JUBILEO SUR/AMÉRICAS PRESENTE EN LA JORNADA LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA DE INTEGRACIÓN DE LOS PUEBLOS

JUBILEO SUR/AMÉRICAS PRESENTE EN LA JORNADA LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA DE INTEGRACIÓN DE LOS PUEBLOS
Foz de Iguazú, Brasil / Febrero-2024

Un encuentro convocado por diferentes redes, movimientos y articulaciones sociales, que busca juntar las fuerzas populares para enfrentar y contrarrestar los impactos derivados de la crisis sistémica, generada por el capitalismo patriarcal, el imperialismo y el avance de las ultraderechas.

¡No debemos, No pagamos!

Somos Los Pueblos Los Acreedores

 

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Nota Jornada latinoamericana caribeña 1

EZLN: 40 años descolonizándonos

Hemos aprendido de los pueblos zapatistas a colocar nuestra raíz mesoamericana en el centro y a enfrentarnos a la crisis sistémica actual con las herramientas culturales que nuestra civilización originaria nos aporta.

El primero de enero de 1994 muchas personas en México y el mundo fuimos sacudidos cuando nos enteramos, en mi caso por la radio, de la irrupción del movimiento rebelde: “nuestra organización se llama Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuya dirección es mayoritariamente indígena, Tzeltal, Chol, Tojolobal, Zoque y Mame…. La población chiapaneca padece 15 mil muertos al año, eso es tanto, como lo de la guerra de El Salvador, cada año. Nomás que los muertos de un solo lado y con la gran vergüenza de que la mayoría por diarreas y enfermedades digestivas”.

Era el subcomandante Marcos, quien continuaba explicando: “Las soluciones de nuestro país atraviesan por los problemas de libertad y democracia. Esa es la principal demanda… Sobre esta demanda se está haciendo el llamado a toda la República y a todos los sectores sociales para que se alcen junto con nosotros. No necesariamente con las armas, sino con lo que pueda cada uno, según el medio en el que se desempeñe. Las causas que originan este movimiento son justas, son reales. En todo caso podrán cuestionar el camino que se ha elegido, pero nunca las causas”.

En 1997, gracias a las entrevistas que hizo el sociólogo francés Yvon Le Bot en El sueño zapatista al por aquel entonces mayor Moisés, comandante Tacho y al sub Marcos nos enteramos de la génesis de esta guerrilla siu géneris que se labró clandestinamente de 1983 hasta el levantamiento de 1994, con el objetivo de desaparecer. En ese hermoso relato, el cuál Marcos define como “la primera derrota del EZLN”, se esconde desde nuestro punto de vista la gran singularidad de este movimiento: La capacidad de unos ladinos o “modernos” de dejarse “derrotar” por la cosmovisión de los pueblos originarios y por su forma tradicional de lucha.

Fue así como comenzó una historia épica que sigue conquistando el corazón de miles de personas en el mundo y empujando a descolonizarnos. Han pasado 40 años de su fundación y 30 del levantamiento que ha conmemorado el neozapatismo recientemente en tierras recuperadas, en el Caracol VIII de Dolores Hidalgo, con la presencia de miles de personas bases de apoyo, sociedad civil nacional e internacional. Las, los y les zapatistas dieron una gran demostración de alegre y digna rebeldía y de una potente organización autónoma, con gran participación de personas mayores, mujeres y niñez. Así mismo, se anunció en un comunicado previo, que extensiones de tierra recuperada, después de una profunda reflexión, serán de No Propiedad, o sea “Tierra sin papeles”, del Común, e incluso se ofrecerá a personas no zapatistas que necesiten trabajarla y si es necesario, se les enseñará cómo hacerlo.

Se trata de “derrotar” al México imaginario que tiene como referente a Occidente, con su capitalismo y su socialismo industriales, su desarrollo y su progreso, el cuál, ha colocado a la sociedad incluso en riesgo de desaparición

La autonomía zapatista, con su democracia directa y la participación de las mujeres con el tiempo se convirtió en un faro para aquellas personas que como el antropológo Guillermo Bonfil Batalla señalaron la lucha civilizatoria entre el México profundo y el México imaginario y propusieron ver Occidente desde las comunidades y no al revés. Se trata de “derrotar” al México imaginario que tiene como referente a Occidente, con su capitalismo y su socialismo industriales, su desarrollo y su progreso, el cuál, ha colocado a la sociedad incluso en riesgo de desaparición.

Hemos aprendido de los pueblos zapatistas a colocar nuestra raíz mesoamericana en el centro y a enfrentarnos a la crisis sistémica actual con las herramientas culturales que nuestra civilización originaria nos aporta. Elementos como la simbiósis con la naturaleza, el hombre y la mujer como parte del orden cósmico, el aprendizaje en la vida, la trascendencia del servicio comunitario, la economía orientada a la autosuficiencia y el tiempo cíclico, entre otros.

Iván Illich, pensador libertario austriaco-mexicano, generó en los setentas, una de las críticas a la modernidad más sugerentes. Además, a diferencia de por ejemplo, la Escuela de Frankfurt, sus críticas y propuestas provenien del sur global. Illich desarrolló su crítica a la modernidad y si se quiere a la postmodernidad e incluso a la hipermodernidad, proponiendo “poner el freno”. Es decir, poner límites a la producción industrial y de servicios, recuperando la escala humana. Propuso el uso, la generación y la difusión de herramientas convivenciales. Aquellas que son controladas por las comunidades, para la satisfacción de sus necesidades de subsistencia, aprendizaje, sanación, etc., en una suerte de innovadora filosofía de la tecnología.

Zapatismo aniversario 1
Foto: Francisco Lion.

En una entrevista, el poeta Javier Sicilia aseguró que “hay mucha resonancia de Illich en Marcos y en el zapatismo”. Gustavo Esteva, otro prolífico libertario mexicano, quiso ver en el zapatismo, la concreción práctica de las ideas illichianas. Sea como sea, está claro que Illich se inspiró en las comunidades indígenas y campensinas del Estado de Morelos, curiosamente, cuna del general Emiliano Zapata, líder de la revolución de 1910, quien también influido por ideas anarquistas, luchó por Tierra y Libertad. Este espíritu libertario, es el que fue retomado por los rebeldes neozapatistas hace ya más de 40 años y es el mismo que nos provoca a los que no somos de pueblos originarios a descolonizarnos.

