Boletín Ecológico de Panamá # 128

Emitido por Radio TemblorMedio Alternativo del Colectivo Voces Ecológicas COVEC

Primera quincena de enero de 2021

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El agua se formaliza como mercancía en las bolsas de valores

El agua empezó a cotizar en el mercado de Wall Street, en diciembre pasado. Y para nuestro país, el Canal de Panamá, no escapa de la realidad al incluir el valor del agua en el renglón de otros servicios marítimos mediante un cargo por agua dulce. La cual organizaciones ambientales, han expresado la grave consecuencia para el consumo humano de agua y para la producción agroecológica. Ya que el recurso hídrico en un futuro estaría regido por procedimientos tarifarios.

Coordinadora Ciudadana de La Chorrera alertan sobre peligros en planta térmica

El presidente de la Coordinadora Ciudadana de La Chorrera Raúl Ossa afirmo que tras la denuncia criminal presentada contra PanAm Generating, propietaria de una planta térmica que opera en el distrito de La Chorrera, provincia de Panamá Oeste, esperan un llamamiento a juicio por fallos en el estudio de impacto ambiental. Además expreso, que investigaciones han determinado que “la exposición prolongada a los ácidos emanados del Bunker C tienen un impacto sobre la salud de las personas, animales, plantas, aguas y cosas sobre techos de zinc de casas. Causado gran daño”. 

Crean Fiscalía Superior Especializada en Delitos Ambientales 

Después de 22 años, los delitos ambientales serán fiscalizados a través de la creación de la Fiscalía Superior Especializada en Delitos Ambientales. De acuerdo con la Resolución 34 del 7 de diciembre de 2020, que crea la entidad y que fue emitida por la Procuraduría General de la Nación y publicada en Gaceta Oficial, la nueva fiscalía tendrá su sede en la ciudad capital y tiene la responsabilidad de perseguir privativamente en la provincia de Panamá, los delitos contra el ambiente, así como el seguimiento de las investigaciones que adelante cualquier otra Fiscalía Regional o de Asuntos Indígenas del resto de provincias o comarcas del país por delitos ambientales. Los delitos ecológicos más comunes en Panamá, según MiAmbiente, es la “tala ilegal, la cacería ilegal y los delitos por incumplimiento de estudios de impacto ambiental e iniciar obras sin los permisos ambientales pertinentes”.

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Fuente: Radio Temblor

Tres grandes amenazas a la vida en la Tierra que debemos afrontar en 2021

Se necesita un internacionalismo robusto para prestar una atención adecuada e inmediata a los peligros de la extinción: extinción por la guerra nuclear, por la catástrofe climática, y por el colapso social.

Yoshiko Michitsuji (Japón), I Ran Toward My House Through a Sea of Flames [Corrí hacia mi casa a través de un mar de llamas], 1974 (cortesía del Hiroshima Peace Memorial Museum.

Grandes partes del mundo —fuera de China y unos pocos otros países— enfrentan un virus descontrolado, que no ha sido detenido debido a la incompetencia criminal de los gobiernos. El hecho de que estos gobiernos en países ricos dejen de lado hipócritamente los protocolos científicos básicos publicados por la Organización Mundial de la Salud y por organizaciones científicas revela su práctica maliciosa. Cualquier cosa que no sea centrar la atención en manejar el virus mediante el testeo, la trazabilidad de los contactos, y el aislamiento —y si esto no es suficiente, imponer un confinamiento temporal— es imprudente. Es igualmente preocupante que estos países ricos hayan seguido una política de “nacionalismo de la vacuna”, acaparando candidatas a vacuna en vez de alinearse con una política de creación de una “vacuna de los pueblos”. Por el bien de la humanidad, sería prudente suspender las normas de propiedad intelectual y desarrollar un procedimiento para crear vacunas universales para todos los pueblos.

