Pueblos Soberanos, Pueblos Solidarios

Campaña de Solidaridad con Cuba, Venezuela y Nicaragua frente a las agresiones del imperialismo

Desde las plataformas, redes, articulaciones y organizaciones abajo firmantes adherimos e impulsamos la campaña Pueblos Soberanos, Pueblos solidarios y convocamos a todos los sectores populares de trabajadores/as, campesinos/as, pueblos originarios, afrodescendientes, jóvenes y comunidades negras de Nuestra América y del mundo , a sumarse a esta campaña en solidaridad con Cuba, Venezuela y Nicaragua frente a las agresiones del imperialismo.

El imperialismo estadounidense, enemigo principal de los pueblos del mundo, trata de imponer sus políticas de dominación a los pueblos de América Latina y el Caribe con la complicidad de las elites locales y las empresas trasnacionales a través de campañas de difamación, guerras diplomáticas, sanciones económicas, bloqueos y todo tipo de amenazas en el plano militar y paramilitar.

Aun así, en cada uno de los países atacados, la respuesta de los pueblos en las urnas, en las calles, en las organizaciones populares y en las redes sociales demuestran que la soberanía popular es más fuerte que cualquier interés de saqueo y sumisión.

En medio de este complejo contexto político, social y económico en el 2020 el mundo enfrenta la pandemia de COVID-19. La respuesta de muchos gobiernos al manejar el enfrentamiento a esta epidemia ha fracasado y lamentablemente los sistemas de salud en esos países han colapsado, incrementándose notablemente el número de enfermos y muertos como consecuencia de esta enfermedad, demostrando una vez más el individualismo, egoísmo y la falta de políticas para proteger la salud del pueblo en el sistema capitalista.

A la misma vez, injustamente el Gobierno de los Estados Unidos incrementa los bloqueos y sanciones económicas internacionales impuestos a Cuba, Venezuela y Nicaragua, nominado la “troika de tiranía,” poniendo en peligro la salud y vida de muchas personas de estos tres pueblos heroicos que luchan para construir una sociedad más justa. 

Cuba ha demostrado que sí hay otro mundo posible y que sí se puede construir un modelo alternativo al neoliberalismo, basado en la solidaridad, la cooperación, la dignidad, en la distribución justa de los ingresos, el acceso igualitario a la superación profesional, a la seguridad y protección ciudadanas y a la liberación plena de los seres humanos. La Revolución Cubana es así mismo evidencia de que un pueblo estrechamente unido, dueño de su país y sus instituciones, en permanente y profunda democracia, puede resistir victoriosamente y avanzar en su desarrollo, frente a la agresión y al bloqueo más largo de la historia. A pesar del intento del imperio de pararla, Cuba sigue enviando brigadas médicas a más que 28 países del mundo, un esfuerzo que ha llegado hasta una campaña internacional para la nominación de la brigada Henry Reeve a recibir el Premio Nobel de la Paz.

El plan de agresión de Estados Unidos  contra Venezuela en una estrategia a gran escala que prevé recrudecer el bloqueo y las mediadas coercitivas unilaterales contra Venezuela. Se trata a todas luces de una acción inmoral, injusta, ilegal y criminal cometida por EEUU en coordinación con sus aliados en la región y que no se detendrá ni disminuirá en su intensidad : la orden de captura contra el presidente constitucional Nicolás Maduro, los intentos de operaciones militares dentro del territorio nacional, el robo de activos y del oro en el exterior, suspensión de transacciones bancarias internacionales, todo ello es ejemplo de que la agresión continuará y se hará incluso más intensa. Es entonces en  medio de este escenario que le ha tocado al pueblo venezolano librar un conjunto de batallas  en los últimos tiempos, siendo siempre las claves para cada victoria, la unidad, la disciplina, la solidaridad y la consciencia. Venezuela reafirma la voluntad de un pueblo que se organiza para avanzar en  la profundización de la democracia, la paz y la soberanía en Venezuela, defender sus conquistas y luchar por lo que falta.

En Nicaragua, el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, encabezado por el Presidente Comandante Daniel Ortega, ha demostrado una alternativa al modelo hegemónico del desarrollo impuesto por el imperio norteamericano. Con la base de la reforma agraria y campaña de alfabetización de los 80, en esta fase de gobierno ha logrado bajar la pobreza de 48% al 24% y extrema pobreza del 17% al 7%, alcanzar una 98% de electrificación y construir las mejores carreteras de Centroamérica, producir más que 80% de sus alimentos, entre otros. Esto es a pesar del intento del golpe fallido en 2018, nuevas sanciones económicas, y una campaña de noticias falsas que ha engañado hasta muchas en las comunidades progresistas a ponerse al mismo lado del Departamento de Estado de los EEUU.

Los pueblos atacados y los pueblos de Nuestra América, no podemos desentendernos de la injusticia ejercida a nuestros hermanos y hermanas. Por eso reaccionamos con unidad y solidaridad. Reafirmamos los principios de soberanía, no intervención en los asuntos internos de otros Estados y el derecho de cada pueblo a elegir y construir libremente su sistema político, en un ambiente de paz, estabilidad y justicia; sin amenazas, agresiones ni medidas coercitivas unilaterales, llamamos a cumplir los postulados de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y los acuerdos adoptados en el Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo efectuado en Noviembre de 2019 en La Habana, Cuba.