El subcomandante aseguró en la entrevista de Le bot que no estaban hablando con un movimiento que esperara un salvador “sino con un movimiento indígena con mucha experiencia, muy resistente, e inteligente, al que simplemente le serviríamos de algo así como brazo armado”. Marcos relató que cuando el EZLN se imbricó con las comunidades pasó a ser un elemento más dentro de toda esa resistencia. Se contaminó y se subordinó a las comunidades. “Sufrimos realmente un proceso de reeducación, de remodelación”. De descolonización decimos ahora. “Como si nos hubieran desmontado todos los elementos que teníamos —marxismo, leninismo, socialismo, cultura urbana, poesía, literatura—, todo lo que formaba parte de nosotros, y también cosas que no sabíamos que teníamos. Nos desarmaron y nos volvieron a armar, pero de otra forma. Y ésa era la única manera de sobrevivir”. ¡Vivan las comunidades zapatistas!

Por: Carlos Soledad
@CarlosSoledadM

Asamblea de Solidaridad con México – País Valencià

Fuente: El Salto Diario

 

Fuente: Radio Temblor

Permanencia y reivindicación de comunidades indígenas: el gran testimonio del alzamiento zapatista

La visibilización de las comunidades indígenas reivindicando sus usos y costumbres, la auto organización al margen del gobierno y la resistencia al sistema capitalista –que depreda la naturaleza y genera desigualdades—, es el gran testimonio que ha dejado el alzamiento zapatista.

Estas son algunas reflexiones del académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana Dr. Óscar Arturo Castro Soto, respecto del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el cual conmemoró su trigésimo aniversario.

Una característica propia del EZLN, a decir de Castro Soto, es que es la última guerrilla del siglo XX con la característica de haber surgido de un movimiento indígena, a diferencia de las guerrillas latinoamericanas, que se forjaron fundamentalmente en los movimientos agrarios.

“Fue muy llamativo por la irrupción de los indígenas en Ocosingo y San Cristóbal el 1 de enero de 1994. Una guerra que duró diez días, frenada por el llamado a la paz de la sociedad civil, con una andanada muy fuerte del Ejército hacia una guerrilla que no tenía poderío militar”, indicó.

El especialista en derechos humanos y movimientos sociales detalló que, a diferencia de otras guerrillas, el EZLN tenía el poder de la palabra y “esa fue el arma” para preparar los primeros comunicados y construir un diálogo con el gobierno federal.

Señaló que lo más emblemático del zapatismo se debió al Subcomandante Marcos, pero en realidad, lo que existe en este movimiento es una participación muy fuerte de las comunidades indígenas.  “Marcos es un ladino en la guerrilla que comprendió muy bien su sentir y supo traducirlo al lenguaje que todo México podía entender. Con una habilidad de escritura y de palabra muy importante”, precisó.

Otro aspecto que resaltó el académico de la IBERO Ciudad de México es que el EZLN volvió a poner en la escena, y durante varios años, una propuesta de sociedad distinta al Tratado de Libre Comercio (TLC), “que es la profundización del neoliberalismo y del capitalismo”.

Explicó que las comunidades indígenas y el impulso del Consejo Nacional Indígena, le dieron visibilidad a una forma diferente de ser de la sociedad, la cual terminó con los acuerdos de San Andrés, y luego, con la promulgación de una Ley Indígena en el año 2000.

Refirió que el EZLN logró hacer conciencia con el movimiento anticapitalista y creó sus propios municipios autónomos con sus formas de autogobierno, que han resistido, incluso, al crimen organizado, el cual trata de infiltrarse en su estructura. “Los quisieron ahogar económicamente, es un gran testimonio de que se puede vivir de otra forma en armonía con la Tierra, sin las pautas del sistema capitalista y gobernando y repartiendo los bienes para todos y resistiendo”, acotó.

Enfatizó que hay una izquierda que quiere cambiar las cosas desde arriba, como los gobiernos de Lula da Silva, y la izquierda que quiere cambiar las cosas desde abajo, como en “La Otra Campaña” en 2006, frente a un candidato (el actual Presidente, Andrés Manuel López Obrador) que tenía todas las de ganar.

Agregó que con Marichuy, candidata indígena independiente a la Presidencia en 2018, fue muy testimonial, entrando a la contienda sin recursos, como mujer indígena, sumado a todas las características de la opresión y la discriminación histórica por su origen.

Puntualizó que el movimiento zapatista pretende hacer una conciencia abajo y a la izquierda en la cual no baste con tener el poder, si no existe la auto organización en la sociedad para que el mundo sea mejor en la vida cotidiana.

Publicado originalmente en la IBERO

 

Fuente: Desinformemonos

Realidad nacional y Pueblos indígenas

Avivan el engendro minero en AGOSTO

Con gran preocupación nacional, críticas diversas protestas de calle, se discutió en primer debate, en la comisión de comercio y asuntos económicos de la asamblea nacional de diputados de Panamá, el contrato minero entre el estado panameño y Minera Panamá, S.A., subsidiaria de la minera «canadiense» First Quantum Minerals Ltd. Las autoridades indígenas representadas en COONAPIP (Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas de Panamá) expresaron su rechazo al contrato minero, participaron en el debate, y el 30 de agosto enviaron una nota al presidente de dicha Comisión en la asamblea.

A partir de la conformación de la Mesa Interinstitucional de Alto Nivel entre el gobierno y COONAPIP, a fines de julio de 2022, para resolver tres asuntos prioritarios sobre seguridad territorial de los pueblos indígenas de Panamá (titulaciones colectivas, invasiones y desalojos, demarcaciones), en los primeros meses de 2023, los técnicos de COONAPIP, sacaron a relucir el título de propiedad privada que el estado panameño, de manera ilegal, otorgó a la empresa Sinclair Oil Corporation, con una extensión de 326 mil hectáreas, y que traslapa con las comarcas Embera-Wounaan y Wargandi, el Parque Internacional Darién, y varios territorios ancestrales que actualmente se encuentran en proceso de titulación colectiva. COONAPIP y sus autoridades han denunciado y solicitado la derogación de dicho título y gestionan una serie de acciones legales. A fines de julio de 2023, luego de su asamblea ordinaria en Puerto Lara (Darién), COONAPIP exigió al gobierno panameño el cumplimiento de lo acordado en el Consejo Nacional de Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas (Condipi), especialmente el no imponer sus decisiones o las del Banco Mundial, respetar la autodeterminación y propias decisiones de los pueblos indígenas en Panamá.

Por otro lado, la data del Censo de Población y Vivienda de 2023 [2020] ya ha sido puesta a disposición pública bajo el uso de REDATAM. La información refleja que la población indígena en Panamá representa el 17.2 por ciento de la población total del país (4.2 millones de habitantes), mientras que en 2010 era de 12.3 por ciento (de 3.6 millones de habitantes).

El engendro minero se aplaca en SEPTIEMBRE

El debate nacional por la aprobación del nuevo contrato minero entre Panamá y la empresa Minera Panama, S.A., fue álgido y controversial. Protestas y el rechazo de dicho contrato, desde diversos sectores sociales gremiales, se incrementaron en las principales ciudades del país, más en la ciudad de Panamá. Autoridades y técnicos de COONAPIP participaron en una marcha masiva contra la minería en Panamá.

