 en la OEA patrocinada por los estados de CARICOM sobre la situación en Bolivia luego de la destitución de su presidente.

Honorables Jefes, la gente de todo el Caribe y, de hecho, en otras partes del mundo, dependen de ustedes para hacer lo correcto porque es lo correcto. Confiamos en que no nos defraude en estos asuntos.

Asamblea de los Pueblos del Caribe, Comité Ejecutivo Regional

Firmas:

1.        David Abdulah, Trinidad & Tobago
2.        David Denny, Barbados
3.        Camille Chalmers, Haiti
4.        Robert Sae, Martinique
5.        Ivan Rodriquez, Dominican Republic
6.        Hilda Guerrero, Puerto Rico
7.        Cuban chapter of ACP, Cuba

8.        Claudette Etnel, Suriname

Fuente: Haiti no MINUSTAH

Crece la presión popular por la renuncia de Moïse: Entienda las protestas en Haití

Sectores de la oposición y la sociedad haitiana en general dan un ultimátum al presidente Jovenel Moïse

Roxana BaspineiroBrasil de Fato | São Paulo (SP) |  20 de Janeiro de 2021 às 19:51Leia em português

La principal demanda del pueblo haitiano es la renuncia de Moïse y la construcción de un gobierno de transición – VALERIE BAERISWYL / AFP

La oposición haitiana convocó a una serie de protestas en todo el país hasta el 7 de febrero, fecha prevista para el final del mandato del presidente Jovenel Moïse. También anunciaron que intensificarán sus medidas llamando a un levantamiento general con bloqueos, desobediencia civil, protestas espontáneas y barricadas si Moïse no abandona el poder.

En las últimas semanas, Haití ha experimentado nuevas olas de protestas debido al descontento del pueblo haitiano con el proyecto presentado por Moïse de celebrar elecciones presidenciales y legislativas este 2021 y también por el controvertido proceso de referéndum constitucional para sustituir la actual constitución, que la oposición ha calificado de inconstitucional.

“Recientemente el gobierno de Jovenel Moïse con el apoyo de las Naciones Unidas y la OEA están proponiendo un referéndum constitucional para el 25 de abril. Este referéndum constitucional es en realidad un referéndum inconstitucional porque prácticamente destroza la constitución haitiana. El actual gobierno debería dejar la presidencia del país ahora en febrero de 2021 porque ya ha cumplido su mandato de cinco años, lo que significa que las elecciones para el país deberían haber sido realizadas el año pasado”, explica a Brasil de Fato Paulo Henrique Campos, brigadista del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Haití.

La actual constitución de Haití prohíbe expresamente la celebración de una consulta popular para modificar la Carta Magna. Sin embargo, el Consejo Electoral Provisional (CEP), cuyos miembros fueron nombrados por Moïse y que carecen de legitimidad a los ojos del pueblo haitiano, anunció que el referéndum constitucional se celebraría en abril, mientras que las elecciones presidenciales y legislativas tendrían lugar el 19 de septiembre.

“Esta iniciativa [referéndum constitucional] del presidente Jovenel Moïse, en realidad, es parte de una estrategia de la derecha del país y de su partido para permanecer en el poder y continuar aniquilando las pocas conquistas democráticas que se han ganado a través de duras luchas por el pueblo haitiano”, dice Campos.

“Esta propuesta va en contra de lo que las calles, los movimientos sociales de masas, los movimientos populares y la sociedad en general en Haití proponen y exigen”, añade.

Según el brigadista del MST, Haití es actualmente un país sin Parlamento, por lo que Moïse gobierna como una especie de poder único en el país, al cual define como una dictadura presidencial. Además de esto, la trayectoria histórica que carga el país caribeño de esclavitud, colonialismo, intervenciones extranjeras, tragedias climáticas, políticas neoliberales, violaciones de derechos humanos, entre otras, han dejado al país sumido en la miseria de una combinación de crisis: políticas, sociales, económicas y de inseguridad.

Brasil de Fato ha elaborado algunos puntos para entender lo que está sucediendo en el país caribeño.

¿Cuál es el trasfondo de las protestas en Haití?

Casi 11 millones de habitantes dan vida a la nación caribeña que ocupa el tercio occidental de la isla llamada La Española, la segunda más extensa de la región del Caribe.