 Aunque la pandemia es el principal tema en nuestras mentes, hay otras grandes amenazas a la longevidad de nuestra especie y del planeta. Estas incluyen:

Aniquilación nuclear. En enero de 2020, el Bulletin of the Atomic Scientists [Boletín de científicxs atómicxs] fijó el Reloj del Juicio Final de 2020 a 100 segundos de la medianoche, demasiado cerca para la comodidad. El reloj, creado dos años después de que se desarrollaron las primeras armas atómicas en 1945, es evaluado anualmente por el Consejo de Ciencia y Seguridad del Boletín, consultando a su Consejo de Patrocinadores, quienes deciden si mover el minutero o dejarlo en el mismo lugar. Para cuando vuelvan a fijar la hora, es probable que estemos más cerca de la aniquilación. Los ya limitados tratados de control de armas están siendo destruidos, mientras las principales potencias poseen cerca de 13.500 armas nucleares (más del 90% de las cuales están solamente en manos de Rusia y Estados Unidos). El rendimiento de estas armas podría fácilmente hacer este planeta aún más inhabitable. La Armada de Estados Unidos ya desplegó ojivas nucleares tácticas W76-2 de bajo rendimiento. El Día de Hiroshima, conmemorado cada 6 de agosto, debe convertirse en una jornada más importante de reflexión y protesta.

 Catástrofe climática. En 2018 apareció un artículo científico con un título impactante: “La mayoría de los atolones serán inhabitables a mediados del siglo XXI debido a que el alza del nivel del mar aumentará las inundaciones provocadas por marejadas”. Lxs autorxs concluyeron que los atolones desde las Seychelles a las islas Marshall están en peligro de desaparecer. Un informe de 2019 de la ONU estimó que un millón de especies animales y plantas están en peligro de extinción. A esto hay que agregar los catastróficos incendios forestales y el grave blanqueamiento de los arrecifes de coraly resulta claro que ya no necesitamos quedarnos en clichés de que una cosa u otra es el canario en la mina de la catástrofe climática: el peligro no está en el futuro, sino en el presente. Es fundamental que las grandes potencias —que siguen fallando en dejar de usar combustibles fósiles— se comprometan con el enfoque de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” de la Declaraciónde Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992. Es decidor que países como Jamaica y Mongolia hayan actualizado sus planes climáticos frente a las Naciones Unidas antes de que termine 2020, como lo exige el Acuerdo de París, a pesar de que estos países producen una fracción minúscula de las emisiones globales de carbono. Los fondos que fueron prometidos a los países en desarrollo para su participación en el proceso prácticamente se han evaporado, mientras la deuda externa ha aumentado exponencialmente. Esto muestra una falta de seriedad básica de parte de la “comunidad internacional”.

Destrucción neoliberal del contrato social. Los países de América del Norte y Europa han destripado su función pública a medida que el Estado ha sido entregado a los especuladores y la sociedad civil se ha mercantilizado vía fundaciones privadas. Esto significa que los caminos de la transformación social en estas partes del mundo han sido obstaculizados grotescamente. La terrible desigualdad social es el resultado de la relativa debilidad política de la clase trabajadora. Es esta debilidad la que permite que los multimillonarios establezcan políticas que causan que aumenten las tasas de hambre. Los países no deben ser juzgados por las palabras escritas en sus constituciones, sino por sus presupuestos anuales. Estados Unidos, por ejemplo, gasta casi un billón de dólares (si se suma el presupuesto de inteligencia estimado) en su maquinaria de guerra, mientras gasta apenas una fracción en bienes y servicios públicos (como atención sanitaria, algo evidente durante la pandemia). La política exterior de los países occidentales parece estar bien lubricada por acuerdos de armas: los Emiratos Árabes y Marruecos aceptaron reconocer a Israel bajo la condición de que puedan comprar 23.000 millones de dólares y 1.000 millones en armas hechas en EE. UU., respectivamente. Los derechos de las personas palestinas, saharauis y yemeníes no importaron para estos acuerdos. El uso de sanciones ilegales por parte de Estados Unidos contra treinta países, incluyendo Cuba, Irán y Venezuela, se ha vuelto parte de la vida normal, incluso durante esta crisis de salud pública mundial provocada por la pandemia. Es un fracaso del sistema político que las poblaciones en el bloque capitalista sean incapaces de obligar a sus gobiernos —que en muchos casos son democracias solo en el papel— a adoptar una perspectiva global frente a esta emergencia. El aumento de las tasas de hambre revela que la lucha por sobrevivir es el horizonte para miles de millones de personas en el planeta (todo esto mientras China logra erradicar la pobreza absoluta y eliminar en gran medida el hambre).