Coaliciones de junio y julio de 2022, como Alianza Pueblo Unido por la Vida, Alianza Nacional por los Derechos de los Pueblos (Anadepo) y dirigentes de la Comarca Ngäbe- Bugle, cuyas acciones masivas de protestas paralizaron al país y obligaron al actual gobierno a sentarse a negociar diversos temas de calidad de vida y políticas económicas (precio del combustible, alimentos, medicamentos, etc.), emergieron para oponerse a la aprobación del

contrato minero que se ecnontraba en la fase final de discusión del primer debate en la asamblea nacional de diputados. Dirigentes ngäbe de distintas regiones del país dieron ultimátum de 8 días para retirar el contrato o realizarían bloqueos nacionales. Representantes del gobierno consideraron retirar el proyecto-ley de contrato minero para incluir modificaciones. La comisión de comercio y asuntos económicos de la asamblea nacional, en donde se discute el contrato, suspendió el debate y emitió una resolución al ejecutivo para retirar el proyecto.

Por otro lado, la migración en la frontera entre Panamá y Colombia, en la región biogeográfica neotropical húmeda Chocó-Darién, fue adquiriendo mayor notoriedad, tanto por las cifras como por sus efectos y crisis humanitariassocialesambientalespolíticoseconómicos, diplomáticos y de seguridad. Este drama humano del siglo XXI mantiene importantes repercusiones en territorios y comunidades locales indígenas en Darién y algunas comarcas, por ejemplo, en la contaminación de cursos altos de importantes ríos de los que dependen su subsistencia y estilos de vida, pero también en la transformación de las comunidades. La junta directiva de COONAPIP se reunió y trató este fenómeno migratorio, sobre las necesidades de atención humanitaria y de seguridad de las comunidades y los territorios colectivos.

Leyes nacionales transcendentales que garantizan los derechos de los pueblos indígenas, como la Ley N° 88 de 2010 sobre Educación Bilingüe Intercultural y la Ley N° 37 de 2016 sobre consentimiento libre, previo e informado se encontraban en fases de reglamentación, y los documentos borradores estaban en procesos de revisión. El BID es una de las entidades que financió estos procesos, así como también el Plan de Empoderamiento Económico de las Mujeres Indígenas de Panamá (PEMIP 2025), aprobado bajo Decreto Ejecutivo N° 18 de septiembre de 2023. No obstante, sus acciones serían ejecutadas desde distintos programas de los ministerios de gobierno, y no desde los congresos o consejos indígenas.

En la conmemoración del Centenario del Primer Congreso Nacional Feminista en Panamá se realizó un reconocimiento importante a 100 mujeres del país por sus contribuciones en la defensa y protección de los derechos de las mujeres, dentro de las cuales estaba la coordinadora del Componente de Género del actual proyecto COONAPIP-PRODESO-TF, Yanel Venado Jiménez.

La bestia minera cobra vida en OCTUBRE y el pueblo la enfrenta

Dada la compleja y crítica situación en que se encentraba el país como resultado de la veloz aprobación del contrato minero bajo la Ley N° 406, cualquier intento de síntesis con intenciones de reflexionar sobre lo que acontecía siempre corrió el riesgo de no dar cuenta de todo el proceso de lucha del pueblo panameño contra la minería a cielo abierto. Como a fines de septiembre el proyecto de contrato ley minero ⸻bajo un procedimiento erróneo⸻, fue devuelto por la asamblea al órgano ejecutivo, con una serie de observaciones (la asamblea sólo podía aprobar o rechazar el contrato, no brindan recomendaciones o devolverlo), el consejo de gabinete vuelvió a aprobar el proyecto de contrato ley modificado el 10 de octubre, y el ministro de comercio e industrias lo entregó para su discusión en la asamblea el 16 de octubre. En esta nueva “discusión” legislativa, la participación de los gremios, organizaciones y el público en general fue limitada, la transmisión pública por el canal de la asamblea fue interrumpida, y en 48 horas la asamblea nacional aprobó la Ley N° 406, y para

la tarde del 20 de octubre el presidente Laurentino Cortizo la sancionó y se publicó en la gaceta oficial.

Los gremios, sindicatos, pueblos indígenas y organizaciones se encontraban en protestas en las calles cuando todo esto ocurrió, y a partir de allí, las manifestaciones nacionales fueron masivas en todo el territorio nacional, varios paros huelgas indefinidas docentes y obreras declaraban su inicio, mientras que las clases fueron suspendidas al nivel nacional. Hasta por mar se produjeron manifestaciones, muy cerca al puerto de Punta Rincón en el Caribe panameño, desde donde la empresa minera ha exportado millones de toneladas de concentrado de cobre, oro, plata y molibdeno.

Producto de la presión ciudadana en las calles, el 24 de octubre, 27 de octubre 29 de octubre, el presidente Cortizo brindó declaraciones al país, siendo la última la más importante para los manifestantes y cierta tranquilidad en el país, pues la prohibición de la minería metálica al nivel nacional pasa de solo ser un decreto ejecutivo a discutirse y aprobarse como ley de la república, en sesiones extraordinarias, en la asamblea nacional de diputados.

En el proceso, varias demandas de inconstitucionalidad contra la Ley N° 406 fueron interpuestas ante la Corte Suprema de Justicia. De tal manera, que los tiempos de protestas también transcurrieron a la espera de los fallos de la Corte. En el desarrollo de todos estos eventos, COONAPIP participó en las marchas y manifestaciones, con pronunciamientos oponiéndose a la aprobación del contrato minero, exigiendo la moratoria minera, la celeridad en el fallo de la Corte como la derogación del contrato minero. De hecho, influyó para que el Consejo Indígena de Centroamérica emitiera un pronunciamiento sobre la situación en Panamá. Por otro lado, durante el 12 de octubre, en ciudad de Panamá, organizó una gran marcha en memoria de la resistencia indígena. Al final de dicho evento, el ministro de gobierno, Roger Tejada, habló ante las autoridades de la ratificación del Convenio 169 de la OIT y de declarar este día como de Reflexión Nacional.

Heridas de muerte a la bestia minera en NOVIEMBRE

Aunque habituales desfiles de fiestas patrias fueron suspendidos en todo el país por las masivas y diversas manifestaciones antimineras, el 3 de noviembre la población panameña marchó y celebró la publicación en gaceta oficial de la Ley N° 407, que establece moratoria indefinida de la minería metálica en Panamá. Simultáneamente, medios de comunicación comercial hacían eco de la solicitud que formuló el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) al Ministerio de Trabajo para autorizar la suspensión de contratos de miles de trabajadores, justificando la acción en los efectos económicos producidos por los cierres de calles.