Lo que se sabe de Haití está quizá más relacionado con su desgracia explicada en sus males naturales (terremotos, sequías, huracanes) que con su colapso explicado en su historia esclavista, colonialista y más reciente azotada por las políticas neoliberales y neocolonialistas. Se habla mucho menos de la resistencia y la fuerza que caracteriza al pueblo haitiano, el primer país del Caribe y de América Latina que obtuvo su independencia y abolió el sistema de esclavitud.

Sin embargo, desde su independencia, el país ha estado sometido a golpes de Estado y dictaduras, intervenciones extranjeras y una deuda impagable que lo ha llevado a ser económicamente dependiente del mundo exterior. Todo esto ha generado un panorama devastador para Haití.

Sólo en 1987, el pueblo haitiano logró tener su primera constitución, aprobada por el pueblo, después de expulsar la dictadura de Duvalier en 1986. Y sólo en 1991, lograron tener sus primeras elecciones libres y democráticas, donde J. Bertrand Aristide fue elegido, siendo derrocado dos veces por golpes de estado apoyados por los Estados Unidos. La última, en 2004, llevó al país a intervenciones militares extranjeras camufladas como misiones de paz y ayuda humanitaria, como la conocida MINUSTAH, que dejó graves violaciones de derechos humanos en el país.

Médicos y otros profesionales de la salud participan en una manifestación por la dimisión del presidente Jovenel Moïse en la capital haitiana en 2019 / Valerie Baeriswyl / AFP

Este largo camino de malestares haitianos, sumado a una clase política totalmente desacreditada que durante décadas ha administrado el país de manera corrupta, favoreciendo a los sectores de la burguesía comercial y la oligarquía, así como aplicando sin descanso políticas neoliberales, destruyendo la producción agrícola, privatizando las empresas públicas, haciendo más precario el mercado laboral, empobreciendo a las mayorías populares y forzando el éxodo de millones de jóvenes, ha alimentado el agotamiento del pueblo haitiano.

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En 2019, según informa la agencia de noticias AFP, el 70% de la población estaba desempleada, el país tenía una tasa de inflación superior al 12% además de la devaluación de su moneda el “gourde”, tan sólo un año después de que comenzaran las movilizaciones en 2018, debido a la falta de combustible nacional.

Pero fue el escándalo de corrupción y desvío de dinero (Petrocaribe) en 2019 que involucró a altos funcionarios del Estado y al propio presidente, sobre la malversación de al menos 2.000 millones de dólares, equivalentes a una cuarta parte del PIB del país, uno de los principales factores que no ha frenado las protestas en el país.

“Existen sucesivas medidas, sucesivos actos del presidente que han puesto al país en una situación muy grave desde un punto de vista económico y social”, afirma Campos.

“La agenda principal del pueblo haitiano hoy, no sólo de los movimientos, no sólo de los partidos, sino de la sociedad en su conjunto, es la salida del presidente. Esa es la alternativa inmediata que tiene la sociedad haitiana […] En segundo lugar, es que se construya un gobierno de transición […] para que sea posible construir y retomar verdaderamente una democracia en Haití”, subraya.

Lo que el pueblo haitiano quiere, en opinión de los analistas, son cambios profundos después de siglos de opresión, lucha y resistencia.

Quién es Jovenel Moïse?

Según la evaluación de algunos expertos, un fraude electoral en 2010 permitió la llegada al poder del partido ultraneoliberal Tèt Kale (PHTK), lo que dio lugar a la continuidad, también fraudulenta, del actual gobierno de Jovenel Moïse.

Moise, de 52 años, es un empresario bananero que llegó al poder en noviembre de 2016 en medio de acusaciones de fraude y protestas. Sólo el 21% de los ciudadanos con derecho a voto fueron a las urnas.

En opinión de Campos, el gobierno de Moïse se caracterizó como un gobierno que favoreció y aumentó los privilegios de una minoría rica, abandonando así los intereses de la mayoría de su población, que quedó sometida a condiciones de vida precarias y a la extrema pobreza.