La aniquilación nuclear y la extinción por la catástrofe climática son amenazas gemelas para el planeta. Mientras tanto, para las víctimas del ataque neoliberal que ha sido una plaga para la última generación, los problemas de corto plazo para sostener su propia existencia desplazan cuestiones fundamentales sobre el destino de nuestrxs hijxs y nietxs.

Los problemas globales de esta escala requieren de la cooperación mundial. Presionados por los países del Tercer Mundo en los años 60, las grandes potencias aceptaron el Tratado sobre la no proliferación de armas nucleares (1968), aunque rechazaron la profundamente importante Declaración sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional (1974). Ya no está la correlación de fuerzas para impulsar ese tipo de agenda de clase en el escenario internacional. Ciertas dinámicas políticas en los países occidentales, en particular, pero también en los grandes Estados del mundo en desarrollo (como Brasil, India, Indonesia y Sudáfrica), son necesarias para cambiar el carácter de sus gobiernos. Se necesita un internacionalismo robusto para prestar una atención adecuada e inmediata a los peligros de la extinción: extinción por la guerra nuclear, por la catástrofe climática, y por el colapso social. Las tareas por delante son abrumadoras y no pueden ser aplazadas.

Por: Noam Chomsky / Vijay Prashad

Fuente: Boletín 1 (2021), Instituto Tricontinental de Investigación Social. ALAI

Ilustración: Halit Kurtulmus Aytoslu

 

Fuente: Radio Temblor Internacional

20 diciembre de 1989. Días y noches de terror en un diciembre de muerte, sangre y dolor

Salí del hogar de mi hermano de faenas progresistas, hoy ausente, Eric Jaime Bell Moreno, de San Felipe, pasadas las once p.m. en momentos en que la noche se volvió día aquel 19 de diciembre, 1989, cuando el “socio canalero” dio pruebas contundentes de su poder genocida, ensañándose con los habitantes del barrio mártir de El Chorrillo y con los pobladores del país entero. 

¿Para qué inició esa parafernalia genocida la bestia (666) guerrerista? 

Simplemente para capturar al General Manuel Antonio Noriega, comandante jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá, quien pudo ser detenido, sin un solo disparo, porque su cuartel general estaba rodeado de bases militares norteamericanas, en el centro de la ciudad capital, o en cualquiera de sus viajes por la carretera a Colón.

Objetivos concretos tenía el imperio guerrerista para cometer esas acciones depredadoras de vidas y haciendas, no solo detener al hombre fuerte de Panamá, quien se negó a cumplir sus directrices, entre otras, apoyar la eliminación del Tratado Torrijos-Carter, suscrito el 7 de septiembre de 1977, vigente a partir de 1979, único negociado por el Canciller de la Dignidad, Juan Antonio Tack

Es necesario que los progresistas de la Patria Grande y Universal tengan presente, que la bestia (666) imperialista tenía garantizada su permanencia en nuestro territorio, porque  al vencer ese documento contractual, empezó a regir, en enero de 2000, negociado por otros, el inconsulto, nefasto e ilegal tratado de neutralidad, que nos colocó, para la eternidad más uno, en la mira de quienes combaten su grosero intervencionismo en el mundo entero. 

Buscaba, y lo  logró con el concurso de apátridas del patio, que pedían a gritos la intervención armada, poner de rodillas al país, destruir la economía y todas las estructuras e instituciones nacionales. 

Durante esa noche y en días sucesivos de una guerra inventada contra un pueblo indefenso, pero probadamente nacionalista y valiente, fui testigo del asesinato de panameños que se  enfrentaban a la bestia (666) desatada, con las armas de su valor y coraje nacionalista, como un compañero de Cemento Bayano y otro amigo y colaborador hacendista. 

Los recuerdos son muchos de lo ocurrido en aquellas fechas terribles, como ver cadáveres por todos lados, fosas comunes abiertas en cualquier parte, personas asesinadas sin identificar, prisioneros en su propia tierra, culpables de haber nacido en el indomable Corinto Bolivariano, cuando caserones y patios añejos también pagaron alto precio, por colocarse en medio del rayo fatal invisible.  

La acumulación de gestas nacionalistas (1958, 1959 y 1964, entre otras), junto y al lado de patriotas auténticos, multiplicaron en esas fechas dolorosas el fervor y la lucha conjunta para rescatar el terruño mancillado, lo que nos hizo aliados incógnitos de combatientes pretéritos y actuales (aunque no están todos los que son, ni son todos los que están), que jamás han traicionado los ideales de una patria auténticamente libre y soberana, máxima aspiración del líder inmolado en cerro Marta, Omar Efraín Torrijos Herrera.