Grupos de poder políticoeconómico mediático exigían la suspensión de manifestaciones, cierres de calles y huelgas de los grupos organizados de indígenas, estudiantesjóvenesambientalistasdocentes, obreros, científicos, campesinos pescadores opuestos a la Ley N°

406. Dichos grupos organizados señalaban dos caminos para terminar con las protestas: 1) derogatoria o 2) inconstitucionalidad de la Ley N° 406. Adicional, denunciaban la parcialidad de los medios comerciales de comunicación y la manipulación de la información para criminalizar las protestas y cierres. Diversos medios alternativos fueron cruciales en la comunicación de redes sociales.

La crítica mediática fue tan excesiva, que una editorial contra el pueblo ngäbe provocó la indignación y réplicas de la población, incluyendo de las organizaciones, líderes y autoridades indígenas aglutinadas en COONAPIP, quienes se reunieron con el defensor del pueblo para tratar esta afrenta racista y otros temas de derechos humanos. La criminalización y ambiente de odio sembrado cobró sus lamentables frutos con el asesinato a sangre fría de dos manifestantes de gremios docentes. La Defensoría del Pueblo señaló que la lucha antiminera del pueblo dejó 5 personas muertas y varias con pérdida de visión.

Aunque gremios organizados de “Alianza Pueblo Unido por la Vida” insistían en el camino de la derogatoria de la Ley N° 406, y varios juristas avalaban esa posibilidad, la Corte Suprema de Justicia (CSJ), bajo la presión popular creciente instalada en sus inmediaciones, se ajustó a los tiempos procesales y brindó la esperanza de un fallo sobre la inconstitucionalidad del contrato-ley minero. Los cierres de vía se mantuvieron firmes en múltiples puntos del país, y en la memoria colectiva queda la gran lucha de los “guerreros del mar”, pescadores de Donoso que impedían actividades portuarias de la empresa minera, hasta impactar directamente sus acciones internacionales en la bolsa de valores.

COONAPIP participó en reiteradas marchas y acciones colectivas, incluyendo los cierres totales. Además, colocó carpas, banderas y pancartas frente a la CSJ para unirse a las vigilias y mítines junto a otros grupos organizados. El 28 de noviembre, en la conmemoración de la independencia de Panamá de España, COONAPIP marchó y celebró el fallo de inconstitucionalidad de la CSJ sobre la Ley N° 406, como día histórico de la gesta nacional del siglo XXI. Protestas y bloqueos casi han cesado, y el ministro de Comercio e Industrias ha renunciado a su cargo.

Por: Kevin Sánchez Saavedra. Director del Centro de Investigaciones Antropológicas de la Universidad de Panamá.

Foto: Olmedo Carrasquilla Águila.

 

Fuente: Radio Temblor

Para luchar contra el cambio climático, debemos enfrentar el problema del consumo alimentario, de manera urgente

Hoy es de conocimiento general que, para romper con la evolución actual del cambio climático, es necesario cambiar la manera en que producimos pero también la manera en que consumimos energía.

Solamente cambiar fuentes de energía “contaminantes” por energías “limpias” no funcionará. Es por esto que tenemos que producir y utilizar menos energía si queremos mantener nuestro planeta habitable, mientras luchamos por la justicia y la equidad en el acceso y el consumo energético.

Algunas personas llaman a esto “decrecimiento”, o abandonar la mentalidad que considera el crecimiento económico como la medida de nuestro éxito como sociedades. Las investigaciones muestran que el crecimiento económico “verde” no es suficiente ya que nos tomaría cientos de años lograr el impacto necesario.[1] Tenemos que reducir radicalmente las emisiones y tenemos que hacerlo rápido. Y en términos políticos, sabemos que la decolonización —garantizar justicia en la distribución de los recursos, el poder y la riqueza— debe ser nuestra brújula.[2] Son un pequeño número de sociedades altamente industrializadas las que provocan la mayor parte del derroche y el consumo excesivo de los recursos de nuestro planeta.

Lo mismo sucede con los alimentos, que son, después de los combustibles fósiles, la segunda mayor fuente de emisiones contaminantes a nivel mundial. Es por esta razón que no sólo tenemos que cambiar el modo en que producimos alimentos, sino también la manera en que los consumimos. Si bien esto puede parecer evidente, cuando se sacan las cuentas sobre contaminación, el consumo alimentario es normalmente ignorado o no se aborda lo suficiente (y es cada se vuelve más urgente hacerlo). Para 2100, tan sólo el consumo mundial de alimentos podría añadir casi 1 °C al calentamiento del planeta, y es probable que este 2023 ya estemos llegando al límite fijado por el Acuerdo de París este año, de un aumento de temperatura de 1,5 °C.[3] Se nos está acabando el tiempo para cambiar, de manera razonable, este escenario.

Cambiar el sistema

El movimiento contra el cambio climático actual, que nació de una crítica clara y aguda del papel de los combustibles fósiles como principal motor desestabilizador de nuestro clima, no sólo hace un llamado a utilizar energías renovables, demanda también importantes recortes en la exploración, producción y utilización de la energía destinada a los países más ricos. Y esto requiere cambios estructurales profundos en la forma en que estas sociedades usan y consumen energía.

Significa mayor utilización de transportes colectivos, mayor duración y reparabilidad de productos, y mucho menor consumo de bienes no esenciales. Abordar y controlar el consumo en un sentido amplio significa también menos manufactura, menos trabajo, menos viajes, más tiempo para hacer cosas “no productivas” (y por lo tanto no destructivas). Esto depende de la toma de conciencia respecto de lo que es escaso y en cambiar su utilización. En otras palabras, tenemos que adoptar culturas de sobriedad, pero no la neoliberal que conocemos bajo el eufemismo de “austeridad”, que castiga a los pobres.