Apoyar a Cuba, Venezuela y Nicaragua contra la política imperialista e injerencista del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados es defender la vida, es unidad, es solidaridad desde los pueblos, es demostrar que otro mundo es posible. Por eso decimos:

 

Pueblos soberanos y solidarios.

Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo- VC

ALBA Movimientos

Otras organizaciones que firman.

Rel UITA: Coronavirus: capital versus salud

El entierro del estado de bienestar

La situación en Italia sigue siendo dramática. Según datos oficiales son más de 50 mil las personas positivas al coronavirus, pero podrían ser diez veces más. Más de 3 mil están internadas en unidades de cuidados intensivos y más de 6 mil han fallecido. La peor parte se la lleva el norte del país (más del 80 por ciento de los casos), en especial la región de Lombardía con más del 58 por ciento del total nacional.

Las estructuras sanitarias están al borde del colapso y el país se enfrenta con la imperiosa necesidad de frenar el avance y difusión del virus, anteponiendo el derecho fundamental a la salud a las “necesidades” del capital.

Según Andrea Cegna, redactor de Radio Onda d’Urto y colaborador de varios medios escritos, uno de los principales problemas es que, en poco más de dos décadas, Italia redujo a la mitad la cantidad de camas, incluyendo a las para cuidados intensivos, pasando de 575 a 275 cada 100 mil habitantes.

Desmantelamiento del Estado social

En una nota publicada en el diario Il Manifesto, Nicoletta Dentico señala que entre 2010 y 2016 fueron cerrados 175 hospitales y reducidas de 642 a 101 las estructuras descentralizadas del Servicio Sanitario Nacional para la erogación de servicios.

Todo esto para beneficio de la salud privada y de la industria de seguros sanitarios. En 2017 el desembolso privado por salud aumentó del 9,6 por ciento, obligando a casi 7 millones de personas a endeudarse”, advierte en la nota.

Estos elementos han limitado gravemente la capacidad de respuesta inmediata, amplia y contundente del sistema sanitario ante la explosión del contagio de coronavirus.

A pesar de los esfuerzos del último mes para aumentar la disponibilidad de camas para cuidados intensivos y adquirir respiradores, los hospitales ya no logran dar abasto y están al borde del colapso.

“La emergencia y la crisis son amplificadas por decisiones políticas que han debilitado al Estado social, no sólo en cuanto a atención de salud sino también en lo laboral”, dice Cegna.

Inicialmente las medidas del gobierno fueron muy blandas y millones de trabajadores y trabajadoras se encontraron atrapados ante la disyuntiva de elegir entre cuidar su salud y continuar a trabajar para garantizar su salario. Un verdadero chantaje que tiene origen en la progresiva pérdida de derechos laborales”.

¿Salud o economía?

Actualmente la única medida posible para detener la expansión del virus es reducir el contacto entre personas.

“El coronavirus es ‘totalmente democrático’ porque ataca de igual manera a todas las personas, no importa su estatus social, género o edad. El problema ̶ continúa Cegna ̶ es que no todas las personas viven la emergencia de la misma manera”.

“La estructuración asimétrica de la sociedad capitalista muestra toda su violencia tutelando a unos pocos y excluyendo a la inmensa mayoría que se queda con muy escasas opciones y garantías. Ante la pregunta de si es más importante la salud individual y colectiva o la economía, no podemos titubear”.

Precariedad y abandono

Aún más difícil es la situación de todas aquellas personas que trabajan por cuenta propia (con registro IVA), que tienen empleos informales y precarios, contratos a llamada o que están totalmente desprotegidos.

“Son personas que si no trabajan no ganan nada, ni tienen derecho a amortiguadores sociales. Hoy en día no hay un conflicto capital-trabajo sino capital-salud, donde la defensa de la salud como elemento colectivo se contrapone a las necesidades del capital”, explica el redactor de Radio Onda d’Urto.

En Italia lo vimos recientemente cuando la necesidad de limitar al máximo los contactos humanos chocó con la exigencia de la empresa privada de mantener abiertas actividades productivas no esenciales, ni estratégicas.

Según datos de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL, por su sigla en italiano) serían unas 12 millones las personas que, pese a la grave situación, siguen trabajando.

Ha habido un cambio de rumbo por parte del gobierno, pero no es suficiente. Por un lado hay que garantizar la máxima seguridad para trabajadores y trabajadoras, y por el otro hay que tutelar a todas aquellas personas que no ganan salario si no trabajan”, manifiesta Cegna.

Ante esta situación, tanto la Unión Sindical de Base (USB) como las tres confederaciones sindicales CGILCISL y UIL anunciaron paro de labores para este 25 de marzo.

Mientras tanto, en varios puntos del país hay paros espontáneos de trabajadores y trabajadoras que exigen el cierre de todas las actividades no esenciales y más medidas de seguridad para las personas que siguen trabajando.

Después de lo que estamos viviendo no podemos pensar que el mundo volverá a ser el mismo. Debe haber un nuevo inicio donde el derecho a la salud y los derechos fundamentales se posicionen como elementos primarios ante lo económico”, concluyó Cegna.

Fuente: Rel UITA