El gobierno del Presidente Jovenel Moïse, considerado ilegítimo, ha perdido la credibilidad de casi la mayoría de los haitianos / VALERIE BAERISWYL / AFP

No obstante, uno de los puntos más sobresalientes del rechazo de la población haitiana a su gobierno fueron los escándalos de corrupción, cuando en 2019 el Tribunal Superior de Cuentas haitiano presentó un informe tras una auditoría en el que se mencionaba a la empresa Agritrans, propiedad del mandatario, que recibió millones de dólares para desarrollar proyectos públicos que nunca se materializaron como parte de la ayuda enviada por Venezuela en el programa regional conocido como Petrocaribe.

“Es un presidente sumergido en un mar de corrupción, sus empresas estuvieron completamente involucradas en los escándalos de corrupción de Petrocaribe, que fue el principal programa de cooperación económica para el desarrollo social entre el gobierno de Venezuela y el gobierno haitiano. Este programa fue destruido por los numerosos escándalos de corrupción del gobierno de Jovenel Moïse”, dice el brigadista del MST en Haití.

Entre 2008 y 2018, Haití formó parte del programa Petrocaribe, una iniciativa del difunto presidente venezolano Hugo Chávez que permitió a varios países de América Latina y el Caribe adquirir productos petroleros a precios ventajosos. Parte de los subsidios venezolanos, que incluso cancelaron una deuda de 395.000 millones de dólares a Haití, estaban destinados a hacer frente al impacto dejado por el terremoto de 2010. Sin embargo, el dinero desapareció o se camufló en proyectos que generaron bastante desconfianza.

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Otra cuestión que pone a Moïse en el punto de mira es que desde enero de 2020 gobierna por decreto, es decir, sin parlamento, una vez que expiraron los mandatos de los diputados y de las dos terceras partes de los senadores, y también con un proceso electoral aplazado desde 2018, lo que ha empeorado la situación del país.

Además, el pasado mes de diciembre, en ese escenario, también decretó una política relacionada a la seguridad pública, creando una controvertida Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) con la que se otorga inmunidad jurídica a los agentes de esta institución y les permite operar de forma anónima, “abriendo así la posibilidad de legalizar la represión y desechar las demandas de la población, mientras se multiplica la situación de vandalismo y la inseguridad”, son algunas de las críticas que esta decisión generó.

Los sectores de la oposición han expresado su descontento con esta medida, afirmando que se trata de un mecanismo que permitirá a Moïse tener el control total de la nación de manera inconstitucional, por lo que convocaron a la retomada de las protestas masivas durante este mes para forzar al mandatario a renunciar a su cargo el 7 de febrero, algo que el presidente rechaza decididamente.

“Se trata de un gobierno incapaz, incompetente para dirigir el país, entre otras cosas porque fue un gobierno que no fue elegido [democraticamente], ya que fueron unas elecciones fraudulentas las que tuvieron lugar en 2016”, comenta Campos.

Mientras tanto, Moïse cuenta con el apoyo de la comunidad internacional, y de los Estados Unidos en particular. La ONU y la OEA manifestaron también su apoyo y respaldo a su gobierno. “Ellos son los que lo mantienen en el poder”, concuerdan algunos analistas políticos.

Los niños también protestan en las calles exigiendo la dimisión del presidente Jovenel Moïse en la capital haitiana, Puerto Príncipe, en 2019 / VALERIE BAERISWYL / AFP

Alianza de la élite y la comunidad internacional

Es de conocimiento público que en el país caribeño existen algunas familias que ostentan más del 80% de las riquezas, que bien podrían salvar a un país tan desolado como Haití. Pero tradicionalmente el poder político ha decidido más por la ambición de unos pocos y por consiguiente ha establecido alianzas con la oligarquía minoritaria.

La clase económica de Haití es excluyente, de empresarios mayoritariamente importadores, que no tienen ningún interés en el país. Se trata de un modelo implementado por y para las clases dominantes, con la ayuda de las potencias extranjeras, representadas en el llamado Core Group, formado por el Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas en Haití, los embajadores de Alemania, Brasil, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, la Unión Europea y el Representante Especial de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El Core Group, en opinión de los analistas, es el que realmente toma las grandes decisiones políticas en el país desde que el gobierno de Jean-Bertrand Aristide fue derrocado en 2004 bajo el pretexto de una crisis política interna que sirvió para justificar la presencia militar extranjera de llamada Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH).