Con el sistema alimentario ocurre lo mismo. Durante el siglo pasado, gran parte del sistema alimentario mundial fue industrializado a través de la introducción de insumos químicos, monocultivos a gran escala, granjas industriales de animales, mecanización pesada y riego. Los sistemas alimentarios locales fueron desmantelados y globalizados, y las corporaciones transnacionales tomaron el control sobre todos los aspectos de la cadena alimentaria. Debido a esto, el sistema alimentario industrial representa ahora más de un tercio de las emisiones mundiales de gases con efecto de invernadero, al mismo tiempo que es el principal causante de la deforestación, la crisis hídricas, el colapso de la biodiversidad, además de numerosas enfermedades. El Banco Mundial, que desempeñó un papel importante en la promoción de este modelo catastrófico, estima que el sistema alimentario mundial nos cuesta ahora 12 billones de dólares anuales en gastos económicos, ambientales y sociales ocultos.[4]

Las corporaciones del agronegocio y la alimentación, que controlan y se benefician de este sistema, se demoraron en proponer soluciones a la crisis actual. Esto ha ido cambiando a medida que la preocupación por la crisis climática se ha extendido gradualmente al sector alimentario, y durante los últimos años la mayoría de estas corporaciones han anunciado planes “cero neto”, asociándose con gobiernos y agencias internacionales en programas para reducir las emisiones en la agricultura. Todas estas iniciativas empresariales giran en torno a técnicas y tecnologías que aseguran que pueden hacer la agricultura más eficiente, y todas ellas parten de la idea de que es posible mantener los altos niveles de producción y consumo actuales. De hecho, todos estos modelos corporativos se basan en proyectar el crecimiento de sus ventas de productos con altas emisiones, esgrimiendo la mentira de que éstos pueden ser “neutrales en carbono”, “verdes” y “libres de deforestación.”[5] No es de sorprender, entonces, que las promesas de “cero neto” por parte de las corporaciones alimentarias dependan en gran medida de programas de bonos de carbono.[6]

Obviamente, esto no va a funcionar. Pero tampoco es necesario ni deseable que así sea. La verdad es que el sistema alimentario industrial se organiza en función de las ganancias de las corporaciones, no busca utilizar y repartir recursos finitos (y emisiones) con el fin de garantizar que los ocho mil millones de personas en este planeta tengan suficientes alimentos nutritivos para comer. Tenemos un sistema alimentario mundial basado en la producción en masa de unos pocos cultivos básicos para convertirlos en carne, lácteos y alimentos procesados, además del suministro constante de productos de lujo para los ricos (pensemos en el chocolate, las flores y las fresas), todo lo cual genera enormes emisiones sin proveer demasiada nutrición a cambio.

Este sistema alimentario controlado por las corporaciones es también derrochador. Un tercio de los alimentos producidos se desperdicia, lo que significa que termina en vertederos donde genera importantes gases con efecto de invernadero, especialmente metano. Además, hay que aclarar que gran parte de la comida que producen estas corporaciones es “basura”. Por ejemplo Nestlé (la empresa suiza que domina las góndolas de los supermercados a nivel mundial y que gasta cientos de millones de dólares al año en lobby y publicidad para asegurar la venta de sus productos) ha reconocido que “usando la definición comúnmente aceptada, el valor nutricional de menos de la mitad de sus principales alimentos y bebidas puede ser considerado ‘saludable’”.[7] Pensemos en toda la tierra, el agua y la energía que podrían ser redirigidas hacia la producción de alimentos nutritivos si quitáramos los productos Nestlé de este mundo.

El consumo es manejado por las corporaciones

Para abordar la crisis climática necesitamos controlar, de manera equitativa, la producción y el consumo de carne industrial, de lácteos industriales y de alimentos innecesarios privilegiados por las corporaciones. En su reemplazo, tenemos que dar prioridad a la producción y el consumo de alimentos locales y saludables. Los estudios científicos que demuestran cuánto contribuyen los alimentos industriales a la catástrofe climática siguen avanzando.[8] De acuerdo a investigadores de la Universidad de Oxford,[9] ahora sabemos que reduciendo el consumo de las poblaciones pudientes o bien alimentadas de carnes rojas y lácteos producidos industrialmente, se pueden disminuir hasta en un 75% las emisiones contaminantes derivadas de la alimentación. Y reemplazar los alimentos de origen animal con legumbres, nueces, frutas y verduras nos permite importantes beneficios para la salud: reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, y disminuye la mortalidad causada por enfermedades relacionadas a la alimentación.

Sin embargo, estos cambios no deben trivializarse ni reducirse a comportamientos individuales ya que producimos y consumimos un exceso de alimentos y energía de manera colectiva. Las agendas corporativas (que a través del marketing, el lobby político y los acuerdos comerciales van contra el interés general) impulsan la sobreproducción y el consumo excesivo (véase el recuadro sobre Jalisco.) El sistema comercial mundial depende y refuerza cada vez más el consumo, la estimulación y el crecimiento. Según la Organización Mundial del Comercio, actualmente las emisiones generadas por la producción y el transporte de bienes y servicios de importación y exportación representan entre el 20% y el 30% de las emisiones globales de gases con efecto de invernadero. En el caso de las frutas y verduras representa un 36%.[10] El camino que recorre la carne vacuna para llegar a los hogares chinos ilustra muy bien el problema.

Veamos que pasa con el azúcar. Si bien las autoridades climáticas del Reino Unido han recomendado reducir un 20 % el consumo de carne y de lácteos para 2030, y una reducción del 35 % en el consumo de carne para 2050, ahora es el azúcar la que toma protagonismo.[11] El Reino Unido produce azúcar más que suficiente para toda su población y los “costos climáticos” que por ello se pagan están relacionados con un elevado uso de la tierra y el agua, la pérdida de la capa superficial del suelo, la pérdida de la biodiversidad y una serie de subsidios mal enfocados. El costo sanitario es, por supuesto, igualmente preocupante: dos tercios de la sociedad británica tienen sobrepeso o son obesos. A pesar de eso, el país importa casi el doble de la cantidad de azúcar que produce, generando una “factura climática” aún mayor.[12] Este exceso de consumo no está impulsado por una demanda por parte de los consumidores, sino que por la avaricia empresarial. El azúcar es un ingrediente alimentario barato que aumenta las ventas, especialmente en forma de alimentos altamente procesados. Las importaciones están cubiertas por los numerosos acuerdos de libre comercio firmados por el Reino Unido, los cuales favorecen los intereses corporativos y no el bien común de la población. Movimientos sociales británicos exigen ahora una reestructuración total de la industria, que incluya redireccionar los subsidios del azúcar hacia las frutas y las verduras con el fin de hacerlas más accesibles para todos.

Nuestra oportunidad de avanzar

Como se ha señalado, si bien la acción individual es importante, no podemos reducir este asunto, ni cargar con la responsabilidad a las personas individuales. Suena lógico reducir las importaciones en países donde se consume un exceso de carne , lácteos y alimentos innecesarios producidos industrialmente, además de hacer que los sistemas de producción sean más ecológicos. Pero en primer lugar tenemos que encontrar formas de acabar con las corporaciones que causan todo eso.

Esto requiere algunos cambios políticos radicales y una presión organizada por parte de los movimientos sociales. Por fortuna, debido a la experiencia directa de la gente con el colapso climático, ha crecido la idea de que necesitamos cambios urgentes y que éstos se logran a través de la acción colectiva.