Sujetos alienados del patio, sin formación patriótica,  ignorando claros principios constitucionales, se dieron a la tarea de denigrar y calumniar a los integrantes de los Batallones de la Dignidad y de los Comités de Defensa (Codepadis), por su accionar nacionalista, cuando era –y es- obligación hacerlo, tal como lo mandata el artículo 310 de la carta fundamental vigente, que mantiene principios de las anteriores excertas fundamentales, norma que establece expresamente:    

Artículo 310: La República de Panamá no tendrá ejército. Todos los panameños están obligados a tomar las armas para defender la independencia nacional y la integridad territorial del Estado.

Los detractores llegaron al extremo de afirmar que fueron los patriotas integrantes de los Batallones de la Dignidad y Codepadis, los que promovieron el saqueo desatado en toda la ciudad. Testigo fui cuando militares invasores, después de disparar sus sofisticadas armas contra comercios, con gestos propios de gorilas adiestrados para matar, hacían señales para que personas ayunas de conciencia entraran y saquearan los locales.  

Cerca de nuestra residencia, en Juan Díaz, pasaban rasantes helicópteros último modelo, que hacían disparos indiscriminados, contra todo y contra todos, porque una vecina era la secretaria de un alto ejecutivo de las Fuerzas de Defensa y un hermano suyo se iniciaba en la institución.

Ciudadanos hubo en esas fechas de insomnio, que aplaudían, a rabiar, como dóciles aliados imperialistas, a las fuerzas invasoras, les suplicaban que se quedaran e, incluso, no poca(o)s les llevaban alimentos hasta las tanquetas, para que prosiguieran la criminal faena.

Personas muchas ayunas de vergüenza en este folclórico y festivo país, a 31 años de esa masacre repetida, por el criminal intervencionismo militar, político y diplomático imperialista durante 174 años (1846-2020), siguen ofendiendo a los mártires y héroes de la lucha generacional, como cómplices voluntarios que son del amo, que todos los días les dicta pautas que cumplen dócilmente.

Esos degenerados del patio, como siervos sin voluntad, ni patriotismo, se alegran de que Panamá, contrario a la lucha de generaciones enteras, al pensamiento y acciones de verdaderos estadistas del pretérito, muy pocos, por cierto,  sea parte del patio trasero del imperio neo liberal, fascista e intervencionista, y acepten sumisamente sus ilegales sanciones y sus mortales consignas, contra países hermanos, que jamás han invadido a nadie, ni tienen bases militares fuera de sus fronteras territoriales.

Vivencias necesarias que entregamos a contactos inteligentes, en merecido tributo a mártires y sobrevivientes del bestial genocidio ocurrido y latente por la ya citada espada de Damocles que nos colocaron, en este aniversario 31 de la brutal invasión imperialista de 1989. 

Por: Franklin Ledezma Candanedo. (Periodista, Escritor y Poeta)

Fuente: Radio Temblor

#ProtestarNoEsDelito

✊🏿✊🏾✊🏽 #ProtestarNoEsDelito Nos Sumamos a la DENUNCIA PÚBLICA por la represión y violencia machista de la policia panameña contra mujeres detenida en la protesta.
Entre las 24 personas detenidas ayer en la protesta, 4 son menores de edad y varias compañeras, entre ellas Ileana Corea, que fueron agredidas sexualmente al ser trasladadas por unidades masculinas.
Los detenidos permanecen en la sub estación de San Miguel, Ciudad de Panamá. Exigimos su liberación.

Represión por protestar universitaria ante la injusticia social en Panamá

📣#Denuncia #Panamá VIOLENCIA POLICIAL

Como consecuencia de la creciente desigualdad social e injusticia que vive el pueblo panameño, la organización estudiantil Pensamiento y Acción Transformadora PAT y gremios sociales fueron agredidos en medios de una protesta este 16 de diciembre de 2020.

Desde el inicio de la crisis sanitaria por COVID-19 los jóvenes universitarios han realizado protestas por la falta de atención en el sector salud con insumos y recursos salariales en los predios de la Asamblea de Diputados, dirigido por el presidente Laurentino Cortizo.