“La situación de Haití no tenía nada que ver con aquellas que habitualmente justifican este tipo de iniciativas [intervenciones], como sucedió en ocasiones en África. No había aquí ejércitos en pugna, no había guerra civil, no había crímenes contra la humanidad. Se ha violado incluso la Carta Magna de las Naciones Unidas para imponer esta misión, que ha implicado una tercerización de la ocupación, para que los ejércitos latinoamericanos hagan el trabajo sucio del imperialismo a menor costo”, dice uno de los intelectuales más reconocidos del Caribe, Camille Chalmers.

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Fueron 13 años que bajo el nombre de una operación de ayuda humanitaria o “misión de paz” enviada por el Consejo de Seguridad de la ONU, que la MINUSTAH dirigida por tropas brasileñas, ocupó Haití, mientras protagonizó graves escándalos de abusos sexuales perpetrados (y conocidos) durante años por los cascos azules y OXFAM en el país.

“Más de 2.000 mujeres, muchas de ellas menores de edad, habrían sufrido esta violencia, concibiendo alrededor de un centenar de niños”, según un estudio de la Universidad de Birmingham, mientras que directivos y los trabajadores de la misión ejercían “la explotación sexual, el abuso de poder y la intimidación”.

Aunque la ONU y OXFAM se han pronunciado sobre las violaciones cometidas por sus tropas contra cientos de mujeres y niñas haitianas, la justicia sigue impune. / VALERIE BAERISWYL / AFP

“Ahora hay miles de mujeres con hijos sin padre, miles de huérfanos en una situación difícil”, señala Chalmers, también director ejecutivo de la Plataforma Haitiana para la Defensa del Desarrollo Alternativo (PAPDA).

“Vale la pena recordar que el pueblo haitiano está en una campaña de reparación para las víctimas de la misión de las Naciones Unidas en Haití que hasta ahora la ONU se ha pronunciado, pero no ha dado ninguna reparación a las víctimas, por las diversas violaciones de derechos humanos que ha causado la MINUSTAH”, denuncia Campos.

La ONU también fue acusada de introducir enfermedades como el cólera en 2010 tras el terremoto, que causó más de 30.000 muertos y 800.000 enfermos que todavía sufren las consecuencias, algo que después también acabó aceptando, aunque tampoco ofreció ninguna reparación o compensación a las víctimas.

“Es importante deconstruir esta idea de comunidad internacional. Es importante recordar que Haití es un país que lleva décadas sufriendo, es decir, desde hace muchos años los ataques de esta comunidad institucional internacional que vende al mundo la idea de que Haití recibe el apoyo de lo que llaman ayuda humanitaria”, sostiene Campos.

“La ayuda humanitaria que Haití recibe de esta llamada comunidad internacional son intervenciones militares, son bloqueos económicos, son intervenciones cotidianas, principalmente del gobierno de Estados Unidos”, agrega.

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Por lo tanto, concuerdan los analistas, ha quedado claro que la ayuda humanitaria no ha funcionado y no funciona para Haití y que el país caribeño no es realmente una preocupación para la comunidad internacional, especialmente para la ONU, la OEA y mucho menos para los Estados Unidos.

Pero entonces, ¿por qué seguir invadiendo un país que está totalmente devastado?

Los analistas dicen que aunque Haití sea uno de los países más abatidos del continente, posee abundantes recursos minerales (oro, cobre y bauxita), tiene una mano de obra barata que beneficia a las empresas transnacionales, principalmente de los Estados Unidos y Canadá, el país depende en cierto modo de las remesas que benefician al capital financiero y a las economías ilícitas. Además, desde el punto de vista geopolítico, Haití se encuentra en medio de dos países que son el objeto de ataques y sanciones por parte de los Estados Unidos, como Cuba y Venezuela, y también porque la nación es considerada una “estación clave” para el narcotráfico (que obedece a ciertos intereses internos).

“Haití es un país totalmente dependiente, un país tutelado por los Estados Unidos y un país que necesita desenvolverse desde el punto de vista de su autonomía”, dice Campos.