En este contexto, resulta urgente intensificar una serie de medidas prácticas que hoy son impulsadas por distintos activistas e investigadores. Estas medidas son:

  1. Acabar con el desperdicio de comida, una de las mayores fuentes de emisiones contaminantes.
  2. Reducir el consumo excesivo concentrado unos pocos países, tanto de carne y lácteos producidos industrialmente, como de alimentos suntuarios (frutas y verduras fuera de temporada, artículos de lujo como frutos del bosque, bayas, moras y dulces, etcétera). Importante papel pueden jugar los impuestos, aranceles y otras herramientas fiscales, como también algunas iniciativas por parte de los distribuidores de alimentos. Deben frenarse o rescindirse los acuerdos comerciales que impulsan el exceso de oferta, como por ejemplo el acuerdo Unión Europea-Mercosur.
  3. A través de políticas agresivas, cómo la reducción de los rebaños, restringir la producción de carne y lácteos industriales en Europa, Norte América, Brasil, Australia y Nueva Zelanda.
  4. Apoyar a agricultoras y agricultores para que abandonen los fertilizantes químicos y prohibir el confinamiento de animales, ambos causantes de enormes cantidades de óxido nitroso y metano respectivamente.
  5. Repensar y rediseñar el sistema de distribución de alimentos. Las ciudades necesitan reorganizar el comercio minorista de alimentos, distribuyendo las tiendas y los mercados de manera equitativa, ofreciendo alimentos saludables en lugar de productos ultraprocesados. También deberíamos considerar la zonificación u otras políticas públicas que limiten la presencia de las corporaciones y protejan a quienes venden y a las cooperativas locales. Necesitamos socializar mejor la distribución de alimentos. Ya hay quienes buscan lograr esto estableciendo sistemas de seguridad social alimentaria, luchando por permisos locales y por protecciones sociales a nivel nacional para vendedores ambulantes, y tratando de fortalecer los mercados públicos mediante controles de precios, subsidios e infraestructura pública. Y es posible hacer mucho más en este frente.
  6. Eliminar las regulaciones y las leyes que perjudican a quienes localmente producen alimentos y reemplazarlas por políticas que apoyen los sistemas de producción y comercialización agroecológica liderados por campesinas y campesinos.
  7. Por último, debemos detener los acaparamientos silenciosos de tierra y del agua que están ocurriendo en todo el mundo con el fin de expandir la producción de monocultivos agrícolas para exportación.[13] Es necesario también apoyar los amplios movimientos sociales, desde Argentina hasta Arizona y desde Camerún hasta Francia, que se están movilizando para mantener la tierra y el agua bajo control social, como bienes comunes que pertenecen a los pueblos en sus territorios, y no como mercancías para ser explotadas en beneficio de unos pocos.[14]

En pocas palabras, necesitamos construir más sistemas públicos, más acción colectiva y nuevas economías para lograr la justicia que la gente anhela. Pero es necesario que lo hagamos rápido. Las corporaciones, juntos con otros criminales climáticos, no se quitarán del camino a menos que los obliguemos a hacerlo.

Cómo los acuerdos de libre comercio fomentan hábitos de consumo que destruyen a las comunidades rurales.

En un caso entre muchos otros, veamos cómo opera esto en las comunidades locales alrededor de El Grullo, en el estado mexicano de Jalisco. Antes de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entrara en vigor en 1994, las tierras se administraban colectivamente, campesinas y campesinos producían una variedad entremezclada de cultivos alimentarios tradicionales y pastoreaban animales en los bosques de las laderas. La gente tenía acceso al agua, la tierra y los alimentos. El excedente de maíz, queso y otros alimentos producidos se vendían en la ciudad para generar algunos ingresos.

Luego vino el TLCAN, y la gente perdió los mercados locales ante un maíz estadounidense cuyas importaciones subsidiadas y baratas inundaron el país. El gobierno mexicano comenzó una campaña para animar a la gente a dedicarse a la producción de papas y otros monocultivos bajo contrato con empresas de comida rápida. Comenzó así un ciclo de deudas, uso de químicos, deforestación y debilitamiento del control colectivo de los pueblos sobre los territorios.

Hoy las comunidades son más pobres que nunca y las tierras están devastadas. Las tierras y la producción han sido conquistadas por el crimen organizado y las corporaciones de alimentos, las cuales se centran en la producción a gran escala de agave (tequila) y de cultivos de exportación ambiental y socialmente destructivos, como el aguacate, las “berries” y las uvas, dirigidos principalmente a los supermercados de Estados Unidos y Canadá. Los prósperos sistemas alimentarios de Jalisco fueron destruidos dando paso a un sistema de producción y consumo organizado en torno a las ganancias de las corporaciones.

Esta situación no se va a solucionar haciendo que las plantaciones de uva sean más eficientes o sostenibles. Sólo se va a reparar cuando las comunidades recuperen el control de sus territorios y cuando quienes consumen en Estados Unidos y Canadá se despidan de las uvas importadas.

(Texto basado en una entrevista realizada a integrantes del Colectivo por la Autonomía)

[1] Jegim Vogel and Jason Hickel, “Is green growth happening? An empirical analysis of achieved versus Paris-compliant CO2–GDP decoupling in high-income countries”, The Lancet, septiembre de 2023: https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196(23)00174-2/fulltext

[2] Sobre esto ver la excelente presentación en “Beyond Growth 2023”, Bruselas, 15-17 de mayo de 2023: https://www.beyond-growth-2023.eu.

[3] Catherine Ivanovitch et al, “Future warming from global food consumption”, Nature Climate Change, 6 de marzo de 2023: https://www.nature.com/articles/s41558-023-01605-8. Berkeley Earth”, septiembre, 2023 temperature update”: https://berkeleyearth.org/september-2023-temperature-update/

[4] Banco Mundial, “Food finance architecture: Financing a healthy, equitable, and sustainable food system”, 23 de septiembre de 2021: https://documents.worldbank.org/en/publication/documents-reports/documentdetail/879401632342154766/food-finance-architecture-financing-a-healthy-equitable-and-sustainable-food-system

[5] A partir de 2026, en la Unión Europea la palabra “carbono neutral” estará prohibida en las etiquetas de los productos (pero no en servicios como los pasajes de avión). Ver Nikolaus Kurmayer, “EU reaches deal banning climate-neutral product claim”, 21 de septiembre de 2023: https://www.euractiv.com/section/energy-environment/news/eu-reaches-deal-banning-climate-neutral-product-claims/

[6] Por ejemplo, el gigante estadounidense de los dulces Mars Inc. admite que necesitaría compensar al menos el 20% de sus emisiones para llegar al cero neto. Mars, “Net zero road map”, septiembre de 2023: https://www.mars.com/sites/g/files/jydpyr316/files/2023-09/Mars%20Net%20Zero%20Roadmap%202050_2.pdf

[7] Alistair Gray, “Nestlé says less than half of its mainstream food and drinks are considered ‘healthy’”, Financial Times, 21 de marzo de 2023: https://www.ft.com/content/8d42f7e8-72a6-4d85-9990-ad2a2cd0da21

[8] Ver resumen de Médicos por una Medicina Responsable, 29 de octubre de 2023: https://www.pcrm.org/good-nutrition/vegan-diet-environment

[9] Estos resultados reflejan las dietas del Reino Unido. Ver Damian Carrington, “Vegan diet massively cuts environmental damage, study shows.” The Guardian, 20 de julio de 2023: https://www.theguardian.com/environment/2023/jul/20/vegan-diet-cuts-environmental-damage-climate-heating-emissions-study. Este estudio fue publicado integro en Nature Food el 20 de julio de 2023: https://www.nature.com/articles/s43016-023-00795-w.

