APC-Haití condena las violencias y las represiones sistemáticas contra los/as migrantes haitianos/as en República Dominicana

ASAMBLEA DE LOS PUEBLOS DEL CARIBE – CAPÍTULO HAITÍ

Puerto Príncipe, 17 de noviembre de 2022

Nota de condena APC-Haití

APC-Haití condena las violencias y las represiones sistemáticas contra los/as migrantes haitianos/as en República Dominicana

Las organizaciones miembros de la Asamblea de los Pueblos del Caribe Capítulo-Haití (APC-Haití), condenamos en los términos más enérgicos el trato inhumano impuesto a los migrantes haitianos en República Dominicana durante el proceso de su expulsión. APC-Haití observa con indignación y asombro la violencia ejercida por militares dominicanos contra los migrantes haitianos y hace un llamado al gobierno dominicano a tratar con dignidad a los haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana con respeto a los derechos humanos y a suspender las expulsiones masivas, dada la crisis multidimensional que azota a Haití desde hace algún tiempo. El Gobierno dominicano debe respetar los convenios internacionales y obedecer los principios de respeto a los derechos humanos proclamados en su Constitución.

APC-Haití protesta contra todas las formas de violencias perpetradas contra haitianos y dominicanos de origen haitiano que rememoran tiempos oscuros del pasado en la época de la dictadura de Trujillo que causó innumerables sufrimientos a los dos Pueblos de nuestra isla. Expresamos nuestra más profunda preocupación por las malas acciones del régimen de Luis Abinader frente a los migrantes haitianos que corren el riesgo de desarrollar prácticas neofascistas heredadas de la sangrienta dictadura que la República Dominicana había depuesto en su territorio desde principios de los años sesenta. Dichos mecanismos no respetan la dinámica de construcción de buena vecindad, convivencia y relaciones armoniosas entre Haití y República Dominicana. Estos valores son defendidos por los sectores progresistas de ambos lados de la frontera y asumidos históricamente por nuestros dos pueblos empeñados en establecer una convivencia fraterna en una lógica de respetuosa complementariedad.

En este sentido, APC-Haití le recuerda al gobierno dominicano que no tiene derecho a alimentar la violencia contra personas cuyo único pecado es vivir en una situación de “irregularidad” en territorio dominicano. Queremos recordar que cualquier migrante, a pesar de su situación irregular en un territorio de acogida, debe gozar de la protección de sus derechos fundamentales que deben ser respetados. Queremos recordarle al régimen del presidente Luis Abinader que el racismo, la discriminación, la xenofobia y el antihaitianismo sistémico y político nunca podrán resolver la crisis migratoria. Por ello, APC-Haití insta al gobierno dominicano a emprender el camino del diálogo constructivo inspirado en la solidaridad histórica entre los dos países, para reflexionar sobre soluciones racionales y responsables al fenómeno migratorio.

APC-Haití denuncia el villano, discriminatorio e injusto decreto 668-22 emitido por el presidente Luis Abinader el 11 de noviembre de 2022 que, en su espíritu y en su letra, puede reforzar la “persecución” y las prácticas violentas de segregación contra una categoría social estigmatizada: Migrantes haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana.

Observamos con preocupación esta escalada emprendida por las fuerzas políticas conservadoras en República Dominicana para mostrar el más alto nivel de odio hacia los haitianos. Nos preguntamos también si este resurgimiento de actos antihaitianos en un momento en que nuestro país vive una situación particularmente dolorosa, no se encuadra en una estrategia encaminada a acelerar una intervención de fuerzas militares extranjeras tan anhelada por ciertos sectores políticos de la región y claramente rechazada casi por unanimidad de la gran mayoría de los sectores sociales y políticos haitianos.

APC-Haití alienta a las organizaciones nacionales, regionales e internacionales a denunciar las prácticas xenófobas del Gobierno dominicano. Tales prácticas alimentan un clima de violencia, feroz represión y crueldad contra un grupo de personas sobre la base del racismo y la discriminación, ideales construidos históricamente contra los haitianos en República Dominicana por sectores ultranacionalistas. El clima actual parece presagiar una masacre que recuerda los horrores de 1937. APC-Haití se siente revuelta ante las persecuciones orquestadas por el Gobierno dominicano contra seres humanos en busca de mejores condiciones de vida que continúan sufriendo los horrores del sistema de sobreexplotación de los trabajadores establecidos en nuestros 2 países. La migración de trabajadores de Haití a República Dominicana es parte de la brutal continuidad de la división regional del trabajo impuesta por el imperialismo estadounidense desde principios del siglo XX y que ha producido una dinámica de desarrollo desigual generando considerables plusvalías cosechadas por las empresas capitalistas del Caribe insular.