La situación se torna más tensa debido a la corrupción y falta de transparencia en recursos de préstamos de más de 7,000 dólares cedido por instituciones financieras internacionales. Pues los estudiantes también protestan por el recorte del bono a menores de 25 años y el Decreto Ejecutivo 830, que regula la entrega del Bono Solidario.

El detonante de las protestas fue el abuso y agresión hacia las mujeres detenidas en la protesta.

Entre los 24 detenidos de la protesta, 4 son menores de edad y varias féminas que fueron agredidas sexualmente al ser trasladadas por unidades masculinas. Los detenidos permanecen en la sub estación de San Miguel, Ciudad de Panamá.

Manifestamos nuestro rechazo a todo tipo de violencia contra comunicadores, universitaries y mujeres que fueron agredidas y suprimidas de su derecho a la protesta, en la jornada de ayer, 16 de diciembre en #Panamá
Por segundo día la juventud panameña se convocó en la Plaza 5 de Mayo para rechazar las imposiciones del gobierno de excluir a las personas menores de 25 años de la entrega del Bono Solidario, asistencia social ante la crisis.
Entérate y muestra tu respaldo:

 

El agua como mercancía escasa

El 71% del Planeta Tierra está cubierto de agua.  Este compuesto (H2O) es esencial para todo tipo de vida en la Tierra ya sea ésta animal o vegetal. Los seres humanos y otros seres animales consumimos agua como un requisito de nuestro cuerpo y necesario para la vida. El uso del agua en procesos industriales representa una gran cantidad del agua “dulce” disponible. Se necesita una gran cantidad de agua para sostener la agricultura.

El agua de nuestro planeta se divide del siguiente modo. De la cantidad total, el 96,5% corresponde a agua salada, de forma que se encuentra en los océanos. Mientras, el 3,5% restante es agua dulce y se encuentra en los ríos y arroyos. También bajo la superficie terrestre en acuíferos naturales, y en forma de hielo en las cimas de las montañas y los polos. Aproximadamente el 69% del total de agua dulce está congelada. De derretirse en su totalidad, el nivel del mar se elevaría aproximadamente 2,7 kilómetros. El uso del agua debe ser un derecho natural para los seres humanos, pero desgraciadamente se ha convertido en una mercancía a la que se le fijar su precio.

Casi dos mil millones de personas viven en áreas de estrés hídrico y tres mil millones no tienen agua corriente en las inmediaciones de sus viviendas. La situación empeora conforme el mundo se queda sin agua limpia. Muchas comunidades alrededor del mundo se enfrentan a los impactos del cambio climático y a la crisis global del agua (www.salvalaselva.org/temas/agua/agua-derecho-humano) Mientras tanto seguimos contaminando el agua, especialmente por los residuos industriales de ésta, que se vierten a los cuerpos de agua sin recibir tratamiento.

Durante las últimas décadas se ha creado una gran escasez de agua. Ésto es un fenómeno natural, pero también un fenómeno inducido por los seres humanos. Aun cuando hay suficiente agua dulce en el planeta para satisfacer las necesidades de una población mundial de cerca de siete mil millones de personas, su distribución es desigual tanto en el tiempo como en el espacio, y mucha de ella es desperdiciada, contaminada y manejada de manera insostenible. (UNESCO). La escasez de agua puede empeorar a causa del cambio climático, especialmente en aquellas zonas áridas y semiáridas, que ya de por sí presentan estrés hídrico.

En muchos países capitalistas la distribución del agua potable se ha privatizado. Esto quiere decir que el agua se ha convertido en una mercancía que al ser vendida produce ganancias. 

Como informó Bloomberg, “el agua se tratará como un producto básico y se comercializará en Wall Street por primera vez a partir de esta semana, y los participantes del mercado podrán apostar a favor o en contra de la posible escasez de agua.”

El mercado permite a los agricultores, fondos de cobertura y a los municipios para realizar “apuestas de cobertura” sobre el precio futuro del agua y la disponibilidad de agua en el oeste americano. El nuevo esquema comercial se anunció impulsado por el empeoramiento del calor, la sequía y los incendios forestales en la región, alimentados por el cambio climático.

Por: Dr. Carlos Pérez Morales. Geógrafo

Fotografía: Olmedo Carrasquilla II. Río Tabasará. Panamá

 

Fuente: Radio Temblor