[10] Comisión Europea, Dirección General de Medio Ambiente, “Field to fork: global food miles generate nearly 20% of all CO2 emissions from food”, 25 de enero de 2023: https://environment.ec.europa.eu/news/field-fork-global-food-miles-generate-nearly-20-all-co2-emissions-food-2023-01-25_en

[11] Oliver Morrison, “Sugar: the next ingredient set to come under fire for its climate impact?”, Food Navigator, 23 de abril de 2021: https://www.foodnavigator.com/Article/2021/04/23/Sugar-the-next-ingredient-set-to-come-under-fire-for-its-climate-impact

[12] James Tapper, “Cap UK’s sugar supply to fight obesity, say campaigners”, The Guardian, 28 de octubre de 2023: https://www.theguardian.com/society/2023/oct/28/cap-uks-sugar-supply-to-fight-obesity-say-campaigners

[13] Ver la herramienta de búsqueda de GRAIN: https://farmlandgrab.org.

[14] GRAIN, “El acaparamiento de agua por parte de la industria alimentaria deja a las comunidades sin una gota”, 26 de septiembre de 2023: https://grain.org/e/7039.

Publicado originalmente en GRAIN

 

Fuente: Desinformemonos

Mujeres rurales: que defender el territorio no cueste vida

Foto: Marcus Lundstedt

América Latina y el Caribe sigue siendo la región más peligrosa para las personas defensoras de la tierra y el ambiente. Así lo reveló un nuevo informe de Global Witness, según el cual casi el 90% de los asesinatos a líderes y lideresas ocurrieron en la región. Pero Latinoamérica también es la región donde más se expresan las resistencias en defensa de los territorios. Desde Colombia y Paraguay, voces y experiencias para pensar otros mundos posibles.

Cada octubre se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales, un reconocimiento al trabajo que realizan las mujeres para garantizar la soberanía alimentaria de los pueblos.  Si bien este día surgió como una iniciativa impulsada por la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) en 2007, hoy es mucho más que una celebración. Se trata de una jornada de lucha y reivindicación de las defensoras que, además de alimentar a gran parte del mundo con su trabajo cotidiano, ponen la vida en el centro y protegen a la biodiversidad que las rodea en el actual contexto de crisis climática.

Las defensoras son quienes habitan, cuidan y defienden los territorios más disputados por el modelo transnacional extractivista. Por este motivo, son también, quienes están más expuestas a múltiples ataques, persecuciones y procesos de criminalización de manera cotidiana. Según datos de Global Witness durante 2022, 177 personas fueron asesinadas por defender el medioambiente. De ellas, casi el 90% de los asesinatos a líderes y lideresas acontecieron en América Latina y el Caribe.

Tierra para las que la trabajan

Las mujeres rurales son una cuarta parte de la población mundial y son las responsables de la mitad de la producción de alimentos a nivel global. Sin embargo, su labor no es suficientemente valorada y, en muchos casos, ni siquiera es reconocida como un trabajo. Por el contrario, según un informe realizado por la ONU durante la pandemia de COVID 19, en 2020, si las mujeres rurales tuvieran los mismos derechos que los varones, “se podría aumentar la producción agrícola y reducir el número de personas que padecen hambre en 150 millones”. 

Existe una desigualdad manifiesta: tan sólo el 20% de las propiedades de tierras en todo el mundo pertenecen a mujeres. A su vez, en las zonas rurales, la brecha salarial de género llega al 40%. Esta situación no sólo se evidencia en el desigual acceso a la tierra o al trabajo, sino que también se puede ver en la distribución y acceso a los activos agrícolas, a la educación y a los mercados que hay entre varones y mujeres que habitan en zonas rurales.

Si ponemos la lupa en América Latina y el Caribe, vemos que se trata de la región con la distribución de la tierra más desigual a nivel global. Allí, al menos la mitad de la tierra productiva está concentrada en el 1% del empresariado. Como explica el informe “Ellas alimentan al mundo”, elaborado por LATFEM y We Effect en 2021, nuestra región es un territorio profundamente dispar donde los y las pequeñas productoras —pertenecientes mayormente a pueblos originarios y comunidades campesinas— producen más del 50% de los alimentos pero solo acceden al 17% de la tierra. Además, Siete de cada diez mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes en Bolivia, Colombia, Guatemala, Honduras y El Salvador acceden a tierras para producir alimentos, pero sólo tres tienen el título de propiedad de los campos y terrenos que trabajan.

Defender a las defensoras

Las defensoras de la tierra y el ambiente protegen los derechos de los pueblos, sus bienes comunes y la riqueza de la biodiversidad frente a los proyectos extractivistas que sólo ven cuerpos y territorios de conquista. Se trata de un valiente accionar que ha sido históricamente violentado y criminalizado por, justamente, defender la vida.

Pero las defensoras no sólo cuidan sus territorios, también crean alternativas, inventan propuestas de solución y disputan nuevas narrativas contra esos escenarios apocalípticos que pueden imaginar el fin del mundo pero no el fin del capitalismo. Es así que sus voces y reflexiones construyen genealogías colectivas para la defensa de los derechos de la naturaleza y sus pueblos.

América Latina y el Caribe es la región donde más se expresan las resistencias de las defensoras y defensores de los territorios. A lo largo y ancho del continente vemos cómo se replican múltiples experiencias autónomas, cooperativas y solidarias que van desde los caracoles zapatistas en México, pasando por la experiencia de Berta Cáceres y el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras ( COPINH) en defensa del río Gualcarque; la lucha por la reforma agraria sostenida por la Coordinadora Nacional Agraria en Colombia y por el Movimiento de Trabajadores y Trabajadoras sin Tierra (MST) en Brasil; hasta llegar a la producción de alimentos agroecológicos por colectivos de mujeres campesinas como la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI) en Chile o la multiplicación de las semillas nativas impulsadas por Coordinadora Nacional de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI) en Paraguay. Prácticas que nos acercan a imaginar que ese otro mundo es posible.