Miles de haitianos salieron a las calles en 2019 después del escándalo de corrupción (Petrocaribe) que involucra al presidente Jovenel Moïse, desde entonces las protestas se han intensificado / Foto: Hector Retamal/AFP

La solución sólo puede venir de la lucha

Los hombres y mujeres haitianos están cansados. No sólo de tener que enfrentar la crisis económica, la inseguridad, la corrupción y ahora también la pandemia de Covid-19, sino de los privilegios de que goza el poder político, la élite empresarial, la minoría burguesa, así como de la injerencia deshumanizadora de las organizaciones internacionales. Por eso el pueblo haitiano se levanta.

En la evaluación de Campos, uno de los puntos clave en la lucha de Haití por la democracia y la soberanía es el apoyo de la comunidad internacional progresista en todo el mundo, señalando que “es necesario llevar a cabo una campaña para denunciar a nivel internacional lo que está sucediendo en Haití, un país en el que los Estados Unidos intervienen a diario, un país completamente sumiso a su soberanía política y económica, sumiso a sus intereses, esto tiene que ser denunciado al mundo”.

“Otra iniciativa del papel de las organizaciones populares progresistas del mundo sería la solidaridad permanente con el pueblo haitiano, un pueblo que resiste y que lucha continuamente contra las vulnerabilidades sociales que agravan la miseria en el país […] pero que también [vale la pena recordar que] es un pueblo que lucha constantemente contra las agresiones imperialistas que sufre a diario, especialmente por parte del gobierno de los Estados Unidos”, resalta.

Edición: Luiza Mançano

https://www.brasildefato.com.br/2021/01/20/crece-la-presion-popular-por-la-renuncia-de-moise-entienda-las-protestas-en-haiti

 

Fuente: Haiti no Minustah

Haití. Cientos de miles de personas se manifiestan contra la «inseguridad programada» y exigiendo la renuncia del Presidente Jovenal Moise

Resumen Latinoamericano, 11 de diciembre de 2020.

Este pasado jueves EN HAITÍ, POR LA RENUNCIA DEL PRESIDENTE JOVENEL MOISE. Contra las bandas PARAMILITARES Y SUS MASACRES organizadas por el gobierno y los EEUU, en defensa DE LA VIDA Y LOS DD.HH., CIENTOS DE MILES MARCHARON POR LAS CALLES.

A la convocatoria de varias organizaciones sociales, principalmente de derechos humanos, miles de ciudadanos marcharon, el jueves 10 de diciembre de 2020, por las calles de Port-au-Prince, con miras a denunciar actos delictivos en Haití (protagonizado por grupos parapoliciales al servicio del gobierno de Jovenal Moise), con motivo del día internacional de los derechos humanos.

El mensaje final fue entregado en Carrefour Tifou por los manifestantes que posteriormente fueron dispersados ​​por la Policía Nacional de Haití (PNH) con gases lacrimógenos. La marcha comenzó en la Place de la Constitution, en el Champ de Mars (principal plaza pública de la capital, Puerto Príncipe) para atravesar en particular las calles de Capois, avenue John Brown (más conocida como Lalue) , rue Lamartinière.

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El Estado que debe garantizar la seguridad en el país es cómplice de hechos de violaciones de derechos humanos, deplora un miembro del Colegio de Abogados de Puerto Príncipe, al tiempo que recalca cuánto está planeada esta inseguridad. Al tiempo que exigían justicia para las numerosas víctimas de la inseguridad, los organizadores de la marcha denunciaron los crímenes y el secuestro cómplice de la administración política del presidente Jovenel Moïse, que se dice que está en connivencia con los delincuentes. «Si estuviera el señor Gérard Gourgue, diría que cierre el grifo de sangre», dicen los organizadores, pidiendo un despertar ciudadano para movilizarse contra la inseguridad.

«Abajo el secuestro», «Abajo Jovenel Moïse», «Queremos vivir, Abajo la corrupción», «Justicia para Evelyne Sincère», «La vida no tiene precio», «Marchamos contra el secuestro», son entre los mensajes escritos en los carteles blandidos por algunos manifestantes.

Los manifestantes levantaron barricadas de neumáticos usados ​​en llamas en varios lugares a lo largo de la ruta del desfile durante los cuales no se registraron incidentes importantes. La marcha fue supervisada por un fuerte dispositivo de seguridad.