APC-Haití condena y denuncia el silencio del gobierno haitiano ante la tragedia que viven los ciudadanos haitianos en República Dominicana.  Esta actitud irresponsable lleva el signo de la falta de interés del gobierno de facto e ilegítimo en tomar en consideración la suerte de los haitianos residentes en el exterior. La indiferencia y el silencio cómplice de este impopular e ilegal gobierno frente a los abusos que sufren los migrantes haitianos en República Dominicana, reflejan la misma actitud despreocupada respecto a la satisfacción de las condiciones materiales de subsistencia y las necesidades básicas de la gente de nuestro país.  El gobierno haitiano debe tomar medidas urgentes para demostrar su desaprobación de las violaciones perpetradas por funcionarios del Estado dominicano y poner en marcha mecanismos para la recepción y reintegración de ciudadanos/as haitianos/as en su país.

APC-Haití lanza un grito de alarma a todas las organizaciones del Caribe, a los Gobiernos de la región y a los organismos multilaterales como CARICOM y la AEC para que condenen de manera inequívoca los abusos del Gobierno dominicano y hagan todo lo posible por frenar lo que parece prefigurar la repetición de la masacre de 1937.

Los migrantes haitianos son seres humanos que merecen protección y debemos organizar todas las condiciones para preservar su dignidad.

¡Abajo el racismo, la xenofobia, la discriminación y la segregación en todas sus formas!

¡No a la repetición de los horrores de 1937!

¡Viva la amistad y la solidaridad entre el Pueblo haitiano y el Pueblo dominicano!

¡La paz y la fraternidad deben reinar como amo y señor sobre nuestra isla que todavía sufre del neocolonialismo, de la dominación y del saqueo orquestado por las fuerzas imperialistas y sus aliados!

Las organizaciones miembros de la APC – Haití firmantes de la nota son:

ANTÈN OUVRIYE

CE-JILAP

CERREMEN

CNOHA

GARR

KAYLA

KJM

KRD

MOLEGHAF

MPNKP

MPP

PAPDA

POHDH

SAJ VEYE YO

SANTPON Ayiti

SÈK GRAMSCI

SOFA

TK

Para autenticación

Camille Chalmers

Director Ejecutivo de PAPDA

Texto recibido de sus autores.

Podcast Economía Social Solidaria: Una mirada desde Latinoamérica y el Caribe ante el nuevo orden mundial

 

En este episodio entrevistamos el licenciado en Economía Nicolas Cruz Tineo de República Dominicana miembro del Instituto de Desarrollo de la Economía Asociativa (IDEAC) que comparte sus opiniones sobre el impacto y alcance de la de economía social solidaria desde América Latina. 

Solidaridad Dominicana con Haití

¡EL MAGNICIDIO EN HAITÍ POR MERCENARIOS COLOMBIANOS,
EL ATAQUE EN BARRIADAS DE CARACAS,
EL ATAQUE A CUBA, LA 4TA. FLOTA DE EEUU EN RD:
TIENEN EL MISMO ORIGEN IMPERIAL!

Denunciamos enérgicamente que el magnicidio del presidente de facto en Haití, Jovenel Moïse del Partido de las Cabezas Raspadas (PHTK), integrante de la partidocracia mafiosa, fue instrumentado por militares-mercenarios colombianos según informaciones periodísticas, para caotizar más al país y facilitar la ocupación militar norteamericana.

La intervención incluso fue solicitada hace unos días a Estados Unidos por el primer ministro de facto, Claude Joseph y persigue abrir en mayor escala las compuertas al extractivismo de las riquezas mineras (litio, oro, titanio, tierras raras…) y a la vez apretar las garras neocoloniales sobre Haití y toda la región del Caribe a cargo de las potencias imperialistas que encabeza Estados Unidos e integran además los diversos componentes del Core Group: Francia, Canadá, España, Brasil, Unión Europea, la representante de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Biden, con todo el cinismo del mundo, ha declarado que la intervención militar “no ha sido contemplada todavía”.