Foto: Jesper Klemedsson

Sin embargo, a esa histórica resistencia se le contrapone, también, años de ataques y crímenes políticos en connivencia con las empresas trasnacionales y los estados. En ese contexto, los números presentados recientemente por el último informe de la ONG británica Global Witness evidencian la hostilidad: el 88% de los asesinatos de defensoras y defensores socioambientales se produjeron en América Latina y el Caribe. Durante 2022 se registraron al menos 177 asesinatos y el total de homicidios cometidos desde 2012 asciende a 1910. Es decir que una persona fue asesinada cada dos días por defender el territorio en la región.

En lo que corresponde a la situación particular de las defensoras, el informe asegura que existe un claro ensañamiento contra la vida de las mujeres y disidencias que se expresa en agresiones sexuales y todo tipo de acoso. Por este motivo, señalan que ellas se exponen “a ataques desde dos frentes: además de ser víctimas de agresiones por su activismo, también se enfrentan a violaciones de los derechos humanos por motivos de género”.

Las violencias contra defensoras y defensores se acentúa en países como Colombia, Honduras, México y Brasil. Si bien no es fácil especificar las causas exactas que provocaron estos crímenes políticos, existe una vinculación clara con la instalación y/o avance de proyectos extractivistas ya sea de la agroindustria, la minería y la explotación forestal. Siendo, además, de las industrias que más emisiones de carbono producen en el mundo y, por ende, son responsables de la actual crisis climática.

Colombia: “Quiénes defendemos la vida digna, defendemos los recursos naturales”

Según el informe de Global Witness, en 2022 Colombia volvió a encabezar el triste podio por la cantidad de asesinatos a defensores y defensoras en el mundo. En el país cafetero se registraron 60 asesinatos —casi el doble de asesinatos que en 2021— y son, nuevamente, defensores y defensoras socioambientales, los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes y campesinas quienes más se encuentran en mayor peligro. 

María Leonor Yonda es lideresa campesina y vicepresidenta del Coordinador Nacional Agrario (CNA) de Colombia. Desde su experiencia, sostiene que se encuentran en un momento de “disputa constante frente a los intereses de las grandes empresas que se despliegan de manera ilegal con alianzas con el paramilitarismo y fuerzas militares poniendo en riesgo nuestra vida y la de nuestros territorios, genera una situación de riesgo frente a las amenazas”

El CNA es una de las organizaciones campesinas más grandes de Colombia y reúne a campesinos y campesinas de Nariño, Cauca, Boyacá, Arauca, Meta, Vichada, Guainía, Guaviare, Antioquia, Bolívar, Santander, Norte de Santander, entre otras. Con esa mirada regional, Yonda explica que en Colombia “quiénes defendemos la vida digna, defendemos los recursos naturales, el agua como un bien común de la humanidad y las grandes empresas transnacionales no lo ven así porque obedecen a intereses de acumulación para el gran capital”.

“Desde nuestros procesos organizativos de base nos organizamos precisamente para resistir frente a este modelo que es de despojo”, señala la lideresa. Desde esta experiencia realizan guardias y asambleas en los momentos que son amenazadas, “nos defendemos cuando hay intentos de desplazamientos y el territorio está en riesgo. Nosotras las mujeres siempre estamos a la vanguardia, organizándonos y resistiendo con nuestras familias”. 

Además de la resistencia contra el modelo de muerte, las campesinas y campesinos nucleados en la CNA realizan procesos de formación en Derechos Humanos para comunicar la necesidad de la reforma agraria en Colombia. “Nos estamos formando constantemente para contrarrestar la información frente a este modelo de despojo así como también los riesgos que genera”, expresa Yonda. Frente a la hostilidad, las defensoras se encuentran y organizan: “Tejemos redes entre mujeres para contrarrestar los riesgos y las amenazas que nuestro rol representa”.

Paraguay: “Somos las mujeres campesinas e indígenas las que estamos en el territorio”

Entre los países donde más se expresa la violencia extractivista contra las comunidades campesinas e indígenas se encuentra Paraguay, un territorio invadido por el agronegocio y la producción ganadera a gran escala. Si bien esta violencia no se traduce en asesinatos contra líderes y lideresas sí existe un proceso histórico de persecución y criminalización del campesinado. Esto se debe, en parte, a la existencia de una matriz de distribución muy desigual donde unos pocos empresarios concentran el 77% de las áreas productivas, mientras que el 40% de los pequeños agricultores familiares e indígenas poseen tan solo el 1% de las tierras. 

Alicia Amarilla es vocera de CONAMURI, una organización que lleva 23 años en defensa de la soberanía alimentaria. Para la lideresa, la situación de Paraguay es muy compleja porque no se respetan los acuerdos internacionales para la defensa del medioambiente. Paraguay es el país con mayor población rural de América Latina y para CONAMURI este dato no es menor: “Somos las mujeres campesinas e indígenas las que estamos en el territorio, las que luchamos por defender el medioambiente”. Recuerda que la resistencia surgió, justamente, por el encuentro y la creación de organizaciones de mujeres, “nos empezamos a reunir en defensa del territorio, en contra el envenenamiento y del agronegocio que enfermaba a nuestras familias”. 

Para la vocera de CONAMURI no es posible comprender a la naturaleza de manera escindida a la humanidad: “Como mujeres, históricamente, vemos a la naturaleza en su conjunto, vemos a la vida y la biodiversidad en su conjunto, cuidamos a los animales como si fueran nuestros hijos, con esa misma ternura”. Por ese motivo, explica, construyeron espacios de mujeres campesinas e indígenas para “luchar contra del modelo de desarrollo capitalista que en Paraguay se expresa a través del agronegocio transnacional”.

Foto: Jesper Klemedsson

Desde su experiencia, sostiene Amarilla, no sólo resisten al avance del modelo extractivista también construyen propuestas: “Producimos de manera agroecológica y multiplicamos las semillas nativas y criollas tenemos nuestras propias propuestas de economía feminista para lograr la soberanía alimentaria”. Además de conservar las semillas y proteger los territorios, las mujeres de CONAMURI se encuentran y cuidan sus saberes ancestrales como otra práctica de resistencia. Así lo asegura la lideresa, “nosotras también tenemos nuestra propia medicina natural, nuestros saberes que son nuestros poderes frente a este sistema que intenta acaparar nuestro territorio”.

En toda América Latina y el Caribe, las mujeres están al frente de la defensa del ambiente y los territorios. Frente a las violencias y el avance extractivista, son ellas las que se organizan y proponen otros mundos posibles. Defender a las defensoras es obligación de los Estados para que defender la tierra no les cueste la vida.

Publicado originalmente en LATFEM

 

Fuente: Desinformemonos