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Fuente: Resumen Latino Americano

Guatemala sigue en pie de lucha

Ayer sábado 5 de diciembre se agruparon distintas organizaciones populares y personas en general a protestar de manera pacífica a las afueras del Congreso Nacional en la ciudad capital. La cual se encontraba fuertemente custodiada por fuerzas antidisturbios.

Tomaron palabra bajo una sola consigna: “Una sola voz: fuera corruptos”. Cada sábado se están reuniendo para manifestarse de manera continua. Exigiendo la renuncia del Presidente Alejandro Giammattei, de Alan Rodríguez el Presidente del Congreso y la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente.

Hicieron también un llamado de unión a las fuerzas de izquierda para trabajar en conjunto por una Guatemala diferente y con un mejor futuro. Que haya una verdadera representación de los sectores populares en el Congreso, que se garantice la alimentación, la educación y salud en la población, que no haya más corrupción.

Fuente: Radio Temblor

Del muro de Rodolfo Ybarra

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Yo soy el que protesta. Yo he quemado la llanta al medio de la pista. Yo soy el que ha cargado piedras enormes, entre tres o cuatro personas, para llevarlo a la panamericana. Yo soy el que no deja pasar tu camioneta cuatro por cuatro. Yo he destruido las mamparas y las casetas en los fundos. Yo soy el que grita enfurecido. Yo soy un obrero de campo.
No voy a esconderme esta vez.

Vengo desde las afuera de Ica. Las afueras tienen varios nombres. Miles de nombres. Pero, puedes llamarnos simplemente como Los de las afueras. Es más fácil. En estos pueblos no hay río que cruce. No hay alameda. Los niños hunden sus piececitos descalzos en el arenal que hierve. El agua se compra en baldes. El sol es gratis.
Yo soy el que protesta.

No es revolución. Es hartazgo. La revolución se organiza con movimientos marxistas. Con oradores. Con citas de pensadores. Se escriben manifiestos bien redactados. Lo nuestro es distinto. Es un hartazgo. Nos hemos juntado en el Cruce y mientras esperábamos los buses alguien preguntó ¿Cuándo se va acabar esto?, ¿Cuál esto? Le dijo otro. ¿Esto de la ley de agroexportadoras? Nunca, le dijeron otros dos. Y luego por todos lados se alzaron las voces, pero todos llegaron a la misma conclusión: Nunca.
Entonces hablé.

Mi madre murió a los 50 años. Ella era obrera de campo. Cada vez que llegaba a la casa en Las afueras, escuchaba su queja, su llanto, su resignación. Se rascaba sus manos hasta hacerse llagas porque el insecticida que echaban en la plantación era muy fuerte. Perdió la vista por los hongos que echaban en la cebolla. La llevaban en camiones hacia los fundos por tres o cuatro horas. Trabajaba doce horas de pie. No tenía vacaciones. Seguro de salud. Ni beneficios. Su cuerpo era un palito de fosforo que se arqueaba mientras el fuego le bajaba lentamente. Ya murió. Yo tomé su lugar. Me hice la misma pregunta ¿Cuándo se va acabar todo esto?
Le pedimos por favor…

El capataz nos insulta. Nos llama vagos si levantamos el cuerpo para suspender el dolor de estar agachados tantas horas. Le dijimos que compre sombreros con protector solar, porque en las noches la cabeza duele y parece que va reventar. Le pedimos uniformes. Le solicitamos que no usen insecticidas que nos arde en los ojos y nos abre heridas en las manos. Le pedimos una botellita de agua para beber. Le pedimos vacaciones por 30 días al año. Le pedimos CTS, aguinaldos…
Estamos hartos…

Hoy he ido al fundo muy temprano. El capataz me vio protestando y me anotó en su cuaderno de sanción. Yo seguía gritando. Me anotó otra vez. Y otros también gritaron. Y otros también. El capataz ya no pudo anotar porque la voz tenía mil cabezas.
Y entonces el hartazgo había empezado.
¡Éramos tan pobres que solo teníamos trabajo.”
Rudio Ventura.

PD. SEAMOS SOLIDARIOS CON LOS CAMPESINOS Y CAMPESINAS DE ICA… Por favor, compártelo, rebótalo, mil veces y miles de veces más, hasta que llegue a la casa de los señoritos y a Palacio de Gobierno…