El hermano pueblo haitiano, con el cual compartimos territorio en la misma isla, y en gran medida similares penurias, ha sido históricamente desconocido como República libre y soberana, sometido a sistemáticas agresiones imperialistas, que impunemente les han timado sus recursos, intervenido en sus asuntos internos y ocupado militarmente en tres ocasiones; imponiendo a la vez impopulares dictaduras y gobiernos títeres que han provocado el estrangulamiento económico del pueblo y la gansterización del país.

Las derechas corrompidas y corruptoras, y la voraz e inclemente oligarquía haitiana han contribuido al deterioro e ilegalidad total de la débil institucionalidad existente y a la permanencia y agravamiento de la profunda crisis política y social, que hoy alcanza un alto grado de complejidad con la violenta eliminación del presidente Jovenel Moïse, de evidente factura colombo-estadounidense.

En ese sentido demandamos:

No cabe duda de que tras ese agravamiento de crisis están las manos del imperialismo norteamericano y su socio colombiano; el mismo imperialismo que no cesa en sus afanes injerencistas y sus brutales ataques contra los procesos soberanos en marcha y contra la auto-determinación y las opciones alternativas al neoliberalismo de los pueblos de Nuestra América; como ocurre en la actualidad con la ofensiva desplegada por el gobierno estadounidense contra Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y otros países, agresiones que tendrán siempre como respuesta la resistencia y la decisión de lucha de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Ante la situación actual que vive Haití, la solidaridad dominicana propugna por una salida a la crisis haitiana que sea el resultado de un amplio consenso popular con destacada participación de las fuerzas políticas y sociales más avanzadas de ese país, protagonistas de multitudinarias y recurrentes movilizaciones.

• Rechazar toda injerencia extranjera en los asuntos internos de Haití y
respetar la autodeterminación del Estado haitiano.

• Nos oponernos rotunda y definitiva a todo intento de ocupación o intervención militar en Haití y a toda imposición de un gobierno derechista y neoliberal, tutelado por EEUU y sus aliados bajo el manto de la intervención de ONU y la OEA.

En tal sentido rechazamos la imposición por el Core Group del primer ministro de facto, Ariel Henry, quien es señalado por la oposición haitiana, al igual que el gobierno completo de Jovenel Moïse, como un gobierno de facto y antipueblo.

Desde la República Dominicana la Solidaridad proclama:

¡Solución haitiana a la crisis generada desde fuera a través de la plataforma regional imperialista!

¡Respeto a la soberanía haitiana!

¡Sí a la paz y justicia social para disfrute del pueblo haitiano!

Santo Domingo, DN, RD
20 de julio del 2021

Declaración de la Plataforma Latinoamérica y del Caribe por la Justicia Climática

Semana del clima regional

República Dominicana 2021.

La Plataforma Latinoamericana y del Caribe por la Justicia Climática, ante la realización de la Semana del Clima regional a realizarse en la República Dominicana, declara lo siguiente:

LAS CUMBRES DEL CLIMA SON SÓLO CUMBRES DE NEGOCIOS

  • Las Naciones Unidas, el Banco Mundial, BID, CAF, y otras entidades, han iniciado en el mes de marzo la realización de las Semanas del Clima Regionales (SCR) para dar impulso a la implementación del Acuerdo de París. Esto, a pesar de las reiteradas denuncias de organizaciones y movimientos sociales en todo el mundo a la implementación de este Acuerdo por su ineficiencia para enfrentar las crisis climáticas. 
  • La sesión de apertura, realizada el 3 de marzo, de la Semana Regional del Clima de Latinoamérica y Caribe, que tiene como anfitrión a República Dominicana, puso en evidencia la fuerte influencia del sector privado y la complicidad de los Estados para retrasar la acción climática, evadir las discusiones de fondo sobre las reales causas de la crisis climática y mantener impunes a los actores culpables. 
  • Mientras el gobierno del país anfitrión, la República Dominicana, internacionalmente trata de mostrar una cara amigable con el ambiente, a nivel nacional sigue expandiendo la megaminería que pone en peligro las fuentes hídricas, los bosques, la agricultura campesina y los derechos territoriales, a la vez que expande el turismo no sostenible que amenaza áreas protegidas, aprovechando la fragilidad institucional del país. 
  • Los organizadores dicen que es una reunión a favor de la justicia climática y la promoción de formas productivas basadas en una relación más respetuosa con la naturaleza, sin embargo, la experiencia de otros eventos organizados por la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático demuestra lo contrario: al cabo de 25 años hay más y más extracción y quema de combustibles fósiles y por ende más calentamiento global, injusticia para los pueblos e impunidad para los responsables.
  • Una vez más, estas nuevas cumbres climáticas internacionales, que simulan una ilusoria participación, resultan ser espacios para defender intereses de empresas y el statu quo de los países industrializados del Norte, para hacer más negocios con los desastres climáticos, y para promover nuevas falsas soluciones. Con esto buscan perpetuar el camino del desarrollo con sus políticas basadas en el crecimiento económico, en la extracción de combustibles fósiles y de minerales, el sufrimiento de millones de habitantes humanos y no humanos, muertes por los desastres del clima y la destrucción del planeta. 
  • Las falsas soluciones y peligrosas respuestas mercantiles y tecnológicas que han nacido de estas cumbres climáticas, con un lenguaje engañoso, hiperespecializado e intencionalmente confuso para ocultar la verdad del problema y limitar el libre acceso a la información, buscan mantener el sistema dependiente de combustible fósiles y, al mismo tiempo acaparar tierras, vulnerar derechos y hacer buenos negocios. Tretas como los mercados y compensaciones de Carbono, los MDL, monocultivos de árboles a gran escala, REDD+, BECCS y otras formas de geoingeniería, las Soluciones Basadas en la Naturaleza, y otras falacias como economías bajas en carbono, emisiones Cero-Neto, son parte central de la economía verde. Con ellas pretenden lavar la imagen de los culpables para que puedan seguir su espiral de lucro y de contaminación.
  • Los más afectados por este sistema terricida son los pueblos del Sur, en particular, las campesinas y campesinos, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, poblaciones urbanas precarizadas, mujeres, niñas y niños, pueblos históricamente desplazados y afectados por las actividades del modelo industrial-militar y extractivo y por la expansión de ciudades neoliberales. Sabemos que el desarrollo ha sido concebido y fraguado con el fin de mantener el modelo de producción y consumo y la espiral de acumulación sin fin a costa del sostenimiento de la vida.
  • La Semana del Clima de Latinoamérica y Caribe del 2021, defenderá nuevamente, y, ante todo, el poder del capital de las corporaciones del sector petrolero, de la agroindustria o las transnacionales de la conservación por sobre los derechos de los pueblos y de la naturaleza.
  • En esta cumbre internacional otra vez se abordarán asuntos totalmente alejados de la necesidad de tomar medidas urgentes ante la severidad de las crisis ambientales, como son las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), los Planes Nacionales de Adaptación (NAP) o la Acción Mundial sobre el Clima. Todas estas son propuestas sin asidero científico ni obligatoriedad de cumplimiento. No debe sorprendernos que evadan nuevamente el tratamiento de temas relevantes como el resarcimiento de la deuda climática del Norte con el Sur, o los verdaderos perjuicios tanto económicos como sociales que padecen los pueblos más empobrecidos.

DEBEMOS ACABAR CON EL SISTEMA, NO CON EL CLIMA Y LOS PUEBLOS

  • Por todos los motivos expuestos, denunciamos a las cumbres climáticas pues han perdido toda legitimidad con respecto a enfrentar de forma seria el calentamiento global.
  • Sólo podremos evitar el colapso planetario empezando a dejar el gas, el petróleo y el carbón bajo tierra, protegiendo y restaurando los bosques y ecosistemas, terminando con la agroindustria y la ganadería a gran escala y favoreciendo la agricultura campesina y la agroecología, respetando los derechos colectivos de los pueblos que cuidan y viven de los bosques, eliminando las prácticas extractivas mineras y sacando al sector financiero del clima.
  • Se requieren transformaciones radicales y urgentes, fuera de los mercados y emancipadas del extractivismo, con una mirada territorial y de comunidad, que partan de otros modelos de sociedades, basadas en la soberanía energética, alimentaria, económica, territorial, en las prácticas, culturas y economías locales, en condiciones de trabajo y vida dignas, así como en el intercambio solidario entre pueblos y comunidades, que respeten los derechos de la naturaleza,  y nos permitan vivir en armonía con ella.
  • Es prioritario también el reconocimiento y resarcimiento la deuda histórica, social y ecológica que tienen los países industrializados del Norte con los pueblos del Sur quienes no han sido responsables del cambio climático. Esta deuda se debe a la contaminación atmosférica y a la apropiación ilegítima de los ciclos de la Tierra, a los impactos que tienen los desastres climáticos sobre los pueblos y países e, inclusive, por los problemas que han generado las falsas soluciones sobre los territorios y la consecuente vulneración de derechos.

LLAMAMOS A LAS ORGANIZACIONES Y MOVIMIENTOS SOCIALES A:

  • Condenar la dirección emprendida por las negociaciones de Naciones Unidas sobre el clima -incluidas las jornadas virtuales de la Semana Regional del Clima para América Latina y el Caribe- cada vez más controladas por las corporaciones y el sistema financiero, que reproducen relaciones coloniales y constriñen cada vez más los procesos de participación para los pueblos.
  • Recuperar el multilateralismo que defienda los intereses de los pueblos del mundo y no los del capital, y que permita enfrentar el cambio climático, con acciones tanto a nivel local como global. 
  • Rechazar al Acuerdo de París y otros acuerdos sobre clima que han nacido para lucrar y seguir perpetuando la civilización petrolera.
  • Rechazar el paquete con todas las falsas soluciones y desenmascarar las cínicas propuestas que pretenden pintar la cara de verde a las corporaciones, bancos y países que provocan la muerte.
  • Descarbonizar el debate climático, puesto que el enfoque de emisiones y de temperaturas desvía la atención de las causas del problema y oculta las verdaderas soluciones. No se trata de un asunto de incomunicación. Como pueblos en defensa de la vida entendemos el origen de la crisis climática como una crisis sistémica, entendemos los mecanismos que intentan implementar para perpetuar la situación de colapso y sabemos cómo enfrentarla.
  • Denunciar el terricidio que es el exterminio sistemático de todas las formas y dimensiones de la vida (genocidio, feminicidio, ecocidio y epistemicidio juntos) que provoca el sistema capitalista, globalizado e institucional, extractivista, colonial y patriarcal, del cual una de sus consecuencias es el cambio climático.
  • Construir y fortalecer desde los territorios las formas de vivir, producir y consumir que velan por los derechos de las generaciones futuras, construyen soberanías y justicia climática. 
  • Abrir un debate colectivo, sobre una transición justa para los pueblos y la naturaleza. Una transición energética, alimentaria, económica, y ecológica, hacia otros modos de vida y de sociedades, que incluya la justa reparación de todas las deudas históricas, sociales, ambientales y con la naturaleza, y por fuera de las falsas soluciones y del capitalismo verde. 
  • Sumarse a las movilizaciones y resistencias al sistema de muerte que se dan el mundo entero frente a los Estados y a sus políticas que promueven la expansión petrolera, minera, agroindustrial, de libre comercio, y de endeudamiento que alimentan el sistema que ha provocado el cambio climático. 
  • Ampliar la globalización de los pueblos y de las luchas. 
  • Solidarizarse con el movimiento ambiental y los pueblos de la República Dominicana que están demandando del gobierno la transformación de la matriz energética y la defensa del derecho humano al agua, el acceso al agua limpia y segura, el rechazo a los planes privatizadores que se intentan desde el Congreso Nacional, y denuncian la hipocresía de su doble discurso de sustentabilidad cuando lo que se promueve es muerte, empobrecimiento y destrucción.

¡Acabar con el sistema capitalista, NO con el clima!

La Plataforma Latinoamericana y del Caribe por la Justicia Climática reúne a un conjunto de movimientos, organizaciones y redes sociales de la región para enfrentar de manera articulada la grave crisis climática, coordinar la resistencia al actual sistema capitalista y sus falsas soluciones al cambio climático, y promover alternativas para una transición justa en los niveles nacional y local, conducida por los pueblos desde los territorios.

Fuente: Radio Temblor